Iba a casarme
con Zhoumi. No es que me quejara. No pude haber pedido un mejor resultado de mi
viaje de regreso a él. Todo lo que quería era que supiera que no estaba solo,
que me importaba, y quería trabajar en estar juntos. Ahora lo tenía para
siempre y no había más dudas, no más miedos persistentes de que él iba a huir
de mí a la primera oportunidad que tuviera. Simplemente éramos dos personas que
estaban destinadas a estar juntas y eso era todo lo que había.
—Creo que
estamos ambos bastante jodidos, pero juntos podemos funcionar y hacernos mejor
mutuamente. Zhou, vas a matarme. Me gusta mucho el contacto de mi piel con tu
pie, un día sino tenemos cuidado vamos a terminar tratando con algo para lo que
ninguno de los dos está preparado.
La idea de
poner un hijo en él no me asustó tanto como pensé que lo haría, considerando mi
propio ejemplo menos que estelar de paternidad, pero el momento no estaba bien.
Yo era lo suficientemente honesto para admitirlo. Acababa de conseguirlo, así
que no estaba preparado para compartirlo todavía.
Sus dedos
bailotearon en mi espalda y volvió su cabeza para que pudiéramos mirarnos. Sus ojos
eran suaves y más claros de lo que los había visto antes.




