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El Poder del Fuego- Capítulo 24

¿Por qué tenía que ser una cueva? Una mina y ahora una cueva. Leeteuk estaba empezando a desarrollar un serio temor por los oscuros lugares cerrados.

¿Por qué no podían los Sasaengs disfrutar en una encantadora y abierta playa o quizás incluso al acecho de un misterioso bosque? Al menos de esa manera no habría toneladas de suciedad y piedra sobre su cabeza cerniéndose sobre él. Eso haría su trabajo mucho más fácil.

Leeteuk reforzó su resolución y tiró del poder de Kangin. Ahora era más fácil de lo que había sido, lo cual le hacía pensar que él debía estar acercándose. Había sentido el momento en el que el truco del sueño había fallado y supo que estaba enfadado y venía directo a él. Llevaba dos horas de adelanto, y rogó que eso fuera bastante.

Recordó a Kangin diciéndole que los Sasaengs serían capaces de verlo por lo que era ahora, y la idea de entrar en esa cueva, brillando intensamente como un faro, no le sentaba bien. Así que experimentó con hacerse invisible, al igual que la espada de Kangin.

Intentó hacer el cuerpo transparente, pero no funcionó y dolía como el infierno, así que en lugar de eso, urgió la luz a flotar alrededor de él, algo que lo camuflaba, y parecía funcionar bastante bien. Comprobó su reflejo en el retrovisor de la furgoneta y todo lo que vio fue un punto dudoso donde debería estar su cabeza. Parecía como el calor que se veía apagado en pavimento a cierta distancia, pero en la oscura cueva, quizás fuera bastante para ocultarse a sí misma. Ciertamente esperaba que así fuese.

Cogió el localizador del monstruo y una llave de tuercas de la parte de atrás de la furgoneta, sólo por si acaso, y lo ocultó en los árboles cerca de la cueva. El sol se iba a poner en cualquier minuto, y no quería estar en el camino de todos esos Synestryn que salieran de caza.

Además, allí quizás había murciélagos, lo cual era mejor no pensar. Cambió a visión nocturna y a súper oído y observó como un enjambre de monstruos salían a raudales de la cueva, gruñendo, chasqueando y aullando.

Estaba seguro que el latido de su corazón lo delataría y rogó que todo el ruido que hacían ellos cubriera el sonido. Contuvo la respiración y se imaginó empujando el aire de modo que su olor se alejara de los monstruos.

El Poder del Fuego- Capítulo 23



Zhoumi interceptó a Leeteuk y a Kangin fuera de sus habitaciones. Los hombres caminaron unos cuantos metros por el corredor para que Leeteuk no pudiera oírlos. Su secretismo lo molestaba, así que utilizó el poder de Kangin para espiar.

Canalizó el poder a sus oídos, de la misma manera que lo hacía con sus ojos para mejorar su vista. Cuando un pico de sonido golpeó en sus tímpanos, casi se quedó sin aliento. Bajó el volumen hasta que el latir de sus corazones y el aire moviéndose
entrado y saliendo en sus pulmones no ahogó su conversación.

Zhoumi entregó a Kangin el aparato monitor/GPS de sangre que había utilizado para rastrear a los Sasaengs antes y un pequeño frasco de plata.

—Sólo hay suficiente sangre aquí para un uso, así que deberás encontrar el nido esta noche.

Kangin apretó la mandíbula con determinación.

—Tendré un helicóptero listo en caso de que el nido esté demasiado lejos para conducir.

El Poder del Fuego- Capítulo 22



Leeteuk acababa de darse una ducha y vestirse a la mañana siguiente cuando oyó un sonido que era música para sus oídos.

—Quiero verlo ahora o llamo a la policía —dijo la señorita Sora con su voz cansada por la edad.

Leeteuk salió rápidamente a la sala de estar, llegó hasta ella y la abrazó contra su pecho en un abrazo gentil. Tuvo que luchar por no agarrar a la mujer muy fuerte en su excitación.

