Mostrando entradas con la etiqueta Debutantes 1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Debutantes 1. Mostrar todas las entradas

Debutantes I- Final



-He venido aquí dispuesto a hacer el ridículo si estoy equivocado, pero tengo que decirle, Angel, que lo que siento por usted ya no es solo  amistad.
Jungsoo se lamentó para sus adentros, sabiendo que no iba a ser capaz de mantener la calma si él intentaba convencerle de que lo amaba, a pesar de que sabía que se estaba engañando. No se había limitado a escuchar y archivar la advertencia de Junjin, sino que se la había repetido mentalmente incontables veces; la había impreso en su corazón.
«Él quiere tenerlo cerca, eso es todo. Demostró hasta qué punto lo desea cuando lo invitó a la fiesta, aun cuando eso significara traer también a Heechul. Le habría buscado una habitación en Raccoon Glade si eso no hubiera resultado impropio. Creo que se casaría con usted solo para tenerlo con él de forma permanente. Tanto valora su amistad. Pero es solo eso. No se deje engañar pensando que Youngwoon siente algo distinto por usted. Los dos lo lamentarían si usted se deja engañar.»
Jungsoo intentó poner aquellas palabras como escudo cuando Youngwoon prosiguió:
-Junjin me confesó lo que le dijo, pero se equivocaba...
-No -lo interrumpió-. Le odié por decírmelo, pero tenía razón.  Nosotros...

Debutantes I-19



Podrían haberle impedido verlo. Youngwoon cayó en la cuenta cuando llegó y Hyesung, el tío de Jungsoo que salió a abrirle, lo miró con desaprobación por presentarse a aquellas horas tan intempestivas. Aunque chasqueó la lengua Y musitó que su visita tendría que ser breve y que debería haber esperado a mañana, lo condujo por el comedor hacia dos puertaventanas por las que se accedía a un jardincillo y señaló en esa dirección.
Youngwoon vio que Jungsoo estaba allí, envuelto en su abrigo de invierno, sentado en un banco de piedra y bañado por los rayos de la luna. Era la única luz que había porque aquel lado de la casa estaba a oscuras, pero fue más que suficiente cuando sus ojos se acostumbraron a ella.
-¿No tiene usted frío? -le preguntó al acercarse.
-En absoluto -dijo él con sencillez.
-Creo que las Tierras Altas le gustarán -observó él sin traslucir sentimiento alguno.
-¿Por qué lo cree?
-Porque casi todas las personas que vienen, incluso los escoceses del sur, no se toman la molestia de contemplar el paisaje que tienen a su alrededor. En cambio, usted no tendría prisa por ponerse bajo cubierto para resguardarse del frío, ¿verdad?

Debutantes I-18



Youngwoon se dio muy despacio la vuelta para mirar a Heechul, que se había detenido en mitad de las escaleras. Era evidente que su comentario le había irritado, pero pensar que, por fortuna, ya no tendría que verlo más después de aquel día lo serenó un poco.
Así pues, el tono que empleó solo expresó de manera velada su antipatía cuando dijo categóricamente:
-Si yo fuera el bruto que dices que soy, no volveríamos a estar prometidos, aunque esta gente me hubiera visto contigo en la cama esa maldita noche. No habría pensado ni por un instante en tu reputación, ¿sabes?
-¡Pero fue responsabilidad tuya! -le recordó él, aunque la franqueza de Youngwoon lo ruborizó.
-¿Qué quieres decir con eso? ¿O es que, de repente, los brutos nos preocupamos por la responsabilidad?
-Oh, muy bien, entonces no eres un bruto -respondió Heechul malhumorado.
-Asombroso. Creo que voy a desmayarme -los interrumpió Siwon con una risa burlona-. El rey de hielo se ha retractado.

