Mostrando entradas con la etiqueta Tu Mi Destino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tu Mi Destino. Mostrar todas las entradas

Sapphire Wolf (T2)- 12




—Hee, recuerdas lo que a los monos les gusta tirarles de vuelta a los turistas, ¿no? Escúpelo ahora
—gruñó Donghae.

—Él me desafió a darle una razón para matar a alguien si llegara la hora de que él me llamara Virgin
y ya no tuviera nada que ver conmigo.

Cuando Donghae y Teukkie no dijeron nada, Hee levantó la mirada hacia ellos y vio que ambos
estaban con los ojos como platos, con la boca abierta

—¿Van a decir algo?

Donghae se levantó y empezó a pasearse por la habitación, mordiéndose el labio inferior y murmurando
en voz baja. Teukkie siguió luciendo perplejo.

―¿Hola? Esta es la torre de control llamando a todos los insistentes amigos que saben cómo intimidarme para decirles algo que no comprendo por mí mismo y ahora están actuando como los monos a los que se referían anteriormente.

Eso efectivamente logró cerrarle la boca a Teukkie y finalmente reconoció a  Hee.

―Lo siento, estuve como descolocado por un momento. Simplemente no puedo creer que haya dicho
eso.

―¿Qué quiere decir? ―preguntó Hee, su voz extrañamente suave.


Donghae miró hacia Hee y luego a Teukkie.

―¿Quiere decir lo que creo que significa?


Tu Mi Destino- Capítulo Final



Junjin apretó los dientes contra el dolor de viajar a la Tierra. El vapor se elevaba de su piel y mantuvo su concentración hasta que la brillante puerta se cerró tras él.

La Piedra Centinela era suave y sólida bajo sus dedos, su dentada talla mordiéndole el costado cuando su peso cayó contra ello. Cuando la última luz del portal se desvaneció, Junjin se dejó ir y se deslizó hacia la suave hierba a sus pies.

Era de noche, por supuesto. Ellos sólo podían ir allí de noche. La luz del sol se plegaba a las órdenes del Trot, y rebelaría la entrada de un hijo errante igual que él, tan seguro como si estuviesen de pie en la misma habitación. Sólo el cuidadoso cálculo y planificación aseguraría que ninguno de los hombres que viajaban allí con Junjin hiciera caer la mirada del Trot.

Cuando los sentidos de Junjin comenzaron a funcionar otra vez, captó la esencia del polvo y la frescura de la hierba. Oyó voces en la distancia, aunque si eran humanos o Centinelas no podía asegurarlo. El cielo estaba oscuro, las estrellas ocultas por el cercano brillo de la iluminación humana.

Junjin bizqueó para centrar su enfoque y reconocer las fuertes líneas de la SM surgiendo a sólo unas yardas de distancia.

Sus cálculos habían sido correctos. Había entrado a través de la Piedra Centinela correcta. Ahora todo lo que tenía que hacer era descubrir exactamente cuándo había llegado.

Tu Mi Destino- Capítulo 25



Kyuhyun logró finalmente liberarse de las cuerdas, cogió su espada de la cabina principal de la casa rodante, y corrió hacia Sungmin cuando sintió que la barrera entre ellos se fundía.

El poder emergió de él, obligándolo a ponerse de rodillas en estado de shock. Las piedras herían su carne, hincándose en sus articulaciones, pero apenas lo sintió. Su cuerpo aún estaba entumecido y hormigueante por haber estado atado tanto tiempo, y aunque casi se había arrancado la piel de sus antebrazos al escaparse de las cuerdas, no sentía dolor.

En vez de eso, fue rodeado por un calor calmante como si Sungmin lo sujetase entre sus brazos.

—Te quiero, Kyuhyun —susurró en su mente.

Las palabras estaban teñidas de resignación por su decisión. Una valiente resignación.

Kyuhyun sintió sus emociones correr a través y sabía lo que significaban. Iba a detonar el dispositivo pronto. Llevándose con él tantos Defensores como pudiera. Había visto su plan brillando en sus ojos, lo había oído en su voz cuando preguntó a Jack si él estaría dispuesto a morir por su gente.

Yo lo estaría.

