—Él dice aquí...
—Wook, repito mi pregunta, ¿a quién vas a creerle?
—Tengo que creer a Sunjoon —Wook hablaba procurando ocultar
todo rastro de dolor en su voz
—. ¿Cómo se enteró Sunjoon de mi embarazo?
Mi
madre no se lo dijo. ¿Cómo supo que aquella noche nos acostamos juntos? ¿Le
hablaste de lo divertido que había sido acostarte con un virgen?
Yesung arrugó furioso la carta.
—No —dijo, con una voz que parecía un gruñido—. ¡No lo hice!
Y no creo que nadie, ni siquiera Sunjoon, se arriesgara a tanto a cambio de la
esperanza de que te quedaras embarazado.
—¿Qué tenía él que perder? Si como dices, no le interesaba
hacer el amor a menos que estuviese en sus días fértiles, el hecho de que yo pasase
la noche contigo no debió preocuparte mucho —Wook necesitaba herir a Yesung,
quería que padeciese una mínima parte de la rabia y el dolor que se albergaban
en su interior.
Yesung hizo una mueca.









