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Pasión Nocturna (DH8)- Final
Siwon
estaba soñando con Heechul. Él reía en su oído mientras se recostaba debajo de su
cuerpo.
Parecía
tan real, que casi podía jurar que sentía su mano en la espalda… No, ahora
estaba enterrada en su cabello.
Y
entonces Heechul la apartó y la pasó por su cadera, bajándola por su muslo
hasta que lo acunó en su palma.
Gruñendo
de placer, Siwon abrió los ojos para comprender que no era un sueño.
Heechul
estaba recostado a su lado.
—Hola,
bebé —le susurró.
—¿Qué
estás haciendo aquí? —le preguntó, incapaz de creer que fuera real. Heechul
levantó la mano para mostrarle su anillo.
—¿Cómo
podría estar en otro sitio, dada la brusquedad de tu nota?
—Mi
nota no era brusca.
Heechul
resopló.
—Casi
pensé que me estabas diciendo que me largara.
—¿Por
qué pensarías eso? Te dejé mi anillo.
—¿Regalo
consuelo?
Él
puso los ojos en blanco ante su mal concebido razonamiento.
Pasión Nocturna (DH8)- 25
La
respiración de Heechul se cortó mientras escuchaba la voz de su hermano desde
las escaleras. Giró la cabeza lentamente, casi temeroso de que fuera otro
espectro.
No
lo era.
Leeteuk
estaba allí, con el rostro pálido, el cabello desarreglado y la pijama manchada
de sangre.
¡Pero
estaba vivo!
Chillando,
Heechul corrió hacia él y lo atrajo a sus brazos, abrazándolo fuerte mientras
sus lágrimas fluían una vez más, sólo que esta vez por felicidad.
¡Leeteuk
estaba vivo! Las palabras resonaron en su mente.
—¡Te
quiero, te quiero, te quiero! —susurró contra el cuello de su hermano—. Y si
vuelves a morir, ¡te mataré por completo!
Los
dos se quedaron allí parados, atrapados en un abrazo.
Siwon
sonrió al verlos, agradecido por el bien de Heechul que Leeteuk estuviera sano.
Su
sonrisa murió cuando su mirada se encontró con la de Kangin, mientras el griego
descendía las escaleras con Shindong detrás. No había nada excepto un abierto
odio en los ojos del griego.
—¿Dónde
está Kassim? —preguntó Kennie.
—Está
muerto —dijo Shin, cansado—. Está arriba, en el cuarto de niños.
Pasión Nocturna (DH8)- 24
Siwon
estaba dividido entre su lealtad y su deber. El Dark Hunter dentro de él quería
encontrar a Shindong, pero el hombre en su interior se rehusaba a abandonar a Heechul,
quien estaba vigilando la tienda de su hermana hasta que el médico forense,
llegara.
Uno
por uno, había contactado a su familia para asegurarse que estaban a salvo. Vaciló ante el último número que
quedaba por llamar.
—No
puedo llamar a mi mamá y contarle —dijo, con las lágrimas cayendo—. No puedo.
El
teléfono sonó.
Por
la expresión en su rostro mientras veía el identificador de llamadas, él se dio
una buena idea de quién era.
Siwon
le quitó el teléfono celular de la mano y lo abrió.
—Park
Heechul —dijo con calma.
—¿Quién
habla? —la mujer sonaba un poquito frenética.
—Soy…
—dudó en dar su nombre entero, ya que ella sin duda lo registraría como el
nombre de un enemigo, y se asustaría aún más—. Won —dijo con firmeza—. Soy
amigo de Heechul.
—Esta
es su madre. Necesito saber que él está bien.
—Heechul
—dijo él, suavizando su voz mientras le ofrecía
el teléfono—. Tu madre quiere saber si estás bien.
Pasión Nocturna (DH8)- 23
Envolviéndose
los brazos alrededor del estómago, Shin se deslizó hasta el suelo.
El
dolor… estaba destrozándolo aún más. No podía respirar. No podía pensar. Los gritos
resonaron en su cabeza hasta que llevaron lágrimas a sus ojos. Sin su orden,
Simi salió de su brazo.
—Akri
—dijo, arrodillándose a su lado—. ¿Qué te lastima, akri?
—Sim
—jadeó él, entre las violentas puñaladas—. No p-puedo… —sus palabras se
apagaron en un gruñido.