Tu Mi Destino- Capítulo 24



Cuando Kyuhyun recuperó la conciencia, estaba tendido de costado, atado tan apretadamente con cuerdas que se le incrustaban en la piel con bastante fuerza como para cortarle la circulación. Miró alrededor, intentando averiguar dónde estaba, pero los apretados límites del oscuro espacio no le dieron ninguna pista. Todas las ventanas estaban cubiertas, y su prisión estaba en movimiento. Podía sentir las vibraciones bajo él, oír el zumbido de los neumáticos en la carretera.

A su lado, estaba atado Jonghyun, su ensangrentada cabeza dejaba un oscuro charco bajo él. Su pecho se movía cuando respiraba, pero no mucho. No lo bastante para un hombre de su tamaño.

Un poco de luz se filtró en el pequeño espacio, pero era la suficiente para decirle a Kyuhyun que ahí fuera era de día. Al menos toda la sangre que habían derramado no sacaría a los Sasaengs a jugar.

Le latía la cabeza y sus músculos estaban tiesos de todas las convulsiones, pero además de eso, difícilmente podía sentir ninguna cosa. Sus brazos y piernas estaban adormecidos por la pérdida de circulación. Cuando se movió, se dio cuenta que estaba sobre una superficie blanda, parecida a un colchón. Se incorporó y echó una mirada alrededor lo suficiente para suponer que estaba en la parte de atrás de una caravana, tendido en una cama. La puerta de la cabina principal tenía la abertura de un pie, y a través de ella, podía ver varias formas borrosas moviéndose.

Tu Mi Destino- Capítulo 23



Kyuhyun miró por encima del quebrado muro, dándose cuenta por primera vez cuán vulnerables eran en realidad. Y cuánto tiempo iba a permanecer así.

Habían trabajado toda la noche y sólo añadieron medio metro a la estructura. Todas las rocas se amontonaban, listas para ser utilizadas, pero sólo podían colocarse después de que una de las parejas hubiera tejido magia defensiva a través de las moléculas de la piedra. De lo contrario, lo único que iba a mantener fuera serían humanos y animales.

El amanecer se acercaba y todos menos unos cuantos Suju habían entrado a buscar su descanso. No había nada más que pudieran hacer ahora que Leeteuk y Changmin se habían ido a dormir al interior, ninguno lo suficientemente fuerte como para mantenerse en pie sin ayuda.

Kangin había tenido que llevar en brazos a Leeteuk, y aunque Changmin había aceptado el apoyo de Yunho, no le había permitido hacer lo mismo. Había una especie de extraña distancia entre ellos que Kyuhyun no entendía, pero que esperaba como el demonio que se arreglara pronto. Este lugar les necesitaba fuertes, funcionando como un equipo.

Le necesitaba a él y a Sungmin haciendo lo mismo.

Tu Mi Destino- Capítulo 22



Sungmin se acercó a Kyuhyun, necesitando calmarle, queriendo tocarle. Muriéndose por probar algunas de las cosas que Leeteuk le había contado.

Pasó las manos por su musculoso pecho y cerró los dedos alrededor de la parte posterior de su cuello.

Kyuhyun cerró los ojos e inhaló profundamente. Aquello los presionó a ambos más cerca. Sungmin sintió que se le endurecían los pezones bajo la delgada tela de su camiseta.

Lo mismo le pasaba a Kyuhyun.

Él soltó un gruñido casi inaudible de necesidad y lo agarró por las caderas con sus grandes manos.

—Tenemos que hablar —le dijo a él.

—Lo haremos. Después.

Leeteuk decía que hacer la conexión con Kyuhyun sería más fácil durante el sexo. La intimidad y la confianza ayudaban a relajar el flujo de poder o algo así. Sungmin realmente no lo comprendía, pero estaba dispuesto a poner la lección de Leeteuk en buen uso.

Tu Mi Destino- Capítulo 21



Las piernas de Leeteuk se sacudían mientras corría por los pasillos hacia la nueva habitación de Sungmin. Y no sólo porque estuvieran físicamente exhausto.

Sungmin había planeado matarles. A su familia. A su esposo.

Leeteuk todavía tenía problemas para creérselo. ¿Cómo podía haber estado tan equivocado con el hombre al que consideraba un amigo?

