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Soulmate (DH3)- Final




Con el corazón enfermo y con su mano temblorosa, Siwon había tomado la fusta y le había dado los latigazos.

No estando acostumbrado al manejo de una fusta, él había errado a la espalda de Yesung completamente. Sus latigazos caían sobre los brazos y piernas sin cicatrices de Yesung. Carne virgen que nunca había sido golpeada antes.

Por primera vez Yesung había siseado y había retrocedido ante los latigazos. Sobretodo ante el último latigazo que había cortado a través la cara de Yesung, directamente debajo de su frente.

Yesung había gritado, tapando su ojo mientras la sangre se escurría de entre sus dedos sucios. Siwon había querido vomitar cuando oyó a su padre elogiarlo por cegar al esclavo.

Su padre en realidad lo había acariciado en la espalda.

–He aquí, mi hijo. Siempre golpea donde ellos son más vulnerables. Serás un buen general algún día.

Yesung había alzado la vista hacia él entonces y el vacío se había ido. El lado derecho de su cara estaba cubierto de sangre, pero con su ojo izquierdo, Yesung había mostrado todo el dolor y la angustia que sentía. Todo el odio que estaba dirigido tanto hacia adentro como hacia afuera.

Soulmate (DH3)- 25




–Mátalo, Theo –pidió Dionisio otra vez–. O perderemos la entrada.

Theo sacó una daga del interior de su abrigo.

Olvidándose de su lucha con Camulus, Kyuhyun intentó alcanzarlos. Pero no pudo hacerlo.

Theo levantó su mano y dirigió la daga directamente al corazón de Shindong . Él la enterró hasta la empuñadura.
  
Shindong  jadeó y arqueó su espalda como si algo lo hubiera poseído. La daga voló por el aire, chocando contra una pared encima de la cabeza de Dionisio. Luz salía de la herida, luego, chamuscándose se cerró.

En el próximo instante una onda expansiva pasó a través del cuarto, golpeando a cada uno y derribándolos. Theo fue lanzado a una esquina lejana mientras los dioses eran clavados al suelo.

Shindong se elevó del piso, para cernirse varias pulgadas encima de ellos.

Incapaz de estar de pie frente a la fuerza desconocida, Kyuhyun gateó lentamente hacia Sungmin y lo sostuvo cerca para poder protegerlo de lo que pasaba.

Nadie podría estar de pie. Ni siquiera los dioses.

Relámpagos de luz salían disparados del cuerpo de Shindong, volando ventanas y las luces. Energía eléctrica golpeaba y silbaba todo alrededor. Shindong puso su cabeza hacia atrás mientras los haces de luz perforaban sus ojos y boca. Ellos parecían manar a través de él y luego salían, al cuarto, emitiendo destellos brillantes de luz.

Soulmate (DH3)- 24




Shindong y Kyuhyun estaban de pie en la calle atestada. Había gente por todas partes, la mayor parte de ellos borrachos mientras celebraban el Mardi Gras.

Kyuhyun dio un segundo vistazo a un hombre que bailaba al lado de él llevando un pañal grande y un falso par de alas de oro. Su pelo largo rubio estaba atado atrás con una cuerda de oro y sostenía una ballesta en una mano y una botella de Jack Daniel`s en la otra. Borracho, el hombre arbitrariamente disparaba sus flechas de oro sobre la gente que pasaba junto a él.

–¡Eros! –dijo Kyuhyun bruscamente, agarrando el arco de él–.¿Qué haces?

–Me divierto.

Shindong deslizó una menos divertida mirada sobre “el traje” de Eros.

–¿Qué es ese traje?

Eros se encogió de hombros.

–Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Ellos esperan a Cupido en un pañal, entonces aquí estoy, un lindo Cupido en un pañal. –Él lanzó un brazo sobre los hombros de Kyuhyun. El dios estaba tan bebido que apenas podía sostenerse en pie solo–.¡Eh!, averigüé algo interesante. Dion ha formado un equipo con otro dios para las festividades de esta noche. ¿Y creerías, que es el mismo tipo sobre el que me preguntabas? ¿Cómo se llamaba, Camululu?

Soulmate (DH3)- 23




Sungmin yacía en su cama muy avanzada la mañana, recordando el profundo, parejo sonido de la respiración de Kyuhyun mientras dormía. Recordaba cómo le gustaba mantener su rodilla acurrucada alta entre sus muslos, su brazo posesivo sobre su pecho.

Como lo echaba de menos.

Entonces, sus pensamientos fueron a la deriva hacia el pasado. Lejos en su otra vida...