—¿Qué está haciendo aquí?

La señorita Sora fue a toda prisa caminando hacia el sofá.

—Esos muchachos me trajeron aquí —murmuró.

—¿Qué muchachos?

—Los Elf —contestó Kangin —. Parece que la señorita Sora es una de esas personas estúpidas a las que no se les pueden borrar sus recuerdos. Cuando Shindong  me habló sobre eso, le dije que disfrutarías haciéndola venir a vivir aquí, en la SM, con nosotros.

El Poder del Fuego- Capítulo 21



—No puedo perder a cualquiera de ellos. No ahora. No tan pronto. El pobre Boom... —su garganta se apretó mientras luchaba contra las lágrimas que no podía
dejar caer.

Le llevó varios segundos antes de que estuviera seguro de que no lloraría.

La muerte de Boom se reprodujo en su mente otra vez. Había extraído sus últimos recuerdos de su espada y se había obligado a volverlos a vivir repetidas veces hasta que estuvieron grabados a fuego en su cerebro. Había sido como un hijo para él y había muerto con atormentado dolor.

Como tantos otros.
  
La mano ancha de Yunho alisó su pelo y le miró con tanto amor en sus ojos que pensó que podría dividirse por la culpa. Lo amaba y lo había traicionado. Todavía lo traicionaba con su silencio, día tras día.

—Tienes que dejar de hacerte eso a ti mismo —lo regañó suavemente—. Ninguno querría que cargaras con esos últimos momentos de sus vidas.

El Poder del Fuego- Capítulo 20



Leeteuk agarró el brazo de Kangin, listo para alejarle, pero él cubrió su mano.

—Es sólo una ilusión de una reminiscencia. Ese es todavía Zhoumi.

Leeteuk intentó relajarse haciendo frente a esa noticia, pero no podía. El siguiente hombre en la línea estaba ya haciendo esa cosa de fluctuar, y cuando se detuvo, era un monstruo de fango.

—¿Como se llama eso? —Le preguntó a Kangin en un chillido patético.

—Un kajmela. No te preocupes, son todos sólo efectos especiales. Changmin esta luciéndose ante ti.

Leeteuk dudó que un hombre tan poderoso como Changmin se preocupara de alardear ante alguien. Seguramente, no ante Leeteuk, quien parecía temer a su sombra.

El siguiente hombre en la fila se convirtió en una mezcla peluda de chimpancé y lobo, con encendidos ojos verdes que la asustaron hasta los dedos de los pies.

Una vez que el último hombre se había convertido en un monstruo horrendo, Changmin bajó sus manos y le dijo a Leeteuk:

El Poder del Fuego- Capítulo 19



Hyungsik permaneció en las sombras, donde Kangin no pudiera verle observar a Leeteuk. Le daría unos cuantos días a Kangin para enfriarse antes de acercarse a Leeteuk por más sangre. Ya había utilizado el poder de la sangre que le había dado. Las heridas de Kangin habían tomado mucho de ello y el Proyecto Mazeltov había requerido el resto. Sólo horas después de alimentarse, su garganta estaba de nuevo retorciéndose de hambre.

Buena cosa que hubiese pasado años aprendiendo a vivir con ello.

—Tienes razón. Es un fraude —dijo Changmin cuando vio a Leeteuk esforzarse por llamar incluso la más pequeña llama a su mano.

Changmin era tan hermoso como mortal. Su piel era lisa e impoluta por el paso de los años. Sólo algunas hebras plateadas, del mismo color que sus ropas, brillaban en su pelo descubriendo su avanzada edad.

El cuerpo de Leeteuk tembló por el esfuerzo mientras intentaba hacer aparecer fuego del aire. Kangin permanecía a su lado sobre el muelle de madera del lago. Hyungsik estaba seguro de que Kangin había elegido la localización solamente para borrar los temores de Leeteuk. ¿Cómo podía ser el fuego una amenaza con tanta agua literalmente bajo sus pies?

