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Pasión Nocturna (DH8)- Final



Siwon estaba soñando con Heechul. Él reía en su oído mientras se recostaba debajo de su cuerpo.
Parecía tan real, que casi podía jurar que sentía su mano en la espalda… No, ahora estaba enterrada en su cabello.
Y entonces Heechul la apartó y la pasó por su cadera, bajándola por su muslo hasta que lo acunó en su palma.
Gruñendo de placer, Siwon abrió los ojos para comprender que no era un sueño.
Heechul estaba recostado a su lado.
—Hola, bebé —le susurró.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le preguntó, incapaz de creer que fuera real. Heechul levantó la mano para mostrarle su anillo.
—¿Cómo podría estar en otro sitio, dada la brusquedad de tu nota?
—Mi nota no era brusca.
Heechul resopló.
—Casi pensé que me estabas diciendo que me largara.
—¿Por qué pensarías eso? Te dejé mi anillo.
—¿Regalo consuelo?
Él puso los ojos en blanco ante su mal concebido razonamiento.

Pasión Nocturna (DH8)- 25


La respiración de Heechul se cortó mientras escuchaba la voz de su hermano desde las escaleras. Giró la cabeza lentamente, casi temeroso de que fuera otro espectro.
No lo era.
Leeteuk estaba allí, con el rostro pálido, el cabello desarreglado y la pijama manchada de sangre.
¡Pero estaba vivo!
Chillando, Heechul corrió hacia él y lo atrajo a sus brazos, abrazándolo fuerte mientras sus lágrimas fluían una vez más, sólo que esta vez por felicidad.
¡Leeteuk estaba vivo! Las palabras resonaron en su mente.
—¡Te quiero, te quiero, te quiero! —susurró contra el cuello de su hermano—. Y si vuelves a morir, ¡te mataré por completo!
Los dos se quedaron allí parados, atrapados en un abrazo.
Siwon sonrió al verlos, agradecido por el bien de Heechul que Leeteuk estuviera sano.
Su sonrisa murió cuando su mirada se encontró con la de Kangin, mientras el griego descendía las escaleras con Shindong detrás. No había nada excepto un abierto odio en los ojos del griego.
—¿Dónde está Kassim? —preguntó Kennie.
—Está muerto —dijo Shin, cansado—. Está arriba, en el cuarto de niños.

Pasión Nocturna (DH8)- 24



Siwon estaba dividido entre su lealtad y su deber. El Dark Hunter dentro de él quería encontrar a Shindong, pero el hombre en su interior se rehusaba a abandonar a Heechul, quien estaba vigilando la tienda de su hermana hasta que el médico forense, llegara.
Uno por uno, había contactado a su familia para asegurarse que estaban  a salvo. Vaciló ante el último número que quedaba por llamar.
—No puedo llamar a mi mamá y contarle —dijo, con las lágrimas cayendo—. No puedo.
El teléfono sonó.
Por la expresión en su rostro mientras veía el identificador de llamadas, él se dio una buena idea de quién era.
Siwon le quitó el teléfono celular de la mano y lo abrió.
—Park Heechul —dijo con calma.
—¿Quién habla? —la mujer sonaba un poquito frenética.
—Soy… —dudó en dar su nombre entero, ya que ella sin duda lo registraría como el nombre de un enemigo, y se asustaría aún más—. Won —dijo con firmeza—. Soy amigo de Heechul.
—Esta es su madre. Necesito saber que él está bien.
—Heechul —dijo él, suavizando su voz mientras le ofrecía  el teléfono—. Tu madre quiere saber si estás bien.