Tocó a la puerta de Sungmin y, cuando se abrió, Sungmin lo miró con la nariz roja y los ojos brillantes. Había estado llorando, y no habían sido lágrimas de niño, precisamente. Por el tamaño del fajo de pañuelos de papel empapados de su mano, habían sido grandes lagrimones de culpabilidad.

Todos los pensamientos de Leeteuk sobre estar equivocado con Sungmin desaparecieron. Cualesquiera que hubieran sido las elecciones de Sungmin desde que sus caminos se habían separado, se estaba arrepintiendo de ellas. No había ni una sola duda en la mente de Leeteuk.

La necesidad de consolarlo creció en su interior y pasó los brazos alrededor del hombre, sujetándolo con fuerza.

Sungmin sollozó, su voz apagada.

Tu Mi Destino- Capítulo 20



Yesung no podía quitarse de encima la acuciante necesidad de volver a Seungki.

Había estado hacía sólo unos pocos minutos, pero todo en su interior le gritaba que volviera.

Quizás su amigo se había puesto peor.

La pena agarró a Yesung por la garganta y luchó para respirar mientras los pasos de sus pesadas botas aporreaban a través de los pasillos. Recordó su amor por su hermano, incluso si ya no podía sentir cómo corría por él, dándole fuerzas. Todo lo que sentía ahora era miedo de que perdieran a un gran guerrero.

Empujó abriendo la puerta de la nueva suite de Seungki y atravesó la oscura sala de estar hacia su habitación. Él no era un gran fan de Sunny, pero sufriría la escalofriante mirada de la extraña niña lo suficiente para echarle un vistazo a su amigo.

La primera cosa que vio era que Seungki estaba despierto. Estaba sentado en la cama y los delgados brazos de Sunny le rodeaban el cuello en un apretado abrazo. El hombre la abrazó durante un único segundo, antes de soltarle suavemente las manos.

Tu Mi Destino- Capítulo 19



Sus protectores instintos estaban todavía corriendo en caliente, palpitando a través de él igual que un martillo perforador. No estaba seguro de ser capaz de controlarse a sí mismo lo bastante como para pensar racionalmente, pero lo intentaría. Por Sungmin.

—Bien —dijo Hyungsik—. Este es un buen comienzo. Ahora, mi señor, si eres tan amable, ¿podrías darme algunos detalles más?

—Traje una camioneta llena de explosivos aquí para haceros volar a todos al infierno. No necesito decir que cambié de idea. En realidad, no soy gran fan del asesinato, así que para mí funcionó.

—¿Por qué querías matarnos a todos? —preguntó Hyungsik con sólo el más débil interés coloreando su cultivada voz.

—Porque pensé que erais los tipos malos.

Hyungsik asintió.

—Dada la manera en que esos dos estaban actuando justo ahora, difícilmente puedo culparte.

Tu Mi Destino- Capítulo 18



Sungmin había estado planeando matarle.

El shock ni siquiera empezaba a cubrir lo que estaba sintiendo ahora mismo. La traición venía de cerca, pero no lo bastante cerca. Su cuerpo se sacudió con rabia y un dolor tan profundo que no sabía que tuviera ninguna terminación nerviosa allí hasta ahora. Años de sufrimiento no lo habían preparado para un golpe como ese.

Sungmin, el hombre con el que suponía que pasaría su vida, amaría y defendería, había planeado matarle.

Y a todo el mundo allí, todas esas inocentes almas que había jurado proteger.

Kyuhyun no podía concebir algo así. Quizás nunca podría ser capaz, pero habría tiempo para que lo intentara después; ahora mismo, tenía que encargarse de esa crisis y asegurarse que nadie salía herido. Incluyendo a Sungmin.

Los Suju no iban a tomarse su traición tan a la ligera.

—¿Hay algún riesgo de que esa mierda se escape? —exigió él.

—No. Es seguro. Tengo que enganchar todo al C-4 antes de que haya una amenaza.

Tu Mi Destino- Capítulo 17



Yunho encontró a Changmin en la Sala de los Caídos. Un fuego bajo ardía en el hogar, calentando la sala, haciendo que las pulidas espadas de los guerreros muertos brillaran en la oscuridad.