Kangin mantenía su mano contra el dorso de su cuello en un esfuerzo para facilitar el flujo de poder entre ellos. No parecía estar haciendo ningún bien.

El Poder del Fuego- Capítulo 18



Kangin le abrió a una mujer joven que no conocía. Ella sonrió, lo que hizo que sus rotundas mejillas se redondearan, y levantó la bandeja de comida.

—Buenas noches, señor.

—Eres nueva aquí. ¿Cómo te llamas?

—Grace, señor.

Kangin sintió el cuerpo de Leeteuk acercarse. El anillo en su mano zumbaba, exigiendo que le tocara, pero se contuvo. Si comenzaba a tocarlo, no se detendría hasta que la comida estuviera fría y el abismo de secretos entre ellos creciera demasiado para cruzarlo. Tenía que mantener su enfoque y protegerlo, incluso si eso significaba protegerlo de sí mismo.
Le ofreció una sonrisa a Grace que estaba seguro que no le tocó los ojos.

—Soy Kim Kangin y esta es mi señor, Park Leeteuk.


Los ojos de Grace se salieron de las orbitas ante la mención de Leeteuk como un señor.

—Pensé que el Caballero Gris era el único aquí.

El Poder del Fuego- Capítulo 17



Era más que una pequeña intimidación el ser el foco de tanta determinación.

—Sungmin no hubiera huido de un hombre que le hubiera golpeado. Hubiera o arrojado su culo en la cárcel o devuelto el golpe.

—No bromees. —Kyuhyun frotó su brazo donde la herida de la puñalada que Sungmin le había dado estaba casi curada.

Leeteuk se preguntaba si Hyungsik había tenido oportunidad de curarlo a él también. Parecía demasiado pronto para que la marca hubiera desaparecido dejando piel nueva en su lugar.

—¿Piensas que está en peligro? —Le preguntó Leeteuk a Kangin.
Rogaba que no. No quería a ninguno de sus amigos heridos. Con la pobre señorita Sora ya era demasiado.


Kangin bajó la mochila que estaba portando y lo atrajo contra él en un gentil abrazo. No luchó para librarse, aunque sabía que debía hacerlo. Depender de él para que le consolara los acercaba un paso más. Le acercaba un paso más a enamorarse de él.

—Necesito encontrarlo, Leeteuk. Lo necesito.

La cabeza de Kangin se alzó demasiado rápido para que Leeteuk no lo notara.

El Poder del Fuego- Capítulo 16



Leeteuk estaba demasiado cansado para asustarse. No tenía la energía para ello. Especialmente no después de un sexo como ese. Había sido como un cataclismo para él, dando vuelta su mundo y resquebrajando sus bases hasta que ya no sentía como si estuviera sobre suelo sólido.

Había sentido cosas a través de Kangin. Visto a través de sus percepciones. Finalmente había visto lo que Kangin vio cuando lo vio, lisa y suave piel, largas y bien delineadas piernas. Había sido bizarro haberse visto a él mismo, pero no sentir en la forma en que se suponía que se sentía acerca de su cuerpo. Lo había excitado y eso era verdaderamente perturbador. Al menos lo era ahora. En ese momento, lo había amado, revelado en la manera en que podía hacer a Kangin sudar con la necesidad de embestir dentro de él. ¿Cómo podía no amarlo sólo un poco cuando podía ver cuán noble y cuidadoso hombre era? ¿Lo que había sacrificado para proteger la humanidad? ¿Que ni una vez había pensado acerca de lo que debería recibir en retribución por sus esfuerzos?

No, lo que lo asustaba era el hecho de que si lo dejaba llegar demasiado cerca, cuando él muriera, esa cercanía sólo lo haría sufrir, y ya sufría demasiado. No quería eso para él. No quería que lo amara y tuviera que verlo morir de la manera que lo había hecho con Boom, en la manera en que lo había hecho con los incontables rostros que había visto en su mente. No era justo que le hiciera eso sin importar cuánto la idea de ser amado por un hombre como Kangin lo entusiasmara. No se dejaría ser tan egoísta sin importar cuán tentador fuera.

