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Marcado VI- Final




Pasé semanas vacilando entre la abrumadora cantidad de amor que sentía por este hombre y la ardiente necesidad de saber lo que estaba ocultándome. Un día estaba seguro de que cualquiera que fuera el secreto que Kangin escondía no importaba porque quería estar con él más de lo que quería nada. El siguiente estaba siendo comido vivo por la curiosidad acerca de qué estaba escondiendo y sabía que nunca sería capaz de dejarlo ir. Era como estar atrapado en medio de un tira y afloja emocional entre mi cabeza y mi corazón, y ninguno estaba ganando.
Mi mamá me decía que lo superara. Kook seguía diciéndome que fuera tras él y yo no tenía ni idea de qué era lo correcto por hacer. Estaba solo y lo echaba de menos, pero no fue hasta que Zhoumi me llamó hoy y me dijo que Kangin había comprado una casa y que nunca lo habría hecho si no hubiera sido por mí, que realmente entendí que lo amaba lo suficiente como para dejarlo mentirme.
Zhoumi me dio a entender que si había pensado en eso, probablemente podría entender por qué él estaba convencido de ocultarme esto en particular y eso hizo que mis empantanados y largamente reprimidos instintos volvieran de nuevo a la vida. Cuando algunas de las piezas comenzaron a hacer clic en su lugar, tuve que evaluar si realmente quería saber la verdad o no. Lo amaba y amaba a mi madre, y tenía la sensación de que entrometerme en esa caja de Pandora en particular iba cambiar lo que sentía por uno si no por los dos, para siempre. Además, mientras Zhoumi no estaba dispuesto a dejar el gato proverbial fuera de la bolsa, me había dado suficientes pistas para hacerme sospechar que sabía que había ciertas líneas que aunque los amara, era imperdonable que las cruzaran. Sabía que lo que sea que había ocurrido entre las dos personas que más amaba no era muy importante, y me había resignado a dejar las cosas así si eso significaba que podía conservarlos a los dos.

Marcado VI- 17




Por suerte, uno de los chicos en la escena había pasado por la academia conmigo y Kook, así que pude bajar mis manos y dar un resumen de la caótica escena con bastante rapidez. Sabía que iba a tener que pasar por otra investigación, ya que había sido un tiro fuera de servicio, pero por suerte el bar tenía cámaras y había un testigo viable, por lo que no estaba demasiado preocupado por las consecuencias en esta ocasión. Me aseguré de que supieran que Kangin era una víctima y no un sospechoso, porque si miraban sus antecedentes, elevaría más preguntas de las que la situación requería y él ya tenía bastante con ser acusado de crímenes que no había cometido.
Estaba sentado en uno de los taburetes de la barra contándole los acontecimientos a uno de los detectives y Kangin estaba sentado a mi lado contándole su versión a otro. No sé cuándo sucedió, pero en algún momento él se había acercado y tomado una de mis manos entre las suyas. Sus dedos se cerraron alrededor de los míos y dejé que mis dedos se apoyaran contra el lugar donde su pulso era firme y fuerte.  Incluso si realmente era nuestro final, estaba muy agradecido por el hecho de que no le había sucedido nada.
—Así que, ¿algunos de ustedes conoce al joven? —El detective que estaba hablando con Kangin miró entre nosotros mientras hacía la pregunta. Me acerqué un poco más a Kangin para que mi costado estuviera presionado en el suyo.
—¿Qué joven? Jared entró solo.

Marcado VI- 16




No tuve que levantar la vista cuando sus botas golpearon en la parte inferior de las escaleras del porche para saber que mi hermano había encontrado el camino hacia donde yo estaba. De alguna manera, siempre se las arreglaba para aparecer cuando más lo necesitaba.

Al principio había dejado Seúl sin decirle nada a nadie. No le dije a Siwon que me iba, y no llamé a Zhoumi para hacerle saber qué estaba pasando. Solo tomó que bajara del avión y tomara un taxi a la oficina del abogado de mi padre para que cambiara de opinión. Estuve inmediatamente inundado de tanta información, se me dieron tantas decisiones por tomar, que tuve que tomarme un segundo para ordenar mi mente y darme cuenta que no podía cerrar la puerta sobre dónde había estado y quién había sido por mí mismo. Necesitaba que Zhoumi me ayudara a hacerlo de una vez por todas.
Llamé a mi hermano pequeño y lo puse al día, lo que por supuesto llevó a que me gritara durante cinco minutos por tratar de manejar todo esto yo solo. Supe tan pronto como colgué el teléfono que estaría haciendo una aparición tan pronto como pudiera organizar volver a un lugar al que ninguno de los dos quería volver a ver jamás.
Llamé a Siwon y también le di un pequeño resumen. Lo tomó más estoicamente y me dijo que me tomara tanto tiempo como necesitara. También me recordó que estaba allí, que todos estaban allí si necesitaba algo, y me dijo que no me olvidara de ese hecho. Le dije que estaba lejos de tomar las cosas buenas en mi vida por sentado, y que le haría saber cómo resultaba todo.

Marcado VI- 15




—¿Qué demonios está pasando aquí? —Necesitaba respuestas al por qué él estaba actuando tan extraño, las necesitaba, como, ayer.
Kangin hizo su silla hacia atrás. Miré con suplica en su dirección mientras se ponía de pie.
—¿Kangin? —Su nombre salió en un susurro mientras caminaba hacia mí—. ¿Exactamente de qué me estoy perdiendo?
Puso su mano en la caída de mi cabello en la parte trasera de mi cuello y se inclinó para poder darme un beso en la frente. Se sintió como una despedida, y cuando miré su cara pude ver que la máscara de amabilidad que había estado usando para la cena se había ido y que el extraño de granito había regresado. Todas las preguntas que tenía sobre su extraño comportamiento desaparecieron de pronto debajo de las fuertes olas de dolor mientras veía claramente lo que estaba a punto de hacer por debajo de su mirada embotada. 
—No puedo hacer esto, Leeteuk. —Kangin rozo sus labios a lo largo de la cresta de mi mejilla y vi la luz ir de tenue a completamente extinta en sus ojos—. Sin juegos, sin mentiras, no más. Te dije que esto iba a ser auto destructivo incluso si no quería.
—¿De qué estás hablando? —Estaba tan perdido, tan confundido, y podía decir que si se alejaba de mí en este momento, lo estaba haciendo para siempre—. ¿Qué es lo que ya no puedes hacer? —No sabía si presionarlo a que conociera a mi mamá había sido demasiado. Quizás era demasiado lejos para él el manejarse en el ámbito de la relación seria, pero estaba dispuesto a agarrar su mano y escapar de la casa, de la ciudad con él, si eso lo detenía de hacer lo que estaba a punto de hacer.

Marcado VI- 14




Le dije a Zhoumi que si quería, podía esperar en la acera, pero puso sus ojos en blanco y me siguió hasta la entrada del dúplex. Llamé a la puerta e hice una mueca cuando agito el marco. Varios grandes pedazos de pintura descascarada cayeron sobre el escalón más alto junto a mis botas, y los recuerdos de un remolque construido como una hojalata comenzaron a bailar detrás de mis ojos. Estaba más allá de mi comprensión por que Jian se quedaría aquí, cuando sus padres estaban tan dispuestos a darle una ayuda financiera, pero algo seguía acosándome con que había algo más en la historia que nadie estaba viendo.
Nada sucedió después del primer golpe o del segundo, y Zhoumi preguntó si podíamos irnos. Consideré entrar a la fuerza en el edificio, pero pensé que con mi suerte, alguien llamaría a la policía y terminaría de regreso en la patrulla de Leeteuk, esta vez por entrar sin autorización. No era como si en realidad tuviera alguna prueba de que algo sospechoso ocurría con Jian, simplemente mi instinto de que el impulsivo de cabello rosado, de alguna manera, mordió más de lo que podía masticar con ese drogadicto novio suyo.
Zhoumi se dio la vuelta y estaba caminando de regreso al Nova murmurando en voz baja sobre jóvenes que no sabían lo que era mejor para ellos cuando de repente se entreabrió la puerta. Se asomó uno de los ojos color avellana de Jian. Incluso con verlo un poco, me di cuenta de que era un desastre. Su cabello oscuro estaba mostrando la coronilla de su cabeza, donde normalmente era de color rosado, se veía delgado y pálido. Había un feo rasguño en su mejilla. La mano que sujetaba la puerta tenía una uña rota en cada dedo con heridas agrietadas y llenas de costras en cada nudillo. El chico se veía como si hubiera estado en una pelea; no estaba seguro, pero si lo estuvo, no se veía como vencedor.

Marcado VI- 13




—Tú y mi hermano, ¿eh? —Había estado preparándome para esta conversación toda la noche. Hasta ahora había tenido suerte, la mayor parte de la noche fue acaparada por charla de bebes y Zhoumi poniéndose al día con el resto, pero sabía que no había forma de evitar este tema toda la noche.
Donghae y Heechul se habían perdido en asuntos de appás, Key estaba en una profunda conversación con su cuñado Taemin. Estaba interrogando al rubio sobre la condición actual de su propio hermano. Sungmin me había enviado un mensaje hace una hora de que intentaría llegar, pero había habido una emergencia en el hospital. Todo eso condujo a Zhoumi viendo la oportunidad de preguntarme qué estaba sucediendo entre Kangin y yo, y moviéndose para matar.
Sus ojos eran del mismo color que los de Kangin, lo que era un poco desconcertante cuando me miraba fijamente. No podía distinguir si hizo la pregunta esperando una respuesta sencilla o una explicación, o si solo estaba declarando el hecho de que estaba, de hecho, durmiendo con su hermano de una manera extremadamente frecuente. Me aclaré la garganta un poco nervioso e hice rodar la botella de cerveza que estaba sosteniendo entre mis palmas.
—Me gusta. —Hice una mueca cuando sus cejas negras danzaron hacia arriba, y le di un encogimiento incomodo—. Me preocupo por él.

