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The Lover- Final




Amigos, reflexionó Hyukjae mientras se hundía en la almohada, exhausto, siempre que no tuviera que ver a Kyuhyun con Donghae. El prometido de Kyuhyun. El amado de Hyukjae.

Inspiró hondo e hizo una mueca cuando las agujas de dolor se clavaron en su hombro y brazo. Aunque tal vez, mereciera la pena soportar las heridas, por la sencilla razón de que lo dispensaban de cumplir con su papel de prometido complaciente. Mejor aún, su herida significaría el aplazamiento de sus nupcias. Intentó suprimir el alivio empañado de culpabilidad.

En cuanto a la boda de Kyuhyun, de una cosa estaba seguro. Fuese cual fuese la excusa que tuviera que inventar, pensaba aislarse en el campo y permanecer allí hasta que el acontecimiento hubiese quedado atrás.


Diez días después, Hyukjae estaba sentado en un sofá de la biblioteca en su casa de campo. El torturador traqueteo del viaje desde Londres lo tuvo sumido en el olvido del láudano durante los primeros dos días desde su llegada. Aquella mañana, se sentía lo bastante recuperado para haber insistido en abandonar la cama.

Se sentía mejor estando levantado. Allí, en aquel lugar entrañable, podía hojear sus libros, recibir los despachos de Londres y, en bendita soledad, contemplar el paisaje de Donghae, que se había llevado para colgarlo encima de la chimenea.

En el jardín que se veía por la puertas de cristal, había encargado a los jardineros que plantaran lavanda. A pesar del frío primaveral, estaba agarrando. A mediados de verano, los tallos de color verde grisáceo echarían sus olorosos brotes. Para entonces, ya estaría sin vendas, caminaría sin un bastón y, quizá, pudiese ver por el ojo que seguía cerrado por la inflamación.

The Lover- 14




—Sí, pero ya te hizo olvidar en una ocasión su compromiso con Ryeowook. Temo que lo vuelva a intentar.

—No lo hará.

—Yo no estoy tan convencido —Kyuhyun sonrió con ironía—. Aunque reconozco que, si estuviera en su pellejo, también me resultaría casi imposible renunciar a ti. Pero quiero proponerte una sencilla solución. Cásate conmigo, Donghae.

Aunque  había  insinuado  sus  intenciones  en  más  de  una  ocasión,  Donghae  no imaginaba que se declararía tan pronto. En su estado de turbación presente, no se hallaba en condiciones de responder.

—Kyuhyun, por favor... —murmuró.

—Solo te pido que lo consideres, Donghae. No era mi intención presionarte, pero, a pesar de tus esfuerzos y los de Hyukjae, es probable que volváis a encontraros. A mi esposo no se atrevería a ofrecerle más que la cortesía más breve. Y, si el brillo de tu presencia lo cegara momentáneamente, yo estaría allí para disuadirlo.

Un refugio más allá de la tentación, donde la seductora idea de hallar la forma de estar con Hyukjae, una esperanza que parecía incapaz de exterminar por completo, moriría lentamente por asfixia. Kyuhyun podría protegerlo de Hyukjae... y de sí mismo.

El enojo por su propio egoísmo disipó aquella quimera.

The Lover- 13






Todavía furioso, Donghae desvió su mirada furibunda de lady Jieun, cuyo rostro adquiría un alarmante tono encarnado, a los demás Grandes que contenían el aliento junto a Henry.

—¿Alguien más desea que le traigan el abrigo? En ese caso, por favor, pronúnciense. No deseo incomodar a mis criados una segunda vez.

Durante un momento, nadie dijo una palabra. Luego, una risa cristalina emergió por detrás del grupo congregado en torno a Henry.

—Lord y joven Lord Lau, Aiden, perdonadme por llegar tarde — el grupo se dividió como el mar Rojo ante Moisés y, apoyándose pesadamente en su bastón, el tio abuelo de Donghae, lord Leeteuk, joven conde viudo de Doone, avanzó con lentitud.

Para asombro de Donghae, el anciano se acercó y lo besó en las dos mejillas.

— ¡Hablas igual que tu padre! Aunque todavía te falta un poco para ser tan desdeñoso como él. Sally —se volvió hacia lady Jersey—, ¿te acuerdas de las miradas fulminantes de mi sobrino político, el difunto duque de Mokpo? —explicó a los presentes, que escuchaban con avidez—. ¿No crees que este chiquillo ha heredado el mismo genio?

Donghae se vio sometido a la atenta inspección de un par de sagaces ojos oscuros. Por lo visto, la pasó, porque la mujer llamada Sally avanzó para estrecharle la mano.

