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Seductores I -Final



Cuatro semanas después, la luna de miel, que se había prolongado dos veces, tocaba a su fin. Habían disfrutado unos largos y soleados días en la solitaria finca que Sang tenía en el sur de Francia. Lo habían llamado por un asunto de negocios el día anterior. Tenían que volver ese mismo día y Jian estaba recogiendo sus cosas para salir un poco más tarde.
Estaba tomando nota mentalmente de que su pecho parecía un poco más sensible acompañado de otros sutiles cambios. No tenía ninguna intención de decirle nada a Sang hasta que hubiera visto a un médico, pero sospechaba que estaba embarazado. De hecho, estaba bastante excitado antes la idea de que podía llevar ya dentro a su primer hijo, preocupado porque Sang no estuviera ilusionado.
Como se esperaba que Sang fuera el padre de la siguiente generación de reyes, tener familia naturalmente estaba en su agenda. Pero era muy pronto para haber concebido. Aunque sabía que Sang actuaría como si fuese la mejor noticia del mundo, en el fondo estaba preocupado porque considerara una opción menos atractiva un esposo embarazado.

Seductores I- 10



—No creo que cinco años saliendo con supermodelos, actores y celebridades haya sido mucha pena para ti, Sang.
Sang se volvió del color de la ceniza. Quería que lo mirara, pero Jian no lo haría. Había en él un distanciamiento que nunca había visto antes. No sabía qué decirle. No podía negar lo de los supermodelos o actores, pero ninguno le había hecho feliz. Ninguno había sido él.
—No te había olvidado. Nunca he podido olvidarte —dijo casi sin aliento.
Jian no estaba impresionado.
—Sólo por el insulto a tu orgullo. Eso te  dolió.
—Querías venganza.
—Quería que volvieras…
—Querías venganza. Como si no hubiera sido suficiente que me abandonaras sin una palabra. Como si no hubiera sido suficiente que tuviera que verte besando a otro. ¡Como si no hubiera sido suficiente que dejaras a mi appa cargado de deudas!

Seductores I -9



El magnífico dormitorio que ni Jian ni Sang habían ocupado antes estaba decorado con flores y recordaba a un cuento de hadas. Jian estaba encantado.
Sang vio como acariciaba con reverencia el blanco capullo de un lirio. Se acercó y le acarició la mano.
—Este es mi regalo de bodas —dijo mientras le deslizaba un impresionante diamante ovalado en uno de sus dedos—. Un anillo de compromiso. Nunca hemos estado comprometidos, pero me gustaría que este regalo fuera como un nuevo comienzo para los dos.
Jian sintió que los ojos le escocían. El diamante tenía un brillo cegador. Estaba muy afectado por lo que él acababa de decir porque lo que le estaba ofreciendo era lo que deseaba su corazón. Más que nada en el mundo, deseaba creer que tenía un futuro con él. La elección de ese regalo le decía mucho más de lo que él hubiera sido capaz de explicarle.
—Es precioso —le dijo.
Le quitó las joyas de la cabeza una a una.
—Significa mucho para mí verte con estas gemas.

Seductores I - 8



En la tranquilidad de su despacho, Sang contemplaba los fotogramas de la película por tercera vez. La cámara, obviamente manejada por un hombre cautivado desesperadamente por el exquisito rostro de Jian, lo seguía en todos sus movimientos durante un concierto infantil.
Ante la cámara era natural y muy fotogénico, y los medios de Bakhar habían sucumbido ante ese primer ataque de fiebre por una celebridad. Cuando sus hermanos habían llevado a Jian de compras, el tráfico se había detenido porque el interés hacia él había sido tan grande que los conductores habían salido de sus coches para tratar de verlo en carne y hueso.
Alarmado por el tamaño de las aglomeraciones que se habían formado esa mañana, Sang no había perdido el tiempo y había triplicado el equipo de seguridad. También había puesto al mando a un hombre de más experiencia. Jian era increíblemente popular.
Pasó de nuevo la película y absorbió las prolongadas sonrisas de su radiante esposo, su relajada calidez con los niños, y el interés que mostraba en cada persona que se dirigía a él. Su inteligencia y carisma generaban muchos comentarios de admiración.