Marcado VI -12




Kangin nos condujo fuera del corazón de la ciudad, luego nos llevó a una zona de almacenes y complejos industriales que no parecían tener ningún tipo de lugar para una cita. Estacionó enfrente de un edificio corrugado que estuve sorprendido de ver estaba todo iluminado y tenía varios autos estacionados al frente. Abrí la boca para preguntar dónde demonios estábamos y qué estaba sucediendo, pero él salió del auto y vino a abrirme la puerta ante de que pudiera. Ese simple acto de caballerosidad fue casi suficiente para hacerlo parecer como el viejo y normal Kangin otra vez, pero cuando envolvió un brazo alrededor de mis hombros y me acercó a su pecho mientras dejaba caer un duro y posesivo beso en mi boca, hubo algo en ello que no había habido ahí antes. Sentí como si estuviera probándome.
—¿Qué es este lugar? —Cerró mi mano dentro de la suya y me guio a una puerta que estaba en torno al costado del edificio y muy fuera de la vista de cualquier transeúnte.
La abrió y me guío hacia un espacio de un almacén gigantesco que estaba lleno de luz, música y gente. Era como un carnaval atrapado dentro de las paredes de metal del almacén. Me di la vuelta para mirarlo con los ojos agrandados mientras él solo se me quedaba mirando y preguntaba:
—¿Te sorprendería si te dijera que provengo de una larga línea de destiladores ilegales y contrabandistas? El papá de mi mamá corría aun en lo alto de la zona rural cuando era pequeña y quedo encerrada en ello antes de que me tuviera.

Marcado VI -11




Fue un viaje bastante tranquilo de regreso al Bar. Tenía trabajo en menos de una hora, por lo que andaría por ahí y le pediría a Minwoo que me alimentara hasta que mi turno iniciara.
Él estaba deprimido, desde que Jian había estado desaparecido. Sabía que estaba preocupado por su hijo y algo perdido en cuánto qué hacer con el fin de ayudarlo. Adicionalmente ahora estábamos con un cocinero menos y no habíamos podido encontrar a nadie para ocupar el puesto. Minwoo no podía trabajar día y noche, así que Eric había llamado a un viejo amigo de la Marina para tomar el puesto hasta que Siwon y yo pudiéramos encontrar una solución más permanente.
Me sorprendió lo mucho que yo mismo estaba preocupado por la amenaza de cabello rosa. Sabía que no estaba tomando dinero o cerveza para sí mismo. Sabía que no estaba haciendo excusas para un novio abusivo porque era estúpido. Allí había problemas más profundos. Del tipo con el que solía estar íntimamente familiarizado, y odiaba que Jian se hubiera encontrado a sí mismo en ese desagüe. Nadie debería tener que experimentar eso, ni siquiera alguien tan joven y tonto como Jian.
El turno comenzó bastante lento y luego remontó cuando una despedida de soltera entró. Dixie estaba frustrada de que todas las chicas querían coquetear conmigo y lanzándole miradas sexys a Big Boss, por lo que prácticamente estuvo detrás de la barra, mientras que yo manejaba al grupo.

Marcado VI -10




Después que nos sentamos y tuvimos humeantes tazas de café asentadas enfrente de nosotros, quería preguntarle exactamente lo que estaba pasando con su empleado, pero se me adelantó y me preguntó por qué me parecía menos que encantador pasar el rato con los chicos.
Revolví copiosas cantidades de azúcar en mi café y me quedé mirando la mesa mientras pensaba en cómo responder a eso.
—Nunca he tenido un montón de amigos. Siempre hemos sido solo yo y Kook. Me gustan todos esos chicos y a Sungmin lo adoro a muerte, pero salir de esa manera no es algo a lo que estoy acostumbrado, y, francamente, todavía estoy un poco aterrorizado de que tu hermano quiera patear mi culo.
Me dio una mirada exasperada que indicaba cuan ridículos pensaba que eran mis miedos en cuanto a lo que concernía a Zhoumi, y recogió su propia taza. Sus ojos brillaron hacia mí por encima del borde cuando preguntó:
—Siempre solo tú y Kook, ¿eh? ¿Ha habido algo allí que vaya a tener a un policía enfadado sobre mi culo si se entera de dónde has estado cuando no puedes dormir?
Tuve que parpadear por un segundo porque lo que estaba preguntando era tan ridículo que me tomó un segundo procesarlo.

Marcado VI -9




Solo tuve algunos minutos cuando llegué a casa para hacer que el lugar se viera presentable. Miré el reloj en el microondas y me di cuenta que no iba a tener tiempo de tomar una ducha si él aparecía justo a las tres, así que vertí algo de whisky en un vaso de plástico y lo tragué. Creo que estaba nervioso. Un golpe suave sonó en la puerta justo a tiempo.
La abrí y luego gruñí con sorpresa cuando pasó más allá de mí con obvia impaciencia. Tenía un bolso gigante en su brazo, el cual tiró en el sillón reclinable y entonces se giró para mirarme. Todo lo que parecía traer puesto era una gabardina negra que estaba ceñida en su cintura y que se metía justo en medio de sus muslos desnudos. Había kilómetros sin fin de piernas desnudas en exhibición y eso envió a volar cada pensamiento que tenía y toda la sangre en mi cuerpo se apresuró a la parte de mí elevándose en preparación debajo de mi cinturón. Sentí mis cejas dispararse hacia mi línea del cabello mientras cerraba la puerta detrás de su dramática llegada y me recostaba contra ella mientras mi corazón se deslizaba todo el camino hacia mis rodillas y luego de vuelta hacia arriba.
—Así que finalmente tienes puesto un abrigo. —No podía mantener la diversión fuera de mi voz incluso si el tono cambió a medida que se volvía para mirarme con sus ojos oscuros y párpados pesados.
La esquina de su boca se levantó en una pequeña sonrisa sexy y me pregunté si no me lastimaría si lo tiraba al suelo con cero delicadeza.
—No por mucho. —Levantó sus manos al botón superior y me observó a medida que lo abría. Sentí congelarse mi respiración en mis pulmones, y cada cosa en el mundo giraba en torno a él bajando al siguiente botón en el abrigo.
—¿No podías dormir de nuevo? —pregunté. Sacudió su cabeza lentamente de un lado a otro y sus dedos se movieron al segundo botón. Mantuvo sus ojos fijos en los míos mientras lo deslizaba fuera del ojal.
—Estaba dormido. Tú me despertaste.
Quería poner mis manos en su cabello y quería poner mi boca en ese tentador sendero de piel que había desnudado. Pensé que quizá aceleraría su pequeño juego si estrechaba un poco el campo de juego. Era un experto en jugar juegos… y ganándolos. Lo arrojé en el sillón reclinable y sentí una oleada de orgullo cuando vi revolotear el pulso en la base de su garganta en respuesta. Sus dedos se movieron al tercer botón y lo rodearon. También dio un paso atrás hacia la cama, lo cual me tuvo moviéndome automáticamente hacia él.
—¿Te desperté?
Tomó otro paso hacia atrás y bajó la barbilla y me miró desde debajo de esas largas pestañas. Realmente era la cosa más extraordinaria que había visto en toda mi vida y todavía no podía averiguar por qué estaba aquí desperdiciando algo de él en mí.
El tercer botón salió libre y realmente tuve que luchar contra el impulso de saltar sobre él. El abrigo se separó justo lo suficiente para que captara una insinuación de la areola rosa.
—Me desperté diciendo tu nombre y tocándome. Estaba adolorido y me pensé en por qué hacerme cargo yo cuando me lo debes de todas formas. —La chispa de humor en sus ojos realmente me deshizo. Ya no podía mantener el espacio entre nosotros.
Estaba jugando con el botón inferior del abrigo y mi paciencia se perdió. Parte de la razón por la que era bueno con los juegos era porque hacía mis propias reglas, y la mayoría de los casos hacía trampa. Me acerqué con largos pasos y la tuve tumbada en la cama con su abrigo extendido abierto detrás de él y lo hice recostarse como un buffet desnudo, todo para que lo engullera en segundos. Apoyé mis manos en cada lado de su cabeza y bajé la mirada hacia él con deseo crudo que podía sentir llenando cada parte de mí.
—¿Qué pasa si te hubieran detenido, o hubieras estado en un accidente, o tenido un problema automovilístico en tu camino hacia acá?
La idea de alguien más viendo esas largas piernas sin nada cubriéndolas repentinamente hizo que el asesinato pareciera totalmente lógico en mi mente de cavernícola. No es que no apreciara que tan fácil hacía meterse en sus pantalones, quiero decir, cuando no tenía ninguno puesto, era obvio que iba a pasar. Aparte de la lujuria y la pasión tragándome, estaba preocupado por él, y esa era una sensación nueva para mí.
Meneó sus brazos fuera de las mangas del abrigo, una vez que estuvo libre, tiró sus piernas hacia donde estaban apretando mis caderas a medida que me inclinaba sobre él y curvaba sus brazos por mis hombros.
—Si hubiera sido detenido habría tenido que explicar por qué estaba mayormente desnudo y probablemente habría chocado los cinco con el policía. Si estuviera en un accidente los socorristas habrían obtenido todo un espectáculo, pero estoy seguro de que lo han visto antes. Si hubiera tenido un problema automovilístico simplemente habría llamado a un taxi. —Movió su mano y frotó la almohadilla de su pulgar a lo largo de la curva de mi labio inferior. Atrapé el dígito entre mis dientes y lo acaricié con mi lengua, lo cual la hizo suspirar—. Contigo la única manera de ir es con riesgo alto, recompensa alta.
—Es mejor que haga que valga la pena, entonces. —Y luego lo besé como si fuera la única oportunidad que fuera a tener alguna vez.
Lo besé como si tuviera que memorizar cada sabor, cada pequeño chasqueo de su lengua, cada mordisco de sus dientes, cada pequeño quejido que escapaba de él mientras nuestros labios se presionaban juntos con febril intensidad. Una de sus manos estaba en la parte de atrás de mi cabello sosteniéndome cerca, la otra estaba arañando a lo largo de mis hombros, haciendo que mí piel se ondulara con anticipación.
Seguí la curva de la parte interna de su muslo y di un paso atrás para que pudiera caer sobre mis rodillas frente a él. Vi su pecho elevarse y cada temblorosa respiración a medida que usaba mi pulgar para ligeramente trazar su abertura desnuda. Estaba caliente. Hizo que un sonido gruñera en la parte trasera de mi garganta. Vi sus manos enredarse en el edredón a cada lado de sus caderas inquietas y sus ojos eran casi negros mientras me observaba. Levanté sus tobillos y puse uno de ellos en mi hombro. Usé la mano que no estaba bailando alegremente alrededor de su centro y tiré de sus caderas más cerca al borde de la cama y giré mi cabeza para poder besar su tentador muslo que ahora estaba descansando justo al lado de mi cara.
—Me estás torturando, Kangin. —Su voz estaba ronca e impaciente.
Me reí contra su suave piel. Me estaba tomando mi tiempo, lo cual era algo que nunca hacía cuando se trataba del sexo. Normalmente era todo sobre gratificación instantánea y rascarme una constante comezón. Con él, era acerca de observarlo, calibrar su reacción, hacer que respondiera en todas las mejores maneras posibles. Creo que una parte de mí que trataba tanto de mantener atada estaba suelta cuando me desnudaba con él, y subconscientemente, estaba tratando de arruinarlo para quien sea que fuera a venir después de mí.
—Leeteuk, mírame.
Tomó un minuto y tuve que decir su nombre otra vez, pero eventualmente sus ojos marrones se fijaron en los míos. Estaba borracha de deseo y tan cerca del borde que podía verlo apenas sosteniéndose. Quería empujarlo sobre él y luego estar justo ahí en el fondo para atraparlo.
Ladeé mi cabeza para señalas sus manos empuñadas.
—Pon esas en tu pecho.
Parpadeó ante mí como si no estuviera hablando español, luego lentamente se movió para hacer lo que le dije. Sus pálidas manos en su pálido pecho tuvieron a mi polla tratando de escapar de mis jeans por cuenta propia. Había humedad ahí abajo que no había venido de frotarme contra él, y eso nunca me pasaba.
—Voy a comerte, y mientras lo hago quiero que juegues con tus pezones. —Sus ojos se ampliaron en su rostro sonrojado y una nube de incertidumbre se deslizó sobre su mirada—. Quiero que los frotes, los aprietes, quiero que te sostengas a ellos hasta que casi duela. Quiero que lo hagas hasta que se sienta como que el placer es tanto, que va a romperte por la mitad… solo entonces puedes detenerte. ¿Me entiendes? —Gimió un poco y asintió, solo una vez, para dejarme saber que entendía. Le sonreí y supe que no era agradable. Era la sonrisa que usaba cuando entraba para matar—. Bien, porque si te detienes, si lo sueltas, entonces yo también lo hago.
Me maldijo y deliberadamente hundió su talón con fuerza en mi hombro. Me hizo sonreírle incluso más. Su pelea era tan excitante como el resto de él.


