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Debutantes III -Final




Sungmin bajó las escaleras aunque ahora ya no era lo que quería. No quería volver a verlo esa noche, ni la semana siguiente, de hecho ¡no quería volver a verlo en su vida! Pensaba decirle a su suegra que se llevaría la cena a su habitación y que se retiraría temprano, pero no esperaba ver a cierta invitada en particular sentada al lado de Ahra en el sofá.
—¡Mamá!
Lilly le lanzó una sonrisa radiante y se levantó para darle un rápido abrazo.
—No pude resistir el impulso de venir. —Se rio—. Esto debería ser más fácil cada vez, pero no lo es. Al menos por ahora. Aunque no quiero parecer la madre entrometida que no hace más que incordiar todo el rato.
—No seas tonta —repuso Sungmin, uniéndose a ellas en el sofá—. Dile que siempre será bienvenida, Ahra.
—Ya lo ha hecho, querido.
Y así de fácil, el humor de Sungmin mejoró por completo ante la visita de su madre. Lilly representaba consuelo, seguridad, amor, cosas que Sungmin había echado mucho de menos. Ya no era un niño que pensara que su madre podía arreglar el mundo, pero su simple presencia le ayudaba mucho.
Tuvieron una agradable reunión hasta que Kyuhyun se unió a ellos. No es que la echara a perder con su presencia, pero si él insistía en seguir con su representación esa noche, incluso con su madre presente, era lo que sucedería. Por desgracia, Kyuhyun entró en la habitación vistiendo una chaqueta de un horrible color amarillo chillón que hizo que su madre lo mirara de inmediato con el ceño fruncido. Así que después de haber besado a Sungmin de esa manera, él había decidido finalizar el día provocando a su madre de nuevo. Había escogido un momento inoportuno, con la madre de Sungmin presente, o quizá no. Al menos aquello no ensombrecería su estado de ánimo, ya que ahora sabía por qué lo hacía.

Debutantes III -16




Habían asistido a varias fiestas más como acompañantes de Donghae, pero era la primera vez que Kyuhyun y Sungmin iban a una fiesta los dos solos. No le había dicho demasiado al respecto, sólo a qué hora debería estar preparado y que se vistiera como un atractivo joven casado, fuera lo que fuese lo que significara eso. Sungmin  no podía entender por qué aquello le excitaba tanto.
Donghae estaba arriba enfurruñado porque Ahra lo había estado reprendiendo por intentar entrometerse en un asunto privado al pedirles que lo dejaran ir con ellos. Puede que fuera eso lo que había provocado la excitación de Sungmin. Hacía que un «asunto privado» sonara muy personal. Con tan poca información en sus manos, la fiesta de esa noche tenía toda la pinta de resultar una sorpresa para él.
Así que se arregló con esmero esa noche. Casi voló hacia las escaleras en cuanto Sunny le dijo que estaba listo. Por supuesto, Kyuhyun no había aparecido todavía. Así que tras soltar un suspiro se reunió con Ahra y Jaehyun en la salita. Su suegra y su cuñado dejaron de jugar a las cartas para charlar con él y comentarle lo atractiva que estaba.
—Es hora de que tengas un guardarropa nuevo, querido, y que abandones esa pequeña habitación. Te llevaré de compras la semana que viene —le susurró Ahra al oído.
Sungmin todavía estaba sonrojado cuando poco después Kyuhyun entró en la sala.
—Sungmin, ¿por qué no le has quemado aún todas esas prendas? —dijo Ahra absolutamente disgustada.

Debutantes III -15




—Realmente provocaste una gran sorpresa en palacio al dejar tu puesto en la corte sin una buena razón.
Sungmin  gimió para sus adentros. Reconoció la voz de Kim Suho a su espalda. Observó como Donghae se reía ahora con uno de los jóvenes que lo conducía a la pista de baile mientras el resto de los caballeros se dispersaba, y se volvió hacia su antigua némesis, preparándose mentalmente para una conversación desagradable. Sin embargo, casi se rio al ver el traje de Suho, una prenda de un chillón color naranja con mangas abullonadas. El joven seguía sin tener sentido del gusto ni de la moda.
—Tenía una buena razón —respondió Sungmin —. Se la comuniqué a lady Boah. Si ella eligió no decirlo...
—Boah también se marchó —dijo Suho en tono acerado—. Key, ese víbora egoísta, se quejó de las tareas sin importancia que le encargaba y su protesta llegó a oídos de la duquesa.
—¿Así que la madre de la reina no conocía las intrigas de Boah?
—¿Intrigas? —se mofó Suho—. Boah sólo quería estar al corriente de todo. Aunque utilizaba unos métodos extraños —añadió Suho con un encogimiento de hombros— no hacía daño a nadie.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Sungmin  con gesto de incredulidad ante la actitud indiferente de su antiguo compañero—. Tú sólo eras su lacayo. No tienes ni idea de qué hacía con la información que recababa ni si hacía daño a alguien con ella.