The Lover- 12




—Perdóname si hablo con franqueza, pero sé que debes de estar preocupado por mi relación con Henry. Te ruego que creas que, aunque es el hermano de Spencer y los dos se asemejan en algo, mis sentimientos hacia él, y los suyos hacia mí, son por entero fraternales.

Por primera vez, Zhoumi lo miró directamente a los ojos, como si quisiera sopesar la veracidad de aquella afirmación.

—Me gustaría creerlo.

—Otro rasgo de los militares que, sin duda, conocerás es que, cuando toman una decisión, resulta terriblemente difícil disuadirlos.

Por primera vez, Zhoumi desplegó una sonrisa genuina.

—Es cierto que tiende a dar órdenes, como si yo fuera un soldado que necesita dirección. Donghae rió.

—¡Así es! Si es preciso, uniremos nuestras fuerzas contra él. No fingiré... ante todo, deseo que mi hijo sea bien recibido en esta casa. Pero no pienso entrometerme sin tu aprobación.

Ya estaba, ya lo había dicho. Lo que ocurriera después dependería del encantador y sereno joven que estaba sentada frente a él. Cerró los ojos e intentó sofocar la chispa de esperanza que Henry había encendido en su precipitación, de que el joven esposo que había sido desterrada a los dieciséis años pudiera, por fin, volver a casa.

The Lover- 11




Kyuhyun estaba de pie junto a la chimenea cuando Donghae entró en el salón momentos después.

—Buenos días, Kyuhyun. Qué grata sorpresa. ¿Qué te trae por aquí? Ningún contratiempo, espero.

Kyuhyun se volvió entonces y estudió su rostro.

—¿No debería preguntarte yo eso?

Donghae movió imperceptiblemente la cabeza. Estaba tan confuso aquella mañana, que tardó un momento en comprender lo que decía.

—¿Por qué crees que he sufrido un contratiempo?

Kyuhyun guardó silencio durante unos momentos, mientras seguía sometiéndolo a un atento escrutinio, como si buscara... Donghae no podía adivinar el qué. Por fin, dijo:

—Traje una nueva yegua a Londres para que la probaras —profirió una breve carcajada—. Como una sorpresa. La traje esta mañana a primera hora, imaginando que estarías despierto, y... y vi a Hyukjae saliendo de aquí.

La vergüenza y el pesar ascendieron en espiral por todo el cuerpo de Donghae. Quería explicarse, disculparse, pero ¿cómo iba a justificar la cruda verdad que habían visto sus ojos?

—Ya imagino lo que estarás pensando de mí. Lo único que puedo decir es...

— ¡Por favor, no! —Kyuhyun tomó su mano y la besó—. Pienso que eres el joven más hermoso, inteligente y valiente que he conocido. Nada, nada de lo que ocurriese podría hacerme cambiar de opinión —desvió la mirada—. Sin embargo, tenía entendido que Hyukjae... había renunciado a ti.

The Lover- 10




—Buenas noches, precioso señor —dijo una voz apenas articulada—. Una belleza como la suya no debería estar solo.

Un penetrante olor a alcohol penetró en su nariz. La arrugó con desagrado y reconoció al mismo tiempo uno de los bravucones más persistentes que, tiempo atrás, acostumbraban a pasarse por su tienda: ¿Lord Sehun? De repente, deseó que Heechul no se hubiese negado rotundamente a acompañar a su señor a una representación de Shakespeare, cuyo lenguaje no acertaba a descifrar.

El hombre ebrio iba acompañado de otros que se apiñaron en torno a él. Donghae intentó retroceder, pero el estrecho pasillo se lo impedía.

—Mirad a quién me he encontrado, chicos —dijo Sehun—. Nuestro hermoso tendero, aquí solo y suplicando compañía —riendo, lo asió del brazo.

La furia y el pánico le cenaron la garganta. Sin Heechul, tendría que hacerles frente él solo. A uno de aquellos rufianes borrachos podría encararse, pero ¿a cuatro?

¿Qué derecho tenían a echar a perder su diversión con sus modales vulgares? Poniendo freno a su creciente indignación, se soltó el brazo.

—No me agrada su presencia, señor. Haga el favor de retirarse.

—No se muestra muy amistoso, Sehun —dijo uno.

The Lover- 9




Tarareando, Donghae colocaba sándwiches y panecillos en la bandeja del té. Complacido con los progresos de sus empleadas, había vuelto temprano a casa. Podría anunciarle a Hyukjae que «Créations Mr Donghae» pronto tendría su debut.

