—Vamos,
Medio-Litro. Solo tengo un lado funcionando, tengo más agujeros en mí que un
campo de golf, y yo no te he visto desnudo en demasiado tiempo. Trepa en mí y
dame algo para sonreír.
Dios, cómo
quería, pero no quería hacerle daño y no estaba seguro de lo que iba a decir
cuando viera mi pequeña sorpresa. Pensé que iba a tener más tiempo para
mostrarle, tal vez abrir el camino poco a poco en caso de que lo odiara, pero
su mano buena estaba trabajando en el cuello de mi camiseta sin mangas y sus
fuertes dedos estaban afinando mi pezón, haciéndome difícil pensar.
—Siwon...
—Heechul...
Ni siquiera sé
por qué pensé que podía combatirlo. No tenía en mí el negar nada a este hombre.
Me moví a un lado para que quedara apoyado en el borde de la bañera junto a su
brazo malo. Incliné su cabeza hacia atrás para que su cuello estuviera
descansando en el borde, y lo besé largo y duro. Él sabía a cerveza y a para
siempre.
—Cuando me quite
mi camiseta, no te asustes.
Esa sola ceja se
disparó y él se rio un poco.
—He visto todo tu
adornado pecho, Heechul. Creo que voy a estar bien.













