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Devil´s Heart (DH4)- Capítulo Final




Shin se apartó de Yesung, dándole privacidad en su desconsuelo.

Artemisa estaba afuera en el patio del templo, teniendo una de sus rabietas de griterío sobre el veredicto mientras él estaba solo en su sala del trono con Simi segura en su pecho.

—Que tontos son estos mortales –suspiró él.

Por otro lado, él también había sido un tonto por amor. El amor hace tonto a todo el mundo. Dioses y hombres del mismo modo.

Es más, él no podía creer que Yesung hubiera dejado ir a Ryeowook más de lo que podía creer que Ryeowook se hubiera ido.

Artemisa se materializó ante él.

—¿Cómo es esto posible? –denostó ella. — ¡Nunca en toda la historia de su vida él juzgó a un hombre inocente!

Él la miró serenamente.

—Sólo porque él nunca antes había juzgado a un “hombre inocente".

—¡Te odio!

Él se rió amargamente de eso.

Devil´s Heart (DH4)- 23




Yesung lo golpeó ruidosamente contra la pared, luego se precipitó hacia la puerta. Una vez que estuvo en la cabaña, cerró y aseguró la puerta. Yesung deslizó la estufa a leña sobre ella, luego estiró la mano para sacar al visón y a sus crías. La madre lo mordió, pero él no se sobresaltó.

Tan suavemente como pudo, los metió en su mochila y se apresuró a salir de la cabaña.

Ryeowook estaba justo al otro lado de la puerta.

—¿Yesung, eres tu?

Él lo besó.

—Es mejor que seas tú.

Él bufó ante eso.

Sin tiempo que perder, corrió hacia la maquina de nieve de Thanatos y rompió una manguera. Él condujo a Ryeowook hacia su vehículo.

—Tienes que salir de aquí, joven príncipe. Mis poderes no lo pueden contener por mucho más.

—No puedo ver para manejar esta cosa.

Yesung clavó los ojos en él, memorizando su cara. Memorizando como lucía bajo la luz de la luna que atravesaba las nubes.

Devil´s Heart (DH4)- 22




Ryeowook se despertó sobresaltado cuando un sonido extraño invadió su sueño.

—Me gusta este Yesung. ¡Es una persona de calidad!

Parpadeó al reconocer la voz de Simi. Ryeowook comenzó a moverse hasta que sintió algo debajo de su mano.

Algunas de las figuras de Yesung estaban ahí, y al pasar la yema de los dedos, se dio cuenta lo que eran.

Cada una era un personaje de El Principito. Eran piezas exquisitas que habían recibido inclusive más atención que las otras que “había visto".

—Él incluso me dio un abrelatas así no tengo que usar mis colmillos. Me gusta eso. El metal es duro en los dientes —. Simi se relamió los labios. —Hay helado de cerdo y frijoles. ¡De rechupete! Mi favorito.

—¿Simi? –dijo Ryeowook, poniéndose derecho —¿dónde esta Yesung?

—No lo sé. Me desperté hace unos pocos minutos y encontré esta sabrosa comida que él dejó para mí.

—¿Yesung? —llamó Ryeowook. Él no contestó.

Devil´s Heart (DH4)- 21




Yesung había tratado de abrirse paso a la fuerza a través de ellos. Pero habían peleado con más fuerza de la que él alguna vez hubiera encontrado antes. Era como si sacaran poder de Thanatos.

Lo habían alcanzado y lo habían tirado al suelo mientras le rasgaban las ropas tratando de encontrar su marca.

Él ya estaba herido por peleas previas. Debilitado por su hambre. No evitó que peleara con todo lo que tenía.

—¡Él no tiene la marca de Artemisa! —uno de ellos había alzado la voz.
  
—Por supuesto que la tiene —. Thanatos se había adelantado para ver.

Yesung había aprovechado esa oportunidad para soltarse. Él había ido por la cabeza de Thanatos con su espada.

