La habitación quedó completamente en silencio cuando Siwon terminó de leer, como si un hechizo hubiera sido lanzado, congelando el lugar. Sorpresa, incredulidad, frustración e ira se convirtieron en emociones tangibles en el aire listas para adherirse a la primera persona que se acercara lo suficiente.
Dambi fue la primera en moverse. Comenzó a caminar rápidamente, murmurando en voz baja, una y otra vez, el acertijo que Gura les había dado. Había algo sobre el mismo que le hacía pensar que sabía exactamente en dónde tenía a las parejas, pero cada vez que llegaba a él, éste se desvanecía como en una nube de humo.
—Junjin —le espetó—, reúnelos en el salón, ahora. —Salió de la destruida habitación a un ritmo inhumano sin preocuparle que acabara de darle una orden a un Alfa o si éste la fuera a seguir. Cuando entró en la sala de reunión poco después no se sorprendió al ver que estaba llena de sus aliados.
Wadim había estado con ella cuando encontró el papel y se había encargado de reunir a todos en el mismo lugar.
Una vez que estuvo en la sala todos se giraron y ella encaró al grupo reunido. El constante murmullo se había detenido cuando había entrado, ahora todos los ojos estaban puestos en ella. Se encontró con varias de las miradas, sosteniéndola solo un par de segundos antes de pasar a la siguiente persona. No habló y no lo haría hasta que Junjin y Siwon llegaran.
Un par de minutos más tarde, los dos Alfa pasaron a través de la puerta y el poder que irradió de ellos hizo que los lobos en la sala tambalearan, mientras que otros parecieron retroceder ante los dos hombres.