Donghae sintió una punzada de celos. No soportaba quedarse allí como espectador un momento más, mientras ellos lo ignoraban. No quería verlos, pero no pudo menos que escuchar el grito de deleite de Shiyoon cuando exclamó sin aliento:
-¡Querido... he regresado! ¿No es
maravilloso? ¡Bésame!
Era increíble y no obstante, estaba
sucediendo de nuevo. Shiyoon sólo tenía que aparecer para qué Lee Hyukjae, un
adulto, actuara como un estudiante enamorado. Donghae no podía soportar eso y
combatiendo una oleada de náusea, se obligó a regresar a la
casa, sintiendo que las piernas se le doblaban.
¡En el primer momento en que lo viera a
solas le diría lo que pensaba de él! Y luego se iría. ¡Ningún tribunal le
concedería la custodia de su hijo a un hombre que se comportaba como él lo
hacía!
Llegó al vestíbulo, cerró la puerta y
rechinó los dientes furioso.
La cólera era la única forma de no echarse
a llorar. ¡Todas sus absurdas esperanzas para el futuro quedaron destrozadas
sólo porque el caprichoso Yoon Shiyoon le dirigió una mirada plena de
coquetería!










