Sungmin atravesó la sala, abrió la puerta del cuarto de
Kyuhyun y rápidamente se deslizó dentro. La bañera era grande, con grifos en
forma de cupidos para el agua fría y caliente. Kyuhyun estaba dentro, relajado,
con los ojos cerrados. Jay le tendía unas toallas, una bata y unas zapatillas
confortables. Eran sólo las nueve, y los invitados de Eunhee seguían aún en la
casa.
–Buenas noches Jay - saludó Sungmin alegremente. El lacayo quedó sorprendido, pero logró cabecear para devolver el saludo. Kyuhyun le lanzó una mirada perezosa.
–Minji ha estado preguntando por vos, Jay –prosiguió Sungmin con aire inocente como si no fuera traído por una causa romántica.
Jay se irguió:
–¿De verdad, señor?
–Buenas noches Jay - saludó Sungmin alegremente. El lacayo quedó sorprendido, pero logró cabecear para devolver el saludo. Kyuhyun le lanzó una mirada perezosa.
–Minji ha estado preguntando por vos, Jay –prosiguió Sungmin con aire inocente como si no fuera traído por una causa romántica.
Jay se irguió:
–¿De verdad, señor?