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Centinelas- Capítulo Final



—¡Como el demonio! —le gritó Shindong a Carmen—. No vas a ningún lugar con un Tvxq.

—¿Por qué no? —le preguntó, con las manos en las caderas, en una posición beligerante—. Tiene
 perfecto sentido. A menos por supuesto que no signifique demasiado para ti para servir de rehén.

—Por supuesto que sí. Y realmente no deberías ofrecerte a hacer algo sobre lo que no sabes nada.

—La gente habla. Está toda la SM hablando sobre cómo trajo el Tvxq a su hermana aquí para que 
supieras que podías confiar en él. Tiene sentido que quiera la misma póliza de seguros a cambio.

—Vete a tu suite. Mantente apartada de esto. Nadie va a ir con él y eso es todo.

Centinelas- Capítulo 5



—Dámelo.

Donghae se dio la vuelta, protegiendo al niño con su cuerpo.

—No.

--Tiene que morir.
  
—¡Idiota! ¿Lo matarías a causa de quién era su padre?

—Sí. Hay que matarlo. Ese es mi trabajo.

Centinelas- Capítulo 4



Hyukjae regresó a la carretera, sujetando al bebé en el lugar con una mano mientras conducía. 
Después de algunos minutos, los gritos del niño se acallaron, entonces se detuvieron 
completamente. Podía sentir el roce caliente de aire contra la piel mientras el bebé respiraba, 
diciéndole que estaba bien.

No era que Hyukjae se preocupara. La muerte probablemente era lo mejor que le podría ocurrir al 
niño. Su madre se había ido. Su padre probablemente estaría muerto. Los Sasaeng no habrían 
tenido ninguna a razón para mantener vivo a un hombre. Habrían drenado su sangre y se lo
 habrían comido.

La vida de ese niño sin duda estaría llena de dolor y sufrimiento. Sería una bondad simplemente 
dejarlo morir. Si no fuera por el voto de Hyukjae por proteger a los humanos, probablemente lo
habría hecho.

Centinelas- Capítulo 3



Lee Donghae se negaba a seguir escondiéndose en su habitación. Había pasado los dos 
últimos años de su vida como prisionero en una cueva. Eso era todo lo que estaba dispuesto a 
permitir que los Sasaeng le robaran de su vida. Era hora de seguir adelante.

En qué, no estaba seguro, pero lo que fuera, no sería en esta habitación que los Centinelas le habían 
proporcionado.

Aún estaba débil por su experiencia, pero conseguía ponerse más fuerte cada día. La comida se le 
asentaba mejor en el estomago, y ahora que se había cortado el enmarañado pelo y usaba ropa real,
 en lugar de harapos, se sentía casi humano.

Gracioso cuan irónico era, considerando todas las cosas.

Donghae abrió la puerta para encontrarse a Leeteuk de pie ahí, con el puño a punto de golpear.

Centinelas- Capítulo 2



La única razón por la cual Henry aún no se había cortado las muñecas, era la promesa de
venganza. Quemaba en el interior, agitándose e irritándole el vientre hasta que no podía pensar en
otra cosa.

Sooman, el Señor de los Sasaeng iba a morir. Aún no sabía cómo, pero cada una de las cientos de 
posibilidades era atractiva a su manera.

Lo había capturado cuando era pequeño. Enjaulado. Alimentado con su sangre. Lo había violado. 
Obligado a dar a luz a sus engendros, todos ellos muertos. Al igual que su alma.

No importaba cuántas veces le torturara o matara, no sería suficiente. El hambre por su agonía nunca se saciaría. La sed por su sufrimiento jamás se agotaría.

Centinelas- Capítulo 1

Yesung entró en la oficina de Shindong sin avisar. Su negro pelo era un desastre, como si acabara de salir de la cama.

—Hay un hombre desnudo en la puerta principal. Es un Tvxq.

La conmoción recorrió a través de Shindong, silenciándolo por un momento. ¿Porqué su enemigo 
estaba en la puerta? ¿Era alguna clase de truco? La costumbre exigía que una parte de la 
oferta para negociar, fuera mostrarse desnudos para probar que no iban armados, pero después de 
tantos años del estancamiento de la guerra entre ellos,

¿por qué los Tvxq querrían negociar algo?