Debutantes III -14




Sungmin  bajó las escaleras para tratar de explicarle a Donghae su presencia en la residencia de los Cho sin revelar todos los detalles.
—Me he casado. Por eso he dejado mi puesto en palacio.
—Santo Dios, ¿te has casado? —dijo Donghae con voz ahogada. Luego gimió—. ¡Ahora sí que voy a llorar de verdad
No parecía que Donghae fuera a hacerlo en serio pues esbozaba una amplia sonrisa cuando felicitó a Sungmin  con un fuerte abrazo.
—Por fin alguien podrá contarme todos los misterios que entraña el matrimonio —dijo—, ya que mi padre se avergüenza demasiado para decirme nada.
—¿De verdad no los conoces?
—Estaba bromeando, por supuesto. Después de todo tengo cinco tías y todas ellas se han ido turnando para explicarme todos esos hechos tan delicados para mí. Pero ya sabes cómo son los mayores. Te cuentan las cosas pero realmente no te dicen nada, sólo aluden a esto y aquello.
—Así que tú en realidad no...

Debutantes III -13




Sungmin  se preguntó si sus emociones siempre se descontrolarían cuando estaba con Kyuhyun.
Se apartó de él. Apenas había cruzado unas palabras con ese hombre y ya se había puesto tan condenadamente furioso que acababa diciendo cosas que no quería. Pero ¡ésa era su casa! Lo que significaba que si se alejaba de él, él podía seguirlo y eso fue lo que hizo.
Sungmin no sabía dónde habían dejado sus baúles. Estaba demasiado enfadado para buscar al mayordomo y preguntarle, tan enfadado que decidió buscarlos él mismo, así que comenzó a abrir una puerta tras otra en la planta superior. Normalmente, jamás se le hubiera ocurrido hacer algo tan grosero, pero las emociones que sentía en ese momento no eran normales, y Kyuhyun lo seguía de cerca.
Cuando alargó la mano para abrir la última puerta del largo pasillo, Kyuhyun intentó detenerlo.
—Ahí no... —le advirtió él detrás.
No acabó la frase. Cuando Sungmin abrió la puerta, pudo ver que había encontrado sus baúles apilados en esa estancia. El joven no dudó en entrar.
Ni tampoco él.
—No te vas a quedar aquí —le dijo Kyuhyun en un tono inflexible.

Debutantes III -12




—¿Dónde se había metido?
Sungmin  dio un respingo ante el tono chirriante de Sunny, si bien no se había esperado menos. Había cogido un carruaje de alquiler en Dover y al anochecer ya había llegado a Londres, pero a pesar de la hora que era la doncella había expresado su alivio en voz alta.
—Donde no quería —replicó Sungmin  con aire cansado, acercándose a la cama para sentarse.
—¡Han pasado cuatro días!
—Y ha sido una suerte que sólo hayan sido cuatro —gruñó Sungmin —. No es demasiado fácil encontrar billete en un barco sin haberlo sacado de antemano, ¿sabes? No, supongo que no lo sabes. Pero te aseguro que lo he averiguado de primera mano.
Sunny abrió mucho los ojos.
—Pero ¿adonde se le ha ocurrido ir solo en un barco? ¿Por qué no me avisó?
—No fue a propósito. Aunque el barco zarpó mientras le decía a mi marido que ni en sueños pensaba casarme con él.
—Pero se ha casado con él, ¿no?

