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Domando al Guerrero- Capítulo 38




Heechul despertó ante la suave caricia de una mano que le quitaba la sábana del cuerpo. Suspiró entre sueños, pero al abrir los ojos ahogó una exclamación de susto. Por fin comprendió que quien se estaba deslizando en su cama era su esposo.

-Cielos Siwon, me has asustado.

-No era ésa mi intención, señor -dijo él muy sonriente.

Heechul se ruborizó una pizca. Aún no estaba del todo habituado a sus pícaras insinuaciones, si bien no habría podido decir qué tenían de objetable.

-¿Acabas de volver? - Era de mañana, según lo indicaba la luz que se filtraba por entre las cortinas de la cama.

-No. Llegué anoche con Hyukjae. Pero dormías tan apaciblemente que no quise despertarte.
Le deslizó una mano por el ombligo y pensó en lo que latía en su interior.

Domando al Guerrero- Capítulo 37



-Ah, lord Heenchi, ¿verdad? El niño de cabello de bruja. ¿Aún me recordáis, señor?
Heechul se envaró. ¿Dos insultos en otras tantas frases? ¿Acaso el hombre lo creía tan idiota como para interpretar esas palabras como un error inocente? Hwang debía haberle dicho su nombre. En todo caso, el idiota era él, por no recordar un simple nombre de pila escuchado pocas horas antes.

-En realidad, lord Singo -dijo, pagándole con la misma moneda- me llamo Heechul ... Choi

Heechul. Si lo olvidáis otra vez, podéis llamarme milord, como corresponde. Y si yo fuera una bruja, no os parecería seguro dormir bajo mi techo. Por tanto, tenéis suerte de que no lo sea.
Heechul no era como su madre, que acostumbraba a pasar por alto las insinuaciones y pullas encubiertas, pues le parecían menos importantes que mantener la paz en su salón. Si Seungki creía poder cometer impunemente esas tonterías allí, estaba muy equivocado.

Domando al Guerrero- Capítulo 36



Heechul estaba en el cuarto mes de embarazo. Durante mucho tiempo había tratado de negarlo, buscando una excusa tras otra para convencerse de que no podía ser. Pero tuvo que abandonar el intento al comprobar que su cintura se ensanchaba sin que su apetito hubiera aumentado. Ese día estuvo intratable; se comportó con todo el mundo como un verdadero arpía. Desde entonces, su temperamento no había mejorado mucho. Por suerte, Siwon había estado ausente gran parte de ese período, con lo cual se libró de sus peores, días, aquellos en que, asediado por intensas emociones de signo contrario, estallaba de furia a la menor provocación o rompía en llanto.

Una y otra vez le habían dicho que todo eso pasaría, que eran los cambios experimentados por su cuerpo los que lo tornaban tan emotivo. Cada uno de sus acompañantes mayores le aseguraba lo mismo. Todos ellos estaban enterados de su estado... todo el mundo lo sabía salvo el padre de la criatura. Pero nadie sabía lo que en realidad lo preocupaba. Era algo que no quería hablar con nadie, ni siquiera con Yen.

Domando al Guerrero- Capítulo 35



A los pocos días, Heechul entró en su alcoba y cerró de un portazo, poseído por un grave enojo. Suyen, que estaba limpiando la habitación, levantó la vista con un respingo, suponiendo que se trataba de Siwon cuidaba mucho de no cruzarse en el camino del señor, pero se rehusaba a que otra persona usurpara sus funciones. Sin embargo, sólo cumplía con ellas cuando el señor no estaba presente. Como en aquellos momentos, a primeras horas de la tarde.

Al ver que se trataba de Heechul se tranquilizó. Un momento después cayó en la cuenta de que él tenía un desgarrón en la manga, el pelo revuelto y sin pañuelo de seda y, además, traía en las mejillas un rubor que no era del todo por la furia.

-Otro revolcón en los matorrales, ¿eh? -adivinó el joven con una sonrisa pícara.

