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Amante del Aristócrata- Capítulo Final



    Al día siguiente, después de comer, la mayoría de los miembros de la familia se reunieron en la sala de estar para tomar el té. Los recién casados eran los dos únicos que estaban tan absortos el uno en el otro que apenas se percataron del tenso ambiente que se respiraba en la habitación. En cuanto a los demás, apuntalaban la conversación como mejor sabían, esforzándose lo indecible por no sacar a colación la irremediable situación de Leeteuk y Kangin.

    Era obvio que Kangin y su padre no se hablaban. Todos supusieron que se debía a la intransigencia de Shindong con su hijo. Nadie preguntó cómo había ido su conversación después de que abandonaran el comedor la noche anterior, pero resultaba evidente que no se habían puesto de acuerdo. De hecho, Kangin parecía más enfadado que antes.

     Y en ésas, el mayordomo se llegó hasta la puerta con una visita que no esperó a ser anunciada, que de hecho le apartó de un empujón para entrar. Era una mujer apenas cuarentona y muy atractiva para su edad, lo que apuntaba a que en otro tiempo había sido toda una belleza. Y si bien no era muy alta, y en aquel momento, su expresión y su porte le conferían un aspecto cuando menos formidable.

Amante del Aristócrata- Capítulo 23



La tensa expresión de Shindong se relajó. Incluso parecía un poco avergonzado también él.

    —Empiezo a comprender —dijo con voz ronca—.Lamento que no haya solución en este asunto. Tengo la sensación de que habrías sido un excelente esposo para Kangin, si a él le fuera posible casarse contigo.

    —Gracias. Pero me esforzaré por hacerle feliz... sin matrimonio.

Shindong suspiró.

    —Jamás le habría deseado mi propia situación a mi hijo... pero me alegro de que te tenga a ti.

    Aquél era el mejor cumplido que podía haber recibido de él. No se quedó a azorarles a ambos con nuevas expresiones de sus sentimientos. En realidad se marchó a toda prisa, probablemente porque no quería tropezarse con Kangin. Pero Leeteuk supuso que Kangin ya lo sabía, que debía haber visto a su padre en el vestíbulo, cuando volvieron a llamar a la puerta, a los pocos minutos de la partida de Shindong.

Amante del Aristócrata- Capítulo 22



Kangin decidió que la cena de Navidad era el momento ideal para anunciar sus planes, cuando todos estaban reunidos en la misma habitación. El ambiente era festivo. Había carcajadas a raudales. Pero Kangin no se atrevió, no quiso estropearles el día como mínimo a unos cuantos de los presentes.

    Pero al día siguiente mismo, no titubeó. Fue de nuevo durante la cena. Y esta vez no estaban todos presentes. Key y Onew habían regresado a casa aquella mañana con sus respectivos maridos. Su primo Yesung había ido a pasar el día con un amigo en el condado vecino y todavía no había vuelto. Y tío Heechul estaba en las habitaciones del piso de arriba, cuidando al consentidísimo Siwan, que había caído en cama por un resfriado. Pero ya le iba bien. Unas cuantas personas ausentes no supondrían mucha diferencia.

    El resto de la familia estaba reunida, y de nuevo el humor general era excelente. Los jóvenes charlaban sobre recetas de cocina, hijos y modas. Hyukjae le había lanzado varias indirectas a Yunho, pero su cuñado las había esquivado entre risas, y Hyukjae no estaba enfadado. Kyuhyun y Minho estaban enfrascados en una pacífica discusión sobre el semental de Kyu, que había perdido aquel día en las carreras.

Amante del Aristócrata- Capítulo 21


 

    —¿Me lo prometes?

    —¿Ni siquiera puedo contárselo a mi marido? —trató de engatusarlo Sungmin—. Podría obligarle a jurar...

   —Ni siquiera a él.

    Sungmin suspiró.

    —Sí, lo prometo.

   Sungmin asintió, pero tomó un sorbo de té, preguntándose por dónde empezar. Quizá por sus padres...

    —Mi padre era Park Joonki, cuarto conde de Sungkyunkwan de Kettering.

    —Santo Dios, ¿no era el aristócrata que a principios de este año murió por un disparo de...? —Min enmudeció, sonrojándose intensamente.

    Leeteuk se inclinó para darle unas palmaditas en la mano.

    —No pasa nada, y al parecer es del dominio público. Sí, mi madre le disparó. Aunque no era su intención. Sólo estaba muy furiosa con él porque era jugador. Acababa de perder el resto de su fortuna, ¿sabes? Incluida nuestra casa. Y todo por una estúpida partida de naipes.