Pasión Nocturna (DH8)- 23




Envolviéndose los brazos alrededor del estómago, Shin se deslizó hasta el suelo.
El dolor… estaba destrozándolo aún más. No podía respirar. No podía pensar. Los gritos resonaron en su cabeza hasta que llevaron lágrimas a sus ojos. Sin su orden, Simi salió de su brazo.
—Akri —dijo, arrodillándose a su lado—. ¿Qué te lastima, akri?
—Sim —jadeó él, entre las violentas puñaladas—. No p-puedo… —sus palabras se apagaron en un gruñido.
Ella se dobló en tamaño y se transformó de una joven mujer a su forma de demonio. Su piel y cuernos eran rojos, y su cabello y labios negros, mientras que sus ojos brillaban en la oscuridad con un opaco amarillo.
Ella lo apartó de la cripta lo suficiente para deslizarse entre él y la piedra, y luego envolvió su cuerpo alrededor de Shindong. Sus alas de medianoche se doblaron sobre ambos como si fuesen un manto protector.
Los labios de Shin castañeteaban por la agonía, mientras las lágrimas fluían de sus ojos. Sentía como si algo estuviese rompiéndose dentro de él. Tenía que bloquear los gritos, o estaría inutilizado.
Simi apoyó su mejilla contra la de él, y tarareó una antigua canción de cuna mientras lo acunaba tranquilizadoramente.
—Simi te tiene, akri, y hará que las voces se vayan.
Shin se recostó en sus brazos y rezó por que tuviera razón. Porque, si ella no lo restauraba pronto, no habría nadie para reparar lo que estaba siendo destruido.

Pasión Nocturna (DH8)- 22




Leeteuk estaba sentado en una silla borgoña cerca de una ventana con pesadas cortinas. Miró alrededor, a la formal y elegante mansión. A diferencia de su hogar, no había nada atrayente allí. Hablaba de un hombre que era implacable y formidable, pretencioso y condescendiente. Frío. Incluso un poquito maligno y alarmante.
Todo lo que le habían dicho que esperara de Choi Siwon.
¿Cómo se había enganchado Heechul con un hombre semejante? Su hermano no era ninguna de esas cosas.
Bueno, Heechul podía ser maligno, pero en el caso de su gemelo esa era una cualidad casi encantadora.
Pareció tomar una eternidad hasta que escuchó a Heechul bajando las escaleras.
—¡Heechul!
El tono susurrado era implacable y dominante.
Cuando Heechul no atacó con una cáustica réplica, Leeteuk se levantó para investigar. Se mantuvo en las sombras, para poder observar a Siwon con Heechul en las escaleras.
Estaba vestido con pantalones negros y una camisa negra con algunos botones desprendidos. Su rostro era elegantemente esculpido. Perfecto.
Poder y control emanaban de cada parte de él. Este definitivamente no era el tipo de hombre que atraía a Heechul.

Pasión Nocturna (DH8)- 21




Las dos semanas siguientes verdaderamente fueron el infierno sobre la tierra luego del atardecer. Parecía que los Daimons vivían sólo para jugar con ellos y atormentarlos.
Nadie estaba a salvo. La ciudad incluso había intentado implementar un toque de queda a pedido de Shindong, pero como Nueva Orleáns era un pueblo de veinticuatro horas de fiesta, no habían sido capaces de imponerlo.
El total de cuerpos era diferente a cualquier cosa que Heechul hubiese escuchado fuera de una película de Hollywood, y Shindong y el Consejo de Escuderos estaban teniendo dificultades para esconder todas las muertes a la policía y las agencias de noticias. Pero lo que más le asustaba era el hecho que los pocos Daimons que atrapaban, eran condenadamente casi imposibles de matar.
Cada noche regresaba a la casa de Siwon con dolor, por el maltrato a su cuerpo. Sabía que él no quería que saliera a patrullar y, sin embargo, nunca decía nada.
Siwon pasaba una o dos horas luego de que regresaran masajeando sus dolores y vendando sus heridas.
Era injusto que él jamás tuviera dolores y malestar, y los pocos daños que sufría su cuerpo siempre desaparecían luego de unas pocas horas.
Ahora, Heechul yacía desnudo en el abrigo de sus brazos. Él estaba dormido y, sin embargo, le tenía firmemente apretado a él, como si tuviese miedo de perderlo. Eso le alegraba más que ninguna otra cosa lo había hecho jamás. Debería haberse levantado horas atrás. Ya eran las cuatro de la tarde pero, desde que se había mudado con Siwon, se había convertido en un noctámbulo certificado.