Domando al Guerrero- Capítulo 34



-No conozco necio peor que... Muy bien. Seré yo quien envíe un hombre a Warhurst. A mí, al menos, no se me acusará de despecho, aunque eres injusto con tu padre al creer que sería capaz de pensar eso de ti.

-No te metas en esto Heechul . Lo digo muy en serio -ordenó Siwon fríamente- Una vez mi padre se haya ido, solucionaré esto a mi modo.

-¡Pero él debe saberlo!

-¡No por nosotros!


Heechul lo pensó mucho. Lo pensó seriamente. Y estuvo muy cerca de desafiar la autoridad de Siwon para hacer lo que creía correcto. Pero recordó la inequívoca seriedad con que él había ordenado no intervenir y decidió obedecer a su esposo, al menos en esa ocasión. Al fin y al cabo, era preciso comenzar a tener confianza en su buen juicio, y ése parecía buen momento para ello. En realidad, Heechul tuvo motivos para alegrarse de su decisión, pues el asunto se resolvió por sí solo y muy pronto.

Domando al Guerrero- Capítulo 33



-Perdona -dijo, malhumorado. Heechul comprendió que hablaba con sinceridad; se le veía abochornado- Son demasiadas cosas las que me están ocurriendo al mismo tiempo.

Heechul sabedor de lo que sentía, le sonrió para asentarlo.

-Nada que no se pueda solucionar, milord. -Y se acercó un poco más para susurrarle- La clave consiste en hacerse cargo de la situación y asumir el mando... así -La mirada de alarma que recibió le hizo agregar- Tranquilo. Esta vez no serás tú el blanco.


Heechul se volvió hacia los dos hombres, que seguían de pie. Habían interrumpido su propia conversación, aunque no se pudiera saber cuánto habían oído del diálogo entre los esposos. Pero Hanheng no parecía tranquilo, por cierto.

Domando al Guerrero- Capítulo 32



-Aseguráis que recibíais informes periódicos sobre Siwon mientras él estaba en Montfort, aunque él no os escribiera personalmente, lord Kangta. Lo que no comprendo es cómo sabéis tantas cosas de lo que hizo una vez terminada su instrucción.

Por un momento pensó que él no respondería. Parecía vacilar por vergüenza.

-En realidad, uno de los hombres de Siwon trabaja para mí.


-¿Un hombre de armas que sabe escribir? -criticó Heechul desdeñoso.

-Era mi escribiente. No le gustó la tarea que le asigné, pero le he pagado muy bien por los riesgos de la vida militar. Al fin acabó por disfrutar con ella.

-Conque me hicisteis espiar -dijo Siwon, sin mucha sorpresa.

Domando al Guerrero- Capítulo 31



La anguila con sabrosa salsa de hierbas estaba aún caliente; también el pollo y el espaciado conejo a la crema. Siwon no tocó el plato puesto ante él; Kangta, tampoco. Heechul no solía dejar que las emociones afectaran su buen apetito, pero por cortesía a los hombres que lo flanqueaban, se limitó a sorber el vino.

En la mesa reinaba un inusual silencio. Se echaba en falta la chispa de Hyukjae. Hasta los sirvientes, advirtiendo la tensión del ambiente, se comportaban mejor que de costumbre.
Por desgracia para Heechul, eso no se prolongó hasta el final de la comida. Suponía que Siwon no podía pensar sino en su padre, pero una pequeña parte de su mente debía de estar reservada a él, por lo visto, Siwon se incorporó de pronto y le puso una mano bajo el codo, obligándolo a levantarse. Sin una palabra de explicación para su padre ni para él, lo apartó de la mesa. Heechul no habría dicho nada, pero notó que lo llevaba hacia la escalera que conducía a la alcoba.

Domando al Guerrero- Capítulo 30



Heechul sonrió para sus adentros, pero dio un paso más hacia la puerta antes de hacer la confesión final:

-Yo aún no lo conocía y no tenía excusas para mostrarme tan poco hospitalaria. Por eso se me ocurrió invitarlo a comer con nosotros, para disculparme.

-¿Qué dices? -estalló él.

Ése era el momento justo para escapar deprisa.