—¿Quieres pasar un tiempo conmigo cuando no estemos desnudos y en la cama, Pelirrojo?
—¿Cómo en una cita? —hizo la pregunta en voz baja y eso hizo que mis muelas se aplastaran.
—Puede ser lo que tú quieras que sea. —Fui a moverme fuera de él, pero movió sus brazos alrededor de mis hombros y me mantuvo clavado.
—Síp, Kangin, quiero pasar tiempo contigo. No me importa si es en la cama o fuera. —Se rio un poco y se movió debajo de mí, lo cual hizo que parte de mí polla aún clavada dentro de él se contrajera—. Aunque soy un gran fan de lo que sucede cuando pasamos tiempo juntos en la cama.
Me reí y empujé fuera para que pudiera limpiarme. Empujé mis manos a través de mi cabello y lo miré. Todas esas bonitas promesas que quería hacerle estaban gritándome, tratando de forzar su salida de mi boca.
—No sé por qué estás aquí, pero siento que tengo que dar las gracias de que estás aquí a cualquier Dios que pueda existir.
Leeteuk parpadeó una vez y luego otra y lo vi ruborizarse. Se movió así que estaba sobre la cama directo hacia mí y me miró con los ojos muy abiertos.
—Estoy aquí porque finalmente me dejas estar aquí. —me hubiera gustado poder pintarlo, así podría capturar su belleza para que las futuras generaciones la apreciaran—. Y me quedaré todo el tiempo que me dejes.
Si solo ese fuera el caso. El se quedaría hasta que algo sucediera o yo hiciera algo que le obligara a tener que irse. Necesitaba un minuto para poner mis pensamientos en orden después de la forma en que solo acababa de apropiarse de mí, así que no le respondí y desaparecí en el cuarto de baño para hacerme cargo de mis asuntos. Si solo averiguar qué iba a hacer con este joven y todas las formas en que me hacía sentir, fuera tan fácil como la limpieza después del mejor sexo que he tenido.