    —¿De modo que ése fue el motivo?

    —Sí. Y mi madre sufrió una conmoción tan fuerte por haberle matado, en lugar de limitarse a herirle para castigarle, como pretendía, que retrocedió para alejarse de él, horrorizada, y cayó por la ventana que había a su espalda. Sigo creyendo que yo podía haber evitado su muerte si hubiera corrido a la planta alta en cuanto empezaron los gritos.

    Ahora fue el turno de Sungmin de darle unas palmaditas.

    —Es casi imposible interrumpir una discusión acalorada. Los que intervienen suelen hacer caso omiso de todo lo que les rodea.

    —Lo sé. —Leeteuk suspiró—. Mis padres jamás discutían delante del servicio, y sin embargo había por lo menos siete de ellos frente a la puerta de su dormitorio, que estaba abierta, escuchándolo todo con avidez e impidiéndome entrar, uno incluso me sujetó, advirtiéndome que en ese momento no había que molestarles.
Y entonces sonó el disparo...

    —Es terriblemente trágico. Oh, querido, lo llamaron “La tragedia”, ¿verdad?

Amante del Aristócrata- Capítulo 20



Siwon Y Hyukjae no regresaron a la planta principal hasta mucho rato después. La expresión de ambos aún era sombría, después de lo que habían presenciado en aquella prisión excavada bajo el sótano.

No esperaban encontrar lo que encontraron, cuatro jóvenes tan aterrorizados y torturados que jamás se recuperarían por completo.

    Sorprendentemente, estaban en mucho mejor estado de lo que cabría esperar... aparte de las cicatrices que les habían dejado. Las heridas abiertas habían sido tratadas regularmente antes de que volvieran a abrirse.

Los habían alimentado. Sus celdas no eran cálidas, pero tampoco excesivamente frías, lo que posiblemente había mantenido a raya las infecciones y la proliferación de gérmenes. El hedor con el que convivían y al que se habían acostumbrado, procedía de la sangre derramada que sólo había sido baldeada y se había coagulado bajo las tablas del suelo, y de los cubos de deshechos corporales que se vaciaban ocasionalmente.

Amante del Aristócrata- Capítulo 19



El coche de alquiler se había detenido delante de ellos y el de Kangin se situó a su lado.

    —¿Por qué nos hemos detenido? —preguntó Hyukjae a gritos desde el interior.

    En pocos segundos, Sukin se acercó a la ventanilla del coche para hablar con ellos.

    —Ésa es la casa, ahí enfrente, capitán. Es la casa de la que le hablé, a la que Shangho ha venido un par de veces. No conozco ningún otro lugar al que pudiera haber ido con el chico, pero supongo que no está aquí.

    —¿Por qué no?

    —Porque no hay ni rastro de Seungin por los alrededores. Seungin estaría aquí, si aquí fuera donde Shangho trajo al joven. Además, ese lugar parece tan abandonado como siempre. Yo diría que no hay nadie en varios kilómetros a la redonda.

    Hyukjae se apeó del vehículo para observar la casa y los terrenos circundantes. Kangin y Siwon le siguieron.

Amante del Aristócrata- Capítulo 18



   —¿Por qué diablos te has retrasado tanto? —gruñó Shangho a su casero mientras se incorporaba lentamente, frotándose la nuca.

    —Intrusos, mi lord —respondió Jung mientras recorría el vestíbulo sujetando a Leeteuk con tanta fuerza que el joven tenía una permanente mueca de dolor—. Los vi desde la cocina cuando la estaba registrando en busca del joven. Noté unos movimientos raros al borde del bosque que da a la parte trasera de la casa. Estaban demasiado cerca para mi gusto.

    —¿Intrusos? ¿Tan lejos de la carretera principal? —Shangho frunció el entrecejo con aire pensativo—. ¿No eran simples cazadores?

    —No podían ser cazadores, pues no llevaban armas. Y eran dos. Supuse que debía detenerlos para que usted los interrogara.

Amante del Aristócrata- Capítulo 17



     La casa grande y húmeda parecía deshabitada. Los pocos muebles que se veían a través de las puertas entornadas estaban cubiertos con sábanas. Las cortinas echadas impedían el paso de la luz y hacían necesario el uso de una lámpara para alumbrar el camino. En todos los rincones había telarañas.