Heechul tuvo que taparse la boca con la mano mientras corría hacia la escalera. La expresión de Siwon era muy cómica, estaba entre la sorpresa y la furia. Pero en realidad había hecho mal en actuar de aquel modo. Él no dejaría de ajustar cuentas por haberle puesto en semejante aprieto. Y tal vez ni siquiera diera resultados. No porque Heechul deseara recibir a su padre debía él presentarse para impedirlo. Y de cualquier modo, ¿qué era lo que esperaba lograr? ¿Que todo estuviera bien en cuanto se viesen? Esto difícilmente sería posible. Y en verdad, no quería ser él quien pidiese al padre de Siwon que se fuera. Ya había sido demasiado grosero. Si Siwon no lo quería en el castillo, que fuera él mismo quien lo expulsara.

Domando al Guerrero- Capítulo 29



Heechul vio que el gigante cruzaba el salón hacia él, acompañado por su mayordomo, pero aun así no pudo dar crédito a sus ojos: sabía muy bien que Siwon aún estaba en cama.
Aquellas horas de sueño restaurador se habían prolongado durante el resto de la noche y toda la mañana. Heechul acababa de estar en la cocina, donde había dado órdenes de postergar el almuerzo para esperarlo. Yen, que no se había movido del salón hasta su regreso, respondió negativamente al preguntarle Heechul si Siwon había salido un momento antes.

Si no era su esposo el que marchaba hacia él, se trataba de un hombre igualmente enorme, aunque habría jurado que eso era imposible. Tal como había ocurrido al ver a su esposo por primera vez, sólo reparaba en el tamaño de aquel hombre. No reparó en su cara sino
cuando lo tuvo casi ante sí; luego, su negra melena, al quitarse él la cofia. Hwang debía de haberlos presentado antes de escapar, pero Heechul, estupefacto, no oyó una palabra.

Domando al Guerrero- Capítulo 28



Heechul no habría podido decir qué le había despertado, pero de inmediato supo que estaba solo en la cama. Sintió un leve temor, seguido de un sobresalto, al ver a Siwon estaba apoyado contra el poste de la cama, con las cortinas apartadas para contemplarla mejor. Más aún lo inquietó verlo desnudo, bañado por la luz de la vela. Si él había reparado en la nueva bata puesta sobre su arcón de ropas, era obvio que no le prestaba atención.

-¿Ocurre algo, señor?

- No.

-¿Qué hacéis, pues, ahí?

-Te observaba dormir -dijo él, sencillamente. Y agregó con la misma sencillez- ¿Sabes que roncas?

Domando al Guerrero- Capítulo 27



Park Leeteuk, de pie en el umbral de su salón, presenciaba con horror la llegada de jinetes y más jinetes que cruzaban sus puertas para amontonarse en el patio interior. Se le había anunciado la llegada de lord Choi, pero demasiado tarde para que él pudiera cerrarle los portones. Ahora comprendía que con eso no habría podido detenerlo: sus hombres continuaban entrando, cincuenta, sesenta, más, y entre ellos el gigante, a lomos de su inquieto, y enorme caballo de combate. Lo miraba de frente.

Sólo pudo reconocer a uno de los hombres: sir Cho Kyuhyun. Ese, al menos, no había muerto. Pero ¿y los otros dos visitantes del día anterior? ¿Significaba su ausencia que no habían sobrevivido a la emboscada?

¡Qué locura había cometido! Se había arrepentido muy poco después de mandar a sus hombres al ataque. Envió a otro para que los detuviera, pero era ya demasiado tarde. Y ahora, su señor feudal venía a tomar venganza. Y todo era culpa de Kim Kangin, maldito patán. Si él no hubiera dicho que le bastaba pedirlo a lord Siwon para que él se lo diera como esposo, agregando que pensaba pedírselo, Leeteuk no habría cometido semejante estupidez.

