Heechul despertó ante la suave caricia de una mano que le quitaba la sábana del cuerpo. Suspiró entre sueños, pero al abrir los ojos ahogó una exclamación de susto. Por fin comprendió que quien se estaba deslizando en su cama era su esposo.
-Cielos Siwon, me has asustado.
-No era ésa mi intención, señor -dijo él muy sonriente.
Heechul se ruborizó una pizca. Aún no estaba del todo habituado a sus pícaras insinuaciones, si bien no habría podido decir qué tenían de objetable.
-¿Acabas de volver? - Era de mañana, según lo indicaba la luz que se filtraba por entre las cortinas de la cama.
-No. Llegué anoche con Hyukjae. Pero dormías tan apaciblemente que no quise despertarte.
Le deslizó una mano por el ombligo y pensó en lo que latía en su interior.



