Esperaba que, como primer inversor, recibir a la noticia con entusiasmo... aunque no estaba seguro. Su breve nota, de escritura casi ilegible, tan distinta de su letra precisa acostumbrada, ponía de manifiesto la profundidad de su dolor por la muerte de su amigo.

Recordó vívidamente haber sufrido tales golpes, y una infinita ternura floreció en su pecho. Ansiaba que lo visitara, que se desahogara con él, para ofrecerle comprensión y consuelo conyugal.

La idea lo paró en seco. Con las mejillas en llamas, se repitió una vez más, como al parecer debía hacer con creciente frecuencia en las últimas semanas, que no tenía derecho a inmiscuirse en su vida personal. Debía reprimir aquellos instintos, para no caer en la tentación de verse desempeñando una función a la que no podía aspirar.

Oyó sus inconfundibles pasos en el pasillo y una sonrisa brotó de sus labios. Una ráfaga de viento frío y cargado de lluvia, recuerdo de la ventisca que había asolado la ciudad todo el día, entró en la estancia con él.

Con el rostro exhausto y sin afeitar, se acercó y le atrajo de inmediato a sus brazos. Sintiendo una fuerte compasión por su evidente angustia, Donghae lo abrazó con fuerza.

The Lover- 8



Con un suspiro, Donghae dejó a un lado el libro que llevaba sin leer desde hacía largo rato. Era más de medianoche, una hora en la que un tendero que debía levantarse al alba tendría que estar durmiendo. Aun así, el desasosiego lo mantenía despierto.

Hyukjae llevaba sin ir a verlo desde hacía cuatro días, desde la mañana en la que había sorprendido a Hyung. Se mostró ofendido, casi furioso por no haberle confiado la existencia de su hijo. ¿Seguiría enfadado?

¿O sería aquella furia, simplemente, un catalizador del principio del fin? ¿O el fin en sí mismo?

Como nunca había tenido un amorío, no sabía cómo terminaban. Pensándolo bien, suponía que las visitas de Hyukjae se irían haciendo cada vez menos frecuentes hasta que cesaran de forma definitiva, seguramente, con un intento por su parte de hacerle un lujoso regalo de despedida, que él rechazaría con rotundidad.

Pero tal vez no fuera así. Tal vez terminaría sin más, bruscamente, sin previo aviso. Tal vez no volviese a verlo, ni a sentir sus caricias, ni a oír el cautivador sonido de su risa. Fue preso de un abatimiento tan profundo e inesperado que se quedó sin aliento.

—Donghae.

Inspiró con aspereza al oírlo, creyendo al principio que había imaginado su voz. Luego, Hyukjae apareció en el círculo de luz de la vela. Con un pequeño grito, Donghae saltó de la cama y corrió hacia él, mientras el libro resbalaba, olvidado, al suelo.

The Lover- 7




—Me reuniré contigo todas las noches hasta mi marcha, pero a mi regreso, tendré las veladas más... ocupadas. Mi joven hermano se presenta este año en sociedad, como ya te he comentado en alguna ocasión.

—Sí. Debes respaldarlo, por supuesto.

Hyukjae hizo una mueca.

—Temo que sí, aunque preferiría soportar cien tediosas cenas políticas a bailar una sola noche en Almack's.

—¿Estás seguro de que no estarás... demasiado ocupado? No querría ser un estorbo para tus obligaciones familiares. Ya te he acaparado bastante. Quizá fuera mejor que dejáramos...

— ¡No! —exclamó Hyukjae, preso de una intensa alarma—. No —repitió con más calma, mientras se frotaba unas palmas repentinamente húmedas sobre los pantalones—. Tendré menos tiempo libre, pero no tengo intención de sacrificar la compañía de mis... queridos amigos solo para apoyar el debut de mi hermano —todavía conmocionado, ansiando la seguridad de la proximidad de Donghae, lo atrajo hacia sus brazos—. Pero basta de charlas —murmuró junto a su frente, y lo besó. Impulsado por una necesidad abrumadora demasiado compleja para explicarla, profundizó el beso con avidez. La llamarada instantánea de deseo de Donghae lo tranquilizó y lo serenó.

No podía hacer nada para resolver la incertidumbre del futuro, pero el presente era de ellos. Lo aprovecharía al máximo. Lo apretó contra su pecho, sin dejar de besarlo, y lo llevó al segundo piso.

The Lover- 6




Era, sin duda alguna, una casa preciosa. Un precioso nido de amor en el que un hombre rico podría instalar a su amante. Mientras pasaban de habitación en habitación, la angustia y la indignación de Donghae fueron creciendo hasta que, cuando Hyukjae abrió con una reverencia la puerta de un dormitorio tan exquisito que Donghae sintió deseos de llorar, no pudo soportarlo más.