Changmin se sentaba en una silla de piel con una espada en su regazo. La seda de su túnica gris brillaba a la luz del fuego, abrazando su cuerpo y haciendo que se doliera por deslizar sus manos por sus lujuriosas curvas. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que lo había sostenido en sus brazos y le había hecho el amor — casi una semana. Changmin había estado distante últimamente, y no importaba lo duro que lo intentara él, parecía no poder traer de vuelta una sonrisa a sus labios.

El fracaso pesaba sobre sus nervios, robándole su generalmente tranquila paciencia y férreo control. Si no le decía lo que podía hacer para agradarlo, iba a encontrar su propia manera de ayudarlo —una que estaba absolutamente seguro que él no aprobaría.

Sus delgados dedos recorrían amorosamente la hoja. La espada de su hijo — Yunho la reconoció ahora que estaba cerca. Conocía cada mella y rasguño sobre esa hoja, cada gastado lugar por el apretón de su hijo.

Tu Mi Destino- Capítulo 16



Sus dedos delgados se deslizaron sobre su pecho hasta que alcanzaron la piel desnuda de su garganta. La banda que había estado allí tanto tiempo, cubriendo su piel, se fue, sensibilizando su carne al tacto. Sungmin le acarició, como si supiera que ese era el caso, y el cuerpo de Kyuhyun comenzó a calentarse con una dosis previsible de lujuria. El hombre fue directamente a su cabeza.

—Tu piel esta mucho más clara aquí —dijo Sungmin.

—Hambrienta de luz del sol desde que nací —Kyuhyun tembló y sus músculos se tensaron. Sangre caliente corrió a su ingle, poniéndole tan duro tan rápidamente que era doloroso.

—¿Te lastimé?

—No mi cuello —él le dijo entre dientes apretados.

Sungmin se movió para poder ver su cara. Sus ojos chocolate agridulce se deslizaron sobre él, buscando la fuente de su incomodidad. Inevitablemente, vio su erección y sus pestañas descendieron. Una sonrisa tibia calentó su boca, haciéndolo casi irresistible.

—¿Quieres que la bese y la haga mejorar? —preguntó.

Tu Mi Destino- Capítulo 15



—Cuando me miras así, no me importa aunque no estés escuchando.

—¿Escuchando qué? —preguntó, oyendo el zumbido aturdido en su voz.

—Dije que tengo una sorpresa para ti. ¿Quieres verla?

Contra su voluntad, sus ojos se deslizaron abajo por su cuerpo hasta su entrepierna.

Kyuhyun dejó escapar un ladrido de risa, y alzó su barbilla con la mano.

—Me matas, cariño. Vamos.

 Kyuhyun entrelazó sus dedos con los suyos y le condujo por un camino sinuoso entre los árboles. Salieron a un claro, y desde ahí, pudo ver la pared de atrás del edificio principal y una febril actividad en el área de ejercicio.

El se tensó y Kyuhyun apretó su mano.

—Nadie aquí va a lastimarte. Es sólo que todos están ansiosos por conocer al chico nueva, eso es todo.

Aspiró profundamente y exhaló con fuerza. No estaba acostumbrado a estar alrededor de tantas personas, especialmente no unos tan voluminosos y poderosos como los hombres sin camisa haciendo pesas a sólo algunos metros de distancia.

Tu Mi Destino- Capítulo 14



Sungmin necesitaba poner un poco de espacio entre ellos y pensar. Yaciendo aquí, mirando su cuerpo, no estaba ayudando nada para aclarar su cabeza. Su presencia no le dejaba lugar al pensamiento racional. Era demasiado grande. Ocupaba toda su atención cuando estaba cerca de él.

—Voy a dar un paseo —dijo Sungmin.

Se sentó en el borde de la cama, dejando que su mareada cabeza se asentase.

Él se trasladó a sentarse a su lado y aunque tenía la mandíbula apretada, su tono era suave.

—Me gustaría que te quedaras.

—¿Así nos podremos frustrar más? —¿Así podría ver que había estado planeando matarle?— No, gracias.

—Actuamos demasiado rápido, eso es todo. Sólo necesitas algo de tiempo para ver que puedes confiar en mí.

Tragó saliva, tratando de aliviar la estrechez en su garganta.

