Hee alzó una ceja.
—¿Y qué problema hay?
—No, ninguno. Es
fabuloso, pero…
—¿Pero qué?
—Bueno, no puedo dejar
de preguntarme si es, ya sabes, sólo una atracción sexual. Quiero decir que Kangin
no tiene nada que ver con el hombre de mis sueños. Hay mucho de delincuente en
él. Nunca sé lo que podría llegar a hacer. A veces es tosco, duro y hasta cruel
y yo siempre me había imaginado con un hombre al que le gustara lo mejor y
estuviera dispuesto a luchar para conseguirlo. Pero había dejado de pensar en
ese hombre ideal. De verdad que lo había hecho, hasta el día en que…
Una voz profunda y dulce
terminó la frase por él a sus espaldas.
—… esta mañana cuando Kangsoon apareció en esta casa.
Hee dio un respingo y Leeteuk
sintió que se le helaba la sangre.