El Poder del Fuego- Capítulo 15



Leeteuk despertó horas más tarde con la sensación de que algo iba mal. Abrió los ojos, pero se quedó quieto, escuchando. Le tomó un minuto recordar su entorno. Le tomó al menos el doble de tiempo recordar por qué estaba allí y los acontecimientos que le condujeron a ese punto.

Todo le llegó de vuelta rápidamente, y tuvo que ahogar un gemido. Tanto dolor, sangre y muerte. No sabía cómo Kangin podía soportar vivir una vida como ésa.

El parpadeo de inquietud que lo había despertado aumentó e intentó averiguar qué era. Algo iba mal y necesitaba arreglarlo.

La habitación estaba en penumbra por las cortinas oscuras. Aún tenía el pelo húmedo de la ducha rápida que había tomado. No había tenido la energía para vestirse después de usar sus últimas fuerzas para ducharse, así que había cerrado la puerta del dormitorio, se metió en la cama desnudo, y se desmayó.

No podía oír ningún ruido, pero todavía sentía la misma inquietud picándole en la mente. Se puso la gran bata de franela que había encontrado colgando en el baño y silenciosamente abrió la puerta.

Al otro lado del pasillo, la puerta de la habitación de Kangin estaba abierta. Le vio arrodillado en el suelo. Su pecho y sus pies estaban desnudos y podía ver que el árbol que cubría el lado izquierdo de su cuerpo había cambiado de algún modo. Incluso más hojas nuevas y brillantes habían surgido de las ramas y estaba seguro de que podía verlas meciéndose con algún viento invisible.

El Poder del Fuego- Capítulo 14



La espada de Kangin no sirvió de nada contra la Kajmela, así que la dejó caer y cogió un palo grueso del suelo. Los gritos de Boom se elevaron una octava hasta ser estridentes y escalofriantes. No iba a durar mucho tiempo más.

Boom le había dado la vuelta a su espada, sosteniéndola por la hoja y usando la empuñadura en un esfuerzo por alejar a la cosa de él. La empuñadura era de poca utilidad contra la cosa que le estaba comiendo entero.

Necesitaban fuego. Era lo único que podía matar a una Kajmela, y Leeteuk era el único que podía hacerlo.

Sentía a Leeteuk tirando de su poder, pero aún no había fuego. Ni siquiera una chispa. Kangin golpeó a la Kajmela con el palo, y una gran mancha de lodo se desprendió de la masa, chocando contra la pared del fondo. La golpeó una y otra vez, arrancando trozos de la Kajmela, pero siempre había más para llenar los agujeros.

Necesitaban fuego, maldita sea. ¿Por qué no estaba Leeteuk usando su poder para darles fuego?

Porque no tenía idea de qué se suponía que debía hacer. De pronto recordó que nunca había sido entrenado. Sólo esperaba que hubiera suficiente tiempo para enseñarle ahora. Boom estaba cubierto hasta el pecho, ya no podía tomar aliento para gritar. El ácido Sasaeng disolvía la carne donde le tocaba, haciendolo sangrar profusamente en cada parte que la Kajmela y la piel se tocaban.

El Poder del Fuego- Capítulo 13



Cuando Kangin dijo “nido” Leeteuk se había imaginado una enorme pila de palos y hojas asentadas en algún lugar sobre el suelo. Igual que un nido de un hámster gigante o algo así.
No se había imaginado las negras fauces abiertas de una olvidada mina situada en medio de ninguna parte.

La comida que había remplazado a la barra que había comido durante el viaje estaba considerando la oportunidad de escapar para no tener que quedarse en su estomago

—No tienes claustrofobia, ¿verdad? —Preguntó Kangin.