Seductores I- 7



—Un divorcio rápido no es una opción que me guste —lo miró con los ojos brillantes de renovada energía—. No hay ninguna razón para que no intentemos sacar lo mejor de este embrollo.
—¿Qué quieres decir? —preguntó de pronto consciente del ardiente calor que aún notaba en los labios.
Sin previo aviso, descubrió que estaba reviviendo el placer de su boca recorriendo su pecho y el latido de la parte más sensible de su cuerpo. Respiró con dificultad avergonzado por su susceptibilidad.
Tenso por la excitación, Sang hizo un valiente intento de superar la barrera de su fiero orgullo y tender un puente que lo llevara de la coerción a la aceptación. Se acercó a Jian.
—Despierto o dormido, estás en todos mis pensamientos. Mi deseo por ti no es mayor que el tuyo por mí. Quiero estar contigo.
Jian tragó saliva y se odió a sí mismo por sentirse tentado. Pero Sang sólo quería acostarse con él. Eso era lo único que le había interesado siempre, se dijo. Pero su cuerpo aún ardía con la respuesta sexual que sólo   él   conseguía   despertar. Le encendía   porque sabía perfectamente de qué estaba hablando él. Todos los días, todas las horas, todos sus pensamientos estaban centrados en él hasta el punto de la obsesión, pero ésa era una verdad que nunca le reconocería.
En cualquier caso, tenía cosas mucho más importantes de qué preocuparse. En una hora, cualquier

Seductores I -6



Apareció un criado y se arrodilló delante de Sang. Rompió en un torrente de excusas, porque Sang había dado la orden de que no se le molestase bajo ninguna circunstancia. El hombre le tendía un teléfono con gesto de súplica.
Sang apretó los labios y después repitió sus instrucciones. Ciento un asuntos y ciento una personas en la corte, en el gobierno y en el extranjero demandaban su atención todos los días... y nunca, jamás, se tomaba un día libre. Pero ese día en particular era diferente: estaba con Jian. Era evidente que no había sido lo bastante firme con sus órdenes. Ignoró el teléfono.
—¿Hay algún problema? —preguntó Jian mirando al sirviente con las manos juntas y murmurando lamentos—. Parece un poco afligido.
—El drama es la sal de la vida de mi gente.
Jian dirigió su brillante mirada a Sang, alzó la barbilla y habló finalmente de algo a lo que llevaba horas dándole vueltas en la cabeza.
—No le he dado ningún soplo a la prensa y no me imagino por qué crees tú que he podido hacerlo.

Seductores I-5



Jian estaba en el Mercedes que habían ordenado que lo llevase a casa. Jian se concentró en la historia que contaría a su familia. Ensayó una sonrisa refrescante y una voz alegre. Su total rendición no serviría para nada si su appa sospechaba lo más mínimo.
—Tengo grandes noticias, Sang me ha ofrecido un trabajo impresionante —dijo a su appa en cuanto entró en casa—. Me pagará lo bastante como para poder liquidar la deuda que tenemos con él.
Zhoumi al principio estaba atónito, pero su palpable alivio pronto silencio sus preguntas.
—¡Por supuesto! Fuiste el mejor del curso de contabilidad, así que Sang tendrá un empleado de primera. Me alegro tanto de no haberme equivocado con él. Siempre he creído que era un joven decente y digno de confianza —dijo Zhoumi lleno de felicidad—. ¿Dónde vas a trabajar?
—En Bakhar.
—Oh, Dios mío, ¡el nuevo trabajo será en el extranjero! Debería haber pensado en esa posibilidad —exclamó su appa—. Te vamos a echar mucho de menos. ¿Estás seguro de que te viene bien esto?
—Claro, totalmente —Jian seguía sonriendo aunque le empezaba a doler la mandíbula.

Seductores I-4



—¿En qué puedo ayudarte? —dijo Sang arrastrando las sílabas.
Al instante Jian deseó colgar el teléfono y darle  una  bofetada  porque supo que él sabía para qué llamaba. Se tragó su orgullo con dificultad.
—Quiero aceptar tu oferta.
—¿Qué oferta?
—Has dicho que sólo había una cosa que pudiera ofrecerte.
—Tu    cuerpo —dijo  Sang saboreando cada sílaba—. A ti. Tendremos que reunirnos para discutir las condiciones.
—¿Qué condiciones? —protestó él—. Sólo quiero oír que la orden de desahucio no se va a cumplir.
—Reúnete conmigo mañana por la tarde en mi casa de la ciudad — le dio la dirección—. Hablaremos de los detalles de nuestra futura asociación. Vas a vivir en el extranjero. Eso te lo puedo adelantar —cuando Jian iba a decir algo, alarmado por lo que acababa de escuchar, Sang concluyó seco—. Será como yo diga.

