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Seductores II- Final



Hyuk dormía profundamente bocabajo cuando Wonwoo lo colocó en una postura más cómoda. Estaba tan cansado que no se movió siquiera. Sus días eran una pura aventura, porque la propiedad de los Kim constituía un maravilloso parque de recreo para un niño tan activo como él.
Wonwoo se vistió para la cena. Era una noche especial porque sería su última noche en Zelos durante algún tiempo. Mingyu había pasado la semana anterior viajando, yendo y viniendo a todas horas para intentar alargar lo más posible su estancia en la isla. Se mostraba tan reacio como él a abandonar aquel lugar, porque su luna de miel había sido mágica.
Admitió que nunca había soñado encontrar la felicidad tan rápidamente con Mingyu. Lo primero que había observado era que desaparecían sus reservas con su hijo, pero con el paso de las semanas desde la boda, además se había relajado con él. Sobre todo lo notaba en los detalles. Si tenía que trabajar en su despacho, en cuanto acababa iba en su busca. Lo despertaba a horas intempestivas para que desayunaran juntos porque claramente deseaba su compañía. Le gustaba que le despidiese cuando subía al helicóptero y le encantaba que lo esperase cuando llegaba tarde a casa.

Seductores II -10

Wonwoo centró su atención en Mingyu y de allí no se movió. Llevaba un frac y unos pantalones oscuros de raya diplomática, a juego con una corbata del mismo tono que su vestido. Estaba tan imponente que ninguno hubiera podido evitar mirarlo. Al encontrarse con sus ojos negros fue como si el resto del mundo, y de hecho toda la iglesia, se hubiera se esfumado de repente. No veía nada excepto a él. Una dulce y licenciosa oleada de calor le recorrió con dedos de seda.
Seungkwan tomó en sus brazos a Hyuk, y Mingyu asió los dedos de Wonwoo y se inclinó para besar la piel delicada del interior de su muñeca. Fue una caricia más que un beso, y aunque aquel contacto sólo duró un instante, envió un mensaje lleno de sensualidad a cada una de sus terminaciones nerviosas y le hizo estremecer.
Tenía miedo de volver a mirarle durante la ceremonia por si olvidaba dónde estaba, pero podía sentir su presencia con cada fibra de su ser. Respondió con una voz clara que sonó más tranquila de lo que se sentía en realidad. Intercambiaron los anillos y sus nervios se aflojaron cuando los declararon esposos. Él agarraba su mano.
—Estás increíble, hara mou —le dijo Mingyu con voz ronca—. Ese color está hecho para ti.
—Me aterrorizaba la idea de parecer vestido de época —susurró Wonwoo, en un arranque de confianza—. Pero me enamoré locamente del vestido.

Seductores II -9



Wonwoo arrancó un pétalo de la flor.
—Le amo.
El pétalo cayó sobre la grava que había bajo el banco de piedra.
—Le odio —dijo, y cayeron varios pétalos a la vez que volaron arrastrados por la brisa que recorría la rosaleda. Meanie y Hyuk pasaron correteando por su lado, persiguiéndose con gran alboroto por los senderos flanqueados de setos.
Sabía que el odio era la cara oscura del amor, pero en aquel momento no le habría confesado a nadie sus verdaderos sentimientos. El día señalado para la boda se acercaba rápidamente, y el acontecimiento se había exagerado tanto debido a las especulaciones de la prensa y la expectación creada, que se había visto obligado a beneficiarse de la intimidad que le ofrecía Pledis Park.
Además, se había quedado sin casa, porque alguien había intentado entrar en la granja vacía y no había tenido más remedio que trasladar todas sus cosas. En la universidad, había acabado el trimestre y él había vaciado el despacho tras presentar su dimisión.
Pensó con temor que pasados sólo tres días sería demasiado tarde para arrepentirse de convertirse en un Kim. No era propio de él, y nunca había sido un cobarde, pero a veces sentía deseos de recoger a Hyuk y salir corriendo como alma que lleva el diablo.

Seductores II -8



El ático que tenía Mingyu en el centro de Londres le pareció enorme a Wonwoo. Un criado lo guió a través de la enorme extensión de terrazo que cubría el suelo del vestíbulo hasta una zona de recepción todavía más grande. En la puerta, dejó a Hyuk en el suelo. Antes de que lograra ajustar la mirada a la enorme cantidad de luz que atravesaba los ventanales del otro extremo, Hyuk dejó escapar un chillido de emoción y se alejó corriendo de su appa.
—¡Papi! —gritó, y atravesó en unos segundos la habitación sobre sus fuertes piernitas.
Mingyu alzó al pequeño en sus brazos y lo abrazó, sorprendido por la oleada de sentimientos que recorrían su interior. Hyuk le dio un enorme beso y luego forcejeó con él para que volviese a dejarlo en el suelo, ansioso por investigar los misterios de una habitación nueva para él.
—Te ha echado de menos. Ha preguntado por ti un par de veces — admitió Wonwoo con aire de culpabilidad.
Mingyu lo estudió con atención.
—¿Por qué me miras así? —murmuró Wonwoo inquieto, preguntándose si debía haberse puesto maquillaje o una ropa más elegante.