–No vayas, Kyu. Hay algo malo en esto. Lo sé.

Enfadado, él había tirado de su brazo para liberarlo de su asimiento.

–Ellos asesinaron a mi tío, Shengmin. Lo destrozaron ante mis propios ojos. No descansaré hasta que me haya vengado.

Como Shengmin, también había tenido miedo de perderlo por presionar de esa manera. Él era su marido. Pero en su corazón, sabía que él estaba a punto de poner en marcha asuntos que nunca se había imaginado.

Y había tenido razón.

Tal como sabía de algún modo que esa noche pondría todo en marcha de una u otra manera. ¿Y si perdía a Kyuhyun?

Soulmate (DH3)- 22




–Tu esposo está muerto. El murió hace mil quinientos años y fue enterrado en tu patria. Sungmin no es Shengmin.

Kyuhyun rugió con su cólera y dolor. No era verdad. Sungmin era su esposo. Él lo sentía. Él lo sabía. Sungmin era todo lo que le importaba.

Todo lo que importaba.

Antes de que pudiera pensarlo dos veces, él atacó a Shindong. Cogió la garganta del Atlante entre sus manos y lo sacudió, intentando hacerlo entender.

–¡El no está muerto! –rugió–. Maldito seas, él no está muerto.

Shindong  rompió su asimiento y usó sus poderes para inmovilizarlo.
  
Kyuhyun siseó y gruñó mientras intentaba liberarse, pero fue inútil.

Y en aquel momento, comprendió justo cuán lejos había ido. Había atacado a Shindong.

El pensamiento le aclaró la mente. Shindong  tenía razón. Si no se calmaba y se controlaba, podría lograr que los mataran a todos.

A todos ellos.

Soulmate (DH3)- 21




–¿Qué te hizo querer ser artista? –preguntó Kyuhyun

–Amo trabajar con mis manos.

Él lo alcanzó a través de la mesa y tomó su mano izquierda con la suya.

–Tienes manos hermosas.

–Gracias. Ellas son lo más valioso que un artista jamás puede tener. Solía tener pesadillas en que algo les pasaba, una herida severa o quemadura lo que me impediría volver a usarlas para la cerámica o para dibujar. El Arte es mi vida. No sé lo que yo haría si yo no pudiera crear.

Kyuhyun cerró sus ojos mientras la agonía lo invadía. Sus emociones se arremolinaron, pero las controló. Él tenía que hacerlo. El reloj hacía tictac para ellos.

Sungmin le dio un bocado de su ensalada y él hizo todo lo posible por no estremecerse.

–¿Por qué tus ojos ya han cambiado? –preguntó Sungmin.

Él tragó el bocado y tomó un sorbo de vino.

–Parte de la carga de ser Dark Hunter. Nos convertimos en depredadores para poder detectar y matar a los Daimons. Nuestros ojos se hacen negros y se dilatan mucho más que los ojos humanos para que podamos ver en la oscuridad.

Soulmate (DH3)- 20




Sungmin sintió la adrenalina precipitándose mientras se acercaban al bar de motoristas. Este era el mejor lugar en la ciudad para venir a encontrar amigos, comer buena comida, y encontrar todo tipo de cosas divertidas para hacer.

–No me dijiste que íbamos al Empire.

Kyuhyun frunció el ceño.

–¿Tu sabes sobre The Empire?

–Cariño, no hay ni un joven o mujer en esta ciudad que no sepa sobre The Empire, la Tierra de Maravillosos Dioses. Te lo juro, mis amigos y yo queremos unirnos y proponer a Mama Ha para un premio por su política de no contratar a cualquier hombre que no sea realmente muy atractivo.

Sungmin notó la mueca ofendida en su cara y no pudo menos que reírse.

–No es que tu no seas atractivo. Tu seguramente puedes tener un lugar en The Empire. ¿Pero enfréntalo, jamás has notado que este lugar es como paraíso para jóvenes y mujeres?

–No. Francamente puedo decir que nunca he notado que apuestos son los hombres en The Empire. Tampoco jamás me ha preocupado.

Soulmate (DH3)- 19




–¿Hola, Sungmin, tienes algo nuevo?

Sungmin dio vuelta para ver a Hwang Kwanghee acercarse a él por el frente del carro. Verdaderamente adorable, Kwanghee era uno de sus clientes regulares. Hasta había tomado algunas de las pinturas de Sungmin y las había usado en su pequeña tienda de modas.

