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Luna Negra (DH10)- Capítulo Final
Minwoo se apartó del demonio que había matado y buscó
entre la sangrienta refriega. Había demasiados demonios. Incluso aunque Ronin y
su gente habían venido a ayudar, todavía se veían sobrepasados. Se sentía igual
que si hubiese caído en un hormiguero. Mirase a donde mirase había un demonio o
un miembro de la manada de Park.
Vamos a morir…
Las lágrimas llenaron los ojos mientras luchaba por
dominar el pánico. Pero, ¿Cómo podían aguantar los suyos? Aparecieron nuevos
demonios y se unieron a la batalla. Su gente se cansaba minuto a minuto y
aunque las heridas eran mínimas, todavía le dolían.
Ninguno de ellos podía utilizar los poderes ya que eso
sólo alimentaría la fuerza de los demonios. Incluso Shindong estaba luchando
con la vara y espada.
Simi era la única que parecía disfrutar de ello mientras
corría alrededor con una botella de salsa barbacoa, intentando coger a la gente
de Woorang. El resto de ellos…
Es descorazonador.
¡Basta! Todavía no estamos vencidos.
Era un Ha emparejado a un Kim. Las dos líneas de sangre
real Were-Hunter estaban combinadas en su interior y por los dioses que no
cedería ni se rendiría.
Luna Negra (DH10)-30
Minwoo todavía vacilaba alrededor de Kwanghee y del
compañero de Dongjoon, Jinyoung era un lobo Arcadiann que había pertenecido a
la manada en la que Dongjoon había nacido. Ellos se habían reencontrado la
última vez cuando Jinyoung había ido al Empire para darle caza y matarle.
Ahora lo único que mataría Jiyoung sería al que mirara a Dongjoon
con recelo.
Sip, la vida era de todo menos predecible.
Jinyoung se estaba quedando allí con ellos mientras Dongjoon
iba a encontrarse con SShina para obtener alguna novedad sobre lo que estaba
sucediendo en el Empire. Minwoo no podía
permanecer en aquel silencio y Dongjoon se había ofrecido
voluntario para ser el enlace con sus hermanos.
—¿Minwoo? ¿Podrías poner la mesa?
Cuando fue a por los platos, un destello cerca del umbral
de la puerta llamó su atención. Taeyang se materializó en la cocina detrás de
él.
Minwoo casi deja caer los platos. Nadie de su familia le
había dicho una sola sílaba desde que Maman lo había echado.
Taeyang miró avergonzado a Kwanghee y Jinyoung antes de
volver su atención a él.
—¿Puedo tener unas palabras contigo?
Luna Negra (DH10)-29
Jiyong envainó la espada.
—Gracias por la ayuda.
—No hay problema.
Enfermo por lo que había sucedido, Jiyong echó un vistazo
alrededor a las dispersas cenizas del demonio.
—Es una maldita lástima que Hyungsik no pudiera
controlarlo. Había tenido grandes planes para ellos.
Phoenix arqueó una ceja.
—¿Qué tipo de planes?
—Eres omnisciente. ¿No lo sabes?
Phoenix le dedicó una cómica mirada.
—Como si no lo supieras. Solo puedo ver el futuro después
de que lo haya tocado. — Motivo por el cual intentaba permanecer en su isla,
lejos del mundo. Allí no había nada y nada cambiaba.
La vida continuaba sin él y lo prefería de esa manera.
La mayoría de los días.
Luna Negra (DH10)-28
—¿Cómo lo hacemos?
Minwoo arqueó una ceja sarcásticamente.
—¿Necesitas instrucciones?
Él rió.
—No, pero no sé lo que hacen los osos.
Minwoo posó delicadamente una mano en su mejilla.
—Hazme tuyo, Hyungsik. Como sea que lo hagas.
Inclinando su cabeza para frotar su nariz en su cuello.
Sus pezones se arrugaron, y él se dirigió a ellos para darles toda la atención
que había estado soñando.
Minwoo acunó su cabeza mientras él jugaba. Una cosa que
había aprendido acerca de los lobos, y de Hyungsik en particular, era que les
encantaba saborear y lamer. La única cosa en la que él siempre había sido
concienzudo.
Y mientras le bajaba la cremallera de sus pantalones y
enterraba su mano hacia abajo para acariciarle, supo que esa noche no sería la
excepción. Su cuerpo temblaba cuando lo tocaba. Había pasado tanto tiempo…
¿Cómo lo había Hyungsik soportado? Él había pasado noche
tras noche, sufriendo. Se sentía tan bien ser tocado otra vez.
—Te he extrañado, Hyungsik —le sacó la camisa por la
cabeza para poder tocarlo.