Cuando el teléfono de Kangin se apagó a la mañana siguiente, se sintió como que estaba amaneciendo en lugar de ser las nueve.
Por supuesto que nos habíamos mantenido enredados y muy ocupados hasta que el sol estuvo empezando a salir, por lo que no habíamos estado un montón de tiempo durmiendo. Él gimió y se acercó sobre mí para silenciar el ruido con un movimiento de su dedo.
Me estiré perezosamente debajo de él y levanté mis brazos por encima de mi cabeza, lo cual tuvo a sus ojos cambiando de letárgicos a calientes y brillantes en segundos. Iba a preguntarle por qué tenía que levantarse tan temprano dado que pensaba que la mayoría de los camareros dormían hasta el mediodía, pero mis movimientos somnolientos debajo de él estaban causando claramente que otros pensamientos entraran en su mente. Yo estaba totalmente a bordo con el plan hasta que estuve justo en el borde de un orgasmo que sabía iba a darme vuelta al revés cuando de repente él se congeló, estuvimos absolutamente inmóviles, y me miró fijamente con ojos bien abiertos y calientes.
Tenía mi mano envuelta alrededor de su bíceps y sentí los músculos bloquearse rígidamente en su lugar. Él estaba respirando con dificultad y me gritó que no me moviera cuando fui a levantarme para regresarlo dentro de la ranura en cuestión. Le fruncí el ceño y clavé mis uñas en sus tensos brazos mientras él apretaba sus dientes:
—Si te mueves todo habrá acabado y no tengo un condón puesto. —Sus cejas se fruncieron aún más sobre su nariz—. Nunca antes he tenido sexo sin protección. No es de extrañar que los condones consigan una mala reputación. Estoy a punto de perder mí jodida mente.
Sus dientes estaban apretados y sus fosas nasales se abrieron mientras tortuosamente comenzaba a retirarse de mi cuerpo. Yo estaba demasiado cerca, e incluso con sus movimientos artificiales todavía se sentía demasiado bien, y así que aunque me obligué a no mover un músculo exterior, mis músculos internos no estaban entendiendo nada de eso así que me arrastré y tiré a lo largo de toda su longitud, lo que significaba que ambos quedamos en un pasional lío pegajoso con el que lidiar cuando todo estuvo dicho y hecho. Pensé que era divertido; él no parecía tan divertido mientras me arrastraba a la ducha para limpiarnos a ambos.
Traté de decirle que no era gran cosa, pero me di cuenta que no estaba molesto por la situación, estaba enojado con él mismo por ser tan despreocupado que se olvidó de algo tan básico como la protección. Estaba acostumbrado a ser el que manejaba el juego y no creo que le gustara que lo consiguiera con la misma eficacia que él lo conseguía.
Nunca había estado en control de la natalidad en mi vida. Mis compañeros sexuales eran demasiado pocos y distantes entre sí, e incluso con el chico que salí a largo plazo nunca había estado en el sexo lo suficiente como para realmente justificarlo. No hubo quedar atrapados en el momento con él. Por Kangin lo haría totalmente, pero no sin una garantía de que éramos solo nosotros dos a partir de este momento, y no creo que él estuviera listo para esa conversación por el momento.
—¿Por qué nos levantamos tan temprano? —Él estaba lavando mi cabello y, obviamente, a miles de kilómetros de distancia, en su propia cabeza.
—Necesito hablar con Siwon sobre cosas de trabajo. Estamos teniendo un problema con el hijo de Eric.
Suspiré mientras sus dedos masajeaban mi cuero cabelludo.
—Siwon realmente admira a Eric. Eso tiene que ser difícil.
Se movió detrás de mí y suspiré mientras nuestra piel resbaladiza se frotaba entre sí. Sonaba frustrado cuando respondió:
—Sí. No entiendo por qué es así el mocoso. Quiero decir, yo era una pesadilla, pero no tenía dos padres que obviamente se preocuparan por mí ni a nadie tratando de darme una mano de ayuda desde el fondo. Tiene por novio a un perdedor que, obviamente, lo está intimidando y estoy seguro que ha puesto sus manos sobre él más de una vez. Tiene a su familia tratando de sacarlo de situaciones de mierda y solo sigue haciéndose de la vista gorda ante ellas.
—¿Crees que hubieras tomado la mano si alguien te la hubiera ofrecido cuando eras más joven?
Una de sus manos se aplanó sobre mi estómago y sentí sus labios aterrizar suavemente en la parte de atrás de mi cuello. Él se acercó a mi lado para cerrar el agua.
—No. Yo estaba destinado a ser una metedura de pata desde el principio. —Él metió las manos por su cabello mojado, salió de la ducha, y encontró una toalla que me entregó—. Mi padre estaba en la cárcel antes de que naciera, mi mamá tenía una educación de noveno grado y ningún deseo de vivir más allá del parque de casas rodantes. Siempre fui el pobre chico, el chico blanco-basura, y en vez de avergonzarme de ello, utilizaba la compasión de la gente, su simpatía, para conseguir lo que quería.
Lo observaba cuidadosamente mientras envolvía una toalla alrededor de su cintura y se inclinaba de espalda contra el pequeño tocador. Él me miraba tan de cerca mientras me frotaba el exceso de agua fuera de mi cabello. Cruzó sus brazos sobre su amplio pecho y siguió.
—Cuando empecé la escuela y me di cuenta de que todos los otros niños traían el almuerzo o tenían planes para comer y yo no, al principio me ponía triste. —Él negó con la cabeza y su boca se tensó—. Entonces eso me hizo enloquecer, que todos esos niños tenían algo que yo no, que tenía una madre que no podía conseguir coordinarse lo suficiente para alimentarme. Encontré una chica en mi clase. Era tranquila, realmente no tenía amigos porque era tímida y un poco rara, y pasé todo mi tiempo convenciéndola de que éramos los mejores amigos. —Sus ojos brillaron y literalmente podía verlo cayendo en los recuerdos de hace décadas. Eso obviamente no le sentaba nada bien ahora, si la forma en que sus hombros se tensaron era una indicación—. Era una niña dulce, un poco lenta, pero tenía un corazón enorme y venía de una familia de grandes cantidades de dinero. Me trajo el almuerzo todos los días hasta quinto grado.
Envolví la toalla estilo turbante alrededor de mi cabeza y pasé por delante de él. Pero sus dedos se clavaron en mi muñeca y me jalaron a pararme frente a él. Quería que escuchara esto, él siempre estaba tratando de tirar de la cortina y mostrarme la oscuridad que se arremolinaba en su interior. No parecía importarle que ya supiera que estaba compuesto por marcas negras y fechorías y yo simplemente no me preocupaba por ellas.
—En quinto grado empecé a comprender que las otras chicas y jóvenes de la clase, además de ella, pensaban que yo era lindo, que si le daba atención a más de uno, podría conseguir algo más que el almuerzo. Dije que ella era la chica más guapa de la clase para que pudiera hacer mi tarea, le dije a otra que sería su novio así que ella me compraba ropa, dejé a un joven darme besos furtivos para que me llevara a comer a los restaurantes, ni siquiera a los de lujo, porque no hay ninguno en mi pueblo. Luego hubo otro, era horrible. Engreído, quiero decir y horrible con cualquier persona que se cruzaba en su camino, pero porque su familia tenía una piscina y me invitaba a nadar decidí empezar a caminar a su casa desde la escuela. Lo odiaba pero lo hice todos los días porque tenía algo que quería. Hice todo eso después de desechar con frialdad y crueldad a la primera chica que había sido tan amable y tan dulce conmigo durante años. Yo solo la deseché sin contemplaciones y no me importó cuando otros niños se burlaron de ella o hicieron burla de ella, incluso después de que se aseguró de que nunca pasara hambre. Aún ni siquiera era un adolescente y ya era ese tipo de chico.
Me sacudí de su abrazo y fuimos a la sala de estar, así podría ponerme la ropa que había metido en mi bolso. Me quité la toalla y sacudí mi enredado cabello mientras buscaba mi cepillo. Kangin salió del baño con el ceño fruncido hacia mí, así que levanté una ceja en su dirección y trabajé en hacer mi cabello.
—¿Qué? —Me aseguré de mantener mi voz ligera porque pude ver que solo me estaba esperando para desatar un torrente de disgusto y juicio sobre él y no sabía qué hacer con mi indiferencia.
—¿Eso es todo lo que tienes que decir acerca de lo que te acabo de decir?
—¿Qué quieres que te diga? ¿Qué apestas? ¿Que eras un completo idiota y merecías lo que finalmente tienes? ¿Quieres que te diga que fue un movimiento totalmente descerebrado no solo por la primera chica que conseguiste engañar, sino incluso por lo principal, que estabas utilizándola también? Sabes todo eso, Kangin. Es posible que no lo hayas sabido entonces, o no te importaba, pero ahora te importa, así que decirte lo que ya sabes no tiene sentido. Alguien debería haber estado alrededor para cuidar de ese niño, así él no tenía que recurrir a ese comportamiento en primer lugar.
Él tiró una camiseta negra desteñida por encima de su cabeza y se dejó caer pesadamente en la cama así podría ponerse sus botas.
—Nadie me hizo hacer esas cosas, nadie me enseñó. Lo descubrí por mi cuenta, y para el momento que era un adolescente, había aprendido cada truco sucio que había en el libro.
Suspiré hacia él. Crucé los brazos sobre mi pecho y encontré su depredadora mirada con la mía.
—¿Quieres confesarme cada pecado que has cometido? ¿Crees que eso me va a asustar o va a absolverte de los errores del pasado? Porque tengo que decirte, ninguna de esas cosas va a suceder. —Le fruncí el ceño hacia e hice mi voz dura para que supiera que iba en serio y le dije enfáticamente—: A mí nunca vas a disgustarme tanto como te disgustas a ti mismo, Kangin.
Se puso de pie y se acercó a mí. Realmente parecía un gran gato salvaje acechando a su presa mientras merodeaba cerca y más cerca. Se detuvo cuando estábamos casi tocándonos, pero me negué a mirar o retroceder lejos de él.
—No tienes ni idea de lo que estás hablando, Pelirrojo.
Extendí una mano y la puse justo sobre el lugar en su pecho donde su corazón palpitaba. Él estaba molesto, pero como siempre, sabía que estaba dirigido más hacia el interior de lo que lo estaba para mí.
—Sí, lo sé, pero he estado teniendo un momento muy difícil gustándome a mí mismo desde que Kook se lesionó. Sé cómo se siente y exactamente cómo se ve. ¿Por qué crees que estaba persiguiéndote tan duro? Necesitaba a alguien que no me dijera que fue solo un accidente, que eso no fue mi culpa. Necesitaba a alguien que estuviera bien con sentirse mal, y tú lo haces. No siempre vamos a hacer las cosas bien, tomar las decisiones correctas, y de alguna manera eres el único con quien me siento seguro de llegar a un acuerdo con eso. Tú no me juzgas, no tratas de hacerlo y eso lo hace mejor. Tú solo me dejas sentirme mal haciéndome sentir realmente bien... Yo quiero hacer eso por ti también.
Sus ojos de un color inusual brillaron del oro al bronce mientras la verdad y la profundidad de mis palabras se hundían. Él murmuró en voz baja algo que no pude oír y luego inclinó la cabeza un poco hacia un lado y me dijo:
—Soy lo opuesto a seguridad. Te follé sin condón esta mañana porque me vuelves estúpido de deseo. Eso no está yendo exactamente hacia buscar tus mejores intereses.
Empuñé su camisa en la mano y tiré de él hacia abajo, así que estábamos casi cara a cara. Aprecié que él sentía como que tenía que mantenerme alerta sobre todas las formas en que esta cosa volátil entre nosotros podría salir mal, pero en algún momento él solo iba a tener que ser un hombre, subir a bordo con lo que estaba sucediendo, y dejar de esperar a que todo implosionara a nuestro alrededor.
—Había dos de nosotros en la cama esta mañana. Soy tan responsable como tú de lo que sucede allí. Puedo protegerme a mí mismo y estoy más que dispuesto a hacerlo si estás dispuesto a ser honesto conmigo y decirme si lo que hay entre nosotros es lo suficientemente importante, lo suficientemente interesante, para darle una oportunidad. Si la respuesta es no, entonces está bien, pero no regresaré y nosotros simplemente lo atribuiremos a las hormonas en ebullición y a la lujuria.
Él cerró sus dedos alrededor de mi muñeca y dejó que sus dedos descansaran sobre mi errático pulso. Me pregunté si algo con él alguna vez iba a ser sencillo.
—No voy a llevar a nadie a la cama todo el tiempo que estés en ella, Leeteuk.
Ese fue lo más parecido a un acuerdo para dejar de ser un opositor en lo que a nosotros concernía, que iba a conseguir. Lo tomaría. Me puse de puntillas y lo besé suavemente en la boca.
—Bueno. Ahora, ¿qué tal si dejas que te lleve al Bar para que puedas encontrarte con Siwon y luego vamos a tomar algo de comer? Me muero de hambre. —Parecía una cosa tan simple, una cosa para hacer en pareja y lo necesitaba. Me apetecía comer con él.
Pasó su mano a lo largo de mi cola de caballo todavía húmeda y me tocó el ligeramente culo.
—Suena bien.
¿Por qué todo entre nosotros no podía ser así de sencillo?


