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Anhelos- 9



—¡No abras!
Pero Minwoo agarró a Hyungsik por el brazo y él se sintió tentado a ignorar el timbre, lo único que quería era volver a hacerle el amor. Pero alguien estaba esperando en la puerta. Alguien que, por la insistencia con que llamaba, debía de saber que estaba en casa.
—Tengo que ir. Podría ser el médico.
—¿El doctor Dongjoon?
—El mismo —afirmó Hyungsik abrochándose el pantalón a  regañadientes—. Viene de vez en cuando a ver qué tal estoy. Espera un momento.
Se dirigió a la puerta del cuarto de estar y luego volvió para darle otro beso.
—Me desharé de él —añadió. Minwoo asintió.
—No tardes.
Hyungsik no respondió, pero su mirada lo dijo todo y Minwoo sintió un cosquilleo en el estómago y volvió a entrar en el cuarto de estar.
Pero se quedó detrás de la puerta, para poder oír lo que se hablaba.
—¡Gaesae!
Hyungsik saludó a su amigo con poco entusiasmo.

Anhelos- 8



—¿Piensas que debería ir a verlo?
Minwoo miraba cómo llovía por la ventana del salón de casa de Kwanghee. Le daba la espalda a su amigo a propósito, para que no viese en su rostro lo desesperado que estaba, aunque debía de notársele en la voz.
Habían pasado cuatro semanas desde el accidente. Minwoo quería pensar que había sido un accidente, se negaba a creer cualquier otra cosa. Y en todo ese tiempo, no había tenido noticias de su marido a pesar de que sabía que llevaba dos semanas en Hwarang.
—¿Estás loco? Hyungsik sabe dónde estás, lo sabe desde hace semanas. ¿Para qué quieres ir a verlo? ¿Para preguntarle si todavía te quiere? Me parece que los dos conocemos la respuesta.
—¿De verdad?
Kwanghee no entendía nada. Y él no sabía qué pensar, pero no podía creer que lo que le había dicho Yeowool fuese verdad. Se estremecía sólo de pensar en él. Pero nadie lo había empujado en el acantilado, sólo había sido imaginación suya.
No obstante, tenía pesadillas en las que aparecía Yeowool y le costaba dormirse después.
No se sentía bien, tenía ganas de vomitar, pero no quería que Kwanghee supiese que si se había marchado de su propia casa era por lo que le había dicho Yeowool. Pero si Hyungsik estaba allí...

Anhelos- 7



—¿Podría ser alguien del trabajo el padre? —su appa era una persona insistente.
—Ya te he dicho que podría ser cualquiera, appá, en las oficinas hay más de cien personas.
—Y has dicho que Yeowool trabajaba con Hwi Gaesae. ¿Hay algún hombre por allí que pueda parecerte sospechoso?
—¡Appá!
—¿Y el propio Gaesae? Es bastante mayor que tú, ¿no es cierto?
—¡Gaesae! Appá, Gaesae está casado y tiene tres hijas adolescentes. Nunca lo he visto mirar a otro joven que no fuese el suyo.
—Pero Yeowool es persistente, eso tienes que admitirlo. Y es de esos jóvenes que gustan a determinados hombres.
—Déjalo, appá.
—Ya sabes, a los que les gustan las parejas que  tienen  donde  agarrar, curvas pronunciadas.
Hyungsik no pudo evitar  sonreír.
—¿Te ha gustado, eh? —le preguntó a su appa.

Anhelos- 6



—Nada. Tienes visita.
Hyungsik sintió que se le aceleraba el pulso y pensó por un momento que podía tratarse de Minwoo. Lo echaba mucho de menos. Pero su sentido común le dijo que no era posible, si no su appa se lo habría dicho.
—¿Quién es? ¡Espero que no sea el pastor Siwon!
—No, no es el pastor Siwon, aunque quizás te viniese bien charlar un poco con él. .
—Appá.
—Bueno, antes de ir a recibir a la visita, ¿no hay nada que quieras contarme?
—¿Como qué?
—¿No tienes nada en tu conciencia?
—¿Mi conciencia? ¿De qué estás hablando?
—Un joven ha venido a verte, no deberías hacerlo esperar. Ha recorrido un largo camino para llegar hasta aquí.

Anhelos- 5



Hyungsik se marchó a la oficina a la mañana siguiente sintiéndose mal. No había dormido bien, aunque eso no era nuevo. Hacía mucho tiempo que no pasaba una buena noche. Nunca se había parado a pensar en por qué la gente se convertía en hipocondríaca hasta que lo había vivido en sus propias carnes.
De camino a su despacho sólo se encontró con Taehoon. Tomó una taza de café y se sentó. No era lo que mejor iba a sentarle después de lo que le había pasado la noche anterior. Pero le daba igual.
Daba gracias de que Minwoo no se hubiese dado cuenta de que estaba mal. Se habría enfadado con él, aunque en realidad ya lo estaba, y le habría hecho sentir fatal si hubiese sabido que era él que lo había puesto en ese estado.
Si todavía tenía dudas acerca de la veracidad de lo que le había dicho el médico, la noche anterior se habían disipado todas. Le habían aconsejado que bajase el ritmo, que evitase el estrés. Pero no lo había hecho.
¿Qué podía hacer? ¿Delegar su trabajo en alguien y tomarse un descanso prolongado? Eso era lo que le habían recomendado antes de empezar a hacerse todas esas pruebas. Pero por aquel entonces todavía creía que podía controlarlo todo.