Ella
se dobló en tamaño y se transformó de una joven mujer a su forma de demonio. Su
piel y cuernos eran rojos, y su cabello y labios negros, mientras que sus ojos
brillaban en la oscuridad con un opaco amarillo.
Ella
lo apartó de la cripta lo suficiente para deslizarse entre él y la piedra, y
luego envolvió su cuerpo alrededor de Shindong. Sus alas de medianoche se
doblaron sobre ambos como si fuesen un manto protector.
Los
labios de Shin castañeteaban por la agonía, mientras las lágrimas fluían de sus
ojos. Sentía como si algo estuviese rompiéndose dentro de él. Tenía que
bloquear los gritos, o estaría inutilizado.
Simi
apoyó su mejilla contra la de él, y tarareó una antigua canción de cuna
mientras lo acunaba tranquilizadoramente.
—Simi
te tiene, akri, y hará que las voces se vayan.
Shin
se recostó en sus brazos y rezó por que tuviera razón. Porque, si ella no lo
restauraba pronto, no habría nadie para reparar lo que estaba siendo destruido.
Pasión Nocturna (DH8)- 22
Leeteuk estaba sentado en una silla borgoña cerca de una ventana con pesadas cortinas. Miró alrededor, a la formal y elegante mansión. A diferencia de su hogar, no había nada atrayente allí. Hablaba de un hombre que era implacable y formidable, pretencioso y condescendiente. Frío. Incluso un poquito maligno y alarmante.
Todo
lo que le habían dicho que esperara de Choi Siwon.
¿Cómo
se había enganchado Heechul con un hombre semejante? Su hermano no era ninguna
de esas cosas.
Bueno,
Heechul podía ser maligno, pero en el caso de su gemelo esa era una cualidad
casi encantadora.
Pareció
tomar una eternidad hasta que escuchó a Heechul bajando las escaleras.
—¡Heechul!
El
tono susurrado era implacable y dominante.
Cuando
Heechul no atacó con una cáustica réplica, Leeteuk se levantó para investigar.
Se mantuvo en las sombras, para poder observar a Siwon con Heechul en las
escaleras.
Estaba
vestido con pantalones negros y una camisa negra con algunos botones
desprendidos. Su rostro era elegantemente esculpido. Perfecto.
Poder
y control emanaban de cada parte de él. Este definitivamente no era el tipo de
hombre que atraía a Heechul.
Pasión Nocturna (DH8)- 21
Las dos semanas siguientes verdaderamente fueron el infierno sobre la tierra luego del atardecer. Parecía que los Daimons vivían sólo para jugar con ellos y atormentarlos.
Nadie
estaba a salvo. La ciudad incluso había intentado implementar un toque de queda
a pedido de Shindong, pero como Nueva Orleáns era un pueblo de veinticuatro
horas de fiesta, no habían sido capaces de imponerlo.
El
total de cuerpos era diferente a cualquier cosa que Heechul hubiese escuchado
fuera de una película de Hollywood, y Shindong y el Consejo de Escuderos
estaban teniendo dificultades para esconder todas las muertes a la policía y
las agencias de noticias. Pero lo que más le asustaba era el hecho que los
pocos Daimons que atrapaban, eran condenadamente casi imposibles de matar.
Cada
noche regresaba a la casa de Siwon con dolor, por el maltrato a su cuerpo.
Sabía que él no quería que saliera a patrullar y, sin embargo, nunca decía
nada.
Siwon
pasaba una o dos horas luego de que regresaran masajeando sus dolores y
vendando sus heridas.
Era
injusto que él jamás tuviera dolores y malestar, y los pocos daños que sufría
su cuerpo siempre desaparecían luego de unas pocas horas.
Ahora,
Heechul yacía desnudo en el abrigo de sus brazos. Él estaba dormido y, sin
embargo, le tenía firmemente apretado a él, como si tuviese miedo de perderlo.
Eso le alegraba más que ninguna otra cosa lo había hecho jamás. Debería haberse
levantado horas atrás. Ya eran las cuatro de la tarde pero, desde que se había
mudado con Siwon, se había convertido en un noctámbulo certificado.
Pasión Nocturna (DH8)- 20
—¿Estás
diciéndome que quieres regresar?
Kangin
apartó la mirada, avergonzado.
—Por
momentos, sí, pero entonces miro a mi esposo y pienso que soy un bastardo
egoísta. Lo amo tanto que me duele en sitios que no sabía que existían. Cada
vez que pienso en verlo lastimado, o a Sora… no puedo respirar. No puedo vivir.