Domando al Guerrero- Capítulo 26




El cielo tormentoso reducía el calor, pero en nada aliviaba la impaciencia de Siwon, en tanto avanzaba la mañana. Habían salido de Clydon en la oscuridad, al promediar la noche y en pequeños grupos, a intervalos. Otra precaución fue cabalgar primero hacia el sur y luego regresar rodeando los bosques, a fin de que la encerrona no fuera descubierta.

Siwon había tomado los sesenta y ocho caballos existentes en Clydon, incluido el melindroso palafrén de su esposo. Aun así, algunos hombres tuvieron que montar de dos en dos, a fin de que los cien convocados pudieran acompañar a Siwon hasta donde él deseaba antes de romper el alba.

Kyuhyun y sir Janghoo se encaminaron hacia el este, con la mitad de los hombres; Siwon continuó por el linde occidental de los bosques. El hecho de no conocer el terreno no fue obstáculo, al menos en el límite del oeste. El arroyo que corría paralelo al bosque, a lo largo de una legua, formaba un barranco bajo que bastaría para ocultar los caballos, aún diseminados para vigilar los puntos por donde pudieran salir los proscritos. Necesitaban permanecer escondidos para aprovechar la sorpresa. Sólo cabía esperar que Kyuhyun hubiera hallado una protección parecida.


Domando al Guerrero- Capítulo 25



Heechul observaba la nueva prenda hecha para Siwon, extendiendo la prenda terminada para su última inspección. Y tuvo que sonreír. Habían logrado una bata digna de un rey.

Quedaba por ver si su esposo aceptaba usarla, y no sólo porque él no estuviera acostumbrado a usar bata, sino porque toda su ropa era deslucida: simples prendas de lana o hilo, sin adornos y casi siempre necesitadas de algún arreglo. No se le podía acusar de ostentoso ni de exhibicionista, aunque estaba, desde hacía tiempo, en condiciones de gastar mucho más en ropas. El hecho de que prefiriera atuendos sencillos decía mucho en favor de su carácter.

El resto del nuevo guardarropa que había mandado a hacer para su esposo sería de buena calidad, pero más modesto... al menos mientras él no se habituara a la idea de que los ricos Lores del reino debían mostrarse elegantes y presentar un mejor aspecto que el de sus vasallos.

Mientras observaba la prenda, los comentarios que recibió de los jóvenes mayores fueron picantes, los habituales en esta situación para cualquier recién casado, y él los aceptó de ese grado.

-¿Estáis seguro de querer cubrir con eso, hombros tan magníficos?

-Lo que quiero es quitarle la bata, no ponérsela.


Domando al Guerrero- Capítulo 24



Siwon lo sujetó por debajo de los brazos y lo levantó. Heechul lo miraba desde arriba, pero él no elevó la vista más allá del pecho, subyugado por la bata entreabierta. Los pezones se pusieron erectos ante su mirada, como si se estiraran hacia sus labios. Él les dio el gusto, inclinando la cabeza apenas lo suficiente para degustar uno; luego lo succionó profundamente.

Heechul adivinó lo que venía cuando los ojos de su marido se oscurecieron hasta el añil, y contuvo el aliento, esperando. De pronto emitió un leve gemido. Dejó caer la cabeza hacia atrás, con un torbellino caliente en el vientre. Alargó las manos que tenía suavemente posadas en los hombros de Siwon y le hundió los dedos en la negra melena. Poco importaba tener el cuerpo suspendido en el aire. De cualquier modo, sus miembros se habían convertido en gelatina. Los de Siwon, en cambio, permanecían firmes como una roca; ni siquiera los brazos que lo sostenían delataban temblor alguno.

Domando al Guerrero- Capítulo 23




-Te sentirás mejor si se lo cuentas a alguien.

Heechul, sin contestar, mantuvo los ojos cerrados, en tanto Suyen lo peinaba con
suavidad. Cabía lamentar que el muchacho advirtiera tan bien sus estados de ánimo. Nada le había dicho sobre la visita de su esposo a Changsu, tampoco tenía intenciones de hacerlo. Él se enteraría muy pronto, en cuanto el chisme llegara al castillo, pero era de esperar que no relacionara eso con su inquietud. La confesión podía hacer un bien al alma; la humillación, no.