Pasión Nocturna (DH8)- 20



—¿Estás diciéndome que quieres regresar?
Kangin apartó la mirada, avergonzado.
—Por momentos, sí, pero entonces miro a mi esposo y pienso que soy un bastardo egoísta. Lo amo tanto que me duele en sitios que no sabía que existían. Cada vez que pienso en verlo lastimado, o a Sora… no puedo respirar. No puedo vivir. Odio sentirme inútil. Odio saber que voy a envejecer y morir y abandonarlos.
—No vas a morir, Kangin.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó con brusquedad.
—No te dejaré.
Kangin resopló.
—Como si pudieras evitarlo. Ambos sabemos que no tengo elección excepto morir como un viejo… si tengo suerte y llego a tanto, y no me muero de un ataque al corazón, accidente de auto, envenenamiento por comida, o un millón de otras catástrofes —dijo apoyando la cabeza en las manos.
Shin verdaderamente lo lamentaba por su amigo.  Era difícil ser humano.
Demonios, era difícil vivir de cualquier modo.
La vida definitivamente no era para los pacientes. Cada vez que algo parecía salir bien, al menos tres o cuatro cosas tenían que salir mal. Era la ley de la naturaleza.

Pasión Nocturna (DH8)- 19




—¿Cuánto tiempo tenemos antes que Kennie llegue con la comida?
Él chequeó su reloj.
—Probablemente veinte o treinta minutos. ¿Por qué?
Él sonrió.
—Será suficiente —antes que él pudiera preguntar algo más, Heechul se quitó la camiseta y la envolvió alrededor del cuello de Siwon, luego dobló el dedo y le hizo señas para que lo siguiera—. Ven conmigo, General. Voy a sacudir tu mundo.
Aunque no lo supiera, lo había hecho en el instante en que él le había visto por primera vez, luchando contra los Daimons, y había continuado haciéndolo ininterrumpidamente desde entonces.

Stryker finalmente se las había arreglado para calmarse. Al menos por fuera. Por dentro aún hervía de cólera.
Maldita la Destructora y sus mentiras, y maldito Shindong por su sinceridad.
Aunque fuese lo último que hiciera, desharía al mundo de ambos. Pero tenía que moverse cuidadosamente.
Estratégicamente.
Si la Destructora se enteraba alguna vez de que había sido él quien le había dado el Aima a Changsu para que el Spathi pudiese herir a Shindong, su vida sería insignificante. No, tendría que actuar con gran habilidad para derrotarlos a ambos, y lo haría.

Pasión Nocturna (DH8)- 18




Otro chico, que se parecía bastante a Siwon, salió corriendo de la casa. Era evidente que era algunos años mayor.
—¿Sí, padre?
—Cuida a tu hermano; si se sienta o se mueve, ve a buscarme.
El chico sonrió como si su padre le hubiese dado un regalo.
—Lo haré, señor.
Su padre dio media vuelta y los abandonó. En cuanto estuvo fuera de vista, se volvió, para reírse de Siwon.
—Pobre pequeño Won —dijo burlonamente—. Me pregunto qué te hará padre si caes.
Sungjoon lo golpeó en el estómago.
Siwon gimió ante el dolor, pero no se movió de la pared.
Eso sólo enojó más a Sungjoon. Gruñéndole a Siwon, comenzó a golpearlo. Siwon se defendió, pero fue inútil. En poco tiempo, Sungjoon lo tenía otra vez en el piso.
—¡Padre! —gritó Sungjoon, corriendo hacia la puerta por la que su padre había desaparecido—. ¡Se cayó!
Heechul se apartó, temeroso del castigo adicional que el padre de Siwon había cargado sobre él. Ya había visto su espalda, en directo. Había pasado sus manos por aquellas cicatrices que él llevaba con gracia y dignidad.