Luna Negra (DH10)-27
—Si dices la verdad, ¿por qué no me informaste?
—No pensé que mereciera la pena molestarte.
Phoenix se detuvo cerca de su silla.
—Pues te equivocaste. Con efecto inmediato, tu licencia
se suspende durante seis meses. Una transgresión más y será indefinidamente.
—Pues te equivocaste. Con efecto inmediato, tu licencia
se suspende durante seis meses. Una transgresión más y será indefinidamente. —Phoenix
se volvió hacia Kevin—. Y tú… Te dije que trajeras contigo a tu hermano.
Ahora fue el turno de Kevin de no mostrar emoción alguna.
—No sé dónde está.
Phoenix le lanzó una cortante mirada llena de ira.
—¿Esperas que me lo crea?
—Es la verdad.
Eso no le gustó para nada al muchachote. Parecía que Phoenix
iba a desatar una ira infernal sobre todos ellos.
—Muy bien. Ya veo que necesitas un incentivo para
obedecerme. Me traes aquí a Hyungsik en cuarenta y ocho horas para someterle a
juicio o destruyo la manada Kim —miró a Dongjoon con los ojos entrecerrados—. A
ambas. ¡Se levanta la sesión! —Rugió la última orden mientras desaparecía.
Luna Negra (DH10)-26
—Puede que lo fueras pero el cabrón para el que trabajas
ciertamente no lo es.
—¿Qué quieres decir?
—Yo respondo antes los arcángeles Samael y Gabriel.
Aunque se supone que Jiyong está de nuestro lado, es el hijo de sangre de
nuestro más amargo enemigo y por lo tanto, no sabemos dónde radican sus
lealtades. Él dice que con nosotros pero no me fío de él en absoluto. Dado
quién es su padre y su pasado, es sólo cuestión de tiempo que cambie de bando y
nos deje con el culo al aire.
—¿El más amargo enemigo?
Las facciones de Goonji se volvieron de piedra.
—Lucifer.
Hyungsik jadeó de incredulidad cuando la realidad le
golpeó en las tripas. ¿Jiyong era el hijo de Lucifer? ¿Por qué no se había dado
cuenta?
Porque estabas desesperado. La vida de Minwoo estaba
amenazada y no le importaba nada más. No había que extrañarse de que Jiyong hubiera
sido tan reservado.
—¿Qué he hecho?
Luna Negra (DH10)-25
—¿Dónde está?
Frustrado y preocupado, Minwoo exploró la habitación con
la mirada. La cama estaba todavía desordenada, pero el tocador y el baúl de
cajones estaban perfectos. Todo estaba donde tenía que estar, excepto por la
presencia de Hyungsik.
—No lo sé. Estaba hecho bola en el suelo por el dolor
cuando lo dejé.
Jiyi fue hasta el punto como si supiera de alguna manera
dónde había estado. Tocando el suelo, jadeó.
—Oh, esto es malo.
A Minwoo se le cayó el alma a los pies ante el desalentador
tono.
—¿Qué?
—Está poseído por un primus. Un poderoso primus.
Minwoo no estaba seguro de qué era eso, pero el tono con
que lo dijo no era bueno.
—¿Puedes lograr sacar el demonio?
—No lo sé. —Jiyi se puso de pie—. Si tuviera a mis
hermanas, podría. Pero sola… no lo sé.
—Entonces, ¿qué hacemos?
Luna Negra (DH10)-24
Hyungsik apretó en
su puño el guardapelo que Minwoo le había dado justo antes de irse mientras
miraba cómo caía la lluvia afuera. Solo, en la habitación en la casa de Kevin,
sentado en su cama con la espalda contra la pared y una rodilla doblada, podía
escuchar a Kevin y Kwanghee, escaleras abajo, riendo.
El sonido lo hacía querer estrellar el puño a través de
la pared.
Aunque su cuerpo quería cambiar debido a las lesiones que
Papa Oso le había ocasionado, él se rehusaba. Como lobo, no podía sostener este
pedazo de él. Y en ese mismo momento, necesitaba tocarlo.
Presionó el guardapelo contra sus labios para así poder
inhalar su aroma y recordar su última visión antes de que se fuera. Habían
estado en el barco de Jean-Luc. Las lágrimas habían corrido por su hermoso
rostro mientras besaba sus labios, luego lo dejó solo. Sus manos se habían
prendido de él, mientras se alejaba y desvanecía.
El dolor era más de lo que podía soportar.
Con razón no había sido capaz de abandonar el Empire.