Seductores II- 7



A Wonwoo le costó muchísimo salir de la casa y conducir rodeado de preguntas a gritos y cámaras apuntando hacia él y disparando sus flashes. Cuando llegó, allí no le esperaba ningún periodista, pero una muchedumbre empezó a formarse a su alrededor antes de que pudiese subir las escaleras para dirigirse a su oficina.
Cuando salió de su despacho a mediodía, tuvo que abrirse camino hasta el coche, que estaba rodeado de fotógrafos pidiéndole la oportunidad de hacerle una foto en condiciones. Para cuando logró alejarse de allí, las manos le temblaban sobre el volante y tenía la frente sudorosa.
El alma se le cayó a los pies cuando, al girar hacia la granja, vio que había más paparazis esperando allí que aquella mañana. Se sintió agradecido al ver que el equipo de seguridad de Kim había despejado el sendero que llevaba hasta la casa.
Seungkwan seguía sentado en la penumbra, con las cortinas echadas. Meanie estaba dentro de la casa pero en un estado lamentable, temblando y negándose a salir de debajo de la mesa. Hyuk yacía hecho un ovillo con el perro. Wonwoo lo tomó en sus brazos y lo abrazó.
—Estoy un poco extrañado —señaló Seungkwan—, por que les preparé un café a los guardaespaldas y, ¿qué crees que averigüé?

Seductore II- 6



Mingyu contempló la vieja granja desde su helicóptero mientras sobrevolaba el tejado para aterrizar en el prado anexo. Hacía un día desapacible, húmedo y ventoso, y él se encontraba de mal humor. Había pasado un mes desde su discusión con Wonwoo en Pledis Park.
Desde entonces, Mingyu había visitado a Hyuk dos veces por semana, pero aquello le había supuesto muchas complicaciones a la hora de planificarse y sólo había conseguido pasar un par de horas con él en cada visita. Las idas y venidas a la aislada granja de Wonwoo entrañaban muchos inconvenientes e incomodidades. Sin embargo, no se había quejado en ningún momento, mostrando una cortesía y consideración propias de la paciencia de un santo.
Aun así, Wonwoo lo evitaba durante las visitas, lo que había hecho imposible un mayor entendimiento entre ambos. Al mismo tiempo, los delicados esfuerzos de sus abogados por negociar un acceso más práctico y flexible siempre se habían topado con negativas por su parte.
Pasado un mes, no había cambiado nada: sólo podía ver a su hijo en la granja y no le estaba permitido llevárselo fuera. Estaba convencido de que Wonwoo esperaba que acabara hartándose y se marchara.

Seductores II -5



A Wonwoo se le secó la boca al ver a Mingyu. Estaba a punto de decirle que Hyuk era de hecho muy alto para su edad, pero olvidó lo que estaba pensando. Mingyu, con unos vaqueros y una camiseta color café a juego con una chaqueta de lino, distrajo por completo su atención. Con el pelo negro hacia atrás, y los ojos oscuros y profundos clavados en Hyuk, Mingyu resultaba increíblemente espectacular. Dolorosamente guapo, moderno y elegante. Wonwoo se sintió de pronto acalorado, mal vestido… y terriblemente feo.
—¡Hyuk! —Wonwoo llamó al pequeño, que intentaba trepar por el gran cuadrado que formaba la mesa de café. Estaba en edad de escalar cualquier obstáculo que encontrase en su camino.
—Deja que se divierta —le dijo Mingyu con impaciencia.
«La forma de entender la paternidad de los Kim», pensó Wonwoo, y luego se regañó a sí mismo por sus prejuicios. Mingyu se agachó al otro lado de la mesa. Hyuk le dedicó una enorme sonrisa y cayó a medio camino del arreglo floral que había captado su atención. A cierta distancia, Wonwoo observó cómo se miraban. Hyuk no tenía miedo a nada y estaba lleno de vida. Mingyu sólo tuvo que abrir los brazos para que Hyuk se riese y corriera hacia él, notando que se le ofrecía alguna diversión.
—Hombre —pronunció Hyuk con aprobación, ya que en su mundo no había ninguno.

Seductores II -4



Sometido a la ráfaga sensual de su mirada descarada, Wonwoo se puso rígido. Le aterrorizaba la calidez que le invadía y el cosquilleo en su entrepierna. Sus tiernos pezones se endurecieron y cruzó los brazos nervioso.
—Entonces, si has estado pensando…
—Todavía necesito algunas respuestas. Al menos, sé realista —el brillo de sus ojos se ocultaba ahora bajo las pestañas y su forma de hablar era terriblemente suave—. ¿Qué hombre no lo haría en mi lugar?
Wonwoo no quería ser realista, sólo quería que se volviese a marchar y dejase de amenazar la tranquilidad mental que tanto le había costado conseguir.
—¿Qué es lo que tengo que hacer para que entres en razón?
—Debes tener en cuenta las dos partes de la ecuación. Sé la persona razonable que yo sé que eres. Es absurdo que me pidas que me vaya sin saber siquiera si el niño es mío o no —su voz tranquila y pausada ejercía sobre Minwoo un efecto casi hipnótico.
—Sí, pero… —Wonwoo apretó los labios por miedo a precipitarse en sus palabras—. No es tan sencillo.