Cuando llegamos al Bar. Era bastante temprano por lo tanto las puertas no estaban abiertas para los clientes todavía, pero Heechul estaba sentado frente a la barra hablando con un tipo de pie detrás de la barra que no reconocí. Kangin me depositó junto a él y me presentó al nuevo camarero como Danny antes de desaparecer hacia la oficina de atrás. Le dije a Heechul los buenos días y luego pasé cinco minutos mirándolo fijamente tratando de averiguar por qué pensaba que se veía diferente de la última vez que lo vi.
Sentí mis ojos abrirse cuando me di cuenta de una cierta parte de él que al parecer había crecido fuera de proporción con el resto de su pequeño cuerpo.
—¿Te hiciste una cirugía en el pecho? —Me di cuenta de lo grosera que sonó e iba a pedir disculpas cuando empezó a reír con tanta fuerza que sus ojos empezaron a humedecerse.
—No, no lo hice, pero creo que la mitad de la razón por la que a Siwon le gusta embarazarme es debido a este efecto secundario en particular.
Lo miré boquiabierta por un segundo.
—¿Estas embarazado? Guau, felicidades. —Dejé a mi mirada deslizarse de arriba hacia abajo en su figura aún pequeña. Todavía parecía un pequeño duendecillo—. No tenía ni idea.
El asintió.
—Lo hemos estado manteniendo bastante tranquilo. Quería que Donghae y su nuevo bebé obtuvieran todo el mismo amor y atención que nos dieron cuando Ren vino al mundo, pero vamos por el ultrasonido hoy para ver si estamos trayendo a casa a Ren a un hermano o hermana, por lo que no permanecerá en secreto mucho más tiempo.
Me acerqué a darle un abrazo con un solo brazo.
—Ugh, no puedo creer que no me di cuenta. Voy a ser un terrible detective.
Se rio de nuevo y me dio una palmada en la rodilla.
—Tú no pasas suficiente tiempo a mí alrededor para darte cuenta de todas las pequeñas sutiles pistas, algo que debes cambiar, por cierto. —me dio una mirada e inclinó la cabeza hacia un lado—. Sabes, Zhoumi y Henry están regresando a la ciudad para las vacaciones de primavera en unas pocas semanas. Todos debemos juntarnos para una noche de jovencitos como solíamos hacerlo. Apuesto que Donghae podría utilizar una noche lejos del bebé... y Hyukjae.
Me sonrió mientras me estremecía involuntariamente ante la idea de salir con el hermano de Kangin. Ya había estado en sus noches de jovencitos antes, pero desde que Zhoumi se mudó y los bebés empezaron a llegar a los alrededores, habían sido pocas y distantes entre sí. Ahora por lo general solo había café con Sungmin en la mañana o tomar una copa con Key. No habíamos estado todos juntos en más de lo que podía recordar y seguro había sido antes de confinarme con Kangin.
—Uhhh...
Me puso los ojos en blanco.
—Si tú y Kangin van a tener algo, entonces entiendes que Zhoumi es parte de ese paquete, ¿verdad?
—Realmente me gustaría que alguien más hubiera respondido a esa llamada. Odié tener que llevarlo preso cuando lo hirieron y era obviamente inocente. Si yo fuera su hermano, no estaría contento conmigo tampoco.
No tuvo la oportunidad de decir nada más porque ambos chicos salieron de la habitación de atrás con aspecto sombrío y triste. Siwon estaba frunciendo el ceño bastante duro y la boca de Kangin estaba tirando apretada en una línea recta.
Heechul se dio la vuelta sobre el taburete de la barra y fue hacia su corpulento hombre. Envolvió los brazos alrededor de su cintura y él automáticamente le regresó el abrazo y se inclinó para dejar un beso en la parte superior de su cabeza. Era tan fácil, tan sin esfuerzo, la forma en que se apoyaban el uno del otro, que sentí un balón repentino de emoción asentarse en mi garganta mientras los observaba.
—¿Nada bueno? —El hizo la pregunta en voz baja y Kangin fue el que respondió. Se apoyó en el extremo de la barra y negó con la cabeza.
—Nada bueno. —Sonaba frustrado y decepcionado. Todo lo que quería hacer era abrazarlo y hacerlo sentir mejor como Heechul estaba haciendo por Siwon, solo que estábamos en ninguna parte cerca de allí todavía. Sus ojos pasaron de mí a Siwon y luego de vuelta—. El hombretón no quiere presentar cargos, pero vamos a tener que despedirlo y tenemos que hablar con Eric y Minwoo.
Heechul hizo un ruido de simpatía.
—Romperá el corazón de Eric.
Kangin se apartó de la barra y se acercó a donde estaba sentado. Salté del taburete y él pasó un brazo alrededor de mis hombros y me jaló a su lado. Un temblor en todo el cuerpo se abrió camino desde la parte superior de mi cuero cabelludo hasta las puntas de mis dedos de los pies mientras respondí poniendo un brazo alrededor de su esbelta cintura. Quería ser capaz de sostenerlo. No estaba seguro de que yo fuera lo suficientemente fuerte.
—Él no va se va a dar por vencido con Jian. Lo ama demasiado. —La voz de Kangin tenía indicios de culpabilidad mezclada con penitencia y me pregunté si él estaba hablando sobre el empleado o algo mucho más cerca de casa.
Siwon gruñó y apretó a Heechul lo suficientemente fuerte que chilló.
—Tenemos que irnos. Quiero ver a mi nuevo bebé.
Los seguimos fuera del bar y Heechul me miró por encima del hombro antes de que Siwon lo levantara hacia dentro de su gran camioneta y me dijo:
—No te vas a escapar de la noche de jovencitos, Leeteuk. Me encargaré de que así sea.
Gemí y asentí con un encogimiento de hombros. Kangin me dio una mirada inquisitiva mientras nos dirigíamos el par de cuadras desde el bar hacia el lugar donde se encontraba el restaurante.




Marcado VI -8




Acababa de salir hacia el tráfico del mediodía cuando mi teléfono timbró, indicando una llamada de mi mamá. Parecía tener una extraña habilidad para saber justo cuando estaba en el borde y en mis peores momentos. Estaba comprobándome y la necesitaba después de esa visita con la psiquiatra. Mi madre siempre me había simplemente aceptado por lo que sea o quien sea que fuera. Nunca había presionado, nunca había tratado de guiarme hacia un lado u otro, y como que necesitaba ese amortiguador después de esa sesión de desnudar el alma con la psiquiatra.
—Hola, mamá.
—¡Leeteuk! No he hablado contigo desde hace una eternidad. ¿Cómo estás? ¿Cómo va Jongkook?
Una eternidad eran solo cuatro o cinco días, pero le gustaba llevar un control acerca de mí. Gruñí un poco, agarré mis gafas de sol del portavasos, y las pegué a mi rostro.
—He estado ocupado. Perdón por no llamar. Volver al trabajo así como ajustarme a un nuevo compañero me ha mantenido de puntillas, y Kook está bien. Está enloqueciendo y creo que ha perdido cerca de diez kilos de músculo y ha ganado dos kilos en vello facial. Sus hermanas están cuidando bien de él.
Hizo un sonido agudo de simpatía y casi podía verla agarrándose la garganta de una manera dramática. Mi mamá no era nada más que exagerada.

Marcado VI -7




Despertar envuelto alrededor de un cuerpo caliente no era nada nuevo. Despertar envuelto alrededor de un cuerpo con el que quería estar acurrucado, perderme una y otra vez, y no dejarlo nunca… bueno, esta era mi primera vez.
Estábamos frente a frente en la estrecha cama, y Leeteuk tenía la cabeza metida debajo de mi barbilla y su aliento me hacía cosquillas en la garganta. Su brazo descansaba sobre mis costillas y una de sus largas piernas se había situado entre las mías. Estábamos tan estrechamente juntos como dos personas podrían estarlo sin tener sexo, y mi erección matutina estaba más o menos insistiendo en que me aprovechara de la situación. Palpitaba entre nosotros donde sus caderas estaban prácticamente contra las mías. Era demasiado íntimo para mi tranquilidad.
Me gustaba el sexo, mucho, y no era reacio a que quien compartiera la noche conmigo pasara la noche en mi cama. Era un profesional en salirme con la mía y distender situaciones incómodas con palabras bonitas y una sonrisa inteligente, así que por lo general nunca tuve que preocuparme de la mañana siguiente. De hecho, normalmente podía esperar una repetición cuando saliera el sol, pero de alguna manera sabía que si iba por allí con Leeteuk, a la brillante luz del día, iba a cambiar las cosas.
Ya lo sentía en la forma en que mis manos querían quedarse en su cintura. En la forma en que mi piel se estremeció y sintió viva donde tocaba la de él. En la forma en que quería simplemente mirarlo en toda su belleza desnudo y ardiente mientras se aferraba a mí.