Pasión Nocturna (DH8)- 17




Heechul jadeó mientras el dolor lo ahogaba. Jamás se había sentido así. Era como si algo hubiese invadido su cuerpo.
Shin maldijo mientras estiraba la mano y lo golpeaba.
Heechul gritó por la agonía de su golpe. Era como si algo estuviese intentando destrozarle.
Incapaz de pararse frente a eso, comenzó a caer, sólo para darse cuenta de que alguien lo sostenía contra un fuerte pecho.
—Te tengo —dijo Siwon mientras lo levantaba en sus brazos y lo sostenía con fuerza.
El corazón de Heechul se elevó ante su cercanía. No sabía cómo había llegado él allí a atraparle, simplemente estaba agradecido que lo hubiera hecho.
—Ten cuidado —dijo con los dientes apretados, para evitar gemir ante el dolor que le abrumaba.
Con los ojos borrosos por las lágrimas, temió que el fantasma estuviera ahora intentando meterse dentro de Shin o Siwon.
—Olvídalo —dijo Shin. El espíritu rió y se desvaneció. Shin estuvo junto a él en un instante—. Respira despacio —susurró.
Heechul no pudo hablar más mientras recostaba su cabeza contra el cuello de Siwon e inhalaba el cálido aroma de su piel. Jamás hubiese pensado que podía sentirse de ese modo por alguien.
Se sentía extrañamente protegido, aunque no podía defenderse.

Pasión Nocturna (DH8)- 16



Los hombres se bajaron y sacaron a Shin del asiento, y luego lo cargaron dentro de la casa, con Heechul un paso detrás de ellos.
Leeteuk se levantó del sofá en el instante en que vio a Shin siendo llevado a su vestíbulo.
—Oh, mi dios, ¿qué sucedió?
—No lo sabemos —dijo Kangin mientras él y Hyukjae llevaban a Shin arriba, por las escaleras de caoba.
—¿Hee? —preguntó Leeteuk.
Él se encogió de hombros y siguió a los hombres. Leeteuk se unió a la procesión por la escalera. Al llegar al rellano superior, un alto hombre afroamericano salió de una de las habitaciones de huéspedes.
—¿Shindong? —dijo, con una voz profundamente acentuada.
—No sabemos lo que sucedió —dijo Kangin, en respuesta a su tácita pregunta, mientras pasaban junto a él.
—Hola, soy Heechul —dijo, extendiendo su mano hacia el nuevo Dark Hunter que estaba protegiendo a su familia.
—Kassim —dijo él, estrechándole la mano antes que ambos siguieran a los hombres a la habitación de Shin.
Una vez que tuvieron a Shin seguramente arropado en la cama, Kangin frunció el labio mirando a Heechul.

Pasión Nocturna (DH8)- 15




Heechul fue hacia los Daimons sin pensarlo, hasta que Siwon lo hizo detener.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó, indignado.
—Es una trampa.
Él lo miró con el ceño fruncido.
—¿Qué?
Había una expresión extraña en el rostro de Siwon, mientras apretaba con más fuerza su brazo.
—¿No puedes sentirlo? Incluso sin poderes, puedo sentir esto.
—No, y si no salimos, matarán a esas personas.
Intentó zafar su brazo, pero él lo sostuvo con fuerza.
—Heechul, escúchame. Esto no está bien. Los Daimons jamás son tan atrevidos, y tenían que saber que yo estaba aquí.
Él tenía razón. Era demasiado obvio. Siwon resaltaba en esta multitud como la luz del sol en la oscuridad.
—Entonces, ¿qué sugieres que hagamos? ¿Permitir que alguien inocente muera?
—No. Quédate aquí y yo iré.
—Mier…

Pasión Nocturna (DH8)- 14





Heechul le gruñó a Siwon mientras subía al auto.
—Eres difícil de convencer, ¿sabes?
—Me han dicho cosas peores.
La mirada de Heechul se volvió seria y triste.
—Lo sé. Pero nuevos tiempos están llegando para ti. Sacaré ese palo de tu culo, y esta noche vamos a relajarnos, patear traseros de Daimon, y…
—¿Discúlpame? —preguntó en un tono ofendido—. ¿Sacarás el qué de mi qué?
—Me escuchaste —le dijo, con una sonrisa traviesa—. Sabes, la mitad del problema que la gente tiene contigo es que no ríes mucho, y te tomas a ti y a todo lo demás demasiado en serio.
—La vida es seria.
—No —dijo, con la pasión brillando en su mirada—. La vida es una aventura. Es emocionante y terrorífica. A veces incluso es un poquito aburrida, pero jamás debería ser seria —Heechul vio la duda en sus ojos. Él estaba tan desacostumbrado a confiar en la gente y, por alguna razón, quería que confiara en Heechul—. Ven conmigo, General Siwon, y déjame mostrarte lo que la vida realmente puede ser, y porqué es tan condenadamente importante que salvemos al mundo.
Lo observó mientras él abría la puerta del auto como si estuviese tocando el pañal sucio de un bebé. Jamás había visto a alguien haciendo tantos gestos de desprecio. Era bastante impresionante.
Pero él no dijo nada más mientras subía al auto, y Heechul ponía un cambio y salía rápidamente por la orilla de la acera.