Debutantes III -11




Kyuhyun no podría haber pedido una distracción mejor que la urdida por Sungmin, en particular porque todos los hijos de los Park les habían seguido a arriba. Se había quedado solo en la sala con Samuel, el abuelo de su esposa y dos de sus primos mayores. Kyuhyun esperaba que la conversación volviera a animarse en unos momentos.       
—Todas estas dificultades del embarazo son nuevas para mí —dijo, entonces, mirando la puerta vacía con el ceño fruncido para asegurarse de que Park se daba cuenta de su preocupación—. En el fondo pienso que tengo la culpa y no puedo por menos que ir a ayudarlo. Regresaré en un momento.
No esperó a que su anfitrión le dijera que Sungmin estaba en buenas manos. Salió precipitadamente de la sala. Interpretar el papel de padre y marido inexperto no era algo con lo que estuviera familiarizado, pero debió de haber sido una buena interpretación pues al abandonar la estancia sólo oyó algunas risitas compresivas a su espalda.
No tenía tiempo que perder, pues los niños podían bajar en cualquier momento por la escalera que se encontraba al fondo del vestíbulo. Tenía que pasar por dos habitaciones antes de llegar a ella. Ambas tenían las puertas abiertas y vio que una de las estancias era un estudio, así que se coló dentro rápidamente.
Fue directamente al escritorio. Sabía que una búsqueda metódica sería imposible. Odiaba tener que apresurarse. En realidad prefería trabajar de noche y a oscuras, pero no tenía tiempo para eso. Tampoco se atrevía a cerrar la puerta, pues a nadie se le pasaría por alto aquel detalle revelador. Todo lo que pudo hacer fue meterse los papeles que encontró en los bolsillos y esperar que alguno de ellos resultara ser la prueba que estaba buscando. Park acabaría por darse cuenta de que los documentos habían desaparecido y sospecharía de Kyuhyun de inmediato, pero para entonces esperaba estar de camino de la costa. Por si acaso sus planes se iban al garete, le había dicho a Matthew que aparcara el carruaje en la calle frente a la casa de los Park de manera que el blasón familiar no fuera visible.

Debutantes III -10




Sungmin  fue incapaz de almorzar en alta mar a pesar de estar hambriento. El olor a comida en el camarote había hecho que lo cubriera un sudor frío y más de una vez había vomitado en el bacín hasta que los penetrantes aromas desaparecieron. La navegación se hizo más suave al atardecer y, a la hora de la cena, pudo sentarse en la silla de la diminuta mesa clavada en el suelo que Kyuhyun le había ofrecido mientras él se sentaba en el sillón con el plato en la mano.
—Ya puedes rebañar el plato —le dijo—. Esa comida me ha costado cinco malditas libras.
Sungmin casi se atragantó al oírlo, pero continuó comiendo de todas formas pues estaba muerto de hambre.
—Es un ladrón —afirmó asintiendo con la cabeza—, pero no tenía ni idea de que estuvieras tan escaso de dinero que lamentaras la pérdida de cinco libras. Puedes estar seguro de que te lo reembolsaré.
No estaba siendo frívolo. Kyuhyun se había quejado tanto del coste del viaje que, naturalmente, había concluido que andaba escaso de dinero e incluso pensaba que debería pagarle su parte.
El le dirigió una mirada dura.
—Esto no tiene nada que ver con si puedo o no puedo permitirme ese gasto. A nadie le gusta que le timen, simple y llanamente. Pero esta vez no ha sido el capitán, sino el cocinero. No le hacía gracia tener que preparar comida blanda por culpa de tu mal de mar, ya que tenía la comida preparada.

Debutantes III -9




Encontrar a Kyuhyun no resultó tan sencillo como Sungmin  había previsto. Aunque le había visto brevemente en un par de fiestas en palacio después de aquella desafortunada noche, había oído que ya no residía allí. Ni siquiera lo había visto en las celebraciones posteriores al nacimiento del nuevo príncipe cuando la reina dio a luz a primeros de noviembre a quien se convertiría en el nuevo heredero al trono.
Pero sabía que Kyuhyun vivía en Londres, aunque no supiera exactamente dónde y no conocía a nadie en esa ciudad a quien poder preguntarle. Podría haberle preguntado a Lee Sukchun, pero no lo había visto desde que le había dado la nota que debía entregar a Kyuhyun, y tampoco quería hablar con él. Además, Kyuhyun debía de haberle dicho que no se podía confiar en él, y quizás eso explicara por qué Sukchun no se había puesto en contacto con Sungmin  de nuevo.
Por fin, le contó a Sunny sus dificultades y, una hora más tarde, la doncella regresó con la dirección. Keets de nuevo. ¡Qué hombre tan increíble!
Sungmin  decidió esperar al día siguiente para ir a casa de Kyuhyun. De esa manera podría salir temprano para llegar antes de que él comenzara con sus actividades diarias. Debería haberle dicho a Sunny que ese día acudiera a palacio un poco más temprano y lo acompañara, pero realmente no necesitaba a una chaperona cuando sólo iba a ir a la casa de Kyuhyun y luego regresaría directamente a palacio; incluso esperaba estar de vuelta antes de que se produjeran sus náuseas matutinas.