Odio sentirme inútil. Odio saber que voy a envejecer y morir y abandonarlos.
—No
vas a morir, Kangin.
—¿Cómo
lo sabes? —preguntó con brusquedad.
—No
te dejaré.
Kangin
resopló.
—Como
si pudieras evitarlo. Ambos sabemos que no tengo elección excepto morir como un
viejo… si tengo suerte y llego a tanto, y no me muero de un ataque al corazón,
accidente de auto, envenenamiento por comida, o un millón de otras catástrofes
—dijo apoyando la cabeza en las manos.
Shin
verdaderamente lo lamentaba por su amigo.
Era difícil ser humano.
Demonios,
era difícil vivir de cualquier modo.
La
vida definitivamente no era para los pacientes. Cada vez que algo parecía salir
bien, al menos tres o cuatro cosas tenían que salir mal. Era la ley de la
naturaleza.
Pasión Nocturna (DH8)- 19
—¿Cuánto tiempo tenemos antes que Kennie llegue con la comida?
Él
chequeó su reloj.
—Probablemente
veinte o treinta minutos. ¿Por qué?
Él
sonrió.
—Será
suficiente —antes que él pudiera preguntar algo más, Heechul se quitó la
camiseta y la envolvió alrededor del cuello de Siwon, luego dobló el dedo y le
hizo señas para que lo siguiera—. Ven conmigo, General. Voy a sacudir tu mundo.
Aunque
no lo supiera, lo había hecho en el instante en que él le había visto por
primera vez, luchando contra los Daimons, y había continuado haciéndolo
ininterrumpidamente desde entonces.
Stryker
finalmente se las había arreglado para calmarse. Al menos por fuera. Por dentro
aún hervía de cólera.
Maldita
la Destructora y sus mentiras, y maldito Shindong por su sinceridad.
Aunque
fuese lo último que hiciera, desharía al mundo de ambos. Pero tenía que moverse
cuidadosamente.
Estratégicamente.
Si
la Destructora se enteraba alguna vez de que había sido él quien le había dado
el Aima a Changsu para que el Spathi pudiese herir a Shindong, su vida sería
insignificante. No, tendría que actuar con gran habilidad para derrotarlos a
ambos, y lo haría.
Pasión Nocturna (DH8)- 18
Otro chico, que se parecía bastante a Siwon, salió corriendo de la casa. Era evidente que era algunos años mayor.
—¿Sí,
padre?
—Cuida
a tu hermano; si se sienta o se mueve, ve a buscarme.
El
chico sonrió como si su padre le hubiese dado un regalo.
—Lo
haré, señor.
Su
padre dio media vuelta y los abandonó. En cuanto estuvo fuera de vista, se
volvió, para reírse de Siwon.
—Pobre
pequeño Won —dijo burlonamente—. Me pregunto qué te hará padre si caes.
Sungjoon
lo golpeó en el estómago.
Siwon
gimió ante el dolor, pero no se movió de la pared.
Eso
sólo enojó más a Sungjoon. Gruñéndole a Siwon, comenzó a golpearlo. Siwon se
defendió, pero fue inútil. En poco tiempo, Sungjoon lo tenía otra vez en el
piso.
—¡Padre!
—gritó Sungjoon, corriendo hacia la puerta por la que su padre había
desaparecido—. ¡Se cayó!
Heechul
se apartó, temeroso del castigo adicional que el padre de Siwon había cargado
sobre él. Ya había visto su espalda, en directo. Había pasado sus manos por
aquellas cicatrices que él llevaba con gracia y dignidad.
Pasión Nocturna (DH8)- 17
Heechul jadeó mientras el dolor lo ahogaba. Jamás se había sentido así. Era como si algo hubiese invadido su cuerpo.
Shin
maldijo mientras estiraba la mano y lo golpeaba.
Heechul
gritó por la agonía de su golpe. Era como si algo estuviese intentando
destrozarle.
Incapaz
de pararse frente a eso, comenzó a caer, sólo para darse cuenta de que alguien
lo sostenía contra un fuerte pecho.
—Te
tengo —dijo Siwon mientras lo levantaba en sus brazos y lo sostenía con fuerza.
El
corazón de Heechul se elevó ante su cercanía. No sabía cómo había llegado él
allí a atraparle, simplemente estaba agradecido que lo hubiera hecho.