–No –dijo Sungmin–, lamentablemente. No he estado pintando fantasías o cosas de Jackson Square últimamente. He estado trabajando sobre todo en piezas por encargo.

–Mala suerte, acabo de mudarme a un apartamento nuevo y esperaba que tuvieras algo para hacer tolerables las monótonas paredes.

Sungmin frunció el ceño. A Kwanghee le gustaba su lugar en Iberville.

–¿Por qué te mudaste?

–A Jongmin no le gustaba venir a la ciudad de noche entonces pensé que sería más fácil si viviera más cerca de donde trabaja.

–Pero tu trabajas en el centro.

–Lo sé. Ese es uno de los sacrificios que tenemos que hacer por amor. –le ofreció a Sungmin una sonrisa, pero Sungmin podía decir que era sólo una fachada.

Soulmate (DH3)- 18




Kyuhyun se despertó ante la suavidad del roce de una mano sobre su cabello. Él no tuvo que abrir los ojos para saber quien lo estaba tocando. Él podía sentirlo de todas maneras en su corazón.

Sungmin.

–Buenos días –dijo.

–Tardes.

Le dio una taza de café. Kyuhyun tomó un trago, esperando estremecerse, pero en realidad estaba
bueno. Muy bueno.

Ante su mirada sorprendida, él se rió.

–Mis padres venden café en el bar. No puedo beber ese brebaje, pero realmente sé como hacerlo.

–Lo haces muy bien. ¿Qué hiciste mientras dormía?

–Trabajé. Tengo que encontrarme con un cliente y mostrarle algunas piezas de las que me encargó. Si realmente le gustan, él va a darme un contrato para suministrar el material gráfico y los murales para su cadena de restaurantes.

–¿De verdad? –preguntó, impresionado por las noticias.

–Si consigo el contrato, no trabajaré más en la plaza. Finalmente tendré bastante dinero como para abrir mi propio estudio.

Soulmate (DH3)- 17




Yesung estaba parado mirando hacia la calle Wilkinson, sus manos aferradas a la barandilla de hierro mientras miraba fijamente a la gente abajo que andaba a lo largo de la calle, entrado y saliendo de las tiendas, restaurantes, y clubs.

La orden había venido de Shindong, se suponía, que se quedaría dentro de su casa de la ciudad hasta Mardi Gras. Probablemente debería haberlo escuchado, pero acatar órdenes no era exactamente algo en lo que él se destacara.

Además, odiaba la sensación de estar atrapado. Durante novecientos años, él había estado desterrado a un terreno cruel, extremo.

Ahora había pasado, él tenía un indulto. Cerrando sus ojos, Yesung inhaló el aire, que era espeso, con vida. Olió la mezcla de comidas y el río. Oyó el sonido de la risa y las juergas. Realmente le gustaba esta ciudad. No le asombraba que Kyuhyun y Kangin la hubieran reclamado.

Él sólo sentía que no pudiera quedarse aquí un tiempo más largo. Permanecer donde había otros de su clase. Donde hubiera gente con la que pudiera hablar.

Pero estaba acostumbrado a desear cosas que no podía tener. La puerta sobre su derecha se abrió y salió un pequeño muchacho. El niño se detuvo bruscamente al ver Yesung que está de pie allí. Yesung no le hizo caso.

Soulmate (DH3)- 16




Kevin los sacó del loft, bajando las escaleras hasta el coche de Kyuhyun. Kyuhyun vio las dos motos Ninja negras y grises que debían pertenecer a los Katagaria, Ya que los were-hunter tenían que moverse rápidamente para evitar a sus enemigos, preferían motos de carrera antes que correr o caminar que agotaba la fuerza que necesitaban para la lucha.

Kyuhyun comprobó su reloj. Faltaban veinte minutos para la cita. Una parte de él deseaba que Shindong  pudiera materializarlos directamente en el almacén, pero sabía que era mejor no preguntar. Shindong  era caprichoso con ese poder y se ponía bastante irritable cuando se le pedía que lo usase.


Llegaron al Distrito Warehouse unos minutos más tarde. No le tomó mucho tiempo a Kyuhyun encontrar el viejo almacén abandonado.

–Uh, muchachos –dijo lentamente Hyungsik mientras se quitaba el casco–, se dieron cuenta que esto es muy probablemente una trampa?

–No, ¿tú lo crees? –preguntó Kyuhyun sarcásticamente.

Hyungsik puso sus ojos en blanco.