Thanatos había dado un paso atrás y había empujado a la mujer delante de él para protegerse.

Sin tiempo a reaccionar, Yesung se quedó parado allí, impotente, mientras ella era traspasada por su espada.

Cuando ella no explotó, se percató que ella no era un Daimon después de todo. Ella era una Apolita.

Devil´s Heart


Devil´s Heart (DH4)- 20




Yesung no estaba seguro si debía sentirse aliviado o insultado por sus comentarios acerca de él. Pero definitivamente estuvo de acuerdo que un cambio de tema sería agradable.

Ryeowook se giró hacia donde pensaba que Simi podía estar, pero Simi ya se había movido.

Otra vez.

Parecía que el demonio tenía aversión a quedarse quieta.

—¿Simi, por qué Shindong te envió aquí?

Simi sacó una daga enfundada de una caja y la examinó con una habilidad que le hizo arquear una ceja a Yesung. Podía parecer inocente, pero no había nada de niño en la forma que Simi maniobraba sus armas.

Ella probó el balance de la hoja como una profesional.

—Para protegerte de Thanatos a fin de que tus hermanos no se vuelvan chiflados y destruyan el mundo. O algo por el estilo. No sé por que todos ustedes temen el fin del mundo. No es tan malo, realmente. Al menos entonces la mamá de akri será libre. Entonces ella no será tan quisquillosa con Simi todo el tiempo.

Yesung comenzó con las palabras.

Devil´s Heart (DH4)- 19




—¿Por qué no te fuiste con Jongjin cuando tuviste la oportunidad? Podrías estar a salvo ahora.

—Si te dejo antes de que el juicio se haya terminado, entonces los Destinos te matarán.

—¿Y qué?

—No quiero que mueras, Yesung.

—Continúas diciendo eso y todavía no sé por qué.

Porque te amo. Las palabras se atascaron en su garganta. Quería desesperadamente tener el valor de decirlo en voz alta, pero sabía que él no lo aceptaría.

No su Príncipe Encantado.

Él gruñiría y lo apartaría a la fuerza porque en su mente tal cosa no existía. Él no lo entendería.

Ryeowook no sabía si alguna vez él lo haría. Quería abrazarlo. Consolarlo.

Pero sobre todo, quería amarlo. De un modo que le hacia sufrir y volar al mismo tiempo.

¿Yesung alguna vez permitiría a él o a cualquiera, amarlo?

Devil´s Heart (DH4)- 18




Shin se despertó de golpe en el mismo momento en que su teléfono sonó. Por costumbre, se dio vuelta en la cama para tratar de alcanzar su mochila, solo para recordar dónde estaba él y que no tenía permiso de contestar su teléfono mientras estuviese en el templo de Artemisa.

Pensándolo mejor, su teléfono no debería estar sonando. No era como si hubiera una torre en el Olimpo para llevar la señal.

Lo cuál quería decir que tenía que venir de Ryeowook...

Pero si Artemisa lo atrapaba hablando con él, entonces ella se enojaría mucho y reaccionaria violentamente retractándose de su acuerdo. No es que a él le importase lo que le hiciera a él, pero él no quería desatar el temperamento de Artemisa contra Ryeowook.

Apretando los dientes, sacó su teléfono y dejó que su casilla de voz respondiera mientras él escuchaba el mensaje.

Lo que oyó hizo que su vista se oscureciera. No era Ryeowook. Era Yesung.

—Maldición, Shindong, ¿dónde estas? –gruñó Yesung, luego siguieron unos pocos segundos de silencio. —Yo…yo... necesito tu ayuda.

Devil´s Heart (DH4)- 17




Ryeowook no podía respirar por la fiereza de su beso.

Él era verdaderamente indomable, su guerrero.

Él deslizó su mano fresca bajo su camisa, tembló cuando sus dedos rozaron su pezón. Nunca había permitido que alguien le tocara así. Pero en verdad, había hecho un montón de cosas con él que nunca antes había hecho.