Se desembarazó de su mano, caminó hasta la ventana, y fijó la vista en la calle para mantener la voz firme.

—No la quiero. ¡No pienso vivir aquí!  ¿No te lo había dicho ya?

—Pero, querido mío, creía que estabas muy satisfecho con los progresos de tu sombrerería

—No pienso... —las palabras de Hyukjae penetraron el muro de su furia, y se interrumpió—. ¿Mi sombrerería? ¿Qué tiene que ver la tienda con esto?

—Todo, por supuesto. ¿En qué creías que estaba pensando? Ven, siéntate.

Antes de que Donghae pudiera resistirse, lo tomó del brazo y lo condujo a un elegante sofá georgiano. Con el semblante cándido de un monaguillo, se sentó a su lado.

—¿No has dicho en más de una ocasión lo frustrante que es para ti diseñar un sombrero y ver cómo tu cliente lo echa a perder combinándolo con un traje o vestido desastroso? ¿ y lo mucho que te gustaría crear el atuendo completo?

The Lover- 5




—Donghae, para. No puedes seguir viendo el hilo negro sobre un fondo negro.

—Un poco más y habré terminado.

—Ya basta —dijo Hyukjae, y le puso las manos sobre los hombros para apartarlo con suavidad de la mesa. Pero, al sentir su piel bajo los dedos, toda su pasión contenida volvió a adueñarse de él. Se estremeció y se quedó inmóvil, para resistir el repentino e intenso deseo de abrazarle.

Donghae también se había quedado quieto, y Hyukjae advirtió que contraía los músculos. Sin pensar, empezó a masajearle los hombros.

—Aah —suspiró Donghae—. Qué maravilla.

—No me extraña que te duelan los hombros, si te pasas delante de esta mesa de trabajo todos los días —lo regañó, y amplió el masaje a su cuello y parte superior de los brazos.

—Me riñe igual que Heechul —dijo con una risita. El sonido era tan contagioso, que Hyukjae se sorprendió riendo también. Donghae se dio la vuelta para mirarlo y, al contemplar aquellos ojos grandes, volvió a contener el aliento.

Lentamente, la sonrisa de Donghae se disipó. Cuando, impotente, incapaz de resistirse, Hyukjae bajó los labios, él se estiró para ir al encuentro de su beso.

Hyukjae lo besó largamente y con anhelo, combatiendo la urgencia inmediata de deslizar las manos en su pecho. Por fin, lo soltó con desgana.

The Lover -4




«Idiota», se castigó. «Por supuesto que no es un cualquiera, aunque la acabes de tratar como tal. Por supuesto que compró este lujoso, pecaminoso e irresistible pijama para su marido, el hombre al que adoraba... y adora todavía. ¡Era su marido, maldita sea! Es de esperar que lo amara» .

Se abrochó el último botón con un ademán violento.

—Lo único que te pido es que no lo lamentes —dijo con brusquedad—. No podría soportarlo.

Donghae alzó sus ojos con sorpresa, atrapándolo en sus profundidades perplejas. Impotente, Hyukjae fue incapaz de desviar la mirada.

—No lo lamento —dijo lentamente, pasado un momento. Se cuadró de hombros y se enderezó—. De verdad, no lo lamento.
—Ojalá pudiera creerlo. Pero no tienes por qué preocuparte, ya me voy. No tengo por norma violar a jóvenes viudos desconsolados.

Hyukjae tomó los pantalones.

Donghae interceptó su mano y, con la otra, giró su barbilla hacia él para poder mirarlo a los ojos una vez más. Hyukjae trató de volver la cabeza, convencido de que su rostro reflejaba todas sus emociones turbulentas y su absurdo agravio infantil. Pero Donghae lo retuvo y lo miró con atención. Pasado un largo momento, susurró:

—No lo lamento — y lo besó.

The Lover -3



Con las manos en los extremos del pañuelo de cuello sin atar, Hyukjae volvió a mirar la nota dejada sobre la cómoda.

Lord Eunhyuk:

Me complacería enormemente que me honrara con su presencia esta noche, a las ocho en punto, para cenar...

Señor Park Donghae


Hyukjae releyó la nota, aunque no tenía necesidad de mirar el papel para evocar las palabras.

Cerrando los ojos mientras se anudaba el pañuelo, volvió a verlo como lo recordaba en el minúsculo jardín de atrás de su tienda: el pelo grueso, brillante, un traje de color lavanda que realzaba su elegante figura...

Se presentaría en su casa en menos de una hora. Una espiral de deseo, expectación y euforia se desató en su abdomen solo de pensarlo. El doncell le abriría la puerta y el señor lo recibiría, seguramente, en alguna habitación del piso de arriba.