Debutantes I-17



Youngwoon tenía razón. La decisión de Jungmo de vengarse y asumir las consecuencias era inamovible. Además estaba enfadado con Jungsoo, convencido de que le había ocultado a propósito la parte más importante de la situación, y no lo creyó cuando le dijo que no sabía nada al respecto. Aquello no fue de ninguna ayuda para hacerlo entrar en razón y le proporcionó una excusa para ignorar todo lo que Jungsoo tuviera que decirle.
Se había burlado cuando él había argumentado que Youngwoon era parte inocente en todo aquello y que sería él quien acabaría saliendo perjudicado. Jungmo había dicho que los hombres no se tomaban el compromiso del matrimonio tan en serio como las parejas, que muchos ni siquiera se molestaban en ocultar sus infidelidades, y los rumores que corrían respaldaban aquella suposición.
-Tendrá amantes que le satisfagan y al joven más hermoso de toda Inglaterra como esposo, para ser la envidia de todos -le dijo Jungmo-. Así que, ¿por qué no iba a salir él ganando con esto? No es que quiera casarse con otro, o bien se lo habría pedido y nada de esto habría sucedido.
Aquel argumento había puesto el dedo en la llaga, aunque no fuera de forma intencionada.
No obstante, servía una vez más para recordar a Jungsoo lo ilusorias que habían sido sus esperanzas. De todas formas, las dejó de lado, como el resto de sus esperanzas truncadas.

Debutantes I-16



Todo pasó demasiado deprisa. Siwon había echado la puerta abajo cuando vio que tardaban en responder, saltando la cerradura, tenía los hombros fuertes, y luego había musitado:
-¿Qué diablos? -Justo antes de caer al suelo.
A la luz del farol que había en el porche de la parte de atrás, Youngwoon lo vio desplomarse, vio el arma en la mano del hombre que lo había golpeado en la cabeza, y se abalanzó sobre él. Se oyó un disparo.
Se oyeron gritos de alarma en la parte delantera de la casa, en el piso de arriba, en la casa contigua. A aquellas horas de la noche, el disparo había roto el silencio en aquel tranquilo paraje. El olor a pólvora quemada impregnó el aire. La bala había pasado junto al cuello de Youngwoon y él la había oído perfectamente. Fue eso lo que lo enojó tanto como para dejarle al hombre la cara hecha un cromo antes de dar cuenta de él.
Deberían haber abordado aquello con más cautela en lugar de dejarse llevar por la impaciencia que se había apoderado de ellos. Pero tras dos días de búsqueda, viendo cómo la gente les cerraba la puerta en las narices y huyendo de los perros, ahora que un golfillo los había traído hasta aquí, atravesando patios traseros y saltando vallas en lugar de venir por la calle, encontrarse con la casa desierta... no los había calmado precisamente.

Debutantes I-15



Aquella mañana, cuando Jungsoo paseó siguiendo la ruta que tomaba todos los días, tuvo cuatro encuentros que lo convencieron de que tendría que abandonar sus viejas costumbres, al menos durante un tiempo.
Sabía que podía seguir adelante si conseguía apartar a Youngwoon de su pensamiento, pero eso era imposible si la gente no hacía más que recordárselo, y Youngwoon, que aún era nuevo en la comunidad, iba a ser tema de conversación recurrente durante bastante tiempo. Ahora también el nuevo vecino empezaba a adquirir cierto protagonismo, pero Youngwoon, como correspondía a su elevado título nobiliario, continuaba siendo de mayor interés.
Las dos primeras personas con quienes se encontró le dijeron que Youngwoon se había marchado a Londres, probablemente para comprarle a su novio un regalo de bodas. El tercer encuentro, con una anciana amiga de sus tios, no fue muy distinto.
-Y yo le pregunto a usted, ¿sabría lord Choi dónde encontrar regalos de boda, o más bien dónde encontrar jóvenes de mala reputación? Lo último, por supuesto. Si el joven lord regresa con un regalo, será con una de esas nefandas enfermedades. -Y la anciana se echó a reír, admirada de su ingenio.