—Ten
cuidado —dijo con los dientes apretados, para evitar gemir ante el dolor que le
abrumaba.
Con
los ojos borrosos por las lágrimas, temió que el fantasma estuviera ahora
intentando meterse dentro de Shin o Siwon.
—Olvídalo
—dijo Shin. El espíritu rió y se desvaneció. Shin estuvo junto a él en un
instante—. Respira despacio —susurró.
Heechul
no pudo hablar más mientras recostaba su cabeza contra el cuello de Siwon e
inhalaba el cálido aroma de su piel. Jamás hubiese pensado que podía sentirse
de ese modo por alguien.
Se
sentía extrañamente protegido, aunque no podía defenderse.
Pasión Nocturna (DH8)- 16
Los
hombres se bajaron y sacaron a Shin del asiento, y luego lo cargaron dentro de
la casa, con Heechul un paso detrás de ellos.
Leeteuk
se levantó del sofá en el instante en que vio a Shin siendo llevado a su
vestíbulo.
—Oh,
mi dios, ¿qué sucedió?
—No
lo sabemos —dijo Kangin mientras él y Hyukjae llevaban a Shin arriba, por las
escaleras de caoba.
—¿Hee?
—preguntó Leeteuk.
Él
se encogió de hombros y siguió a los hombres. Leeteuk se unió a la procesión
por la escalera. Al llegar al rellano superior, un alto hombre afroamericano
salió de una de las habitaciones de huéspedes.
—¿Shindong?
—dijo, con una voz profundamente acentuada.
—No
sabemos lo que sucedió —dijo Kangin, en respuesta a su tácita pregunta,
mientras pasaban junto a él.
—Hola,
soy Heechul —dijo, extendiendo su mano hacia el nuevo Dark Hunter que estaba
protegiendo a su familia.
—Kassim
—dijo él, estrechándole la mano antes que ambos siguieran a los hombres a la
habitación de Shin.
Una
vez que tuvieron a Shin seguramente arropado en la cama, Kangin frunció el
labio mirando a Heechul.
Pasión Nocturna (DH8)- 15
Heechul
fue hacia los Daimons sin pensarlo, hasta que Siwon lo hizo detener.
—¿Qué
estás haciendo? —le preguntó, indignado.
—Es
una trampa.
Él
lo miró con el ceño fruncido.
—¿Qué?
Había
una expresión extraña en el rostro de Siwon, mientras apretaba con más fuerza
su brazo.
—¿No
puedes sentirlo? Incluso sin poderes, puedo sentir esto.
—No,
y si no salimos, matarán a esas personas.
Intentó
zafar su brazo, pero él lo sostuvo con fuerza.
—Heechul,
escúchame. Esto no está bien. Los Daimons jamás son tan atrevidos, y tenían que
saber que yo estaba aquí.
Él
tenía razón. Era demasiado obvio. Siwon resaltaba en esta multitud como la luz
del sol en la oscuridad.
—Entonces,
¿qué sugieres que hagamos? ¿Permitir que alguien inocente muera?
—No.
Quédate aquí y yo iré.
—Mier…
Pasión Nocturna (DH8)- 14
Heechul le gruñó a Siwon mientras subía al auto.
—Eres
difícil de convencer, ¿sabes?
—Me
han dicho cosas peores.
La
mirada de Heechul se volvió seria y triste.
—Lo
sé. Pero nuevos tiempos están llegando para ti. Sacaré ese palo de tu culo, y
esta noche vamos a relajarnos, patear traseros de Daimon, y…
—¿Discúlpame?
—preguntó en un tono ofendido—. ¿Sacarás el qué de mi qué?
—Me
escuchaste —le dijo, con una sonrisa traviesa—. Sabes, la mitad del problema
que la gente tiene contigo es que no ríes mucho, y te tomas a ti y a todo lo
demás demasiado en serio.
—La
vida es seria.
—No
—dijo, con la pasión brillando en su mirada—. La vida es una aventura. Es
emocionante y terrorífica. A veces incluso es un poquito aburrida, pero jamás
debería ser seria —Heechul vio la duda en sus ojos. Él estaba tan
desacostumbrado a confiar en la gente y, por alguna razón, quería que confiara
en Heechul—. Ven conmigo, General Siwon, y déjame mostrarte lo que la vida
realmente puede ser, y porqué es tan condenadamente importante que salvemos al
mundo.