Al imaginarlo, se quedó sin aliento, los latidos de su corazón se intensificaron y cerró los dedos en tomo a la tela de hilo.

«Contente», se dijo, e inspiró hondo para serenarse. «Solo te ha invitado a cenar. Lo más probable es que quiera darte las gracias, debidamente, por tu amable intervención».

«Ah, pero si pretende algo más...»

The Lover -2



—Cariño, ni siquiera sabes cómo hacerlo –antes de que Donghae tuviese tiempo de reaccionar, le dio un manotazo en la boca.

El golpe lo impulsó contra el escritorio, y se golpeó la cadera con la superficie de Henryle. Un reguero de sangre resbaló del labio herido. Asustado pero furioso, buscó a tientas algo que sirviera de arma. Cerró los dedos en tomo al pesado tintero de cristal, lo arrastró hasta su espalda y se enderezó para encararse con Youngmin.

Este se retiraba, indiferente. Después de dos pasos, se detuvo para hacer una reverencia exagerada.

—Piense en las ofertas. En las dos. Porque le aseguro, señor, que sus problemas no han hecho más que empezar.

Un hombre entró y se detuvo.

–¿Mr Donghae?
  
Con la mano cerrada en torno al tintero, Donghae se volvió hacia la puerta. En aquel instante, en lugar de uno de los secuaces de Youngmin, vio una figura cuyo atuendo elegante proclamaba su origen noble, mientras su cerebro registraba el acento culto de su voz. Al momento siguiente, reconoció al hijo de lady Sora, y el alivio lo abrumó.

—Discúlpeme, no sabía que tuviera a un cliente –dijo, mirando con recelo al señor Youngmin.

Ocultando el lado herido de su rostro, Donghae soltó el tintero e intentó recobrar la compostura.

The Lover -1



Park Donghae caminaba con sigilo, escondiéndose tras los arbustos del jardín de la plaza de Saint James. Después de años de implacable sol portugués, el frío húmedo de la mañana penetraba fácilmente en sus huesos, y se estremeció a pesar del abrigo de lana que llevaba. Se detuvo en la esquina del jardín, se apretó aún más contra las ramas que sobresalían por encima de su cabeza y escudriñó la mansión londinense que se hallaba enfrente.

¿Estaba la aldaba quitada? Dada la distancia y la neblina reinante, no podía estar segura. Las ventanas que daban a la plaza tenían las contraventanas cerradas, pero como apenas había amanecido, no era una señal fiable de que el dueño estuviera fuera de la ciudad.

Con cautela, deshizo lo andado, atravesó la plaza ocultándose tras el jardín y se adentró en la callejuela de más allá. Con el corazón golpeándole con fuerza las costillas, atravesó la verja de atrás. Sin duda, en una mansión como aquella, con una afluencia continua de vendedores y proveedores, vestido como un tendero, pasaría desapercibido.

Un suave murmullo de voces emergía de la puerta entreabierta de la cocina. Donghae hizo acopio de valor, atravesó a paso rápido el patio desierto del establo, llamó con los nudillos y entró. Un corrillo de criados se agrupaba en tomo al hogar, con tazas de té humeante en la mano. Donghae se volvió hacia la mujer madura que llevaba un manojo de llaves colgado de la cintura y saludó con una reverencia. .

—Traigo un paquete para milord anunció —imitando el acento cerrado de los campesinos locales—. Mi señor me ha encargado que lo entregue personalmente.

The Lover



Introducción



Título: The Lover
Autora original: Julia Justiss
Título original: Comprometido con otra
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna

Comentario de adaptadora: Disfruten la lectura... Como lo mencioné en Octubre 15/15 seguiré los pasas de mi comadre Lunis y por lo cual la conocí, su maratón Sichul por la ida de Hee al army, yo haré 21 meses con EunHae, asi que les dejo la primera de varias...


Descripción:

Desheredado, pero profundamente enamorado, Park Donghae huyó a la Península con su apuesto y joven capitán. Seis años después, la viudedad lo impulsó a regresar a Inglaterra... y a arrojarse a los brazos de Lee Hyukjae, el irresistible conde de Eunhyuk. Hyukjae le entregó su corazón... pero nunca podría darle su apellido.

Profunda y eterna, así era la pasión que Park Donghae inspiraba en Lee Hyukjae. Aquel joven era su destino, el amor de su vida, pese a no pertenecer a la nobleza. Pero el honor, y una promesa a su mejor amigo, exigían que se desposara con otro... y abandonara la única dicha que había conocido.


La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.



yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...