Estaba anocheciendo cuando Siwon regresó.
Se estiró y bostezó mientras recorría el largo pasillo de mármol que conducía a
sus habitaciones.
Hacía muchos años que no visitaba la parte
oeste de la isla y se había quedado impresionado al ver el resultado del duro
trabajo de su hermano. Hyuk, poco a poco, estaba ayudando a reconstruir las
infraestructuras de Hyundai, mejorando las carreteras y los accesos a las
partes más remotas de la isla, pero sin destruir el bello entorno natural. De
hecho, el pequeño pueblo de pescadores de Lejana era tan pintoresco como otros
lugares que él conocía. Pero tal vez eso era porque lo había visto con otros
ojos...
Porque Siwon se había descubierto
apreciando el paisaje de una forma nueva. Tenía que ver con sacar el máximo
partido de las cosas pequeñas, tomarse el tiempo para detenerse y observar.
Quizás el tener a Minki le había cambiado más de lo que él creía. El corazón le
saltó de gozo al pensar que volvería a verlo pronto. Miró su reloj. Si Heechul
no lo había acostado ya...
Cerró los ojos brevemente mientras pensaba
en Heechul, y la nostalgia y la frustración lo reconcomieron. A veces se
necesitaba una eternidad para hacer un descubrimiento, y él supo en aquel
momento que no había sido justo con su esposo.