Soulmate (DH3)- 15




Kyuhyun estaba furioso. Había estado llamando a Ara y ella aún no había respondido. Había intentado el camino espiritual y no pudo. Sus emociones descontroladas restringían sus poderes y tenía que conseguir aislarse de ellas para poder pensar claramente.

Pero eso era imposible.

Tenía que encontrar a Sungmin.

Él estaba ahí solo sin nadie para protegerle. Y si algo le pasaba, él iba a encontrar algún modo de hacer que Camulus pagara dios o no dios, nadie volvería a hacerle daño otra vez.

Él caminaba el área de la puerta trasera del Vampire como un león enjaulado. La cólera hervía en sus venas. Era acre y tangible. Él quería destrozar algo con sus manos. Desgarrar algo con sus colmillos. La parte más oscura de Dark Hunter había sido liberada y, por primera vez, él entendió un poco lo que Yesung sintió.

Era una rabia tan primitiva, tan poderosa, que lo controlaba completamente. Golpeó con el puño la pared de ladrillo al lado de la puerta.

–¡Lo recuperaré! –gruñó.

Soulmate (DH3)- 14




Eran cerca de las cuatro de la tarde cuando Minho dio la vuelta la esquina de Pedestrian Mall y vio a Shindong parado fuera del Café de la Esquina, esperándolo. El atlante se apoyaba contra la pared de ladrillo rojos con sus brazos doblados sobre su pecho y una pierna flexionada y apoyada contra la pared de una forma que parecía despreocupada, y aún así Minho sabía que podría lanzarse a la acción ante la más leve provocación.

Vestido con pantalones negros de cuero, una camiseta negra, y un abrigo largo, estilo Pirata colonial, Shindong miraba a los turistas que caminaban alrededor de él.

Una aura letal, oscura, lo rodeaba. Un aura como la de un depredador salvaje que era a la vez grácil y atractiva de contemplar, pero que le deja saber a una persona que en cualquier momento puede terminar siendo su almuerzo.

Nadie podía estar seguro de cómo acercarse al Dark Hunter más antiguo y la mayoría de la gente lo trataba como si fuera una visita al dentista.

Con toda honestidad Minho sentía pena por él. Debía ser difícil de ejercer tanto poder y no tener nadie en quien confiar. Shindong mantenía una gran distancia entre él y cualquiera que se le acercara, tanto física como mentalmente.

Soulmate (DH3)- 13




–Bien, miren quién regresó.

Sungmin bajó el libro que estaba leyendo y sonrío a Judith mientras Judith hacía rodar su carro hacia él. Llevaba un vestido púrpura suelto y una capa negra, Judith estacionó su carro a la derecha del de Sungmin, que tenía alfarería y bocetos, y comenzó a sacar su mesa de naipes y sus cosas de médium.

–Lo sé –dijo Sungmin tristemente mientras marcaba la página de su novela y la dejaba a un lado–. He estado ocupado los últimos días. Lo siento.

Judith extendió una tela púrpura sobre la mesa de naipes.

–¿Entonces me enteraré acerca de este tipo? ¿Quieres que haga una lectura para ti?

Sungmin suspiró mientras se levantaba de su taburete para ayudar a Judith a colocar sus carteles.

–No sé mucho acerca de él excepto que es un dios del sexo, gigante y motorista que come nada más que comida chatarra, tiene una tonelada de dinero, vive en el pantano, y conoce a tu cuñado, Kangin… Oh, y conoce al marido de Donghae también.

La cara de Judith se volvió pálida. Ella miró hacia arriba, se sobresaltó.

Soulmate (DH3)- 12




Kyuhyun rompió más leyes de exceso de velocidad de las que quería contemplar, llevó a Sungmin a su loft y luego usó su teléfono de pared para llamar a Shindong.

–¿Qué haces en la ciudad? –Shindong demandó.

–Me dijeron que estabas tratando de ubicarme.

–¿Dicho por quien? Pensé que mis instrucciones eran claras. Tenías que quedarte en tu cabaña con el joven.

Kyuhyun frunció el ceño. Esto era raro. Ara nunca se había equivocado antes, ni le había mentido.

–Lo hiciste, pero entonces, –hizo una pausa mientras trataba de entender la situación. ¿Que estaba pasando aquí?

–¿Sí?

–Nada, T-Rex, creo que te malinterpreté.

–Entonces, ¿por qué estás aun al teléfono conmigo? –preguntó–. Debes llevarlo de regreso a tu cabaña. Ahora.

Kyuhyun no se preocupó por su tono arrogante. Shindong podía ser evasivo y molesto, pero nunca antes había sido un estúpido autoritario.