Debutantes III -8




Sungmin había recorrido la mitad del pasillo cuando se dio media vuelta. ¡Ni siquiera había probado a abrir la puerta! Al menos debería intentarlo. Si él fuera de esas personas que dormían profundamente, unos cuantos golpes en la puerta no le despertarían y entendería por qué había entrado sin su permiso en su habitación. Sólo le llevaría unos instantes darle la información que había recabado sobre lord Joowo, luego podría acostarse con la mente tranquila, dejando todo el asunto en las manos de Kyuhyun.
De nuevo ante la puerta de Kyuhyun, Sungmin  giró el picaporte. ¡La puerta estaba abierta! Al instante comprendió por qué Kyuhyun no había oído sus golpes. ¡Aquella habitación era enorme! Incluso había un dormitorio aparte y, por debajo de esa puerta, no se veía luz alguna. Se acercó a ella y la golpeó cuatro veces antes de probar a girar el picaporte y abrirla. Allí dentro estaba oscuro, demasiado oscuro para ver la cama, pero no estaba dispuesto a irse sin saber si Kyuhyun estaba o no allí. Cogió la única lámpara que había encendida en la estancia principal y la llevó hasta la puerta abierta, sólo para volver a sentirse decepcionado. La cama, al igual que la habitación, estaba vacía.
—¿Por qué será que no me sorprende encontrarte aquí? —dijo una voz sarcástica a su espalda—. Déjame adivinar, estás buscando una bufanda, ¿no?
Sungmin  se dio la vuelta con tanta rapidez que la lámpara se tambaleó en su mano. Con un gesto rápido levantó la otra para no dejar caer la pantalla, demasiado nervioso para darse cuenta de que podría haberse quemado. Pero consiguió sujetar la lámpara antes de que se le cayera al suelo y la depositó con rapidez encima de la mesa junto a la puerta.

Debutantes III -7




La librería era pintoresca y estaba repleta de libros desordenados. No obstante, Sungmin  seleccionó los volúmenes que le interesaban con rapidez. Sunny, que no leía tan rápido como él, tardó más tiempo en decidir qué libros comprar. Pero tampoco tenían prisa. Ni siquiera eran las once. Incluso llegarían a tiempo de almorzar en palacio. O quizá podrían comer en un restaurante cercano. Sería divertido. Al menos no tendrían que aguantar la cara larga de Suho que sin duda alguna les quitaría el apetito.
A Key no le interesaban los libros y había aceptado una taza de té del dueño de la tienda. Un hombre mayor y cordial que había mantenido una animada conversación sobre el palacio con el chico cuando había mencionado que eran de la corte.
Al no querer tomar té, Sungmin se había desplazado hasta su siguiente parada, una tienda de telas, al otro lado de la calle. En el enorme establecimiento había toda clase de tejidos y también una pequeña sección de hilos. Tan pronto como Sungmin entró en la tienda, se oyó tintinear la campanilla de encima de la puerta indicando que alguien había entrado detrás de él y se vio empujado al interior.
Ante tal rudeza, soltó un grito ahogado de indignación y se dio la vuelta para encontrarse a Kyuhyun con una amplia sonrisa en su cara. Desde luego no había esperado toparse con él en Bond Street. La burbujeante excitación que su presencia despertaba en él hizo acto de aparición. Pero al menos esa vez no se quedó deslumbrado al verlo. Cada vez le resultaba más fácil mirarle a la cara y no perder el hilo de sus pensamientos.

