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Esclavo de Amor- Capítulo 29



— ¡No! —resonó con ferocidad a través de la estancia, haciendo que las paredes temblaran.

Donghae vio que el color abandonaba el rostro de Príapo al escuchar el chillido. Se escuchó un trueno y, en mitad de un brillante destello de luz, apareció Afrodita delante de él. Su rostro estaba contraído como reflejo de la indescriptible agonía que sufría al contemplar el cuerpo exangüe y frío de Hyukjae.

Incapaz de asimilar lo que tenía delante, miró furiosa a Príapo.

— ¿Qué has hecho? —le preguntó.

— Fue una pelea justa, madre. O él o yo. No tenía otra opción.

Afrodita dejó escapar un grito agónico directamente desde su corazón.

— Invoqué la ira de Zeus y la de las Parcas para conseguir su libertad. ¿Quién demonios crees que eres para hacer esto? —Miró a Príapo como si su mera presencia le provocara náuseas—. ¡Era tu hermano!

Esclavo de Amor- Capítulo 28



Hyukjae dejó de mirar el hueco de la puerta y clavó los ojos en Donghae.

— Donghae, yo…

— Cállate, Hyukjae —le ordenó; no quería perder más tiempo— y enséñame cómo quieren los dioses que un hombre ame a una pareja.

Diciendo esto, lo agarró por la cabeza y lo acercó para darle un beso apasionado y profundo.

Él se lo devolvió con ferocidad, y con un poderoso y magistral envite se introdujo en su cuerpo.

Echó la cabeza hacia atrás y gruñó cuando el húmedo cuerpo de Donghae le dio la bienvenida, envolviéndolo con su calidez. El impacto que sufrieron sus sentidos fue tan poderoso que se estremeció de la cabeza a los pies. Por los dioses, era mucho mejor de lo que había imaginado.

Recordaba las palabras que le había dirigido.

«No quiero vivir sin ti, Hyukjae. ¿Lo entiendes? No puedo vivir sin ti.»

Esclavo de Amor- Capítulo 27



Hyukjae tardó tres días en recuperar toda su fuerza. Durante todo ese tiempo, Donghae estuvo a su lado. Ayudándolo.

No acababa de comprender el motivo de la devoción que Donghae le profesaba. Y su fuerza. Era el joven que había estado esperando toda su vida. Y con cada día que pasaba, era consciente de que el amor que sentía por él crecía un poco más. Lo necesitaba a su lado.

— Tengo que decírselo —se dijo a sí mismo mientras se secaba con una toalla. No podía permitir que pasara un día más sin que supiese lo que significaba para él.

Dejó el cuarto de baño y atravesó el pasillo hasta llegar al dormitorio de Donghae. Estaba hablando con Judith.

— Por supuesto que no le he contado lo que su madre me dijo. ¡Jesús!

Hyukjae retrocedió un paso y se apoyó contra la pared mientras escuchaba a Donghae.

— ¿Qué se supone que debo decirle? ¿«Por cierto, Hyukjae, tu madre me ha amenazado»?

Esclavo de Amor- Capítulo 26



Donghae se cambió en el cuarto de baño y mojó unas toallas para colocárselas en la frente.

Volvió a la habitación para refrescarlo. Le acarició el pelo, empapado de sudor.

— Estás ardiendo.

— Lo sé. Me siento como si estuviese en un lecho de brasas.

Siseó cuando Donghae le acercó la toalla fría.

— No me has contado qué tal te ha ido el día —le dijo sin aliento.

Donghae jadeó al sentir que el amor y la felicidad le invadían. Todos los días Hyukjae le hacía esa pregunta. Todos los días contaba las horas para regresar a casa junto a él.

No sabía lo que iba a hacer cuando se marchara. Obligándose a no pensar en eso, se concentró en cuidarlo.

— No hay mucho que contar —susurró. No quería agobiarlo con lo que su madre le había confesado. No mientras estuviese así. Ya lo habían herido bastante, y no sería él el que aumentara su dolor—. ¿Tienes hambre? —le preguntó.

— No.

Esclavo de Amor- Capítulo 25



Donghae sentía que el viejo dolor volvía, pero se negó a demostrarlo. Jamás le daría ese gusto a Shang de nuevo.

— No me extraña que fuera detrás de Ana —siguió Shang—. Probablemente quería probar a una pareja que no estuviese todo el rato llorando mientras se la tira.

Hyukjae giró hacia Shang con tal rapidez que Donghae apenas si fue capaz de percibir el movimiento. Shang se movió un poco pero Hyukjae se agachó y le lanzó un puñetazo a las costillas que lo envió hasta la multitud, que se agolpaba unos metros detrás de ellos. Con una maldición, se arrojó a plena carrera hacia Hyukjae. Él se ladeó un poco, le puso la zancadilla y lo empujó haciéndolo volar por los aires.