Toda su vida, había sido recatado y correcto. El tipo de persona que vivía de acuerdo a las reglas y que nunca trató de romperlas o siquiera torcerlas.

Yesung liberó algo en él. Algo descabellado y maravilloso. Algo inesperado.

Él se apartó de sus labios mientras su mano se movía más abajo, sobre su estomago, bajando hacia su cintura.

Tembló mientras le desabotonaba los pantalones, luego deslizó el cierre. En el sueño, aún había cierta protección de que no era real. De que todo era un sueño.

Esta noche la barrera había desaparecido. Una vez que él lo tocara en este reino, no habría vuelta atrás.

¿Qué diablos? No había vuelta atrás de cualquier manera. Nunca sería el mismo.

Devil´s Heart (DH4)- 16




El motor de la maquina vibraba de una forma que medio esperaba que el motor se desintegrara debajo de ellos.

—Capitán —dijo Ryeowook, con su mejor acento Scotty, de Stark Trek. —No creo que ellas aguanten. Los motores no pueden soportar más. Va a explotar.

Si no lo conociera mejor, juraría que realmente escuchó el retumbar de la risa de Yesung.

—Ellas aguantarán —dijo con una profunda y penetrante voz, en su oído derecho. Le produjo escalofríos, que no tenían nada que ver con la glacial temperatura.

—Creo que puedo estar agradecido de mi ceguera, después de todo. Algo me dice que si pudiera ver la “velocidad temeraria” a la que estas conduciendo, probablemente tendría un ataque.

—Sin duda.

Puso los ojos en blanco ante su rápido acuerdo.

—¿No tienes ni idea de cómo consolar a alguien, no?

—En caso de que no lo hayas notado, joven príncipe, las habilidades sociales no son mi fuerte. Diablos, tienes suerte que no haya entrado a la fuerza.

Oh, él era un malvado.

Devil´s Heart (DH4)- 15




Ryeowook se despertó por una explosión. Su falta de vista momentáneamente lo dejó estupefacto hasta que se percató que había sido sacado de su sueño narcotizado. ¿Si no, cómo?

Ambos, Yesung y él debían dormir al menos otro día más. Podía decir por los sonidos y la posición vertical de su cuerpo, que ya no estaba en la cama.

Se sentía como en el coche de alguien.

—¿Yesung? —preguntó con vacilación.

—No, señor –dijo una profunda voz con un arrastrado acento sureño. —Mi nombre es Jongjin.

Su corazón martilló.

—¿Dónde esta Yesung? ¡N!

Una mano tocó su brazo confortantemente.

—Tranquilo, querido. Todo va a estar bien.

—¿En dónde está mi lobo?

Devil´s Heart (DH4)- 14




Por un momento, Ryeowook no pudo respirar mientras el conocimiento de sus sentimientos hacia Yesung colgaba en sus pensamientos como un espectro atemorizante.

Pero allí no se podía negar lo que sentía por él, lo lejos que iría para verlo seguro y feliz.

Nadie lo había tocado de la forma que él lo hacía y no era simplemente sexo. Le hacía sentir deseable. No lo mimaba y aún así él hacía tantas cosas afectuosas para cuidarlo.

Cerrando los ojos, dejó que su peso y el agua le empaparan. Dejando que su piel resbalosa y fría la apaciguaran.

¿Qué iba a hacer? Yesung no era el tipo de hombre que dejara a cualquiera amarle.

Especialmente no a alguien que había sido enviado para sentenciarlo. Si él alguna vez sabía lo que era, lo odiaría.

Ese conocimiento lo atravesó, robándole la felicidad del día. Pero eventualmente, tendría que decirle.

Devil´s Heart (DH4)- 13




—Ven conmigo.

—¿Adónde?

—A algún lugar cálido.

Yesung vaciló. Él sólo confiaba en que las personas lo lastimaran. Y nunca lo habían decepcionado.