Debutantes III -6



Sungmin abandonó temprano los aposentos de la duquesa para prepararse para la cena formal de esa noche. No vio a Kyuhyun apoyado contra la pared del pasillo justo a la salida de las habitaciones cuando comenzó a andar a paso vivo en dirección opuesta. El joven no estaba de buen humor. Se había dicho que regresaba a su habitación temprano para que Sunny tuviera tiempo de sobra para prepararlos a él y a su compañero de habitación para esa noche, pero también quería saber dónde se había metido su compañero.
Cuando Suho no regresó a los aposentos de la duquesa, Sungmin comenzó a sospechar que Kyuhyun y él habían ido a alguna parte donde pudieran estar solos... para hacer el amor. Pensarlo lo había puesto de mal humor durante el resto de la tarde, y ahora lo que realmente quería averiguar era si Suho se había pasado todo ese tiempo solo en la habitación que compartían y demostrarse a sí mismo que había estado equivocado.
—Es usted una persona difícil de encontrar.
Sungmin casi se tropezó con sus propios pies al oír la voz de Kyuhyun y se volvió para ver que se ponía a caminar a su lado. Realmente tenía que dejar de reaccionar de esa manera ante él. Puede que ahora no se sintiera tan deslumbrado por su presencia, pero incluso después de haberlo visto y hablado con él más de una vez no podía evitar que siguiera sucediéndole lo mismo.

Debutantes III -5




Sungmin  no hizo más que dar vueltas durante toda la noche porque no podía dejar de pensar en el Ángel. Estuvo tan inquieto que Suho le había dicho gruñendo que se estuviera quieto de una vez después de que se fueran a la cama.  
Sungmin  sabía que debía averiguar si Cho Kyuhyun era  el verdadero nombre del Ángel. Y también debía averiguar qué estaba haciendo en la habitación de Sukchun. ¿Se había presentado allí por la misma razón que él? ¿O sólo había ido a visitar a un amigo? ¿Quién era en realidad aquel Sukchun al que lady Boah quería espiar?
No tuvo posibilidad de levantarse tan tarde como le hubiera gustado después de haberse pasado toda la noche en vela, pues Sunny llegó muy temprano. Y Suho también hizo bastante ruido, aunque Sungmin  sospechaba que lo había hecho con la única intención de despertarlo. El humor de su compañero no había mejorado en absoluto. De hecho, había empeorado. Suho masculló una maldición, cerró la puerta del armario de un portazo, dejó la ropa tirada en el suelo e incluso empujó a Sungmin  al pasar junto a él mientras se movían por aquella habitación diminuta.
Lo primero que hizo Sunny al llegar fue apartar de una patada la ropa que había en el suelo, algo que divirtió a Sungmin pero que, asombrosamente, no provocó reacción alguna en Suho. Ya el día anterior, Sunny le había dicho a Suho que no iba a ser su doncella personal sólo por haberle arreglado el pelo. Gracias a los esfuerzos de Sunny, Suho lucía ahora un cabello cuidado, más favorecedor y lo sabía. Así que aunque por lo general su compañero de habitación no se mordía la lengua con respecto a Sungmin , cuando Sunny estaba con ellos, controlaba lo que decía.

Debutantes III -4




Sungmin  se dirigía de vuelta al salón de baile donde había dejado a Ryeowook cuando una chaqueta de raso brillante captó su atención. Rápidamente se abrió paso entre la gente para poder ver mejor.
No había duda, era Cho Kyuhyun con su disfraz de dandi. Debía de haber llegado mientras estaba hablando con Boah. Incluso a sus espaldas y con el brazo apoyado en la pared, Sungmin  podía ver el perfil de su apuesta cara. Estaba con un joven. Aunque sus hombros le bloqueaban la vista de la cara del joven, parecía que estaba apoyado contra la pared, sin duda contemplando a Kyuhyun con arrobada atención.
El se rio, y se inclinó para susurrarle algo. Sungmin creyó oír una risita nerviosa propia de alguien muy joven. Evidentemente, Kyuhyun estaba coqueteando con el joven. Bueno, había oído ambiguas alusiones a que él era un reconocido calavera. No le parecía nada ambiguo, sino muy evidente. Sungmin se dijo a sí mismo que no debería preocuparle si el halo radiante con el que lo imaginaba estaba un poco deslustrado.
Comenzó a darse la vuelta para marcharse cuando Kyuhyun   se enderezó, apartando la mano de la pared. Eso le permitió ver al joven con el que él estaba coqueteando. A Sungmin le costaba trabajo creer lo que veían sus ojos. ¿Kim Suho? Santo Dios, ¿estaba el Ángel coqueteando con su compañero de habitación?
Sungmin se dio la vuelta de golpe, sintiéndose... no estaba seguro de cómo se sentía. ¿Enfadado? Por supuesto que no. ¿Indignado? ¿Y por qué debería estarlo? ¿Porque jamás en la vida había imaginado que Cho Kyuhyun podía sentirse atraído por un joven tan mezquino y ruin? Probablemente no sabía cómo era en realidad. Además Suho era un jovencito guapo cuando componía su mejor expresión. Bueno, ¡menudo bobo!