Shang aterrizó sobre la espalda.

Antes de que pudiera moverse, Hyukjae colocó el pie sobre su garganta y le sonrió con tal frialdad que Donghae comenzó a temblar de la cabeza a los pies.

Shang agarró el pie de Hyukjae con las dos manos e intentó apartarlo. Comenzó a agitarse por el esfuerzo, pero Hyukjae no se apartó.

Esclavo de Amor- Capítulo 24



Donghae sintió la presencia de Hyukjae. Se giró y lo vio de pie junto a la bañera, completamente desnudo.

Donghae dejó que su mirada se recreara con avidez en cada centímetro de aquel cuerpo bronceado, pero fue su sonrisa, cálida y fascinante, la que le robó el corazón y le dejó sin aliento.

Sin decir una sola palabra, él se metió en la ducha.

— ¿Sabes? —comentó con una naturalidad que le dejó pasmado—. Esta mañana encontré algo interesante.

Donghae observó cómo el agua resbalaba sobre él, mojándole el pelo hasta convertirlo en una masa de rizos húmedos que caían sobre su rostro.

— ¿Sí? —contestó, resistiéndose al impulso de alzar el brazo y coger uno de sus rizos. O mejor aún, mordisquearlo.

— Mmm —murmuró Hyukjae, deslizando la mano por el cordón de la ducha hasta sacarla de su soporte en la pared. Giró hasta encontrar la posición de un ligero masaje—. Date la vuelta.

Esclavo de Amor- Capítulo 23



— Sí, Judith —le contestó Donghae por teléfono mientras se vestía para ir a trabajar—. Ya ha pasado una semana. Estoy bien.

— Pues no lo parece —replicó Judith, incrédula—. Tienes la voz temblorosa.

Y realmente aún no lo había superado del todo. Pero estaba bien, gracias a Hyukjae y al hecho de no haber visto morir al pobre Lu Han.

Una vez la policía hubo acabado con los interrogatorios, Hyukjae lo llevó a casa y había procurado no pensar demasiado en lo sucedido.

— De verdad. Estoy bien.

Hyukjae entró en la habitación.

— Vas a llegar tarde. —Le quitó el auricular de la mano y le ofreció una galleta—. Acaba de vestirte —le dijo, y comenzó a hablar con Judith.

Donghae frunció el ceño cuando Hyukjae salió de la habitación; ya no podía escuchar la conversación.

Esclavo de Amor- Capítulo 22



— Es un ascensor —le explicó Donghae—. Aprietas estos botones y subes a la planta que quieres. Yo trabajo en el último piso, que es el octavo. —Y apretó el botón de diseño antiguo.

Hyukjae se puso aún más nervioso cuando comenzaron a ascender.

— ¿Es seguro?

Donghae alzó una ceja y lo miró con curiosidad.

— No me puedo creer que el hombre que se enfrentaba sin miedo a los ejércitos romanos esté ahora asustado de un simple ascensor.

Hyukjae le dedicó una mirada irritada.

— Sé lo que son los romanos, pero esto me resulta desconocido.

—No es muy complicado. —Señaló a la trampilla del techo—. Sobre esa puertecilla hay unos cables que suben y bajan la cabina, y también hay un teléfono —dijo, señalando el intercomunicador situado bajo los botones—. Si el ascensor se queda atascado, lo único que hay que hacer es apretar el botón del teléfono y, el equipo de emergencia acudirá de inmediato.

Los ojos de Hyukjae se oscurecieron.

— ¿Y suele quedarse atascado con mucha frecuencia?

— La verdad, no. Llevo trabajando en este edificio cuatro años y no ha sucedido ni una sola vez.

Esclavo de Amor- Capítulo 21



— Sabes que no voy a permitir que te haga daño.

— Te lo agradezco mucho, Hyukjae. Pero este hombre está…

— Muerto si se acerca a ti. Sabes que no te abandonaré.

— Por lo menos no hasta la próxima luna llena.

Hyukjae apartó la mirada y Donghae asimiló la verdad.

— No pasa nada —dijo con valentía—. Puedo hacerme cargo de esto, de verdad. He estado solo durante años. Ésta no es la primera vez que un cliente me acosa. Y dudo mucho que vaya a ser el último.

Los ojos de Hyukjae lanzaron llamaradas cuando le miró.

— ¿Cuántos de tus pacientes te han acosado?

— No es tu problema, sino el mío.

Hyukjae siguió mirándolo como si estuviese a punto de estrangularlo.

Esclavo de Amor- Capítulo 20



Después de desayunar, Donghae decidió enseñarle a conducir.

— Esto es ridículo —protestó Hyukjae mientras Donghae aparcaba en el estacionamiento del instituto.

— ¡Venga ya! —se burló—. ¿No sientes curiosidad?

— No.

— ¿Que no?