—Kyuhyun, tengo que ser completamente honesto. No hay forma de que nunca vaya a confiar en nadie lo suficiente como para dejar que rebusque dentro de mi cabeza.

Tu Mi Destino- Capítulo 13



—Confíe o no en ti, no quiero ser el que te mate, Kyuhyun.

—No lo harás. Incluso si decides irte, mi muerte no será culpa tuya. Me dirijo a ella rápidamente de todos modos. Cualquier tiempo adicional que me des es un don, que extiende mi vida natural.

Simplemente no estaba listo para que se acabara todavía. No, si Sungmin podía ser parte de ella.

Con mucha suerte y paciencia, vería la verdad y nunca se quitaría la luceria. Encontraría una manera de hacer que eso sucediera.



Kyuhyun se levantó de la cama y se arrodilló junto a él. Se quitó la camisa sobre su cabeza, desenvainó la espada e hizo un pequeño corte sobre su corazón.

—Mi vida por la tuya, Sungmin. Por siempre.

Negó con la cabeza, frunciendo el ceño.

—No me gusta eso. Hazme un juramento diferente.

Un lado de su boca se ladeó en una sonrisa.

—Lo siento, cariño. Ese es el que recibes. Es tu turno.

Tu Mi Destino- Capítulo 12



Sungmin testeó la teoría de Leeteuk de que tendría la libertad de deambular alrededor, haciéndolo. Después de un tenso almuerzo que apenas se las había arreglado para tragar, Sungmin dejó la suite de Leeteuk y paseó por los corredores hasta que se encontró de nuevo en la habitación del gran cielo raso de vidrio.

Para ahora, la multitud había disminuido y el área de la TV estaba vacía de niños. Unas pocas personas estaban sentadas a las mesas, bebiendo café o terminando sus almuerzos. La señorita Sora estaba sentada en un extremo del área comedor, leyendo un gigante y antiguo libro. Cada pocos segundos, alzaba la mirada a los niños cercanos, como si necesitara mantener un ojo sobre ellos. Después de enseñar en una escuela pública por tanto tiempo, Sungmin suponía que era más un hábito que cualquier otra cosa.

Apartó una silla y se sentó en diagonal a la mujer. La señorita Sora alzó la mirada y le sonrió ampliamente.

—¡Sungmini! Cómo que vivo y respiro. ¿Qué estás haciendo aquí?

Se la veía más joven, como si algunas de las arrugas hubieran sido borradas de su rostro. Aún usaba el mismo chillón lápiz labial y el rodete blanco sobre su cabeza estaba aún sostenido en su lugar por un amarillo lápiz número dos, pero todo lo demás acerca de ella parecía… diferente.

—¿Recuerda a esos groseros hombres del restaurante? —preguntó Sungmin.

Tu Mi Destino- Capítulo 11



Sungmin tomó nota mental de la ubicación de la fortaleza de los Centinelas, sólo por si acaso necesitara darles a los Defensores direcciones vía telefónica. Estaba establecida en la parte posterior de un área aislada y espesamente arbolada de Missouri, bien apartada de las carreteras principales. Unas pocas casas y granjas salpicaban los alrededores, pero la fortaleza en sí misma estaba escudada de la vista por espesas franjas de follaje.

La residencia tenía una alta pared de piedra todo a su alrededor. O por lo menos pensaba que probablemente la tenía. No podía ver la pared completa por todos los árboles que la ocultaban, así como también al monumental edificio y a las pequeñas estructuras. El edificio principal estaba hecho de una piedra rosada grisácea que brillaba bajo la luz del sol del verano tardío. Enormes alas, como brazos dando la bienvenida, se extendían por cada lado de la estructura.

Incluso aunque era un refugio para demonios y asesinos, era aún así un lugar hermoso.

Pasaron por una puerta de hierro que se abrió para Kyuhyun sólo después de que se identificara y hablara con alguien por el otro lado de la cámara.

Kyuhyun aparcó en uno, y por un segundo, Sungmin creyó que su fiel Honda estaba junto a ellos. Por supuesto, su fiel Honda estaba aún en la tienda en Texas, pero dirigió una mirada nostálgica de añoranza por su amado conjunto de ruedas. Su hogar.