Debutantes III -3




Sunny resultó sumamente perspicaz. Sungmin  pudo contarle a su doncella todo lo ocurrido el día anterior porque Suho había abandonado la habitación haciendo aspavientos antes de que llegara Sunny. Después de mostrar un profundo resentimiento por el trato que había recibido Sungmin, Sunny expuso un plan de acción.
—No me importará ayudarlo a arreglarse.
Sorprendido, Sungmin  se volvió en el taburete para mirar a Sunny, quien le estaba arreglando el pelo.
—Te aseguro que no tienes por qué hacerlo.
—Lo sé. Pero su madre no esperaba que acabara en medio de un nido de víboras. Esperaba que usted disfrutara de su estancia aquí. Y no podrá hacerlo con ese brujo planeando la mejor manera de enviarlo de vuelta a casa lloriqueando como un niño como hizo su anterior compañero de cuarto.
—Puede que ofrecerte a arreglarle el pelo no suponga ninguna diferencia —la advirtió Sungmin .
—Si es así, entonces dejaré de hacerlo. Pero no se pierde nada por intentarlo, ¿verdad?
Sunny era optimista por naturaleza. Sungmin  también lo era, salvo en ese caso. El desagradable temperamento de Suho parecía ser parte de su carácter, con lo cual una oferta de paz no mejoraría la relación entre ambos. Pero Sungmin  sabía que su doncella tenía razón. No perderían nada por intentarlo.

Debutantes III -2




Aliviado de no haber insultado a nadie de la realeza, pero molesto con Suho, Sungmin  comentó con rigidez:
—No sabía que hubiera un baile de disfraces.
—Tampoco estabas aquí para que te informaran, ¿no es cierto?
Eso era verdad, pero no era posible que nadie esperara que asistiera sin ser invitado. Aunque al parecer Suho no compartía esa opinión.
—Espero que hayas traído más de un disfraz, y los artículos necesarios para improvisar algunos más. A la reina le gustan todo tipo de entretenimientos, pero en especial los bailes de disfraces, incluso aunque se refiera a tales acontecimientos como mascaradas, puedes estar seguro de que te hará falta un disfraz en condiciones. Después de todo, la reina es todavía joven, no mucho mayor que nosotros. ¿Por qué no le iban a gustar las mismas cosas?
Sungmin  se sonrojó de nuevo. Un disfraz era lo único que su madre y él no habían incluido en su guardarropa, ni siquiera una máscara de dominó.
Suho no tardó en adivinarlo.
—Bueno, qué lástima. Has comenzado con muy mal pie, ¿verdad?
¿Era un poco de complacencia lo que Sungmin  detectaba en el tono de Suho?
Probablemente, pero el joven continuó:

Debutantes III -1




El palacio de Buckingham. Lee Sungmin seguía sin poderse creer que fuera a vivir allí. Hacía apenas una semana que lo sabía y aún no había logrado asimilarlo. Pero ahí estaba.
La sorpresa más grande en sus dieciocho años de vida había sido ser parte de la corte de la reina Victoria. Su madre, Lilly, había esperado que otorgaran a su hijo esa privilegiada posición, aunque Lilly no le había contado a Sungmin que había tenido que pedir unos cuantos favores para que lo aceptaran. No había querido que su hijo se llevara una decepción si al final no lo conseguía.
Pero sin duda Sungmin  no se habría llevado ninguna decepción. Pertenecer a la corte no había sido algo a lo que él aspirase, sino su madre. Lilly le había hablado muy a menudo de cómo había perdido la oportunidad de ser dama de honor o incluso dama de cámara de la reina al convertirse en una mujer casada.
Con el cambio de corriente política, Sungmin tuvo la oportunidad, la semana anterior habían recibido la carta de confirmación y, como un jovencita excitable y emocionada, la madre de Sungmin  había comenzado a dar gritos de alegría después de leerla. Una alegría que había resultado muy contagiosa.
La última semana había sido un torbellino. Madre e hijo apenas habían comenzado a organizarse para la temporada que pasarían en Londres durante el próximo invierno, para lo cual faltaban todavía algunos meses y ahora se encontraban con que tenían que elaborar un nuevo guardarropa para Sungmin. Sería el mayor cambio en la vida de Sungmin desde la muerte de su padre cuando sólo tenía ocho años.