—Ahora sí —dijo, incapaz de imaginarse yendo más abajo en ese negro agujero.

Boom apagó el motor de la furgoneta, dejando las llaves en el contacto. Para una partida rápida, sin duda. Eso hizo poco por aliviar la creciente ansiedad de Leeteuk. Boom lo miró con algo que bordeaba el disgusto.

—Si va a ser una carga, puede malditamente bien quedarse en la furgoneta.

Ser una carga sonaba malditamente bien ahora mismo, incluso si eso fuera la salida de los cobardes.

El Poder del Fuego- Capítulo 12



—¿Estás seguro de que quieres ir con Boom? —Le preguntó.

—Sí. Nos necesita.

—De acuerdo entonces. Iremos, pero vas a tener que confiar en mí. Si hubiéramos sabido que eras un Suju, habrías estado aprendiendo sobre tus habilidades y lo que podías hacer con ellas desde el momento en que aprendiste a hablar. No tienes ningún entrenamiento y todo el tiempo que tenemos es el que le lleve a Booom rastrear el nido de los Sasaengs.

—¿De qué estás hablando? ¿Qué poder?

Infiernos, le iba a llevar una eternidad explicárselo. ¿Cómo podía llevarlo de que ni siquiera supiese que la magia era real a ser capaz de manejar todo eso en una sola tarde? No parecía posible.

Le tomó la mano.

—Ven conmigo. Va a ser más fácil, más rápido, mostrártelo que decírtelo.

Kangin lo condujo al exterior, bien alejados de los vehículos y la casa.

El Poder del Fuego- Capítulo 11



—Sé que estás herido —dijo ella en un tono suave, bajo—. Deja que te haga sentir bien.

Encontró la fuerza para preguntar.

—¿Por qué?

—Porque puedo. Porque quiero hacerlo.

Yoojin colocó sus manos alrededor de su cuello y apretó su cuerpo contra el suyo. Podía sentir los latidos de su corazón contra sus costillas, ver el rubor de excitación arrastrándose hacia arriba por sus mejillas.

—Sé exactamente como hacerte sentir bien.

Algo en eso le molestó. Cerró los ojos, bloqueando su seductora visión de modo que pudiera concentrarse en lo que estaba mal.

—¿Cómo lo sabes? Eres demasiado joven.

Ella se rió.

El Poder del Fuego- Capítulo 10


Leeteuk contuvo un resoplido de incredulidad por pura fuerza de voluntad.

—¿Especial cómo?

—¿Esa sensación que tienes cuando nos tocamos? Creo que significa que tienes… poderes.

Esta vez el resoplido se abrió paso.

—En verdad. ¿No crees que lo sabría si fuera cierto?

—Tal vez. Tal vez no. Si estoy equivocado, continúas con tu alegre camino con mi promesa de vigilar y proteger a la señorita Sora y a toda la gente que te importa.

Después de que hubiera visto lo que Kangin hacía con una espada, era más que simplemente tentadora la oferta. Aun así, tenía que preguntar.

—¿Y si estás en lo correcto?

—Prometerás quedarte conmigo.

Ese lado posesivo de Kangin era un poco atemorizante y muy abrumador. Nunca había tenido a un hombre actuando así sobre él y no estaba seguro de cómo manejarlo. Sus días estaba contados ahora que había conocido a Kangin, de todos modos. Su visión vendría a pasar pronto. Esta era su oportunidad de ver que todo el mundo que quería era protegido.
Tal vez su única oportunidad. Les debía no dejarla pasar.

—¿Cuánto? —Preguntó—. ¿Cuánto tiempo tengo que quedarme contigo?

Un destello de triunfo iluminó los ojos de Kangin, pero lo escondió rápidamente.

—Hasta que encontremos la espada de Kang.

—Podríamos no encontrarla nunca —sostuvo Boom— No puedes atarlo a ti durante tanto tiempo.