Hyukjae suspiró.

— Esta bien, un poco.

— Bueno, entonces imagina las historias sobre la gran bestia de acero que condujiste alrededor de un aparcamiento que podrás contarles a tus hombres cuando regreses a Macedonia.

Hyukjae lo miró perplejo.

— ¿Eso significa que estás de acuerdo con que me marche?

Esclavo de Amor- Capítulo 19



— Ya veo que significan mucho para ti. Se te ilumina el rostro cuando hablas de ellos.

Algo en su mirada le dijo a Donghae que él estaba pensando en otro modo de hacer que se iluminara…

Tragando saliva ante la idea, se dio la vuelta y rebuscó en la estantería de la derecha, donde guardaba los clásicos, mientras Hyukjae seguía mirando los de la izquierda.

— ¿Qué te parece éste? —le preguntó él, con una de sus novelas románticas en la mano.

Donghae soltó una risita nerviosa al ver a la pareja que se abrazaba medio desnuda en la portada.

— ¡Señor!, me parece que no.

Hyukjae miró la portada y alzó una ceja.

— Vale —dijo Donghae quitándole el libro de la mano—. Has descubierto mi más profundo secreto. Soy un adicto a las novelas románticas, pero lo último que necesitas es que te lea una apasionada escena de amor en voz alta. Muchísimas gracias, pero no.

Esclavo de Amor- Capítulo 18



— Nani ¿crees que es posible que Hyukjae pueda trabajar como profesor en la facultad una vez acabemos con la maldición? Estaba pensando que pod…

— No, Donghae —le interrumpió él.

— ¿Que no qué? Vas a necesitar…

— No voy a quedarme aquí.

La mirada fría y vacía que tenía en aquel momento era la misma con la que le había mirado la noche en que lo convocaron. Y a Donghae lo partió en dos.

— ¿Qué quieres decir? —inquirió. El desvió la mirada.

— Atenea me ha hecho una oferta para devolverme a casa. Una vez rompamos la maldición, me enviará de nuevo a Macedonia.

Donghae se esforzó por seguir respirando.

— Entiendo —dijo, aunque se estaba muriendo por dentro—. Usarás mi cuerpo y después te irás. —Y siguió con un nudo en la garganta: — Al menos no tendré que pedir a Judith que me lleve a casa después.

Esclavo de Amor- Capítulo 17



Algo iba mal. Donghae lo notaba en el ambiente mientras conducía hacia el Barrio Francés. Hyukjae iba sentado junto a él, mirando por la ventana.

Había intentado varias veces hacerlo hablar, pero no había modo de que despegara los labios. Todo lo que se le ocurría era que estaba deprimido por lo sucedido en el cuarto de baño. Debía ser duro para un hombre habituado a mantener un férreo control de sí mismo perderlo de aquel modo.

Aparcó el coche en el estacionamiento público.

— ¡Vaya, qué calor hace! —exclamó al salir y sentirse inmediatamente asaltado por el aire cargado y denso.

Echó un vistazo a Hyukjae, que estaba realmente deslumbrante con las gafas de sol oscuras que le había comprado. Una fina capa de sudor le cubría la piel.

— ¿Hace demasiado calor para ti? —le preguntó, pensando en lo mal que lo estaría pasando con los vaqueros y el polo de punto.

Esclavo de Amor- Capítulo 16



Al llegar con el desayuno al porche, Hyukjae estaba sentado en una silla de mimbre, tenía la cabeza apoyada en el respaldo y los ojos cerrados; su expresión era serena.

Como no quería molestarlo, retrocedió.

— ¿Sabes que todo mi cuerpo percibe tu presencia? Todos mis sentidos son conscientes de tu proximidad —le confesó mientras abría los ojos y le miraba con un deseo abrasador.

— No lo sabía —dijo Donghae nervioso, ofreciéndole el cuenco. Él lo cogió, pero no volvió a hablar del tema. Comenzó a comer en silencio.

Absorbiendo el calor del sol, Hyukjae escuchaba la suave brisa y se recreaba con la presencia cercana y relajante de Donghae.

Se había despertado al amanecer para contemplar, a través de las ventanas, la salida del sol. Y había pasado una hora disfrutando del contacto del cuerpo de Donghae.

Él lo tentaba de un modo que jamás había experimentado. Por un solo minuto se permitió barajar la posibilidad de permanecer en esta época.

Esclavo de Amor- Capítulo 15



— ¿Qué le ocurrió a Yoochun? —siguió Donghae. Quería que siguiera hablando mientras estuviese de humor—. ¿Murió en combate?

Él soltó una amarga carcajada.

— No. Cuando fuimos lo suficientemente mayores para unirnos al ejército, lo mantuve a salvo en el campo de batalla. Había prometido a Junsu y a su familia que no permitiría que le ocurriese nada.