—Parece que ellos nos ganaron aquí —dijo Kyuhyun.

Tu Mi Destino- Capítulo 10



Wook luchó contra el tirón de los monstruos, forjando su mente en contra de la fuerza de su llamada. No quería estar con ellos esta noche. Quería estar con Yesung, en su verdadero cuerpo, y deleitarse con la intrepidez que le rodeaba.

Cuando estaba cerca de él, no tenía miedo. Se sentía casi normal. Yesung le confortaba con su presencia.

Pero Yesung no quería estar con él. Lo había dejado claro cuando lo dejó mientras dormía. Se había ido y no había regresado.

La idea de dormir solo lo asustó. Necesitaba que le librase de los monstruos que tiraban de él para separarlo mientras dormía. ¿Por qué no entendía eso?

Heechul entró en la habitación de Wook mientras terminaba de pasarse un gran suéter por su cabeza. El suéter que le había pedido prestado a Heechul colgaba bajo sus huesudas caderas y se agrupaba alrededor de sus tobillos, pero le ayudaba a mantenerse caliente contra el aire acondicionado moderadamente frío del interior de la SM.

Se sentía más fuerte, hambriento por primera vez de lo que sintió en años. Ya había tomado tres comidas desde que se había despertado, pero estaba listo para otra.

—Es la hora —dijo Heechul—. Los hombres te están esperando.

Tu Mi Destino- Capítulo 10



Wook luchó contra el tirón de los monstruos, forjando su mente en contra de la fuerza de su llamada. No quería estar con ellos esta noche. Quería estar con Yesung, en su verdadero cuerpo, y deleitarse con la intrepidez que le rodeaba.

Cuando estaba cerca de él, no tenía miedo. Se sentía casi normal. Yesung le confortaba con su presencia.

Pero Yesung no quería estar con él. Lo había dejado claro cuando lo dejó mientras dormía. Se había ido y no había regresado.

La idea de dormir solo lo asustó. Necesitaba que le librase de los monstruos que tiraban de él para separarla mientras dormía. ¿Por qué no entendía eso?

Heechul entró en la habitación de Wook mientras terminaba de pasarse un gran suéter por su cabeza. El suéter que le había pedido prestado a Heechul colgaba bajo sus huesudas caderas y se agrupaba alrededor de sus tobillos, pero le ayudaba a mantenerse caliente contra el aire acondicionado moderadamente frío del interior de la SM.

Se sentía más fuerte, hambriento por primera vez de lo que sintió en años. Ya había tomado tres comidas desde que se había despertado, pero estaba listo para otra.

—Es la hora —dijo Heechul—. Los hombres te están esperando.

Tu Mi Destino- Capítulo 9



El hambre retorció el vientre de Seungri. Podía oler su comida cerca, oler el miedo de su presa desde dónde él se escondía en la oscuridad.

El callejón donde Sooman había escogido reunirse era un tramo de asfalto sucio y lleno de huecos en el centro de la ciudad de Kansas, que apestaba a basura humana y grasientos charcos de lluvia. No era que a Seungri le hiciera falta la luz. Incluso tan débil como estaba, aún podía ver a través la asfixiante oscuridad, dónde Sooman lo esperaba.

—Acércate —siseó, sus cuerdas vocales vibrando como un apretado alambre de púas.

—No hasta que sepa qué quieres de mí —dijo Seungri.

Estaba demasiado hambriento para los juegos de Sooman, casi tambaleante sobre sus pies con su necesidad de sangre.

Sooman empujó a la mujer enfrente de él, sin tener más cuidado con su comodidad de lo que hubiera tenido con un periódico usado. Ella tropezó, pero el agarre de hierro de Sooman la mantuvo sobre sus pies.

Era joven, quizá de diez décadas de edad. Tenía el cabello sucio colgando alrededor de su demacrado rostro, rígido por los enredos. No sabía qué color habría sido si hubiera estado limpio, pero ahora era de un aburrido y sucio marrón, cayéndole casi hasta las caderas. Sus brazos y cuello estaban llenos de furiosas marcas donde otros se habían alimentado de ella sin siquiera molestarse en curar las heridas. Una cristalina, salvaje mirada llenaba sus ojos, aunque ella nunca se encontró con la mirada de Connal.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...