—¿Qué quiere?

—Pidió hablar contigo. ¿Le digo que entre o lo mato? —Las facciones de Yesung continuaron inexpresivas, como si realmente no le importara la opción que Shindong eligiera.

—¿Está solo?

—No. Hay algunos hombres sentados en sus vehículos en la carretera principal. La única persona 
a su lado es una mujer muy cabreada.

¿Una mujer? Si alguno de los Tvxq había encontrado a una pareja Suju, ¿se habían apegado a las  leyes antiguas y le habían traído? No era probable, más si posible, y con todas las parejas apareciendo recientemente, Shindong se negaba a tomar cualquier riesgo.

—Deja que él y la mujer entren. Pero sólo ellos. Hazlos caminar. Que ningún vehículo pase las 
puertas. Alerta a los hombres para que estén listos para problemas. Encuéntrame en las puertas delanteras.

Yesung asintió y se fue.

Shindong se peinó con los dedos y se arregló la ropa. No haría ningún bien a su pueblo aparecer con el aspecto insomne que tenía.

Deseo Prohibido- Capítulo Final




Yesung supo el momento en el que Wook se perdió. Su mente se fue astillada en demasiados pedazos para contarlos.

«Lucha», le ordenó mientras intentaba alimentarlo del poder que necesitaba para hacer eso. 

«No te atrevas a darte por vencido conmigo».

Pero ningun Wook había quedado, sólo el eco vacío donde una vez había estado su esencia.

La pena se hinchó en él tan densa, que no podía respirar. Wook se fue. Su dulce Wook estaba vivo, pero desgarrado en pedazos.

Sooman había huido a lo largo de un corredor oscuro, dos de sus guardias pisándole los talones. 
Yesung iba a encontrarlo y matarlo lentamente, desgarrar la carne de su cuerpo trozo a trozo antes de que él lo viera freírse a sol.

Pero primero tenía que salir de esta maldita jaula.

Golpeó los barrotes otra vez, sintiéndolos vibrar, pero sin ceder ni un centímetro. Eran sólidos. Le llevaría semanas escapar de aquí, asumiendo que viviera tanto tiempo.

Wook no lo haría. Todavía podía notar que estaba vivo, ¿pero cuánto tiempo duraría eso? ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que se desangrara o uno de los demonios decidiera que la sangre no era suficiente y fuera a por su carne, también?

Deseo Prohibido- Capítulo 20




Donghae contuvo el aliento mientras observaba la boca de la cueva por donde el hombre de ojos negros había ido a buscar a los niños.

Había varias personas aquí, dando vueltas, comprobando a los prisioneros que habían ayudado a liberar. Un hermoso hombre sujetó a uno de los niños en sus brazos, meciéndole. A su lado, otro hombre estaba vigilante, la hoja de su espada brillaba a su lado. También, había otros hombres armados, los suficientes de ellos como para que Donghae se sintiera como si pudiera respirar completamente por primera vez en mucho, mucho tiempo.

El hombre que estaba con él en la cueva se acercó. Le ofreció una sonrisa tranquilizadora. Los ojos eran brillante cuando lo miró.

—Soy Zhoumi —dijo.

—Lee Donghae —Años de reuniones de negocios le empujaron la mano para estrechar la de él. Tenía la piel sucia, las uñas demasiado largas, quebradas, estaban cubiertas de mugre. Retiró la mano, pero no lo suficientemente rápido. Zhoumi la tomó en su mano suave.

Deseo Prohibido- Capítulo 19





Algo poderoso y malo le estaba pasando a Changmin. Podía sentir el lento e insidioso arrastre de la maldad que Jessica había implantado en él. Nunca antes había sentido nada como esto. El dolor aumentaba en el cuerpo, enviando fuego a la columna, y aún así se rehusaba a dejar ir a su hija.