Debutantes I -14



La lluvia arreciaba, difuminando el paisaje. Youngwoon estaba de pie junto a la ventana del salón, contemplando el chaparrón y preguntándose si también Jungsoo estaría haciéndolo. A él le gustaba la lluvia, le gustaba todo lo que tenía que ver con la naturaleza, fuera cual fuese la época del año. Recordó su rostro radiante cuando lo sacó a la terraza bajo la lluvia.
-No puedes continuar evitándome.
Oír aquella voz a sus espaldas fue como un jarro de agua fría, aunque el reflejo de Heechul en la ventana lo había advertido de que se acercaba. Aún era pronto, pero la lluvia había oscurecido tanto el cielo que en la casa habían tenido que encender las luces.
Youngwoon no se volvió. No tenía ningún deseo de mantener una conversación con él, de ninguna clase, pero menos aún sobre el hecho de que lo evitara. Aún no había decidido cómo tratarlo.
Podría decirle la verdad, que a duras penas lo soportaba, pero eso solo conseguiría que vivieran como dos desconocidos cuando se casaran, lo cual, bien pensado, le parecía una situación ideal; al menos para él. O podría intentar llevarse bien con él, sacar el mayor provecho de un matrimonio no deseado.

Debutantes I -13


Heechul estaba logrando ponerse de mal humor en el corto trayecto de regreso a Raccoon Glade. Había conseguido lo que quería: se había quitado de encima el mal trago de tener que disculparse para que todo volviera a ser igual entre Jungsoo y él. Esperaba haber tenido éxito al menos en eso, porque se estaba aburriendo muchísimo en Raccoon Glade y Jungsoo sería un remedio ideal.
Ya no quedaban suficientes invitados en la mansión para tenerlo distraído. Youngwoon incluso lo ignoraba, enojado aún, supuso, por haber tenido que renovar el compromiso. Peor para él. Heechul no le había tendido aquella trampa. Él lo había hecho todo por su cuenta, aunque Heechul no podía negar que todo había salido a pedir de boca.
Heechul jamás habría imaginado que él pudiera hacer nada tan impetuoso como entrar en su dormitorio. Aquello era una total incorrección, incluso aunque no hubiera estado a medio vestir. Pero Heechul había pensado que él pretendía arreglar las cosas y por ese motivo podía perdonarle su impetuosidad. Luego había descubierto que todo se debía a Jungsoo. Había sido la gota que colmó el vaso, sobre todo después de que aquel campesino se hubiera quitado la máscara con él, demostrándole que, después de todo, no era todo sonrisas y podía ser un verdadero arpía.

Debutantes I -12



Los fuertes golpes en la puerta despertaron finalmente a Youngwoon. Lo bastante al menos como para decirle a su autor que él mismo se encargaría de que ardiera en el infierno si no dejaba de hacerlo. Pero la persona en cuestión no le hizo caso, sino que abrió la puerta. Youngwoon no se percató. Estaba sentado en la cama, sujetándose la cabeza entre las manos, con la sensación literal de que iba a estallarle.
-No tiene usted muy buen aspecto viejo amigo. ¿Bebió un poco más de la cuenta mientras lo celebraba ayer por la noche?
Youngwoon abrió un ojo inyectado en sangre, lo clavó en Choi Siwon y dijo:
-Voy a tener que encontrar una tinaja de aceite hirviendo. Las llamas del infierno no son lo que usted necesita.
Siwon se echó a reír y acercó una silla a la cama. Youngwoon, viendo que su visitante no estaba captando el mensaje de que no era bien recibido, gruñó y escondió la cabeza bajo la almohada.
Por desgracia, aunque amortiguada por la almohada, seguía oyendo la voz de Siwon.