Sentía necesidad de pasearse por la habitación en vez de permanecer tranquilamente sentado en un banquillo. Ese rito nocturno solía tranquilizarlo mucho, pues Yen tenía manos mágicas cuando se trataba de aliviar sus tensiones. Pero su desasosiego iba en aumento en vez de disminuir, a medida que se acercaba el momento en que Siwon haría su aparición.

Domando al Guerrero- Capítulo 22



-¡Oh, Dios mío, vuestro señor!

- ¿Qué?

Siwon se volvió hacia la puerta. Su esposo estaba enmarcado por el vano, con el cesto de pociones medicinales en la mano. Pero apenas llegó a verlo. Ya había desaparecido.


-¡Tenéis que seguirlo y explicarlo! -exclamó Changsu.

-¿Para qué? Si lo sigo, lo más probable es que vuelva a darle un revolcón en los bosques. Y eso no le gusta mucho.

Changsu lo miró horrorizado, la noticia lo distrajo por un momento.

-¡Pero él pensará que ...

Domando al Guerrero- Capítulo 21



Heechul se deslizó silenciosamente al interior de la alcoba. Habían dejado una vela encendida, que proporcionaba luz suficiente para cruzar el cuarto hasta el ropero del muro. Dejó allí su cesto de medicamentos y se apresuró a quitarse el manto.

Siwon siguió durmiendo. A Heechul no le gustó que hubiera dejado abiertas las cortinas del lecho. El menor ruido podía despertarlo. Pero por lo visto hasta entonces, Siwon solía dormir profundamente.

Había sido un alivio que lo llamaran otra vez de la aldea. Lo que lo aliviaba era la excusa de escapar, por esa noche, del lecho matrimonial, al menos hasta que Siwon estuviera dormido. Aún le parecía imposible lo que le había dicho en la última conversación. Después de pensarlo, lo horrorizaba imaginar cómo debía de haberle caído; lo sorprendente era que no se le hubiera reído en la cara. Ahora debía de pensar que Heechul lo deseaba o, cuanto menos, que deseaba el placer que él podía darle, y eso era mucho peor. Los hombres nunca dudaban de sus propias proezas: ¿qué otra cosa podía pensar él? Que encontrara defectos en su técnica. Oh, maldita boca la suya.

Domando al Guerrero- Capítulo 20



-Sólo tenía dieciséis años cuando ganó sus espuelas, pero cabía esperar eso, considerando el modo en que blandía la espada a esa edad.

Heechul no se sorprendió. Nunca había puesto en duda las habilidades de Siwon con la espada. Lo que ponía en tela de juicio eran sus modales de caballero.

Mientras Hyukjae le narraba la batalla por la que Siwon había sido nombrado caballero con tan corta edad, Heechul observaba a su esposo, que se había detenido al otro lado del salón para intercambiar una palabra con sus dos escuderos. No era el único que lo contemplaba. Al parecer, todos sus acompañantes tenían algún motivo para mirar también hacia allí. Suspiró. Sólo veía problemas en el hecho de tener un esposo que atraía tanto. No por él, desde luego, sino por esos pobres jóvenes.

Domando al Guerrero- Capítulo 19



Cuando cruzaron el primer puente elevadizo de Clydon, Heechul había recuperado en parte el buen ánimo. Aunque no hubiera disfrutado la cacería, sus invitados sí, y aún estaban muy alegres. Volvían temprano, con tiempo para refrescarse antes de iniciar el nuevo festín que les aguardaba. Después, casi todos iniciarían el viaje de regreso a casa, a fin de aprovechar el resto de la tarde. Entonces Clydon volvería a la normalidad, al menos por la mañana, lo cual sería un verdadero alivio.

Heechul Solía disfrutar de la compañía y habitualmente insistía en que sus huéspedes se quedaran tanto como descaran, pero esta vez no era así. Necesitaba tiempo a solas para aclimatarse al drástico cambio experimentado en su vida. Hasta había ideado una manera para librarse de su marido por un tiempo, siempre que él estuviera de acuerdo.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...