Marcado VI -6




Sabía que solo podía pedirle su teléfono para llamar a un taxi y conseguir un viaje de regreso a casa. También sabía que Kyuhyun estaría feliz de levantarse y venir a recogerme, incluso si era bien pasada la media noche. Pero había estado esperando a que Kangin me llevara a su casa durante semanas, y si esta era la única oportunidad que iba a conseguir, entonces iba a seguirle la corriente, aunque pareciese más molesto y agitado que amoroso. Además, me había dado su abrigo de nuevo cuando la temperatura estaba muy fría y sabía de alguna manera que eso significaba algo, incluso si él no era consciente de ello.
—¿Cómo fue volver a trabajar? —Su acento era lento y cálido mientras me guiaba a lo largo de las silenciosas calles. No creo que conociera a otra persona que fuera adulta que aún no poseyera un auto. Era solo una pieza más del rompecabezas que era Wang Kangin.
—Ha sido difícil. Nunca había tenido otro compañero que no sea Jongkook, así que es extraño estar patrullando con alguien nuevo. —Mi compañero temporal era un tipo llamado Barrett. Era un poco mayor que yo y sin duda del tipo duro y silencioso. Estaba acostumbrado a dejar que Kook tomar la iniciativa, para seguir sus movimientos, por lo que fue extraño tratar de adaptarme.
Me apoyé en el costado de Kangin cuando me di cuenta de que estaba temblando de frío. Un estremecimiento corrió a través de mí, cuando él envolvió su brazo alrededor de mi hombro y me acurrucó. Claro, era probablemente por el calor, pero a mi libido no le importaba.

Marcado VI -5




Unas dos semanas después de la noche en el hospital, entré en el Bar lleno de inquietud. Siwon había llamado y pedido que fuera una hora más temprano porque quería hablar conmigo acerca de algo. No pude por mi vida averiguar si había jodido algo o había hecho algo mal, pero su tono grave era más serio de lo habitual y esto hizo que mis largos y afinados instintos de conservación entraran en juego.
Si iba a despedirme, decirme que me perdiera, me decía a mí mismo que no era gran cosa. Podría salir a la carretera, podría buscar otra cosa que hacer, pero el Bar se había convertido en una especie de primer lugar que sentía firme bajo mis pies, y no quería admitir que perder eso me asustaba de muerte. No tener este lugar realmente me haría estar a la deriva, y cuando me sentía como un náufrago me metía en problemas... un montón de problemas.
Zhoumi y Henry se habían quedado por una semana. Mi hermano quería estar allí cuando Donghae llevara al bebé a casa y se instalaran. No fue suficiente tiempo con mi hermano, y aunque podía ver que estaba feliz, muy feliz con su elección de mudarse con el fin de conseguir más tiempo con su esposo, lo echaba de menos y podía ver que todavía estaba preocupándose demasiado por mí.
Intenté decirle que estaba bien. Traté de explicarle que si la jodía, no importaría si él estaba aquí o en otra ciudad, pero eso solo hizo que sus ojos brillaran con ira. Amaba a Zhoumi más de lo que sabía que era capaz de hacer, pero no iba a intentar engañarlo haciéndole creer que nunca me iba a meter en problemas de nuevo. Todo lo que podía hacer era intentarlo. Intentar ser mejor, Intentar ser honesto, intenta estar en el lado correcto de la ley y no huir cuando las cosas se pusieran difíciles. Intentarlo iba a tener que ser suficiente. Para Zhoumi y para mí.