El Poder del Fuego- Capítulo 9

Leeteuk Parecía que se acababa de dar cuenta que estaba allí de pie desnudo, presionándose contra él desde las rodillas al pecho, e intentó apartarse y cubrirse. Kangin no estaba dispuesto a dejar que eso sucediera. Todavía no. Mantuvo una mano en su curvado trasero y la otra entre sus omóplatos. No iba a ir a ninguna parte hasta que lo dejara.

—No voy a dejar que te vuelvas tímido ahora —le dijo—. Tan pronto como haya terminado este trabajo, tú y yo vamos a regresar aquí mismo y terminar lo que hemos empezado. Quiero que recuerdes donde lo dejamos. Tú desnudo. Yo casi. Graba a fuego esta imagen en tu cabeza porque es justo como te quiero cuando volvamos.

Un profundo rubor se deslizó a su cuello y rostro.

—Esto no está pasando.

Kangin le dio un pequeño apretón en el trasero.

—Se siente como si me estuviera pasando.

—Te aseguro que es un error. Un temporal lapso de falta de juicio de mi parte. No volverá a suceder.

—Te gustó.

—Sí, bueno, eso fue parte del lapso.

—Te gustará de nuevo —le prometió.

Leeteuk cerró los ojos y dejó caer la cabeza sobre su pecho.

—Sólo si soy lo suficientemente estúpido como para desnudarme mientras estás alrededor. Creo que es la hora de que tomemos caminos separados. Permanentemente esta vez.

—No quieres decir eso. —No podía decir eso. Kangin no podía soportar la idea de ser el único que quedara ahí excluido colgando en lujurilandia. Lo necesitaba justo allí, con él, deseándole tanto como él lo deseaba.

El Poder del Fuego- Capítulo 8

-Hora de levantarse, dormilon.

Leeteuk escuchó la voz de Kangin en su cabeza tanto como la oía en sus oídos. Era una extraña sensación, un tipo de resonante eco que vibraba en su cerebro. Podía sentir su toque dentro de él al mismo tiempo que por fuera, gentiles dedos acariciando su rostro y brazos, gentiles pensamientos acariciando su mente.

—Vamos. Tenemos que asearte. Sacarte de esas ropas.

Sintió un tirón en su cinturón y el botón siendo abierto. Le estaba quitando sus pantalones.
Eso hizo que su mente se avivara. Se despertó, con sus brazos cayendo para alejar las manos de él. Forzó a sus pesados párpados a abrirse y se encontró en el baño, sentado en su regazo. Sus duros muslos eran cálidos debajo de su trasero y un ancho brazo estaba alrededor envolviéndolo, evitando que se deslizara hasta el suelo.

El baño era grande, viejo y un poco derruido, pero limpio. Leeteuk miró fijamente el agua con anhelo. Estaba seguro en el agua, y al tiempo que los recuerdos de la noche lo inundaban de nuevo, lo que realmente quería era sentirse a salvo. Saber que la señorita Sora y Sungmin estaban a salvo. Que Kangin estaba a salvo, no horriblemente ardiendo y muriendo.

Pero si él se estaba muriendo, ¿quién lo sostenía en su regazo? Confundido, Leeteuk alzó la mirada hacia Kangin. Él estaba entero, ni una quemadura o una cicatriz a la vista. Incluso su cabello había vuelto a crecer.

¿Estaba soñando? ¿O el ataque había sido un sueño? Su cabeza aún estaba obnubilada por el sueño y parecía que no podía encontrarle sentido a lo que estaba ocurriendo.

—Shhhh —él deslizó una mano por su cabello como si quisiera calmarlo— No trates de solucionar las cosas aún. Realmente saliste de ello, gracias a Hyungsik. Date una oportunidad de despertarte, primero.

—Te quemaron.

El Poder del Fuego- Capítulo 7

—Esto es todo —dijo Boom con la voz tensa de preocupación—. Me estoy acercando.

La camioneta frenó, pero no lo suficiente para hacer una diferencia.