     Pero un anciano les abrió la puerta, de modo que la casa estaba habitada. Sin embargo, tras mirarlo mejor, Leeteuk comprendió que aquel hombre no era viejo, sino deforme y muy, muy feo. Tenía un brazo más largo que el otro o quizá sólo lo pareciera a causa de su cuerpo contrahecho. Y su grotesca cara estaba desfigurada: le habían cortado la nariz y sus carrillos abultados hacían que se asemejara a un cerdo. El cabello cano lo hacía pasar por un viejo, cuando en realidad no lo era.

     Al verlo, la primera idea que cruzó por la mente de Leeteuk fue que Shangho  era el responsable de esas deformidades. Luego prestó atención a lo que decían mientras la arrastraban por un pasillo.

Amante del Aristócrata- Capítulo 16



Aunque Kangin le había asegurado que no debía temer a Shangho ahora que lo vigilaban, Leeteuk estuvo casi una semana sin salir de casa. Envió a su lacayo a casa de la modista para cancelar dos pruebas. Por suerte, esa misma semana había contratado a un lacayo y al resto de los criados.

    Tampoco regresó a la bonita tienda donde había comprado todo lo necesario para los regalos de Navidad de Kangin: una corbata y pañuelos con sus iniciales bordadas y algunas camisas de seda, varias de las cuales ya estaban terminadas.

    Paradójicamente, el día en que se toparon con Shangho no estaba tan asustado como al siguiente, después de pasar la noche con Kangin. Aunque él no había dicho una sola palabra más al respecto después de sus advertencias, Leeteuk había percibido su miedo.

    Quedarse encerrado en casa tenía algunas ventajas.

Amante del Aristócrata- Capítulo 15



Teniendo en cuenta que el plan original de Kangin era hacer unos cuantos recados que no exigían contacto social alguno, se estaba encontrando con muchos conocidos. Primero con Shinyoung y ahora, en la tienda de su sastre, con su primo Yesung.

    Sin embargo, este segundo encuentro no le preocupó, pues Leeteuk estaba en el coche y él pronto dejó a Yesung en la sastrería... o eso creía. Al parecer, Yesung estaba ansioso por ponerlo al tanto de los últimos chismorreos y lo siguió hasta el coche. Y allí vio a Leeteuk, aunque el joven hizo lo posible para ocultarse en un rincón del asiento. Lo que con aquel maldito traje naranja era una empresa imposible, desde luego.

    Yesung era el hijo mayor de Zhoumi, aunque tenía tres años menos que Kangin. Y no iba a dejarse amedrentar por la presencia de Leeteuk. Yesung no preguntó quién era el joven ni qué hacía allí, y Kangin tampoco le proporcionó la información voluntariamente. Pero en ese momento aparecieron dos amigos de Yesung y, el más locuaz de los dos, tras cinco minutos de mirar a Leeteuk con expresión insinuante, tocó un tema que ya empezaba a ser habitual:

Amante del Aristócrata- Capítulo 14



    —Ya sé por qué mi padre convocó una reunión —dijo Kangin en cuanto entró en el salón.

    Leeteuk estaba sentado en un sillón junto a la ventana, leyendo. Se apresuró a dejar el libro en cuestión y alzó la vista para mirar a Kangin. Parecía perplejo.

    Pero su voz sonó tan calma como siempre:

    —No sabía que había una reunión. ¿Debería haberlo sabido?

    —No. Tienes razón. Anoche abandonaste la habitación con los otros jóvenes.

    Leeteuk arrugó la frente.

    —Si no te importa, no me recuerdes aquello.

Amante del Aristócrata- Capítulo 13




—Hoy he recibido una nota de Shindong —dijo Siwon poco después de que sus parejas abandonaran la habitación, dejando a los caballeros con sus copas y sus cigarros—. Me pide que vaya a casa del hijo de Zhou mañana por la tarde, pero no explica el motivo. ¿Alguno de vosotros sabe para qué viene a la ciudad?

    —Yo he recibido una nota idéntica —respondió Hyukjae con aire pensativo—. Shindong no suele venir a la ciudad, a menos que tenga negocios que atender o crea que alguien necesita que le corten la lengua.

    Y dado que Hyukjae miró a Minho mientras hacía la última observación, éste se irguió en su asiento y protestó:

    —No me mires a mí. Ya me has reñido por la última expulsión del colegio. Y Donnie también lo hizo. Ya he dicho que no volverá a ocurrir.