Debutantes III





Introducción



Título: Debutantes III
Autora original:  Johanna Lindsay
Título original: Familia Reid, Una Dama Inocente.
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna.

Comentario de adaptadora: Disfrúten de la historia. Si ya no eres KyuMin shipper, o no te gusta Sungmin sigue a otra historia. No se aceptan comentarios malintencionados.

Descripción:

El joven lord Lee Sungmin cumple el sueño más anhelado de su madre cuando es aceptado en la corte de la reina Victoria. Habiendo sufrido una decepción dos años atrás, cuando el heredero del duque de Shiyuan, Choi Siwon, se casó con otro joven, la madre de Sungmin  ve ese cargo en la corte como una oportunidad de oro para su hijo.

En la corte, Sungmin  conoce al encantador marqués Cho Kyuhyun, a quien conoce como el devastadoramente apuesto e inútil primo de Choi, el hombre de quien una vez estuvo encaprichado. Lo que Sungmin  no sabe es que Kyuhyun es un agente secreto de la corona, que lleva una doble vida.


Sungmin inicia un animado coqueteo con Kyuhyun, pero cuando éste se da cuenta de que le espía, lo seduce. Él no sospechaba que era inocente y se siente horrorizado cuando le revela que está embarazado. Obligados por sus respectivas familias a casarse, Kyuhyun cree que Sungmin  le ha tendido una trampa para establecer un vínculo con la poderosa familia Choi. Y aunque Kyuhyun jura no serle fiel a su hermoso esposo, a medida que conoce la inteligencia, el espíritu aventurero y la naturaleza generosa de Sungmin , su promesa de venganza se transforma en un deseo de compartir muchas noches apasionadas única y exclusivamente con su esposo durante el resto de su vida.



La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.

Marcado IV -Final

Conseguí el ascenso. Era increíble y estaba muy orgulloso de mí mismo, pero lo que lo hacía aún mejor era lo orgulloso que Kyuhyun estaba de mí. Mi trabajo no tenía por qué ser importante para él, sino porque era mucho quién era yo, el hecho de que sabía inherentemente lo importante que era para mí hizo que me enamorara aún más de él.

Nuestros horarios eran todavía locos y en todo lugar, más aún ahora que estaba tratando de aprender las diferentes partes de mi nuevo trabajo. No importaba, sin embargo, nunca pasábamos una noche separados. Mi apartamento, su apartamento, uno de nosotros siempre estaba en la cama del otro, y siempre y cuando me despertara al lado de él en la mañana, no me importaba donde ponía la cabeza en la noche.

También estaba expandiendo mis habilidades sociales. Salía con Sunny, trataba de juntarme con los jóvenes amigos de Kyuhyun en sus jueves de jovencitos por la noche siempre y cuando no tuviera problema con mi trabajo, y había terminado por tomar un café con Leeteuk cada mañana que dormía en la casa de Kyuhyun.

Disfrutaba mucho el tiempo que pasaba con todos ellos, pero había algo sobre Leeteuk, algo acerca de ver a otro joven con un trabajo desinteresado y emocionalmente agotador, que me atrajo hacia él. Ya no tenía que tratar de ser su amigo, ya era su amigo... y punto.

Marcado IV - 18



—Kyuhyun, Dios mío… —mordió su labio y sostuvo mi rostro—. Lo siento.
Levante una ceja y extendí la mano para rodear mis dedos alrededor de sus delicadas muñecas.
—Lo sé, recibí tu mensaje. Solo que no sé por qué lo sientes.
Me parpadeó y pude verla luchando por poner sus pensamientos en orden. Ella era bonita cuando era torpe.
—Principalmente lamento no tener fe en ti y en mi. Realmente me amo, Kyuhyun. Creo que tomo mirar a la vida vivida solo y con miedo para darme cuenta. Pienso que tal vez tú pateaste la puerta y no pude esconderlo más. Tengo mucho por ofrecer y merezco totalmente la mejor clase de amor. Merezco tu amor.
Todas las piezas de mi Corazón que pensé que él se llevó, él se acercó y las puso de nuevo, en un modo más resistente.
—Mereces cualquier cosa y todo lo que siempre quisiste, Sungmin.
Me sonrió pero era de un modo tímido y casi nervioso.
—La cosa que he querido por más tiempo aparte de convertirme en enfermero has sido… tú. Estoy tan jodidamente enamorado de ti, Cho Kyuhyun.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...