Debutantes I -11



Jungsoo no había hecho en su vida nada tan... ajeno a su naturaleza como lo de aquella tarde. Fue el enojo, que tan poco familiar le resultaba, lo que lo impulsó a buscar su abrigo y marcharse de Raccoon Glade sin tan siquiera decírselo a sus tíos. Pero fue la vergüenza la que se abrió paso, la que caló hasta sus mismos huesos, lo que le incitó a salir corriendo, sin esperar al carruaje.
Le parecía imposible haberle dicho aquellas cosas a Heechul. Responder a la crueldad con crueldad no era lo adecuado, por muy satisfactorio que pudiera resultan Sí, Heechul se merecía todas y cada una de las palabras que le había dicho, pero ¿había alguna excusa para que Jungsoo pusiera en entredicho sus principios y su naturaleza?
Podría haberse marchado sin decirle nada. Ese mero desplante habría bastado para transmitirle el mensaje: estaba harto de él y no toleraría más su maledicencia. Pero no, Jungsoo se había dejado llevar por la ira que se había apoderado de él y se había situado a su mismo  nivel.
Su deseo era no tener que volver a Raccoon Glade, al menos mientras Heechul siguiera allí, pero no sabía qué excusa podía darles a sus tíos para no hacerlo. Consideró la posibilidad de decir la verdad, pero luego lo descartó. Después de todo, Minwoo se culparía, porque el appa de Heechul era amigo suyo. Es posible que también se sintiera obligado a informar a lord Soogeun sobre el horrendo comportamiento de su hijo, y luego se sentiría culpable también por eso. Al menos, Jungsoo podía ahorrarle a su tío aquel mal trago.

Debutantes I- 10



Ahora que los invitados llevaban varios días residiendo en Raccoon Glade y a todos les habían presentado a Youngwoon una o incluso varias veces, ya no lo veían como a un intruso. El simple hecho de que hubieran pasado unos días en su compañía lo había elevado a la categoría de ser «uno de los  suyos».
Cada vez le costaba más ir de una estancia a otra, o incluso atravesar el recibidor, sin que algún invitado le detuviera para conversar con él. Se dio cuenta de que había estado mucho más a gusto cuando era el «desconocido» y casi nadie se le acercaba.
Pretendía llegar antes al salón de baile, donde esperaba encontrar a Jungsoo, y poder enmendar el craso error que había cometido con él en la terraza. Reacio a ser grosero, contra lo cual luchaba con todas sus fuerzas, Youngwoon había tenido que detenerse  una y otra vez, por lo que ya habían pasado varias horas cuando al fin pudo escapar durante el tiempo suficiente para ir al salón de baile.
Sus ojos se posaron en Jungsoo, que se hallaba en el otro extremo del salón, pasando por encima de Heechul sin fijarse en él, aunque éste interpretó que Youngwoon fingía no verlo. Sin embargo, había toda una  estela de personas entre ellos, todas decididas a detenerlo para decirle algo. Así pues, cuando llegó hasta Jungsoo ya estaba enojado y el tono de su saludo fue un poco malhumorado.

Debutantes I- 9



Cuando Youngwoon terminó de desayunar, se sentía bastante orgulloso de sí mismo. Había conseguido relacionarse mucho llevándose el plato con él, como había visto hacer a otros, y haciendo un recorrido por las estancias de la planta baja, deteniéndose aquí y allá para hacer un cumplido personal o algún comentario  sobre la tormenta que estaba cayendo y que ahora repiqueteaba en las ventanas. Si algún invitado había pensado en hacer alguna salida, a estas alturas ya había cambiado de opinión.
Ya se habían iniciado varias partidas de cartas, algunas amistosas, pero la mayoría con apuesta, un pasatiempo con el que la alta sociedad inglesa parecía disfrutar especialmente. Las salas del billar tenían, no una, sino dos mesas que mantenían ocupados a muchos de los caballeros de más edad, incluyendo a Junjin. Eric aún no había  aparecido.
Un joven cantaba para un grupo de jóvenes señores en la sala de música, un hermoso pelirrojo que llamó la atención a Youngwoon. Pero había que estar sordo para disfrutar oyéndole cantar, por lo que no tardó en marcharse.
Se habría quedado en el salón, pero allí era donde estaba ahora Heechul celebrando audiencia. Eso lo contrarió mucho, porque Choi Donghae también se encontraba allí y Youngwoon había estado pensando en conocerlo un poco mejor. El hecho de que su hermano no le cayera bien no era motivo suficiente para descartar a uno de los jóvenes más bellos de la fiesta.