Amante del Aristócrata- Capítulo 12



La cama estaba convenientemente cerca. Kangin se arrodilló sobre el colchón y lo tendió con tanta suavidad que Leeteuk prácticamente no se dio cuenta de lo que hacía. Sí advirtió que lo despojaba de la ropa, y luego el calor de sus manos que le acariciaban. Cerró las manos sobre los prominentes músculos de los brazos de Kangin, sintió cómo se contraían en la espalda. Su piel era suave y firme al mismo tiempo.

Kangin comenzó a besarlo, el sabor de las recientes uvas se mezclaban en sus bocas. Poco a poco Kangin fue sacándose la ropa que le quedaba, para pegar sus cuerpos piel con piel.

La mirada de Kangin cambio completamente, reflejaba seguridad, pasión e incluso se podría decir que cariño. Leeteuk intentaba reflejar seguridad como debía ser, aunque estaba un poco sonrojado no importaba. Kangin se detuvo un momento para mirarle detenidamente su cuerpo, era hermoso y entonces se tomó su tiempo para recorrer con sus dedos cada lugar, cada rincón de ese cuerpo que deseaba memorizar.

Amante del Aristócrata- Capítulo 11



   El local de modas adonde Kangin llevó a Leeteuk no se parecía en nada a lo que él había imaginado. Era un lugar muy elegante. El vestíbulo donde se exhibían las magníficas creaciones de la modista estaba lleno de sillas y sillones tapizados en seda, amén de docenas de libros con ilustraciones de los últimos diseños de moda.

    Y era una tienda frecuentada por muchas damas y jóvenes señores. Pero muy pronto Leeteuk descubrió que la señora Kwang tenía varios probadores privados, lo que le permitía mantener a su clientela noble separada de la menos noble. Estaba en el negocio para ganar dinero, y no para juzgar a nadie. No rechazaba a ningún cliente sólo porque su profesión le disgustara, aunque quizá sugiriera a algunas que usaran la puerta trasera en lugar de la principal.

    Sin embargo, puesto que el establecimiento donde lo había llevado parecía servir a la flor y nata de la sociedad de Londres, Leeteuk ya no estaba seguro de cómo esperaba Kangin que se vistiera. Claro que quizá le había llevado allí porque no conocía otras modistas.

Amante del Aristócrata- Capítulo 10



—Vaya, qué satisfecho se te ve —señaló Cho Kyuhyun cuando entró en el comedor de su casa y encontró allí a Kangin, sentado a la mesa, como solía hacer antes de que Kyu se casara.

    La sonrisa que lucía Kangin mientras removía la comida con aire ausente cambió de forma casi imperceptible.

 —¿Satisfecho? Si acabo de sentarme a comer.

    Kyuhyun rió.

    —No me refería a la comida, amigo, sino a otra clase de satisfacción. Tu expresión te delata. Me recuerdas a un gallo en celo que acaba de encontrar el gallinero. ¿Tan apetitoso es?

    Kangin se ruborizaba en raras ocasiones, pero ésta fue una de ellas. Y era extraño, porque compartir los pecadillos con los amigos solía divertirle más que avergonzarlo. Quizá fuera porque había jurado no volver a tener un amante, y Kyuhyun lo sabía. Sin embargo, estaba a punto de confesarle que tenía un nuevo amante.

Amante del Aristócrata- Capítulo 9



    Kangin no le había dicho a qué hora regresaría esa noche. Debería habérselo preguntado, pero no saberlo tampoco era un problema, al menos para Sunhwa. Al fin y al cabo, los nobles estaban acostumbrados a comer a horas insólitas, dependiendo de si asistían o no a una fiesta, y la comida podía mantenerse caliente.

    Pero Kangin regresó antes de lo que Leeteuk esperaba, poco después de la puesta de sol. Aunque Leeteuk no lo sabía, Kangin tenía tantos deseos de iniciar la relación de una vez por todas, que había tenido que luchar consigo mismo para no ir antes y concederle algún tiempo a solas. Fue una suerte que no se lo dijera, pues Leeteuk ya estaba suficientemente nervioso. Saber que él habría preferido llevarlo arriba de inmediato habría terminado de alterarle.

    Kangin era todo un caballero, y no permitió que su rostro o sus palabras delataran sus intenciones. También llegó con un ramo de flores, un detalle innecesario, pero encantador.

    Kangin vestía formalmente, aunque Leeteuk supuso que su criado personal no lo dejaría salir a la calle por la noche de ninguna otra manera. Era demasiado apuesto y Leeteuk se sintió poco atractivo en comparación.