Lo
observó mientras él abría la puerta del auto como si estuviese tocando el pañal
sucio de un bebé. Jamás había visto a alguien haciendo tantos gestos de
desprecio. Era bastante impresionante.
Pero
él no dijo nada más mientras subía al auto, y Heechul ponía un cambio y salía
rápidamente por la orilla de la acera.
Pasión Nocturna (DH8)- 13
—¿Por qué debería odiarte?
—Mi
familia arruinó a tu cuñado.
—Y
mi tío era un usurero que murió cuando uno de sus extorsionados le disparó en
la calle. Cada árbol genealógico tiene a un imbécil. No es culpa tuya. Tú no
eres quien mató a Kangin, ¿verdad?
—No,
era sólo un niño cuando él murió.
—Entonces,
¿cuál es tu problema?
Para
ser una persona irrazonable, Heechul tenía momentos de una extraña lucidez.
—Cada
persona que he conocido en esta ciudad, que conoce a Kangin, me ha odiado desde
el momento en que me vio. Asumí que serías como ellos.
—Bueno,
ya sabes lo que dicen sobre los que asumen cosas… son estúpidos. Por dios. Amo
a Kangin, pero ese hombre realmente necesita aprender a dejar el pasado atrás.
Él
no podía creerlo. Que lo aceptara de ese modo era…
Heechul
lo atrajo para darle un abrazo apretado y extrañamente vigorizante.
—Sé
que no puedo quedarme contigo, Siwon. Créeme, comprendo enteramente la vida que
tienes y tu profesión. Pero somos amigos, y somos aliados
Siwon
lo abrazó con fuerza mientras esas palabras resonaban muy profundo dentro de
él. Heechul lo soltó y dio un paso atrás
Pasión Nocturna (DH8)- 12
Siwon estaba prendiendo el último botón de su camisa mientras bajaba las escaleras, buscando a Heechul. Él estaba parado de espaldas a él.
Se
detuvo en las escaleras para admirarlo. Estaba reclinada sobre la mesa,
regalándole una agradable visión de su trasero. Una pequeña sonrisa jugueteó en
el borde de sus labios mientras recordaba cómo se había visto ese trasero la
noche anterior, desnudo contra él mientras bailaba en la habitación.
Se
puso duro instantáneamente.
Controlando
un poco a su traicionero cuerpo, entró a la sala, y frunció el ceño al ver la
enorme caja blanca sobre la mesa de la cocina. Olía bien, pero…
—¿Qué
es eso? —le preguntó.
—Pizza
—dijo, girando para enfrentarlo. Él frunció el ceño con asco—. Oh, vamos —dijo Heechul
irritablemente—. Es italiana.
—Es
pizza.
—¿Alguna
vez comiste pizza?
—No.
—Entonces
siéntate y cállate mientras busco un poco de vino. Te gustará, lo prometo. Fue
hecha a mano por un italiano llamado Bubba.
Pasión Nocturna (DH8)- 11
Heechul
se apartó de sus labios el tiempo suficiente como para quitarse su propia
camiseta antes de aferrarse a él otra vez.
Siwon
no podía pensar mientras Heechul presionaba su cuerpo contra el de él. Bajó el cierre
de su pantalón y bajó la mano para acariciar suavemente su miembro.
Él
siseó de placer mientras Heechul pasaba las manos por su cadera, hacia su
trasero. Lenta, seductoramente, le bajó el pantalón, desnudándolo. Jamás había
experimentado algo más erótico.
Arrodillándose
frente a él, le quitó los zapatos, las medias, y luego le quitó el pantalón por
completo.
Siwon
no comprendía a este joven. Le resultaba imposible creer que estuviera con él
de este modo. Había pasado tanto tiempo desde que había estado con una pareja.
Como Heechul había señalado, la mayoría que había conocido eran formales e
indiferentes en la cama.
Nunca
apasionadas. No de este modo. No como Heechul.
Era
especial, muy valioso, un extraño banquete que él quería saborear. Era ese
fuego dentro de él lo que lo entibiaba. Ese fuego que lo atraía contra su
voluntad.
Heechul
se detuvo al sentir una extraña sensación proviniendo de él.
—¿Qué
sucede, Siwon? —susurró, poniéndose de pie ante él.
Pasión Nocturna (DH8)- 10
Siwon jamás comprendería a este joven, o a su peculiaridad. En el fondo de su mente había una imagen de Heechul con el provocativo salto de cama negro que había encontrado bajo su almohada.