Donghae sintió el corazón de Hyukjae latiendo con rapidez bajo sus brazos.

— Según pasaban los años, pronunciaban mi nombre con temor y respeto. Mis victorias se convertían en leyenda, y se contaban una y otra vez. Cuando regresaba a Thimaria, acababa durmiendo en la calle, o en la cama de cualquier joven que me abriese la puerta para pasar la noche. De ese modo pasaba el tiempo hasta que regresaba a la batalla.

A Donghae le escocían los ojos por las lágrimas; la voz de Hyukjae estaba cargada de dolor. ¿Cómo podían haberlo tratado así?

— ¿Qué pasó para que cambiaran las cosas? —le preguntó. Él suspiró.

— Una noche, mientras buscaba un lugar para dormir, me tropecé con ellos dos en la calle. Estaban abrazándose como dos enamorados. Me disculpé rápidamente pero, al alejarme, escuché a Yoochun hablando con Junsu.

Esclavo de Amor- Capítulo 14



— ¿Que no puedes qué?

— Tener un orgasmo.

Donghae abrió la boca, atónito. ¿Estaría diciendo la verdad? De todos modos, sus ojos tenían una expresión mortalmente seria.

— Es parte de la maldición —le explicó él—. Puedo darte placer, pero si me tocas justo ahora, sólo conseguirás hacerme más daño.

Sufriendo por él, le acarició la mejilla

— Entonces, ¿por qué…?

— Porque quería hacerlo.

No lo creía. No. Apartó la mano de su rostro y miró hacia otro lado.

— Querrás decir porque tenías que hacerlo. Por la maldición también, ¿no es cierto?

Esclavo de Amor- Capítulo 13



Estaban sentados en el suelo, comiendo delante del sofá, mientras veían Matrix.

Donghae observó a Hyukjae mientras permanecía unos minutos atento a la película. Aun distraído, comía de forma impecable. Donghae estaba todo cubierto de manchas de salsa, y él ni siquiera había dejado caer una sola gota.

— Enséñame cómo haces eso —le dijo. Hyukjae lo miró con curiosidad.

— ¿El qué?

— Lo que haces con la cuchara. Me estás poniendo de los nervios. No consigo que mis tallarines acaben enrollados en el tenedor; se quedan todos sueltos y me pongo perdido.

—Claro, y no queremos que nos rodeen un montón de tallarines gigantes que lo dejen todo hecho un asco, ¿verdad?

Donghae se rió porque sabía que no hablaba precisamente de los tallarines.

— A ver, ¿cómo lo haces?

Esclavo de Amor- Capítulo 12



Hyukjae y Donghae ayudaron a Judith a desmontar el puestecillo ambulante y a guardarlo todo en el jeep, antes de regresar a casa sorteando el tráfico típico de un viernes por la noche.

— Has estado muy callado —le dijo Donghae mientras se detenía en un semáforo en rojo.

Observó cómo la mirada de Hyukjae seguía el movimiento de los automóviles que pasaban junto a ellos. Parecía perdido, como alguien que se debatiera en el límite entre la fantasía y la realidad.

— No sé qué decir —respondió tras una breve pausa.

— Dime cómo te sientes.

— ¿Sobre qué?

Donghae se rió.

Esclavo de Amor- Capítulo 11



Hyukjae miró fijamente a Donghae; su mente no paraba de darle vueltas a lo que acababa de decir.

¿Sería cierto? ¿Podría atreverse a creerlo? ¿A tener esperanza después de tanto tiempo…?

— ¿Tu segundo apellido es Alexander? —repitió, incrédulo.

— Sí —le respondió él, con una sonrisa alentadora en el rostro. Cupido observó a su hermano con una mirada severa.

— ¿Ya habéis intimado vosotros dos?

— No —contestó Hyukjae—. Aún no —y pensar que había estado enfadado por eso…

Donghae había evitado que cometiera el tercer error más grande de su vida. En ese momento lo besaría. Una sonrisa iluminó el rostro de Cupido.

— Bueno, maldita sea mi suerte… En fin, mejor no nombrar la cuerda en casa del ahorcado… Nunca he conocido a un joven que pudiese estar cerca de ti más de diez minutos sin arrojarse a…

Esclavo de Amor- Capítulo 10



Donghae permaneció muy quieto mientras se esforzaba por digerir todo lo que había visto y oído.

— No puede haber sido real. Debe ser algún tipo de alucinación.

Hyukjae suspiró con cansancio.

— Me gustaría poder creerlo.

— ¡Dios Santo!, ¡ése era Cupido! —exclamó Judith extasiada—. Cupido. El real. Ese querubín tan mono que tiene poder sobre los corazones.

Hyukjae resopló.

— Cupido es cualquier cosa menos «mono». Y con respecto a los corazones, se encarga de destrozarlos.

— Pero hace que la gente se enamore.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...