    No había llevado ropa elegante consigo, sólo algunos trajes apropiados para viajar y uno que podía pasar en una reunión informal y que llevaba puesto ahora, pero era muy poco sofisticado para una ciudad como Londres. Sin embargo Kangin  no le quitaba los ojos de encima.

Antes de cenar, tomaron un aperitivo en el salón. Leeteuk sólo se había acordado del vino, pero Sunhwa había hecho un inventario de lo que había en la casa antes de salir al mercado, y por suerte había comprado varias cosas más.

Amante del Aristócrata- Capítulo 8



  —¿Nari?

    Se despertó lentamente, pero cuando se volvió y vio a Shindong sentado en el borde de la cama, sonrió. No esperaba que regresara a SM esa noche. Tenía planeado quedarse en la casa de Londres, pues la fiesta de boda de Taemin acabaría muy tarde. Pero el que apareciera en plena noche y en su habitación no era motivo de alarma, pues era bastante normal en él.

    —Bienvenido a casa, amor mío.

    Él era exactamente eso. Kim Shindong había sido su amante durante más de la mitad de su vida. A Nari siempre le había costado creer que un hombre tan importante como el marqués de Suju pudiera enamorarse de ella. Pero ya no dudaba de sus sentimientos.

    Al principio, él había coqueteado con ella como haría cualquier joven caballero que descubre a una doncella bonita viviendo bajo su mismo techo. Él tenía veintidós años y estaba soltero. Ella acababa de cumplir los dieciocho y se había dejado fascinar por su belleza y su encanto, que pocas personas conocían.

Amante del Aristócrata- Capítulo 7

   

 Al otro lado del salón, lady Shinyoung se acercó a su marido. Estaba tan nerviosa que casi temblaba, pero no titubeó. Con la ayuda de su querido Oscar había tomado la decisión de confesarse ante Shindong. O al menos de contarle todo aquello que él no hubiera adivinado ya.

    Era hora de que la farsa de su matrimonio terminara. En realidad, ella nunca había querido casarse con él; de hecho, la sola idea le causaba horror y en un principio se había negado en redondo. Al fin y al cabo, era un hombre fornido como un toro, severo, temperamental, con una repulsiva inclinación a los placeres de la carne... en fin, un hombre aterrador.

Shinyoung sabía muy bien que no estaban hechos el uno para el otro. Pero su padre la había obligado a casarse porque deseaba emparentarse con los Kim, aunque no había vivido lo suficiente para disfrutar de la relación.

Amante del Aristócrata- Capítulo 6



Tras muchos años de estar lleno hasta los topes, el invernadero había sido trasladado fuera de la casa. Situado detrás de las cuadras, era un edificio rectangular con techo de cristal, casi tan grande como la propia casa.

Kangin se quitó la chaqueta en cuanto entró. El olor  a flores, tierra y fertilizantes era sofocante. Y no le resultaría fácil encontrar a su padre en un sitio tan amplio, donde casi siempre había por lo menos media docena de jardineros trabajando.

     Pero finalmente localizó los rosales y a Kim Shindong inclinado sobre los delicados pimpollos blancos que trasplantaba en esos momentos. A un desconocido  le habría resultado difícil creer que ése fuera el marqués de SM, con la camisa arremangada, los antebrazos cubiertos de tierra, algún terrón en la ropa —otra camisa blanca estropeada— y una mancha de barro en la frente, adonde se había llevado la mano distraídamente para enjugarse el sudor.

Amante del Aristócrata- Capítulo 5



    Se detuvieron en Newbury para almorzar en una modesta posada que Kangin frecuentaba desde que había heredado la propiedad de Bridgewater. Sabia que el sitio era más limpio que la  mayoría y que la comida era excelente. Más aún, ofrecían un comedor privado a aquellos que no querían codearse con los parroquianos.

 Era un servicio bastante caro como para que solo pudieran disfrutarlo las clases acomodadas, y puesto que Kangin aún no conocía las costumbres de Leeteuk,  no quería arriesgarse a descubrir que carecía de buenos  modales a la vista de todos los comensales.

    Sin embargo, los modales del joven eran impecables. No tendría que temer que lo avergonzara si por  casualidad comían con otros conocidos. Y no veía razón para mantenerle escondido cuando se mudaran a  Londres. A fin de cuentas, en la ciudad había muchos  sitios donde uno podía llevar a un amante sin correr el riesgo de encontrarse con personas que se sentirían agraviadas por la presencia de alguien de la clase y la profesión de Leeteuk.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...