Sewductores II -3



—¿Existe alguna otra persona que piense que es el padre de Hyuk? — preguntó Mingyu, calculando que aquélla sería la única razón que explicaría su deseo de hacerlo desaparecer.
La tensión en el ceño de Wonwoo empezaba a causarle dolor. Enfrentarse a Kim Mingyu en ese estado era como sentirse azotado por una tormenta.
—Por supuesto que no —dijo, mostrando con un gesto su desagrado—. Esa sugerencia resulta demasiado sórdida.
—Los jóvenes y mujeres hacen cosas así continuamente —le dijo Mingyu con cinismo, sin convencerse del todo de su negativa. Había visto cómo Jenny manipulaba a Wonwoo y sabía que aunque era tremendamente listo, podía resultar muy crédulo cuando había sentimientos de por medio
—Si no es ése el problema, ahórrame esos discursos teatrales sobre olvidar que he venido. ¿Podrás?
—Sólo por esta vez te pido que dejes de pensar en ti mismo. Si eso te resulta teatral, lo siento, pero es lo que hay —con mano nerviosa, Wonwoo se apartó el pelo de la cara.
Mingyu le dedicó una mirada dura como el granito.

Seductores II- 2



Wonwoo miró por la ventana y se quedó paralizado al ver que una reluciente limusina le tapaba la vista del jardín. ¿Quién podía ser sino Kim Mingyu?
Reaccionó y corrió al salón a recoger los juguetes que había tirados por la alfombra. El timbre sonó justo antes de que se incorporase. Se echó un vistazo en el espejo y al ver el miedo en sus ojos  y su extrema palidez se frotó las mejillas para devolverles el color mientras el pánico le hacía pensar a toda velocidad.
¿Qué demonios hacía allí Mingyu? ¿Cómo había averiguado dónde vivía?
¿Y por qué razón querría saberlo? El timbre volvió a sonar, estridente y amenazante. Recordaba muy bien la impaciencia de los Kim.
Empujado por un mal presentimiento, Wonwoo abrió la puerta.
—Sorpresa… sorpresa… —Mingyu arrastró suavemente las palabras.
Desconcertado por la suavidad de aquel saludo, Wonwoo se quedó inmóvil, reacción que él aprovechó para atravesar el umbral. Se volvió a mirarlo mientras su mano caía del pomo de la puerta. Sintió como un pulso diminuto comenzaba a latir a toda velocidad en su garganta impidiéndole hablar.

Seductores II -1



Al aparecer la limusina, una oleada de expectación recorrió los corrillos de personas trajeadas que se congregaban en las escaleras de la iglesia. Un momento antes se habían detenido allí mismo dos coches cargados de hombres corpulentos, con gafas oscuras y walkie-talkies, que se habían desplegado para acordonar la zona. A una señal del equipo de seguridad, el chofer se acercó a la puerta del ocupante del vehículo y entonces los murmullos se acrecentaron y todos alzaron las cabezas con ojos llenos de curiosidad.
En cuanto Kim Mingyu puso el pie en la acera se convirtió en centro de todas las miradas, con un metro ochenta y siente de estatura, increíblemente apuesto y llevaba con atractiva elegancia un abrigo de cachemira negro y un traje de diseño exclusivo, pero toda aquella sofisticación iba siempre acompañada de una gélida reserva y una indolencia que acababa por enervar a los demás.
Nacido en el seno de una de las familias más ricas del mundo y de unos progenitores cuyo hedonismo era conocido, Mingyu se había granjeado desde muy temprana edad la reputación de vividor, pero nadie recordaba ningún Kim que hubiese mostrado semejante capacidad para los negocios.

Seductores II



Título: Seductores II
Autora original: Lynne Graham
Título original: Cautiva del Griego
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna

Comentario de adaptadora: 

Seguimos con la segunda historia del seriado Seductores.
Recuerden volar su imaginación con las nacionalidades de los protagonistas jajaja. 
No me maltraten mucho al nieto...
Disfruten  


Descripción:

Acababa de descubrir que era el appa de su hijo… así que tendría que convertirlo en su esposo…
Wonwoo siempre había intentado ver con pragmatismo la noche de pasión que había pasado con Kim Mingyu. Entonces, él no era más que un jovencito tímido y rellenito que había quedado cautivado con el guapísimo magnate griego, para el que seguramente sólo había sido uno más. Lo que él no sabía era que Wonwoo se había quedado embarazado.
Pero ahora Mingyu había vuelto y no tardó en descubrir que tenía un hijo. Deseaba lo que era suyo… su pequeño y a Wonwoo. Pero él no estaba dispuesto a estar disponible siempre que él lo deseara. El único modo en que Mingyu podría tenerlo a él y a su hijo sería… convirtiéndolo en su esposo.




La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...