Pasión Nocturna (DH8)- 13




—¿Por qué debería odiarte?
—Mi familia arruinó a tu cuñado.
—Y mi tío era un usurero que murió cuando uno de sus extorsionados le disparó en la calle. Cada árbol genealógico tiene a un imbécil. No es culpa tuya. Tú no eres quien mató a Kangin, ¿verdad?
—No, era sólo un niño cuando él murió.
—Entonces, ¿cuál es tu problema?
Para ser una persona irrazonable, Heechul tenía momentos de una extraña lucidez.
—Cada persona que he conocido en esta ciudad, que conoce a Kangin, me ha odiado desde el momento en que me vio. Asumí que serías como ellos.
—Bueno, ya sabes lo que dicen sobre los que asumen cosas… son estúpidos. Por dios. Amo a Kangin, pero ese hombre realmente necesita aprender a dejar el pasado atrás.
Él no podía creerlo. Que lo aceptara de ese modo era…
Heechul lo atrajo para darle un abrazo apretado y extrañamente vigorizante.
—Sé que no puedo quedarme contigo, Siwon. Créeme, comprendo enteramente la vida que tienes y tu profesión. Pero somos amigos, y somos aliados
Siwon lo abrazó con fuerza mientras esas palabras resonaban muy profundo dentro de él. Heechul lo soltó y dio un paso atrás

Pasión Nocturna (DH8)- 12




Siwon estaba prendiendo el último botón de su camisa mientras bajaba las escaleras, buscando a Heechul. Él estaba parado de espaldas a él.
Se detuvo en las escaleras para admirarlo. Estaba reclinada sobre la mesa, regalándole una agradable visión de su trasero. Una pequeña sonrisa jugueteó en el borde de sus labios mientras recordaba cómo se había visto ese trasero la noche anterior, desnudo contra él mientras bailaba en la habitación.
Se puso duro instantáneamente.
Controlando un poco a su traicionero cuerpo, entró a la sala, y frunció el ceño al ver la enorme caja blanca sobre la mesa de la cocina. Olía bien, pero…
—¿Qué es eso? —le preguntó.
—Pizza —dijo, girando para enfrentarlo. Él frunció el ceño con asco—. Oh, vamos —dijo Heechul irritablemente—. Es italiana.
—Es pizza.
—¿Alguna vez comiste pizza?
—No.
—Entonces siéntate y cállate mientras busco un poco de vino. Te gustará, lo prometo. Fue hecha a mano por un italiano llamado Bubba.

Pasión Nocturna (DH8)- 11




Heechul se apartó de sus labios el tiempo suficiente como para quitarse su propia camiseta antes de aferrarse a él otra vez.
Siwon no podía pensar mientras Heechul presionaba su cuerpo contra el de él. Bajó el cierre de su pantalón y bajó la mano para acariciar suavemente su miembro.
Él siseó de placer mientras Heechul pasaba las manos por su cadera, hacia su trasero. Lenta, seductoramente, le bajó el pantalón, desnudándolo. Jamás había experimentado algo más erótico.
Arrodillándose frente a él, le quitó los zapatos, las medias, y luego le quitó el pantalón por completo.
Siwon no comprendía a este joven. Le resultaba imposible creer que estuviera con él de este modo. Había pasado tanto tiempo desde que había estado con una pareja. Como Heechul había señalado, la mayoría que había conocido eran formales e indiferentes en la cama.
Nunca apasionadas. No de este modo. No como Heechul.
Era especial, muy valioso, un extraño banquete que él quería saborear. Era ese fuego dentro de él lo que lo entibiaba. Ese fuego que lo atraía contra su voluntad.
Heechul se detuvo al sentir una extraña sensación proviniendo de él.
—¿Qué sucede, Siwon? —susurró, poniéndose de pie ante él.