Seductores I -3



Después de evitar el nuevo intento de ataque, Sang lo soltó tan repentinamente que Jian acabó chocando con un mueble que había detrás cayendo al otro lado con un golpe sordo.
—¿No va siendo hora de que aprendas a controlar tu genio? — preguntó Sang con mirada oscura mientras lo miraba caído sobre la alfombra. Se acercó a él, se agachó y lo ayudó a levantarse—. ¿Te has hecho daño?
—No —avergonzado por su pérdida de control, sacudió la cabeza.
Trató de disculparse, pero las palabras se le quedaron trabadas en la garganta. En ese momento, lo odiaba con pasión. Aunque sólo tuvo que encontrarse con su mirada para sentir una severa oleada de anhelo que acabó con su orgullo.
Sang observó su boca y recordó su suave y dulce sabor. Dejó vagar su imaginación mientras pensaba que por qué no hacía realidad la fantasía. Jian a su entera disposición. A toda velocidad tomó una decisión. Se permitiría a sí mismo una debilidad con él. Se permitiría cumplir todos sus deseos hasta que se aburriera de esa rabia perfección.

Seductores I -2



En la recepción del lujoso hotel donde iba a celebrarse la recepción, Jian leyó en un cartel que sólo se podía acceder con invitación. Pagó un precio desorbitado por un refresco con aspecto de agua para poder sentarse en el recibidor del hotel. Se abrió una puerta de dos hojas para que pudiera salir un hombre en silla de ruedas y Jian pudo ver dentro de la habitación a un hombre alto y fuerte.
Sintió que el corazón se le paraba como si lo hubieran lanzado al aire sin avisarle antes. Era Sang y había algo tan dolorosamente familiar en el orgulloso perfil de su oscura cabeza que se puso en pie sin siquiera ser consciente de ello. Era increíblemente guapo. Recordó los días en que inocentemente pensaba ser artista cuando había dibujado su rostro una y otra vez, obsesionado con cada detalle de sus rasgos.
Estaba rodeado por un círculo de gente. Deseaba que se diera la vuelta y lo mirara en el mismo momento en que vio una delicada mano que se apoyaba en su brazo. Por un instante, le pareció increíble no haber reparado en el joven moreno que le sonreía con confianza. Pensó que había censurado esa parte de su visión porque sólo quería ver lo que podía manejar. La última vez que había visto a Sang en carne y hueso había sido hacía cinco años y también había estado con otro joven, algo que había añadido una dosis extra de humillación a su ya doloroso sentimiento de rechazo.

Seductores I -1



—¿Conoces a alguien al que le guste casarse? —dijo entre carcajadas Sang, príncipe de Bakhar, tras considerar la pregunta de su padre. La buena educación no le permitió una respuesta más directa—. No, me temo que no.
El rey Jidwi miró a su hijo con inquietud. Saber que había sido bendecido por el nacimiento de Sang acrecentaba su sentimiento de culpa. Su hijo era todo lo que un futuro rey tenía que ser. Sus excelentes cualidades habían brillado como un faro durante los oscuros días en que Bakhar había sufrido bajo las despóticas leyes del tío de Jidwi.
A ojos de la gente, Sang no podía equivocarse; había soportado muchas crueldades, pero se había convertido en un héroe tras la guerra que había devuelto el trono a la dinastía legítima. Incluso los rumores sobre que el príncipe en el extranjero era un reconocido mujeriego, apenas disgustaban a nadie, todo el mundo aceptaba que se había ganado el derecho a disfrutar de su libertad.
—Llega un momento en que un hombre debe sentar la cabeza — remarcó Jidwi— y dejar a un lado los asuntos más mundanos.
Sang sonrió y miró sin expresión los preciosos jardines, orgullo y alegría de su padre. Podía ser que, cuando fuera algo mayor, también él se sintiera orgulloso de un seto bien podado, pensó sarcástico. Aunque sentía un gran afecto por su padre, no estaban muy unidos. ¿Cómo podían estarlo? Sang tenía sólo cuatro años cuando había sido arrancado de los brazos de su appa y se le había negado la posibilidad de cualquier contacto con sus padres.

Seductores I



Título: Seductores I
Autora original: Lynne Graham
Título original: Seductores - La Cautiva del Jeque
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna.

Comentario de adaptadora: Les traigo una serie de 3 libros, las traeré teniendo como parejas a mis nietos, donde serán millonarios extranjeros...(hagan el ezfuercito de verlos así *.* ) conocidos entre sí. No me los traten muy mal, y disfruten de las historias.


Descripción:

¿Hasta dónde sería capaz de llegar para conseguir a aquel joven?

Jian lamentaba haber tenido aquel breve romance con Sang, príncipe de la corona de Bakhar. Su familia estaba en deuda con él y Sang estaba haciéndole chantaje para que se convirtiera en su concubino. Jian no tardó en estar cautivo en el lejano reino del jeque… esperando a que él le tomara. Pero entonces Sang anunció públicamente que Jian estaba con él, por lo que según las leyes de Bakhar, estaban unidos para siempre… como esposos.



La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...