La
imagen lo perseguía.
—Me
encantaría ir a casa contigo, Heechul —le dijo—. Pero ahora mismo no puedo.
Tengo que hacer mi trabajo.
El
sonrió y lo besó nuevamente, con tanta pasión que hizo que el cuerpo entero de Siwon
ardiera.
Apartándose,
le habló al oído.
—Y
eso hace que te desee aún más —Él tembló mientras Heechul le daba una larga y
sensual lamida en el lóbulo—. Cuando llegue el amanecer, voy a hacerte gritar
de placer.
Su
entrepierna dio un tirón por la ávida expectativa.
—¿Lo
prometes? —las palabras fueron pronunciadas antes de poder contenerlas. Heechul
dio un paso atrás y dejó que su mano cayera desde el rostro hasta su pecho,
desde donde trazó un camino hasta su cinturón. Él ardió debido a su contacto.
—Oh,
sí, bebé —le dijo provocativamente—. Tengo la intención de exprimirte hasta que
explotes.
Ese
solo pensamiento fue suficiente para convertir su sangre en lava. No podía
reprimir la fantasía de las largas piernas de Heechul envueltas alrededor de su
cadera, su cuerpo cálido y húmedo mientras lo acogía dentro.
Pasión Nocturna (DH8)- 9
Siwon
se sobresaltó cuando Gunhee se puso de pie y le hizo señas para que la
siguiera.
—Dum-da-dum-dum…
dum… —Heechul canturreó el tema de “Dragnet” como presagiando su condena
mientras seguían a Gunhee a través del vestuario, hacia un pasillo lleno de
transvestidos.
Heechul
besó a Siwon en la mejilla, luego se apartó, para dejarle espacio a los demás.
Fue
hacia el club y se encontró con el mejor amigo de Gunhee, Yves, sentado en una
mesa frente a la pasarela con un grupo de compañeros.
—Hola,
cazador de vampiros —dijo Yves mientras él llevaba una silla hacia la mesa—.
¿Estás aquí para alentar a Gunhee?
—Por
supuesto. ¿En qué otro sitio podría estar?
Una
ovación partió de la mesa mientras bromeaban y hacían apuestas sobre quién
ganaría, hasta que el espectáculo finalmente comenzó.
Heechul
era un atado de nervios, hasta que Gunhee y Siwon aparecieron. La multitud se
volvió loca en el instante en que vieron a Siwon, quien caminaba como si
estuviese completamente cómodo en su papel de acompañante. Sólo Heechul podía
sentir su incomodidad, y tenía la sensación que se debía más a su temor a que Gunhee
saliera lastimada que a otra cosa.
Pasión Nocturna (DH8)- 8
Heechul continuó caminando y agradeció que su hermana se detuviera y regresara a su tienda.
Aliviado,
se dirigió a la calle Bourbon sin un destino fijo. Buscaría algo de comida para los indigentes y luego haría
sus rondas.
—¡Oh,
es Heechul!
Él
giró ante la distintiva voz cantarina que conocía extremadamente bien.
Acercándose por detrás estaba la demonio de Shin, Simi, quien parecía una mujer
de diecinueve o veinte años exteriormente. Esta noche Simi llevaba una
minifalda negra, leggings púrpura, y un corset de un tono subido. Vestía un par
de botas stiletto altas hasta los muslos y llevaba una cartera en forma de
ataúd de PVC. Su largo cabello negro estaba suelto sobre sus hombros.
—Hola,
Simi —dijo Heechul, echando un vistazo a la calle detrás de la demonio—. ¿Dónde está Shin?
Ella
puso los ojos en blanco y dejó escapar un sonido de irritación.
—Fue
demorado por esa vieja vaca-diosa que dijo que tenía que hablar con él, y
entonces le dije que estaba hambrienta y que quería comer algo. Entonces él
dijo: “Simi, no comas gente. Ve al Empire y espérame mientras hablo con
Artemisa”. Así que aquí Simi está yendo al Empire sola, para esperar que akri
venga a buscarla. ¿Irás al Empire, Heechul?
Siempre
le divertía que la demonio se refiriera a sí misma en tercera persona.
—En
realidad, no. Pero si quieres que te acompañe, puedo hacerlo.
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yota´s news : De regreso?
Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas. Me gustaría decirle...