Anhelos- 4


Hyungsik estaba llegando a las puertas del patio cuando oyó que su esposo lo llamaba. Era evidente que se sentía culpable por la manera en que se había comportado con él. O quizás estuviese un poco avergonzado. En cualquier caso, iba en su dirección y él lo esperó, a pesar del resentimiento.
Aunque no hubiese debido hacerlo, estudió el aspecto de Minwoo, que era excelente, todo lo contrario que el suyo propio. La camiseta rosa dejaba al descubierto parte de sus clavículas y los pantalones ajustados hacían ver sus piernas más largas y delgadas.
Hyungsik se preguntó si eran los recuerdos de la noche que habían pasado juntos lo que le hacía apreciarlo así. ¿Acaso había olvidado realmente lo sexy y apasionado que podía llegar a ser? ¿O era el pánico a perderlo lo que le hacía sentir así? Si sus problemas de corazón no acaban con él, quizás lo hicieran las jugarretas de Jo Yeowool.
En silencio, levantó una ceja y lanzó una mirada inquisitiva a su esposo. Si tenía algo que decirle, lo más inteligente era esperar y escucharlo. Quizás quisiera justificarse por haberse aprovechado de él, aunque Hyungsik prefería no hablar de ello en esos momentos.
—¿Qué has querido decir con eso de que una aspirina no iba a ayudarte?
—¿Eso he dicho? No le des importancia. Creo que lo que necesito es una ducha.

Anhelos- 3



Minwoo lo miró enfadado y Hyungsik supuso que le molestaba que, a pesar de ser alto, él lo fuese más.
—No puedes retenerme aquí.
—Claro que puedo. Así que vuelve a sentarte para que hablemos.
 —¡No quiero hablar contigo! —protestó Minwoo.
Tenía el ceño fruncido y era evidente que se sentía frustrado.
—Y no quiero sentarme —añadió enfadado—. Quiero marcharme a mi habitación.
—Está bien, iré contigo.
—¡No!
—¿No? Anoche me pareció una buena idea.
—Lo de anoche fue un error.
—De acuerdo. Así que todo el escenario: las luces apagadas, las velas y tu desnudez fueron un error.

Anhelos -2



—¿Has bebido?
—Sí, me he tomado un té frío. ¿Quieres uno?
—¿Esto va en serio?
—Eso espero. ¿Qué piensas tú?
Hyungsik prefería no pensar.
—¿No estarás jugando sucio? Porque tengo que decirte que...
—No es un juego, Hyungsik —se quejó Minwoo.
Parecía ofendido. Se quitó de encima de él y se fue hacia un extremo de la cama
—Pensé que podríamos... conectar —añadió—. Pero si no quieres...
—¿Si no quiero? Minwoo, claro que quiero.
Se quitó la chaqueta y la camisa, las tiró al suelo y fue a buscarlo
—¡Ven aquí, por favor!

Anhelos -1



—Un chico pregunta por usted, joven Park.
El mayordomo había salido de detrás de las cristaleras que había en la parte trasera de la casa y observaba a Minwoo, que acababa de cortar una rosa blanca de tallo largo y la había puesto en un cesto que había a sus pies.
Minwoo se incorporó. No estaba de humor para visitas, ni tampoco iba adecuadamente vestido para recibirlas. El joven Moon no debía de conocer al visitante. Debía de ser un cliente de Hyungsik o alguien que iba a pedir. Pero, en ese último caso, el joven Moon habría resuelto el problema solo.
—¿No le ha dicho que el señor Park no está en casa? —preguntó decidiendo que tenía que ser un cliente de su marido.
—No quiere ver al señor Park, sino a usted. Dice que se llama Jo Yeowool. Y me parece que piensa que usted lo conoce.
Minwoo palideció y se sintió aturdido. Habría perdido el equilibrio si no hubiese podido apoyarse en el enrejado. El joven Moon lo conocía demasiado bien como para no darse cuenta de su repentina palidez y corrió a su lado para sujetarlo.
—Sabía que no debía exponerse al sol sin protección. Trabaja usted demasiado. Vamos dentro, le daré un vaso de té frío.

Anhelos



Introducción



Título: Anhelos
Autora original: Cosas del Corazón
Título original: Anne Mather 
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna

Comentario de adaptadora:

Primero que todo para todas aquellas que celebran hoy el dia del amor  y la amistad. FELIZ DIA!!! las que están solitas que cupido les traiga compañía...

En esta ocasión les traigo un SikWoo, miquerido hijo , mi Rey precioso, el pobre siempre metido en líos por puros malentendidos, y con ciertas personas que tiene a su alrededor *cofcofcoflasmadrinascococo. Disfrúten de la lectura.. y de paso vean Hwarang para que vean la actuación de Hyungsik y como ha mejorado.

Descripción:


Tenía que darle lo que él realmente deseaba… ¡un hijo!

Park Hyungsik era increíblemente guapo, por lo que no era de extrañar que lo desearan otros jóvenes y mujeres. Pero, ¿era él lo bastante fuerte para resistirse a ellos? Minwoo tenía miedo de que su marido le fallara, especialmente desde que se habían distanciado tanto tras saber que no podía darle un hijo.

Si no quería perderlo, tendría que seducirlo y dejar que lo amara  como  sólo  él  sabía  hacerlo.  Quizá  así   pudiera quedarse embarazado y darle el hijo que él tanto deseaba…



La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.



yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...