Confiar en alguien para que no lo lastimara era completamente distinto. Profundamente en su interior, quería confiar en él.

No, necesitaba confiar en él. Una sola vez.

Aspirando profundamente, colocó su mano renuente dentro de la de Ryeowook.

El lo llevó del pueblo a una playa a la orilla del mar brillante. Yesung parpadeó y entrecerró los ojos contra el brillo poco familiar de la luz.

Levantó su mano para cortar el resplandor del sol que casi había olvidado. Nunca había ido a la playa. Sólo había visto fotos en revistas y en TV. Habían pasado siglos desde que hubiese visto la luz del día. Realmente luz de día.

El sol brillaba sobre su piel, caliente.

Devil´s Heart (DH4)- 12




—¿Yesung?

Su garganta vibrada con sus palabras.

—¿Sí?

—Me gustas más cuando eres así de tierno.

Se apartó y frunció el ceño mientras algo cosquilleaba en su estomago.

—¿Pasa algo malo?
  
Todo. Éste no era su sueño. Éste era un momento surrealista. Sus sueños nunca eran agradables. Ni siquiera una vez tuvo a un amante en ellos.

Nunca nadie le había hablado en la forma que él lo hacía.

Nadie alguna vez había abierto la puerta y lo había dejado entrar en la cabaña una vez que Shindong lo había desterrado.

Salió de la cama y se puso los pantalones. Tenía que apartarse. Algo estaba mal. Lo sabía profundamente en su interior. Aquí no era donde él debería estar.

No tenía ninguna relación con él. Ni siquiera en sus sueños.

Ryeowook miró como el pánico atravesaba la cara de Yesung mientras se vestía. Envolvió la manta a su alrededor y fue hasta él.

Devil´s Heart (DH4)- 11




La cabaña estaba llena de Cazadores Oscuros. Celebraban algo mientras un fuego resplandeciente atronaba en la chimenea. Había abundante comida y bebida mientras reían, bebían, y hablaban entre ellos como hermanos. Una familia.

Ryeowook no reconoció a ninguno de ellos, excepto a Shindong. Pero era obvio que Yesung los conocía a todos.

Apretando el puño, se apartó de la ventana y se encaminó a la puerta principal de la cabaña.

Yesung golpeó ferozmente.


—Déjenme entrar —demandó.

Un hombre alto abrió la puerta. Vestía una chaqueta negra de motociclista de cuero, con símbolos célticos rojos en ella. Sus ojos café oscuros eran desdeñosos y sostenían una mirada sumamente desagradable en su cara hermosa.

—Nadie te quiere aquí, Yesung.

El hombre trató de cerrar la puerta.

Yesung afirmó una mano contra el marco de la puerta y la otra contra la puerta a fin de poder evitar que el hombre lo dejara fuera.

Devil´s Heart (DH4)- 10




Ryeowook regresó a la cocina para encontrar a N comiendo los panqueques de Yesung.

—¿Qué haces?

—Él no los quiso. Se enfriaban.

—¡N!

—¿Qué? No está bien desaprovechar la comida.

Sacudió la cabeza al lobo mientras se disponía a hacer otra cantidad para Yesung. Tal vez él estuviera más sociable cuando dejara la ducha.

No lo estuvo. Si algo estuvo fue mucho más malhumorado mientras engullía los panqueques.

—Él es asqueroso —le dijo N. —Come como un animal. Agradece que estas ciego.

—N, déjalo tranquilo.

—Dejarlo, mi culo. Él usa el tenedor como una pala y juro que se metió un panqueque entero en su boca de una vez.

Ryeowook habría estado disgustado si no hubiese estado en sus sueños. Nadie nunca le había enseñado las formas o los modales más básicos. Había sido relegado a una esquina en el piso, como el animal que N lo llamaba.

Devil´s Heart (DH4)- 9




Ryeowook se despertó del sueño con su corazón martillando. Yacía en su cama, rodeado por la oscuridad a la que estaba acostumbrado, mientras el dolor de Yesung le inundaba.