Marcado VI -4




Mi adrenalina estaba fallando. En parte por la falta de sueño y el excesivo ejercicio en el gimnasio, pero sobre todo por ser quemado vivo de dentro hacia afuera por Kangin. Sabía que una vez que me dejara estar lo bastante cerca como para tocarlo, no iba a ser capaz de detenerse. Había algo acerca de él, algún tipo de señuelo que tiraba de mí cuando estaba a su alrededor contra el que era demasiado difícil luchar.
No era muy tímido, pero tampoco era del tipo que metía la mano en los pantalones de un chico e iba por el oro. Kangin me empujó contra todos mis límites, me hizo olvidar que habría consecuencias en mis acciones, y me amé cada momento de ello.
Me encantaba que cuando estaba lo suficientemente cerca de él como para respirarlo, era todo lo que podía sentir, y me encantaba la forma en que sus relucientes ojos parecían ver todo lo que estaba tratando tan duramente de ocultar. Eran lo suficientemente calientes como para derretir el metal más duro y yo estaba lejos de estar forjado de acero y hierro en este momento. Me sentía como si estuviera hecho de papel y pelusa.
Tenía toda la intención de simplemente dejarlo en el hospital y volver a casa a intentar dormir. El trayecto hasta el hospital fue en absoluto silencio y pude ver la forma en que los músculos de su mandíbula cincelada se iban abriendo y cerrando a medida que nos acercábamos. No estaba seguro de sí tenía que ver conmigo o con la nueva inminente adición, pero estaba claro que estaba perdido en su propia cabeza y no me estaba permitido entrar. Fuera lo que fuera en lo que estaba reflexionando no lo hacía demasiado feliz. 
Me detuve frente al enorme edificio médico y esperé a que saliera. No iba a decir nada, pensando que me había metido en bastantes problemas para una noche, pero él ladeó la cabeza hacia un lado y se giró en su asiento para mirarme de forma interrogante.
—¿No vienes?
Mis manos se cerraron involuntariamente alrededor del volante y parpadeé con confusión.
—¿Por qué debería hacerlo?
Era cercano a Sungmin y realmente me gustaba Kyuhyun, que era más o menos el tipo más simpático que conocía, pero apenas conocía Donghae, y al esposo de Siwon, Heechul, que me asustaba de muerte. Me llevaba bien con Key, su actitud de no aguantar mierda era impresionante, y me gustaba que siempre dijera lo que pensaba. Además, cuando su hermano había sido secuestrado, yo fui la primera persona a la que se dirigió y se creó un vínculo duradero entre los dos. Pero estaba bastante seguro de que Zhoumi iba a aparecer en cualquier momento, y realmente no quería estar cerca cuando lo hiciera.
Sí, me había pedido disculpas por perder los papeles y ser una perra fría cuando descubrió que fui yo quien había detenido a Kangin, y creo que lo decía en serio, pero yo no tenía planes de ir y hacer una situación feliz, algo incómoda. No lo había visto desde el día que sacó a Kangin de la cárcel, y no tenía prisa por encontrarme con él. Especialmente si no podía esconder la forma en que me sentía por su problemático hermano. Sabía por instinto que él no lo aprobaría.
—¿Por qué no lo harías? —Su acento era tan suave, tan suavemente aterciopelado, que me envolvió a su alrededor. Solo quería que por siempre me susurrara cosas en la oscuridad.
—Soy amigo de Sungmin y adoro a Kyuhyun, pero esto es algo grande, algo que compartes con la familia. No soy parte de eso.
Él solo me miró y luego gruñó:
—Ve a estacionarte. Iremos juntos.
Negué con la cabeza.
—No, no iremos.
Vi como el fuego se encendió en el fondo de sus ojos.
—Bien. —Se acomodó en el asiento, cruzó los brazos sobre su pecho, y levantó una ceja hacia mí—. Si tú no subes, entonces yo tampoco. Me puedes llevar de regreso al Bar.
Di un grito ahogado y entrecerré los ojos hacia él.
—Siwon te pidió que vinieras, deberías estar adentro en este momento no discutiendo conmigo. Quieren que subas.
Levanto una comisura de su boca, y vi lo fácil que era para él encantar a la gente hasta dejarla sin sentido. Era bueno en el día a día, pero esa sonrisa tenía el diablo y la tentación en ella, y lo convertía en algo de otro mundo. Ningún simple humano lucia tan bien después de un día completo de trabajo y un ataque de toqueteos y caricias sin terminar. Era obvio que la ruta a cada decadente pecado conducía directamente a través de Wang Kangin, y hombre, oh hombre, yo quería correr hacia él. Nunca entendería por qué insistía en poner tantos obstáculos en mi camino.
—Sungmin se puso en contacto contigo, así que obviamente alguien te quiere aquí. Él es tímido y hay mucha conmoción para controlar cuando este grupo se emociona por algo. ¿Ni siquiera vas detenerte y pensar que tal vez necesita tu apoyo?
Me encogí de hombros porque ya lo sabía. Sungmin amaba a los amigos de Kyuhyun, estaba profundamente inmerso en su mundo y definitivamente era aceptado como parte de la destartalada familia, pero era fácil que se perdiera en el mar de personalidades fuertes y dominantes; y a él le gustaba tenerme para ser su puerto en la tormenta.
Pero hoy, en vez de querer estar ahí para mi amigo, quería correr porque no sabía si podría soportar más del juicio que venía con ello. Solo había estado haciendo mi trabajo. No había querido ser el que le pusiera las esposas y encerrara a Kangin, pero tenía que hacerse y por desgracia tuve que ser yo. He respetado mucho a todos esos jovencitos; ver la decepción en sus ojos cuando me miraban podría muy bien ser lo que me inclinara sobre el borde del acantilado del que estaba sosteniéndome precariamente en este momento.
Suspiré porque me di cuenta de que Kangin iba en serio. Llamándolo por cada mal nombre que me pasaba por la cabeza, giré la 4x4 en un lugar de estacionamiento y apagué el motor.
—Eres un idiota manipulador, ¿sabes?
Finalmente, abrió la puerta y salió. La ráfaga de aire de invierno casi me tiró y muy tarde me acordé de que lo único que tenía puesto era mi ropa de gimnasia.
Caminó alrededor de la parte delantera del auto y se detuvo cuando llegó a mi puerta.
Sin decir palabra, la abrió y puso una mano en mi brazo y prácticamente me arrastró afuera. Negó con la cabeza cuando vio que estaba temblando, y se quitó su enorme y pesado abrigo y lo puso alrededor de mis hombros. Olía como él y quería abrazarlo y frotar mi cara en la piel, pero estaba demasiado ocupado mirándolo cuando me dijo:
—Ahora estas atrapado, Pelirrojo.
Todo lo que él llevaba era una camiseta térmica de manga larga, así que intenté devolverle el abrigo, pero gruñó y puso una mano en mi espalda baja y me guio hasta la puerta principal. Dejé escapar un suspiro que empañó el aire delante de nosotros y le dije en voz baja:
—Tu hermano me odia. Va a enloquecer cuando venga y me vea aquí con todo el mundo.
Él se rio y el sonido envió escalofríos a través de toda mi piel.
—Zhoumi es protector... con sus amigos, con su hombre, conmigo. A veces se adelanta sin pensar las cosas hasta el final. No te odia. Odia lo que he vivido, el tipo de vida que tenía. De hecho a la única persona que debería odiar es a mí. No era la primera vez que me había sacado de la cárcel, y solo Dios sabe si será la última. Sabe que estabas haciendo tu trabajo, Leeteuk. Solo quiere salvarme. Siempre quiso salvarme.
Le di una mirada por el rabillo de mi ojo.
 —¿Por qué no dijiste nada ese día? Esos chicos te asaltaron, te hirieron, y sin embargo, solo dejaste que te detuviéramos sin quejas. ¿Por qué? —Me lo había preguntado desde el día en que Kook y yo fuimos a sacarlo del Bar.
El hospital estaba lleno. Había estado aquí lo suficiente para conocer la localización de la unidad de parto sin preguntar. Kangin siguió a mi lado sin responder a mi pregunta. Pensé que solo iba a ignorarme, hasta que llegamos al ascensor y las puertas se cerraron. Se dio la vuelta y me miró; y esa sonrisa que convertía su cara en algo con lo cual soñar brilló me iluminó.
—¿Cuál es el punto? Siempre voy a ser el malo de la película, incluso cuando no lo soy.
Fruncí el ceño.
—Podrías haberte defendido. Eras inocente. Esos chicos te tendieron una trampa.
Hubo pruebas de vídeo de los hechos, las cuales habían dado lugar en última instancia a quitar todos los cargos que se presentaron contra él.
Me detuve un poco cuando extendió la mano y recorrió muy suavemente con la punta de su dedo índice, la línea que se había formado entre mis cejas mientras le fruncía el ceño.
—Ya no me voy a defender. No de mi hermano. No de la policía. Ante nadie. La gente va a pensar lo que quiera, y por desgracia la mayoría de las cosas que piensan son ciertas. Soy culpable de un montón de cosas malas, Leeteuk. Por la mayor parte ni siquiera me atraparon. El karma tiene su manera de ponerse al día con todos, especialmente cuando te ríes en su cara demasiadas veces.
Estaba sorprendido por su respuesta y algo aturdido por el cuidado en ese simple toque.
—¿Me estás diciendo que habrías estado dispuesto a ir a la cárcel por algo que no hiciste como una especie de penitencia por todas las otras cosas malas que hiciste en el pasado? Eso es de locos, Kangin.
Él simplemente se encogió de hombros y las puertas se abrieron y entramos en una sala llena de amigos y familiares esperando ansiosos y emocionados. Sabía que estaba llevando un barril repleto de vergüenza y remordimiento por sus malas acciones. Lo que no me di cuenta hasta ese momento era que estaba dispuesto a dejar que ese barril lo aplastara en vez de ir y arreglar su contenido.
Sungmin estaba en el mostrador hablando con la señora detrás de él. Siwon se paseaba de ida y vuelta delante de una pareja mayor que asumí tenían que ser sus padres y los de Hyukjae ya que Donghae no tenía casi ningún contacto con su familia; Key estaba acurrucado en una bola en una de las sillas con su cabeza sobre el hombro de Jjong; Kyuhyun estaba apoyado en la pared con una gorra de béisbol sobre los ojos; y a Heechul no lo veía por ningún sitio.
Vacilé un poco cuando todos los ojos se volvieron hacia nosotros mientras nos acercábamos. Al principio pensé que todos se estaban preguntando por qué estaba allí, pero pronto me di cuenta de que todos estaban preguntándose por qué Kangin y yo habíamos aparecido al mismo tiempo y estaban bastante curiosos sobre por qué estaba envuelta con su abrigo. Me encogí de hombros para quitármelo a pesar de que se sentía como si entregara una manta de seguridad y me aclaré la garganta.
—Hola.
Kangin hizo eco del saludo y estrechó la mano de Siwon mientras el gigantesco soldado retirado se acercaba. Chillé un poco cuando el gran hombre me agarró en un fuerte abrazo que no pude evitar devolverle. Cuando me puso de nuevo sobre mis pies yo solo lo mire boquiabierto por la sorpresa. Él me sonrió y no pude evitar sonreír de nuevo.
—Iba a mandar a Heechul a buscarte si no aparecías. Iba a decirle que utilizara la fuerza si era necesario.
Kangin dio un bufido y levantó una ceja ante su jefe.
—¿Dónde está Heechul? Esto no es algo que él se perdería.
Caminamos más lejos en la sala de espera y dejé salir un suspiro de alivio cuando Sungmin se dirigió a mi lado. Entrelazó su brazo con el mío y me dio una mirada cómplice. Sacudí la cabeza y le dije:
—Más tarde. Podemos hablar de ello más tarde.
Solo me sonrió y se apoyó junto a Kyuhyun, que inclinó la cabeza hacia mí en señal de saludo.
Siwon pasó sus manos sobre su cabeza y su enorme pecho se expandió cuando resopló un suspiro de frustración.
—Está en el baño. —Algo cambió a través de su hermoso rostro—. No se siente bien en este momento.