Hyungsik se apartó del cuello de Leeteuk, y un segundo después la herida se cerró como si nunca hubiera estado ahí. No quedó siquiera un punto rosa. Tendió su cuerpo inerte con suavidad en el suelo de la camioneta, y le apartó delicadamente el pelo de la cara. El toque era dulce y tierno, e hizo que el estómago de Kangin se sacudiera desagradablemente.

Hyungsik se giró hacia Kangin, y éste pudo ver algo diferente en él. Ya no estaba tan pálido o demacrado como antes, y tenía una expresión de victoria. Conquista.

Boom ahora estaba con ellos en la parte trasera de la camioneta, pero era demasiado tarde. No había nada que pudiera hacer para ayudar a Leeteuk. El daño ya estaba hecho.
Kangin trató de advertir a Boom que Hyungsik les había traicionado, pero no podía hablar.


—¿Qué le pasa a él? —Preguntó Boom.

—Se desmayó. Todo está bien. Simplemente conduce.

—¿Cómo está Kangin?

—Despierto. Sufriendo. Déjame atenderle. Tu trabajo es llevarnos al Elf antes de que sea demasiado tarde.

Boom titubeó como si presintiera que algo iba mal. Apretó el dedo romo contra la muñeca de Leeteuk, comprobando el pulso.

—¿Sabías que estaba sangrando? —Levantó la mano de Leeteuk.

Había varios cortes profundos cruzándole la palma y cristal aún incrustado en uno de ellos.

—Me ocuparé de él. Vete —la voz de Hyungsik era tranquila y pareja.

Kangin intentó hablar. Los ojos estaban abiertos pidiéndole silenciosamente a Boom que entendiera que algo iba mal. Salieron esos malditos ruidos asfixiados, pero nada más. Nada coherente.

Boom le puso la mano sobre el estómago y le echó a Kangin una mirada afligida.

El Poder del Fuego- Capítulo 5



Leeteuk miró fijamente hacia la pared de relajante azul de enfrente, tratando de deshacerse de la desagradable desorientación que giraba en su cabeza. Lo que sea que Hyungsik le había hecho, él no quería que lo hiciera nunca más.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Hyungsik, mirando a Leeteuk con aquellos lindos ojos que casi parecían brillar.

Leeteuk cerró los ojos, tratando de bloquear la luz con la esperanza de que la cabeza dejara de darla vueltas.

—Como si acabara de dar demasiadas vueltas en la montaña rusa.

—Eso pasará en un momento. ¿Y tú Kangin?

—Estoy bien —dijo, pero sonaba como una mentira, haciéndole pensar que Kangin probablemente se sentía tan mal como él—. ¿Averiguaste qué está sucediendo?

—Tal vez.

El Poder del Fuego- Capítulo 3



Las sirenas ululaban en la distancia y cuando estuvieran allí, Kangin y sus compañeros tenían que haberse marchado hace tiempo. Tratar con las autoridades no era algo para lo que tuvieran tiempo esta noche. La espada de Kang estaba ahí fuera, capaz de hacer serio daño si los humanos se topaban con ella, capaz de hacer un daño mucho más infernal en manos de uno de los Sasaengs.

—¿Dónde está Kyuhyun? —Preguntó Boom, escaneando el pequeño aparcamiento atestado.

Los neumáticos rechinaron sobre el asfalto y Kangin vió a Kyuhyun corriendo tras un viejo Honda con Sungmin tras el volante. Kyuhyun era rápido, pero no tan rápido, y no tenía ninguna posibilidad de alcanzarlo, le tomó unos diez segundos darse cuenta de que no iba a alcanzarlo y cambió de dirección en un rápido giro hacia el SUV.

—Tenemos que alcanzarlo —dijo, respirando con dificultad.

—Deje en paz a ese pobre chico —ordenó la Señorita Sora—. Ya han hecho bastante para una noche. Prenderle fuego al comedor. ¿En qué estaban pensando?

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...