Nunca había sentido tanta desesperación. Tal necesidad.

Tal repugnancia.

Yesung odiaba a todo el mundo, pero sobre todo, se odiaba a sí mismo.

No era extraño que el hombre estuviera demente. ¿Cómo podía haber vivido con tal sufrimiento?

—¿M'Adoc? —murmuró.

—Aquí —se sentó a su lado.

—Déjame algo más del suero para mí y suero de Loto, también.

—¿Estás seguro?

—Sí.

Devil´s Heart (DH4)- 8




¿Por qué todo el mundo quería que Yesung muriera? No podía entender tal animosidad hacia él. No importa que el hombre actuara en la forma que lo hacía.

¿A alguien alguna vez le había caído bien?

Ni siquiera una vez en toda la eternidad M'Adoc había hablado tan severamente acerca de alguien.

—No es como tú.

Le oyó inspirar profundamente mientras tensaba la mano en su hombro.

—Un perro rabioso no puede ser salvado, Ryeowook. Es mejor para todos, incluido el perro, que sea eliminado.

—¿El reino de las sombras sería preferible para vivir? ¿Estas tu demente?

—En el caso de Yesung, lo sería.

Estaba consternado.

—Si eso fuese cierto, entonces Shindong no sería compasivo con él y no me habría pedido que lo juzgara.

Devil´s Heart (DH4)- 7




—¿Es culpable?

Ryeowook escuchó la voz de Artemisa en su cabeza. Todas las noches desde que Yesung había sido traído a la casa, Artemisa lo había fastidiado con aquélla pregunta una y otra vez, hasta que se sintió como Juana De Arco siendo atormentada por voces.

—Todavía No, Artemisa. Se acaba de despertar.

—Bien, ¿qué es lo que te lleva tanto tiempo? Mientras él vive, Shindong tiene los nervios de punta y yo positivamente odio cuando él esta inquieto. Júzgalo como mala persona ya.

—¿Por qué quieres tanto que Yesung muera?

El silencio descendió. Al principio pensó que Artemisa lo había dejado, así que cuando la respuesta vino, la sorprendió.

—A Shindong no le gusta ver sufrir a nadie. Especialmente no a uno de sus Cazadores Oscuros. En tanto Yesung viva, Shindong sufre, y a pesar de lo que Shindong piensa, no me gusta verlo sufrir.

Ryeowook nunca se había imaginado que Artemisa pudiera decir tal cosa. La diosa no era exactamente conocida por su bondad o compasión, o por pensar en alguien aparte de sí misma.

—¿Amas a Shindong?

Devil´s Heart (DH4)- 6



Yesung miró fuera de la ventana de la cocina donde la nieve continuaba cayendo. Tarde o temprano, Ryeowook se dormiría y entonces se iría. Entonces no podría detenerlo.

Ryeowook comenzó a ir tras de Yesung, pero se detuvo. Quería ver lo que haría. Lo que pretendía.

—¿N, qué esta haciendo?

Se quedó quieto y usó la vista de N. Yesung desabotonaba su abrigo. Su respiración quedó atrapada ante la vista de su pecho desnudo. Cada músculo en su cuerpo ondeaba mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba detrás de la silla escalera.

El hombre era simplemente bellísimo. Sus hombros anchos, tostados y desnudos eran tentadores. Deliciosos.

Pero lo que le dejó estupefacto, fue su brazo derecho y su hombro, los cuales eran un desastre total por el ataque de N.

Ryeowook se quedó sin aliento ante la vista de lo que había hecho su compañero. Yesung por otro lado no parecía tener un mínimo de molestia por las mordidas. Se había ocupado de sus asuntos con la mayor naturalidad.

—¿Tengo que mirar esto? —N lloriqueó en su cabeza. —Me voy a quedar ciego mirando a un hombre desnudo.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...