Pasión Nocturna (DH8)- 10




Siwon jamás comprendería a este joven, o a su peculiaridad. En el fondo de su mente había una imagen de Heechul con el provocativo salto de cama negro que había encontrado bajo su almohada.
La imagen lo perseguía.
—Me encantaría ir a casa contigo, Heechul —le dijo—. Pero ahora mismo no puedo. Tengo que hacer mi trabajo.
El sonrió y lo besó nuevamente, con tanta pasión que hizo que el cuerpo entero de Siwon ardiera.
Apartándose, le habló al oído.
—Y eso hace que te desee aún más —Él tembló mientras Heechul le daba una larga y sensual lamida en el lóbulo—. Cuando llegue el amanecer, voy a hacerte gritar de placer.
Su entrepierna dio un tirón por la ávida expectativa.
—¿Lo prometes? —las palabras fueron pronunciadas antes de poder contenerlas. Heechul dio un paso atrás y dejó que su mano cayera desde el rostro hasta su pecho, desde donde trazó un camino hasta su cinturón. Él ardió debido a su contacto.
—Oh, sí, bebé —le dijo provocativamente—. Tengo la intención de exprimirte hasta que explotes.
Ese solo pensamiento fue suficiente para convertir su sangre en lava. No podía reprimir la fantasía de las largas piernas de Heechul envueltas alrededor de su cadera, su cuerpo cálido y húmedo mientras lo acogía dentro.

Pasión Nocturna (DH8)- 9



Siwon se sobresaltó cuando Gunhee se puso de pie y le hizo señas para que la siguiera.
—Dum-da-dum-dum… dum… —Heechul canturreó el tema de “Dragnet” como presagiando su condena mientras seguían a Gunhee a través del vestuario, hacia un pasillo lleno de transvestidos.
Heechul besó a Siwon en la mejilla, luego se apartó, para dejarle espacio a los demás.
Fue hacia el club y se encontró con el mejor amigo de Gunhee, Yves, sentado en una mesa frente a la pasarela con un grupo de compañeros.
—Hola, cazador de vampiros —dijo Yves mientras él llevaba una silla hacia la mesa—. ¿Estás aquí para alentar a Gunhee?
—Por supuesto. ¿En qué otro sitio podría estar?
Una ovación partió de la mesa mientras bromeaban y hacían apuestas sobre quién ganaría, hasta que el espectáculo finalmente comenzó.
Heechul era un atado de nervios, hasta que Gunhee y Siwon aparecieron. La multitud se volvió loca en el instante en que vieron a Siwon, quien caminaba como si estuviese completamente cómodo en su papel de acompañante. Sólo Heechul podía sentir su incomodidad, y tenía la sensación que se debía más a su temor a que Gunhee saliera lastimada que a otra cosa.

Pasión Nocturna (DH8)- 8




Heechul continuó caminando y agradeció que su hermana se detuviera y regresara a su tienda.
Aliviado, se dirigió a la calle Bourbon sin un destino fijo. Buscaría algo  de comida para los indigentes y luego haría sus rondas.
—¡Oh, es Heechul!
Él giró ante la distintiva voz cantarina que conocía extremadamente bien. Acercándose por detrás estaba la demonio de Shin, Simi, quien parecía una mujer de diecinueve o veinte años exteriormente. Esta noche Simi llevaba una minifalda negra, leggings púrpura, y un corset de un tono subido. Vestía un par de botas stiletto altas hasta los muslos y llevaba una cartera en forma de ataúd de PVC. Su largo cabello negro estaba suelto sobre sus hombros.
—Hola, Simi —dijo Heechul, echando un vistazo a la calle detrás de la   demonio—. ¿Dónde está Shin?
Ella puso los ojos en blanco y dejó escapar un sonido de irritación.
—Fue demorado por esa vieja vaca-diosa que dijo que tenía que hablar con él, y entonces le dije que estaba hambrienta y que quería comer algo. Entonces él dijo: “Simi, no comas gente. Ve al Empire y espérame mientras hablo con Artemisa”. Así que aquí Simi está yendo al Empire sola, para esperar que akri venga a buscarla. ¿Irás al Empire, Heechul?
Siempre le divertía que la demonio se refiriera a sí misma en tercera persona.
—En realidad, no. Pero si quieres que te acompañe, puedo hacerlo.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...