Soulmate (DH3)- 11




Kyuhyun se despertó poco antes de la puesta de sol con una mala sensación en su estómago. Se sentía tan solo.

Sus emociones en carne viva y hecha jirones. No se había sentido así en siglos. No había sentido tanto dolor desde la noche en que Shindong le había enseñado a enterrar sus emociones.

Esta noche, realmente sentía la soledad de su vida. El dolor quemante le desgarraba el pecho, y tenía que luchar por respirar.

Hasta que percibió una aroma de algo extraño en su piel y en su cama.

Sungmin.

Su corazón instantáneamente se aligeró al pensar en él y la forma en que encaraba su vida vibrante.

Inspirando su preciado perfume, se dio vuelta y encontró la cama vacía. Kyuhyun frunció el ceño.

–¿Sungmin?

Miró alrededor y no lo vio por ningún lado.

Soulmate (DH3)- 10




Sungmin despertó con un sentimiento de cálida serenidad, muy intensa en su corazón. Sintió el peso de Kyuhyun detrás y sonrió con somnolencia.

Realmente no recordaba su sueño aparte del hecho que había sido sobre Kyuhyun. Y lo había confortado.

Comprobó su reloj de pulsera y vio que ya era después del mediodía. Debería estar trabajando en este momento, vendiendo sus artesanías en la plaza. Pero tenía pocas ganas de salir de este futón. Dándose vuelta, se acurrucó contra el cuerpo de Kyuhyun. Colocó su cabeza en su hombro y trazó el tatuaje de su pecho. Era tan cálido y atractivo.

–Es bueno tenerte en casa, amor –le murmuró esas palabras a él en un lenguaje que sólo había oído una vez antes, anoche, cuándo habían estado haciendo el amor, pero le entendió.

Levantó la cabeza y se percató que él aun dormía como un tronco.

–¿Kyu?

Sus ojos se abrieron rápidamente. Le frunció el ceño.

–¿Necesitas algo? –Sungmin sacudió la cabeza.

Mientras él yacía allí, de espaldas, vio algo en su imaginación. Era como un recuerdo vago de la infancia.

Soulmate (DH3)- 9




Mientras Kyuhyun le mostraba donde colocar su bolso y mochila, el teléfono sonó.

Kyuhyun lo contestó mientras él desempacaba algunos artículos de primera necesidad y los colocaba en el estante.

–Oye Minho..., sí supe lo de Yesung. –Lo miró tímidamente mientras escuchaba–. Nah... hombre. Yo...No estoy solo en este momento, ¿Ok?

Se alejó, pero aun lo podía oír tranquilamente. Estaba actuando nerviosamente y él se preguntaba por qué.

–Hablé con Yesung más temprano, y definitivamente había estado absorbiendo ese húmedo jugo rojo, antes de que eso ocurriera. No sé que le sucedió, pero estaba de un humor de perros. –Hizo una pausa por varios minutos–. Sí, y escucha, tengo a un joven aquí, su nombre es Sungmin. Si él te llama por cualquier cosa, lo atiendes sin abrir tu boca... Sí, te llamaré. –Colgó el teléfono.

–¿Quién es Minho? –preguntó.

–Es mi asistente personal. Él está en nómina, así que cualquier cosa que necesites, solo marca el cuatro y el signo numeral y sonará su teléfono celular.

Ooh eso era perfecto.

Soulmate (DH3)- 8




Para cuando Kyuhyun llegó al club de Sungmin, la calle de la entrada del club y el callejón trasero eran un completo caos. Una multitud estaba por los alrededores, había dos ambulancias estacionadas y los médicos atendían a tres oficiales heridos. Alguien los había golpeado hasta hacerlos papilla.

Se detuvo cerca de una ambulancia mientras oía al oficial dando su informe a un detective.

–Al menos media dos metros. Esbelto, vestía de negro, con pelo negro. Al final de los veinte con una garra de plata enorme en la mano. Lucía como el mismísimo diablo cuando llegamos. Hombre, nos desgarró de lado a lado como si fuéramos nada. Al menos le disparé dos balas y ni siquiera se sobresaltó cuando le disparé. Él siguió avanzando hacia nosotros. Debe ser un PCP o algo.

Kyuhyun se congeló.

Yesung. No había nadie más que pudiera coincidir con esa descripción.

Demonios. No debería haber dejado el área mientras Yesung estaba por ahí. Yesung los debía haber atacado justamente unos pocos minutos después de que se fuera.

–Entonces ¿qué ocurrió? –preguntó el detective.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...