Siwon y Heechul se habían comprometido recientemente y tenían un hijo que acababa de comenzar a caminar, lo que constantemente les mantenía en estado de alerta. Eran una unidad familiar sólida como una roca y me hacían tener esperanzas para mi propio futuro. Quería creer que algo como lo que tenían Siwon y Heechul, sin infidelidad, sin celos y drama, podría existir en mi vida en algún momento. De hecho todas estas personas tenían relaciones que envidiaba y admiraba. Todos estaban decididos a hacer que funcionara. Sin importar lo que costara. Ellos querían estar juntos y todos hicieron todo lo necesario para hacer que eso pasara. Tenía muchas ganas de que alguien sintiera lo mismo por mí.
Kyuhyun empujó la visera de su gorra y sus ojos color bígaro brillaron hacia mí con desenfrenada diversión.
—¿Alguna razón en particular por la que apareciste al mismo tiempo que Kangin? —Yo estaba bastante seguro de que Sungmin le había hablado de mi enamoramiento actual, pero no estaba de humor para compartir o ser objeto de burlas, así que solo me encogí de hombros.
—Buena sincronización, supongo. —Kyuhyun era el mejor amigo Hyukjae, por lo que darle un puñetazo en el vientre para conseguir borrar esa sonrisa arrogante de su rostro no estaría bien teniendo en cuenta la situación.
Me solté del brazo de Sungmin y encontré un asiento que estaba a un lado. Puse los pies por delante de mí y me senté para esperar. Tener bebés tomaba mucho tiempo y no era como si fuera a dormir de todos modos.
Iba  a  la  deriva  en  mis  propios  pensamientos.  Pensando  en  las sorprendentes revelaciones de Kangin, cómo estaba dispuesto a ir a la cárcel para pagar por los crímenes del pasado, pensando en la forma en que él sabía, la forma en que se sentía tan caliente y duro en mi mano. Estaba pensando en la idea de volver a trabajar sin Kook a mi lado y cómo era casi imposible sacarlo de mi cabeza.
No podía dejar de pensar en todo lo que quería cuando no podía dormir y el gimnasio no fue suficiente, lo que fue suficiente fue el mano a mano que tuve con el camarero sureño y no podía sacarlo de mi cabeza. Mi enamoramiento se estaba convirtiendo en una obsesión.
Me sacudí un poco cuando un pequeño cuerpo aterrizó en la silla junto a mí. Heechul observo la forma en que estaba tendido y pateó sus piernas por delante de ella con una sonrisa.
—Ni de lejos.
Gire la cabeza hacia un lado para poder mirarlo mientras se sentaba a mi lado. Heechul era el ángel de la guarda no oficial de este grupo. Era un pequeño joven con potencia, y cuando no estaba como aterrorizado de él, me gustaba mucho y lo respetaba. Esta noche parecía un poco pálido y tenía obvias bolsas bajo sus dos ojos de diferente color.
—¿Cómo va? —Pensé que si alguien sabía algo era él.
—Bien. Hyukjae está realmente llevándose bien con todos a diferencia de Siwon. Siwon tenía a las enfermeras y mi ginecólogo asustados de acercarse a mí. Hyukjae lo toma todo con calma. Mientras Donghae esté tranquilo, él parece tranquilo, pero las contracciones reales aún no han comenzado. Puede ser que tengamos que enviar a los refuerzos si acaba desmayado igual que hizo su hermano.
Me reí. No tenía duda de que Siwon extra asustaba cuando estaba estresado y asustado. Parecía que podía ganar una guerra por sí solo, sin armas, solo de pie al lado de Kangin charlando con él.
—Bueno, eso es bueno. Es genial que todos estén aquí para apoyarlos. Zhoumi llamó a Kangin. Está de camino.
Heechul inclinó la cabeza hacia atrás en la silla, puso una mano sobre su vientre, y apretó los ojos cerrándolos. Se veía un poco verde, de repente, y me   enderecé. Iba a preguntar si estaba bien cuando respiró profundamente y luego volvió la cabeza para mirarme mientras lo que estaba mal con él al parecer se le pasó.
—Va a estar devastado si ese bebé llega antes que él. Mudarse con Henry era la mejor opción, pero es difícil para ellos con todos nosotros aquí.
—Le dijo a Kangin que tenía que estar aquí por si acaso no podía llegar.
Heechul asintió y me sonrió.
—Él tiene que estar aquí, independientemente de eso, y tú también.
Era extraño cómo siempre parecía verlo todo.
—Estoy aquí —dije de mala gana.
—Sí. Pero tuviste que pensarlo primero. Tu perteneces aquí, Leeteuk. No lo dudes.
Pero lo hacía, dudar, es decir. No sabía cómo encajar.
—Las cosas simplemente se apagaron un poco y se sentían extrañas después de tener que entregar a Kangin. No estaba muy seguro de cómo manejar eso, y hacer amigos nunca ha sido muy fácil para mí.
A la mayoría no les gustaba o no confiaban en mí y los chicos solo querían fingir ser mis amigos con la esperanza de que pudiera dar lugar a más. Aparte de mi estrecho vínculo con mi mamá, mi relación con Kook y sus hermanas, y ahora Sungmin, había vivido una vida bastante solitaria.
—La mierda pasa. Lo que pasó con Kangin no fue tu culpa y todos lo sabemos. —Me dio una mirada muy afilada, su ojo marrón duro y su ojo azul agudo—. ¿Lo sabes, verdad?
Quería decirle que todo se sentía como si fuera mi culpa. Se sentía como si todo lo que podía hacer era un error tras otro. Nunca tuve la oportunidad, sin embargo, porque el pánico cruzó su bonita cara y en un instante se levantó de la silla, lanzándose a través de la habitación hasta donde se encontraban los baños de la sala. La profunda voz de Siwon retumbó con una letanía de palabrotas mientras su appa lo regañaba, lo que descaradamente ignoró mientras seguía a su prometido hasta el baño. Hizo caso omiso de la enfermera que también lo llamaba, eso hizo que todos los chicos comenzaran a reír.
Estaba pensando en las palabras de Heechul sobre la culpa, cuando su asiento ahora vacante fue ocupado con un cuerpo masculino mucho más grande. Cada vez que estaba a poca distancia de él, todos mis sentidos parecían sobrecargarse. Cubrió con uno de sus largos brazos el respaldo de mi silla y me miró por el rabillo del ojo.
—¿Estás bien? —Su voz era más suave de lo habitual y demasiado cerca de mi oído. Tragué un poco de saliva y asentí con la cabeza.
Fue el hecho de que preguntó, el hecho de que creía que realmente le importaba si estaba bien o no, lo que eclipsó todas las banderas rojas a las que les gustaba ondear en mi cara advirtiéndome que me alejara de él.
—Sí. Me alegro de haber venido contigo. Es bonito ver esto.
—¿Ver qué?
Agité vagamente una mano por la habitación indicando a dónde estaban Key y Jjong abrazados juntos, a dónde Kyuhyun había envuelto a Sungmin entre sus brazos y lo sostenía, a dónde Siwon había desaparecido detrás de Heechul, y hasta donde los Lee adultos estaban sentados acurrucados juntos.
—La felicidad. La unión. Unidad. Solo éramos mi madre yo cuando era pequeño y ella saltaba de hombre a hombre siempre en busca de algo que no era capaz de encontrar. Es muy bueno ver a las parejas que realmente quieren estar juntas. La estabilidad es una especie de concepto extraño para mí.
Pateó sus piernas para arriba como estaban las mías y adoptó una pose similar. Me estremecí un poco cuando su costado se presionó a lo largo del mío. Me sonrió cuando se dio cuenta de mi reacción.
—Puedes tener toda la estabilidad que desees cuando dejes de buscar problemas.
Probablemente tenía razón, aunque los problemas sonaban mucho más divertidos en este momento, y lo que quería y lo que necesitaba eran cosas absolutamente diferentes.
No respondí; en su lugar traté muy duro para no moverme mientras sentía que las puntas de sus dedos empezaban a jugar con mi cabello. No creo que siquiera fuera consciente de que lo estaba haciendo. Es decir, hasta que lo miré y noté el brillo de sus ojos. Este no era un chico que hiciera algo sin ser muy consciente del efecto que estaba teniendo en las personas que lo rodeaban. Él no solo era problemas, era potente y más peligroso que la mayoría de las cosas que veía cada día en las calles.
En algún momento la monotonía de esperar durante interminables horas hasta bien entrada la noche, el murmullo silencioso de voces, el chirrido de zapatos de goma en el suelo de linóleo, todo junto consiguió adormecerme. En un minuto estaba pensando en lo extraña que mi noche se había vuelto. Acerca de que cuando me sentía peor, ahí estaba todo este maravilloso grupo de gente dispuesto a atraparme. No estaba acostumbrado a tener ningún tipo de red de seguridad, aparte de Kook, y tenía que admitir que era muy agradable tener un suave aterrizaje en lugar de un choque brutal por primera vez en mi vida.
Pero, por supuesto, como todo en mi mundo últimamente, perderme en una pequeña siesta no podía ser simple y rejuvenecedor. Tan pronto como la oscuridad descendió, estuvo allí. El día que todo cambió para siempre.
Escuché los disparos. Escuché a los policías que habían estado en la escena gritando ante nosotros. Escuché a la gente en el barrio charlando junto al edificio en ruinas que se había convertido en un monstruoso laboratorio de metanfetaminas. Escuché las sirenas. Escuché en el graznido de mi radio que había varios oficiales heridos. Era una mala situación, pero Kook y yo estábamos entrenados. Nuestro trabajo era ir a las malas situaciones y hacerlas mejor.
Nos escuché a Kook diciéndome que debíamos ir al callejón y a mí asintiendo ciegamente. Escuché sus botas rasgando sobre el metal cuando encontró una salida de incendios y empezó a subir. Yo le dije que estaba justo detrás de él, siempre nos cubrimos el uno al otro. Kook me ladró que me quedase, para cubrirlo desde el grupo. No teníamos ni idea de cuántos tiradores había, no teníamos idea de si el edificio estaba despejado o no, pero de nuevo, estábamos entrenados y este era nuestro trabajo.
Yo tenía mi pistola. Estaba observando, mirando fijamente el espacio sobre la cabeza de Kook, asegurándome de que nadie podría conseguir derribarlo. Hubo más tiros, no tenía ni idea de si eran nuestros chicos o los malos, y no me importaba siempre y cuando mi compañero estuviera bien. Escuché a Kook haciendo ruido mientras llegaba a la parte superior de la escalera de incendios. Podría jurar que escuché cada copo de nieve que estaba cayendo en la noche, chocando contra el sucio suelo alrededor de mis botas.
Escuché claramente gritar a Kook, lo vi moverse para ir a través de una ventana rota, y luego escuché... nada más que un susurro. Un débil sonido de una lata o alguna otra pieza de basura rodando por el asfalto. Moví mi atención lejos de Kook por una fracción de segundo, la mitad de un latido del corazón, ni siquiera un parpadeo completo, y entonces el infierno se desató.
Un niño, un niño que apenas había salido de la pubertad, apareció sobre el borde del techo, abriendo fuego desde su posición más alta, y le disparó a Kook. Le dio dos disparos en el chaleco, uno le rasgó el brazo. La fuerza y la sorpresa lo enviaron tropezando hacia atrás hasta caer por la barandilla de la escalera de incendios y comenzó a caer. Una última bala le dio justo en el costado, pero fue la caída la que hizo el mayor daño.
Entonces todo lo que podía escuchar era gritos, mis propios gritos y los de Kook mientras caía. Devolví los disparos, hiriendo de muerte al niño, hiriéndolo en el pecho. No importaba. Pensé que Kook estaba muerto y no podía dejar de gritar.
Me desperté con una sacudida. Estaba cubierto de una ligera capa de sudor y temblando notablemente. Por suerte esta vez no estaba haciendo ningún ruido y nadie pareció darse cuenta de mi estado despeinado, sobre todo porque Zhoumi y Henry habían llegado y todo el mundo estada reunido a su alrededor para saludarlos. Vi como Kangin agarró a su hermano en un abrazo cálido.
Y luego fue como si Donghae y su bebe lo supieran, como si su bebé y el de Hyukjae hubiese estado esperando el minuto correcto para hacer su gran entrada en el mundo. Parecía saber el momento exacto en que toda su familia estaba allí para reunirse con él porque no fue hasta que toda la pandilla estuvo presente que Lee Hyungsik hizo su debut.
Tenía que decir que fue mejor que lo que había estado esperando para el final de mis visiones de pesadilla de aquella horrible noche, y siempre agradecería que me permitieran ser parte de esto.



yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...