Nunca había estado más asustado en su vida. El y Yunho habían estado en peleas. Fueron heridos y estuvieron casi cerca de la muerte muchas veces a través de los siglos, pero nunca había sentido una desesperación como esta. Si no encontraba la manera de detener este mal, podría morir, llevándose a Yunho con él.

—Déjala ir, amor —le dijo a Changmin—. Tenemos que encontrar a Kevin.

—Es demasiado tarde para eso —dijo Jessica—. No puede curar lo que le he hecho.

—Jessica, deshaz esto —ordenó a su hija.

Los ojos negros de Jessica se encontraron con los de su padre.

—No hay nada que deshacer. Está muerto. Será afortunado si sucede rápido.

Deseo Prohibido- Capítulo 18




La sangre rodó por la frente de Hyukjae cuando clavó de un empujón la espada en el corazón del demonio más cercano.

Él y los otros Suju habían tomado una posición estratégica dentro de uno de los túneles, donde no podían ser fácilmente flanqueados. Miraba hacia atrás tan a menudo como podía, esperando que el túnel no ofreciera ningún punto de acceso más a los Sasaeng que se acercaban sigilosamente a sus espaldas.

Si bien había recibido un golpe, no sentía los efectos de ningún veneno recorriéndole el sistema, por lo que estaba agradecido. La herida ya comenzaba a cerrarse, aunque la sangre que le escocía los ojos se estaba convirtiendo en un problema peligroso.

La multitud de demonios disminuyó, y los pocos restantes se dieron la vuelta y corrieron.
Miró a Simon y los otros.

—Quédense todos aquí y contengan salida. Voy a sacarlos.

Simon asintió con la cabeza.

—Voy contigo —dijo Zhoumi.

Deseo Prohibido- Capítulo 17




Changmin había levantado la mano para llamar cuando la puerta de su hija se abrió. Sunny lo contempló, con los mismos ojos de su padre.

Yunho. Changmin ya lo extrañaba.

Los bucles rubios de Sunny estaban enmarañados, el vestido arrugado, lo cual no era en absoluto típico en ella. Medias lunas oscuras pendían debajo de sus ojos, opacando su brillo normal.

—Imagino que es la hora —dijo Sunny.

Changmin quedó impactado de que le hablara, después de sufrir el silencio de su hija durante tanto tiempo.

—¿Qué hora?

—Para que mueras.

—¿Has visto eso?—Changmin odiaba que su hija estuviera invadida por visiones del futuro, pero nunca había considerado que tendría que soportar ver la muerte de su propio appa.

Deseo Prohibido- Capítulo 16



Kevin tomó la promesa de Yesung como una gran victoria. El hombre no tenía manera de saber que él nunca pediría su muerte. Lo necesitaba demasiado para desperdiciar su sangre en perfecto estado, en favor de la justicia.

Yesung tampoco necesitaba saber que Wook estaba perfectamente bien, y que la droga que había respirado se desvanecería en pocos minutos, dejándolo con nauseas, pero sin ningún daño permanente.

El pánico de Yesung fue un punto que Kevin no pudo rehusarse a utilizar. Ahora tenía otro candidato para sus experimentos de fertilización. No había sido un mal día de trabajo.

Kevin tomó el brazo que Yesung le ofrecía, mandando a dormir al hombre, para evitar más desafortunados accidentes. El cuello de Kevin aún seguía tieso por lo de ayer.

Simon estaba sobre ellos, observando, así que Kevin terminó de alimentarse de la poderosa sangre de Yesung e hizo una representación de la curación de Wook.

Le llevó poco esfuerzo acelerar los efectos del anestésico en su sistema y despertarlo. Mientras estuvo en ello, curó las pequeñas quemaduras que tenía en los dedos y la contusión que detectó en las paredes de su entrada.

Deseo Prohibido- Capítulo 15



Yesung sintió como si estuviera tomando el sol. Por dentro.

Cada vez que Wook le tocaba, él se calentaba. El hombre había conseguido mantener la lujuria en un rincón oscuro, pero podía sentirla hervir en el interior, deseando ser liberada.

Más tarde. Mucho más tarde, después de que Wook se hubiera curado de lo anterior.