Su teléfono sonó. Empezó a ignorarlo hasta que se dio
cuenta que era Minwoo. Alcanzándolo, perdió el equilibrio en la cama y se fue a
estrellar contra el suelo. Temeroso de haberle perdido, lo abrió e ignoró el
dolor en su hombro y brazo lesionado.
—Estoy aquí.
Luna Negra (DH10)-23
Estaban en un barco.
Hyungsik apenas se había dado cuenta de ello antes de que
Minwoo se volviera en sus brazos y lo abrazara más cerca.
Kevin maldijo.
—¿Vosotros dos habéis perdido la jodida cabeza? Entre tú
y el tigre, estamos jodidos.
—No, no lo estáis. —Taeheon intentó tele transportarse de
vuelta al Empire—. ¿Qué demonios?
—Te tengo encerrado. —dijo Kevin.
—Libérame.
Kevin sacudió la cabeza.
—No. No acabo de poner en peligro a todo mi clan para ver
como cometes suicidio.
—Esta no es tu lucha.
—Sí, la es. No voy a sentarme y ver morir a un inocente
por algún codicioso gilipollas.
Taeheon bufó ante el heroísmo de Kevin.
—Bueno, gracias, Señor Altruista, pero el tigre no quiere
tu ayuda. Así que ahórratela.
Luna Negra (DH10)-22
Minwoo se estremeció mientras un sudor frió brotó de su
cuerpo. ¿Cómo había adivinado el único secreto que había protegido durante
tantos siglos? Un secreto que ni siquiera su familia sabía…
Sin duda, lo odiaba por ello.
—¿Qué secreto?
—Que Jeup es un Aristos y lo estás ayudando a ejercitar
los poderes.
Lleno de náuseas, Minwoo se empezó a alejar, temeroso de
escuchar algo más.
—No se lo diré a nadie, Minwoo. Lo juro. Y no es porque
tenga miedo. Es lo que menos me importa. Eres tú a quien no podría lastimar, de
ninguna manera.
Y a causa de que estaba confiándole su secreto, quería
decirle uno de vuelta. Había puesto la vida en sus manos. Lo menos que podía
hacer era devolver el favor.
—¿Son los únicos a los que has apuntado?
—Creo que Juntae puede ser uno y posiblemente Quinn.
Minwoo tragó con fuerza mientras un miedo galopante lo
recorría. Quizás no debería decírselo. ¿Y si lo rechazaba solamente por eso?
Los Arcadianns habían matado a su hermana. Era cierto que no habían disparado
el Taser que había acabado con su vida, pero igualmente moriría puesto que
ellos habían matado a su compañero.
Ya lo había apartado otras veces. Podría hacerlo también,
esta vez tendría el poder para destruirlo.
Luna Negra (DH10)-21
—Me tengo que ir —susurró antes de desvanecerse.
Hyungsik maldijo. Pero apenas Minwoo se había ido, Mamá Ha
abrió la puerta de la habitación. Él uso sus poderes para camuflar lo que
acababan de hacer.
Al menos esperaba que así fuera.
Mew exploró la habitación con suspicacia.
—¿Dónde está Minwoo?
Él sabía que no podía negar que hubiera estado allí ya
que su olor era más que evidente a los sentidos aumentados de Mew y aunque
podía enmascarar la mayor parte, no podía quitar cada rastro de él.
—No lo sé. Me trajo peróxido y desapareció.
Eso era verdad, y así Mew no podría oler la mentira en
él. Simplemente excluyó algunos detalles importantes.
Mew suspiró.
—Hay otra reunión de osos abajo para que tome compañero.
Juro que nunca esta donde debe estar.
Hyungsik tuvo que controlar su temperamento ante aquellas
palabras, así como el impulso de bajar en busca de una piel de oso.
—Si vuelve a por el peróxido, le avisaré.
—Por favor hazlo.
Luna Negra (DH10)-20
Minwoo hizo una pausa en su camino hacia la barra para
mirar como Hyungsik saltaba encima del escenario sin apoyarse. Metiendo el
cuaderno de pedidos en su bolsillo, mordió el lápiz que tenía en la boca ante
la magnífica vista de su culo.
El lapicero se partió en dos. Escupiendo los pedazos de
mina y madera sobre el trapo para las manos, se reprochó a sí mismo.
¡Qué asco! ¿Hay algo más asqueroso?
Y todo era por culpa de Hyungsik.
¿Qué hago?
Comerse con los ojos el mejor pedazo de culo de Nueva
Orleáns.
Bueno, ahí estaba. Vio que sus músculos sobresalían
cuando levantó un lado de la torre de altavoces, mientras el grupo lo deslizaba
por el escenario.