El pensamiento de su sangre fue suficiente para reforzar la barricada y asegurarse de comportarse como el caballero que se merecía, por tanto tiempo como permaneciera con él. Y ahí había otras barricadas importantes que tenía que poner en su lugar ahora que lo tenía dentro de la mente ‑cosas que él no quería que conociera.

Kevin tenía su futuro en sus elegantes manos. Tan despiadado como eran los Zea, Yesung estaba seguro que no desperdiciaría una oportunidad para aplastarle. Iba a permanecer lejos de la sanguijuela el mayor tiempo posible, retrasando lo inevitable. Hasta entonces, no permitiría que nada estropeara su tiempo con Wook.

—Enséñame lo que Henry te mostró —la voz de Wook le resonó en la mente, una caricia suave de sonido y luz.

Deseo Prohibido- Capítulo 14



—Con una es más que suficiente —Shindong se empujó en posición vertical, pero seguía estando un poco más pálido de lo normal—. Lo que me mostró era real, ¿verdad? ¿No un tuco mental?

—Es verdad —dijo Wook—. Si no estuviera tan cansado, nos podría haber mantenido allí el tiempo suficiente para que pudieras hablar con él. No me quiere cerca de él.

—Nos vamos tras Henry. Es sólo cuestión de cómo vamos a sacarlo con vida. ¿A qué distancia está?

—No estamos seguros. Wook y yo estamos trabajando en su búsqueda. Puso unas imágenes en mi cabeza que nos pueden mostrar dónde está, pero están revueltas.

—Lo tendremos descifrado hoy —dijo Wook, completamente seguro.

Le encantaba eso de él, su fe absoluta de que lo lograrían. Nunca dejaba de asombrarle.

—¿Sabes algo más? —preguntó Shindong—. ¿Otras pistas que nos puedan decir dónde está y cuántos otros seres humanos están con él?, o ¿cuántos Sasaeng tendremos que derrotar antes de alcanzarlo?

Deseo Prohibido- Capítulo 13

                                                                                Wook se desabrochó el cinturón de seguridad y le gateó sobre el regazo para colocarse a horcajadas sobre él. El calor entre sus muslos le quemó a través de los vaqueros, y él estableció el récord Guinness de velocidad para la erección más rápida en todo el mundo.

Yesung cambió de posición, tratando de comprimir la virilidad. El movimiento hizo rebotar a Wook encima de él, lo que por supuesto hizo que sus senos se agitaran debajo de su camisa de algodón.

Sabía que estaba mirando fijamente, pero no podía parar. Todo en lo que podía pensar era en lo bueno que sus duros pequeños pezones le habían sabido contra la lengua, cómo se habían tensado aún más cuando los había succionado.

Como si leyera sus pensamientos, los pezones se fruncieron, presionando contra la camisa. Lo que le hacer era levantarle la camisa y besar, lamer y chupar sus pezones hasta que implorara por más.

Ese pensamiento le detuvo en seco. No era probable que Wook rogara más de lo que le había dado la noche anterior. Lo había lastimado. Lo hizo sangrar.

—Nada de eso —le reprendió Wook—. Fue perfectamente normal y no voy a dejar que me hagas sentir mal por ello.

Deseo Prohibido- Capítulo 12




Shindong estaba en la cima de la colina al salir el sol. A su lado, atado, amordazado, e hirviendo de cólera, estaba Chris.

Un profundo sentimiento de dolor amenazaba con tragar a Shindong completamente, pero sabía que no podía dejarle que le influenciara en esta decisión.

Chris tenía que morir.

Shindong esperó, sabiendo que los Tvxq vendrían. Siempre lo hacían, a pesar de la guerra estancada que separaba a sus razas. El deber era lo primero. Siempre.

Un hombre que Shindong no había visto antes se acercó a la colina. Con sus vaqueros y camiseta, se parecía a cualquier otro hombre de América. A excepción de sus orejas ligeramente puntiagudas, en las que había que fijarse para notarlas siquiera. La chaqueta de cuero marrón la llevaba abierta, como si el frío no le molestara.