—Maldición… ¿Alguna vez has tenido una mejor vista? —dijo
Tara, la camarera humana estudiante universitaria, mientras se detenía a su
lado—. Me encanta trabajar aquí. En días como este, creo que debería pagarles
por el privilegio.
Minwoo se rió.
—Sabes, rara vez pienso en ello.
—Eso es porque estás emparentado con la mayor parte de la
exquisita carne caliente de aquí. Penoso para ti. Porque para el resto de
nosotros… —hizo un gruñido que desmentía su nacimiento humano.
Minwoo sacudió la cabeza. Tara aspiró bruscamente.
Luna Negra (DH10)-19
Hyungsik se sentó en el borde de la cama con los pies en
el suelo, los codos sobre las rodillas y la cabeza entre sus manos. Estaba tan
cansado de todo, cansado de tratar de resistir, cansado de lastimar. De anhelar
cosas que no podía tener.
Solo quería un minuto de paz.
¿Por qué era algo tan difícil de encontrar? Seguramente
debería ser fácil y, aún así, era el objetivo más difícil de alcanzar que había
conocido.
Antes de que se pudiera mover, Kevin apareció ante él en
la habitación. Levantó a Hyungsik de la cama y le abrazó tan fuerte que sintió
sus costillas quebrarse.
Hyungsik luchó contra el agarre.
—¡Suéltame, maldito pervertido!
Kevin le soltó y le golpeó con fuerza en el brazo.
Haciendo una mueca, Hyungsik le empujó y le habría devuelto
el golpe con uno propio si Kevin no lo hubiera esquivado.
—¿A qué vino eso?
Kevin le gruñó.
—Por no decirme lo que te pasó, imbécil.
Esa última palabra estaba cargada con suficiente veneno
como para derribar a un furioso elefante macho.
Luna Negra (DH10)-18
Sin una palabra, Hyungsik se vistió con una camiseta
negra de manga larga y vaqueros antes de levantarse y casi caerse de nuevo. Se
enganchó al poste de cama, aborreciendo el hecho de que todavía estuviera débil.
Necesitaba su fuerza en plena forma cuanto antes.
Minwoo puso sus manos sobre él para estabilizare su
equilibrio. Aquel toque inocente le quemó el centro de su ser. Cubrió la mano
derecha de Minwoo con su izquierda y le dio un apretón suave.
Minwoo se detuvo ante la inusitada acción de Hyungsik.
Normalmente él le apartaría, le diría que estaba bien y le reñiría por tratarle
como si estuviera indefenso. Aquello sólo le dijo lo agitado que se encontraba
él por lo que fuera que le estaba ocultando.
Era un lobo fuerte y orgulloso.
Retrocedió para darle espacio mientras éste se encaminaba
hacia la puerta y salía fuera. El hecho de que no usara sus poderes también fue
muy revelador.
Minwoo le siguió por el pasillo hasta la escalera y hacia
la cocina que estaba animada con la actividad. Una de las pocas veces al año en
que el Empire estaba cerrado al público, Acción de Gracias siempre había sido
una celebración para ellos, una época en que celebraban un banquete enorme.
Todos los Were–Hunters que vivieron en la Casa Ha se reunían para festejar y
pasar el rato y, este año, también tenían a varios de los antiguos
Dark–Hunters, y a Shindong y Simi, entre la concurrencia.
Luna Negra (DH10)-17
Minwoo se detuvo al entrar en la habitación vacía de Hyungsik.
El edredón blanco aún estaba desaliñado y las almohadas torcidas, como si
recién hubiera salido de la cama.
—¿Hyungsik?
Nadie respondió.
Frunció el ceño, sabía que no estaba en el baño, pues
recién venía de allí. ¿A dónde habría ido? Registró la Casa Ha y el Empire con
sus poderes y aún no había señales de él.
¿Habría salido a buscar a su hermano?
Cerrando los ojos, dejó sus poderes vagar por el éter,
hasta que lo encontró. Estaba en Distrito Warehouse, caminando por la calle,
como si no acabara de regresar del infierno. Los negocios de antigüedades
alojados, antaño, en los edificios de depósito cerraban por la noche, mientras
él pasaba frente a ellos.
¿Qué diablos hacía allí?
Observó, en tanto él se recostaba contra un edificio gris
de ladrillos, como si tratara de recuperar el aliento. Envolviendo un brazo
alrededor de sus costillas, se enderezó y continúo bajando por la calle. Por la
cabeza agachada y los movimientos predatorios, podía ver que estaba rastreando
a alguien.
¿Por qué haría algo tan estúpido? Se había tomado un
motón de molestias para salvarlo, para que ahora él diera la vuelta y lo
acuchillaran en un callejón oscuro cuando debería estar en cama descansando.
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