Por lo general, los Tvxq llegaban en manada, pero el paso confiado de este hombre dijo que no parecía necesitar la fuerza del número.

Deseo Prohibido- Capítulo 11




Yesung fue arrojado a la mente de Wook. Vio su vida a través de sus ojos, lo sintió a través de su piel. Sintió las garras del Sgath que le había lastimado la noche que su familia fue atacada. 
Rasparon sobre su piel, haciéndolo sangrar mientras el ardor del veneno entraba en su torrente sanguíneo. Sintió el rastro baboso de la lengua del Sgath a lo largo de su carne, lamiendo su sangre.

Alrededor de Wook, sintió un movimiento zumbón demasiado rápido para verlo. Intentó ralentizar el correr del tiempo para poder aclarar lo que era ese movimiento, pero todo lo que podía ver era la forma imprecisa de un hombre presionando sus manos contra él. No era uno de los Zea, pero la sensación de lo que él hizo tenía la misma clase de cosquilleante cualidad que tenía la sanación.

Alguien lo había salvado la vida aquella noche. Ese era el motivo de que Wook no hubiera muerto por el veneno del Sgath.

Yesung deseó como el demonio poder ver quién era para poder darle al hombre las gracias por darle una oportunidad de conservar a Wook a salvo.

El tiempo recomenzó su flujo normal. Wook estaba débil y mareado. No podía moverse. Un estupor letárgico se había situado sobre él, pero mantenía los ojos fijos en su hermano pequeño.

Deseo Prohibido- Capítulo 10




Shindong no creía que la noche pudiera ponerse peor.

Grace no se había presentado al trabajo y aparentemente había desaparecido. Algunos de los adolescentes humanos se había metido en una pelea y varios de ellos necesitaron puntos.

El Suju indonesio quería saber dónde estaba Wook. Dos Suju más de Australia tenían previsto presentarse mañana. Wook había salido y se había metido en un lío con Yesung que ocupaba a valiosos recursos lejos de sus objetivos.

Hyukjae no había informado en varias semanas, por lo que Shindong no tenía ni idea de cómo progresaba la caza de las crías Sasaeng. Todavía no habían capturado al saboteador que sabía en las entrañas que aún vivía entre ellos. Y para empeorar las cosas, Yoojin se negaba a hablarle. Ella se había saltado el entrenamiento, que era el único punto alegre en el día.

No veía cuál era el gran problema. ¿Qué demonios estaba tan equivocado con él que ella no quería que la reclamara como su padre adoptivo? Había aceptado su consejo y aprendido de él durante meses. Se había encargado de sus necesidades básicas, dándole un lugar donde vivir, comida. Incluso la había convencido de tomar clases a distancia de una universidad cercana.

Deseo Prohibido- Capítulo 9




Yesung escuchó el grito de guerra de Wook y lo vio correr por el terreno cubierto de nieve.

Joder. Iba a conseguir suicidarse antes de que él pudiera hacer algo para evitarlo. Tenía que interponerse entre él y las bestias antes de que se acercara demasiado.

La furia se derramó a través de él, dándole fuerza y velocidad. Tres de los Sgath se habían girado para mirarlo. Él hundió la espada en la parte posterior del cráneo del más cercano, empujándose sobre su cuerpo, y sacudió la espada de su tambaleante cuerpo hasta el otro lado.

Dos de las bestias le abandonaron y se abalanzaron hacia Wook. Wook se detuvo, dio un patinazo sobre la tierra, niveló la escopeta y disparó.

Sus ojos se cerraron y su cuerpo se sacudió con la fuerza del arma, pero su disparo se estrelló contra uno de los Sgath, golpeándolo con el que le seguía.

Cayeron en un montón de garras y dientes, luchando entre sí por unos segundos preciosos.

Yesung saltó hacia ellos, cortando el aire al aterrizar. El equilibrio de esta espada era diferente de la que había usado durante siglos, y por eso, su objetivo se descentró por una fracción. En lugar de cortar la cabeza, falló y su espada se alojó en uno de los hombros del Sgath.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...