Debutantes I- 8



Choi Donghae se acercó a ellos.
-Dime, ¿qué es lo que encuentras tan divertido a estas horas de la mañana? -preguntó Donghae, reprimiendo un bostezo.
-Que esta mañana debías de estar tan dormido cuando te has vestido, que se te ha olvidado abrocharte estos últimos...
El pobre joven gritó, se ruborizó.   
-No te quedes ahí pasmado como si nada. ¡Ayúdame!
Siwon reía para sus adentros y parecía decidido a que su hermano se quedara allí para siempre. Jungsoo se apiadó de él y le dijo al oído:
-Está bromeando. Va usted perfectamente vestido y está precioso.
Hae se volvió, miró a su hermano con rabia y le insultó antes de marcharse muy indignado.
Jungsoo le miró, negando con la cabeza. Era muy apuesto, los dos hermanos Choi eran excepcionales en ese sentido, pero saltaba a la vista que también era un bromista incorregible. No es que eso fuera malo. Él también lo era, hasta cierto punto, aunque con una diferencia importante: sus bromas iban encaminadas a divertir a los demás, no a irritarlos.

Debutantes I -7



En la estancia había muchísima gente, Youngwoon consiguió encontrar un sitio en un rincón donde nadie podría oírlos. Y Jungsoo sabía exactamente por qué necesitaba él un poco de intimidad. El pobre estaba muy confuso, y era comprensible.
-¿Sería tan amable de explicarme a qué viene todo esto? -preguntó en cuanto se detuvo y le  soltó el  brazo.
Jungsoo torció el gesto en una mueca.
-¿Debo?
Como respuesta, él se limitó a mirarle, y siguió haciéndolo hasta que Jungsoo hizo otra mueca, esta vez genuina.
-Muy bien. -Suspiró-. Pero esta historia sería mucho más interesante si se la contara otra persona. ¿Está seguro de que no prefiere que se la explique su abuelo? No me cabe la menor duda de que la exageraría para que le causara más impacto. Casi todo el mundo lo hace.
-¿Es amargura lo que aprecio en su voz? -preguntó él. Jungsoo parpadeó y le dedicó una sonrisa.
-Ha descubierto usted mi secreto.

Debutantes I -6



-¡Caramba, joven Jungsoo! -exclamó sorprendido el mayordomo-. Nunca había llegado usted tan lejos en ninguno de sus paseos. ¿Ha ocurrido algo?
Jungsoo sonrió al mayordomo de lord Eric para tranquilizarlo. Lo conocía bien, y también a su familia. De hecho, conocía prácticamente a todo el mundo en aquella pequeña zona de Yorkshire, incluyendo a los sirvientes.
Estaba empezando a sentirse incómodo, puesto que Jacobs sabía que no estaba allí porque  lo hubieran invitado. El hombre se enorgullecía de saber todo lo que guardara relación con lord Eric y, dado que  era él quien recibía a los invitados, estaría al corriente de quién debía venir.
Para sentirse un poco más cómodo, Jungsoo no fue directamente al grano. En lugar de ello, preguntó:
-¿Cómo está ahora su encantadora esposa? Mejor, espero.
-Oh, mucho mejor, joven. Y, por favor, vuelva a darle las gracias a su tío Hyesung por la receta de la infusión. Fue ideal para aliviarle la tos.
Jungsoo podría haber seguido charlando, pero notaba que las melillas le ardían y, antes de que el rubor fuera demasiado obvio, hizo acopio de valor:

Debutantes I -5




Eric renunció a su propósito de librarse de su antagonista, sabiendo igual que sabía Junjin que a Youngwoon no le sentaría nada bien que aquel abuelo suyo no tuviera un buen recibimiento.
-Yo sé lo mismo que usted, porque de momento no quiere casarse con nadie.
Junjin se puso en pie con brusquedad, dando plena muestra de su temperamento escocés.
-¿No lo ha aceptado? juraría que me dijo que al menos estaba dispuesto a conocerlo antes...
-Y así fue.
Sacando una conclusión errónea, Junjin miró a Eric con los ojos entornados.
-Entonces, ¿no era tan hermoso con usted afirmaba?
-Oh, definitivamente es el joven más bello que he visto en mi vida -respondió Eric. Junjin suspiró y volvió a sentarse, a todas luces desilusionado.
-Confiaba en que el muchacho no permitiera que su enojo interfiriese en su propia felicidad, pero, por lo visto, necesita un poco más de tiempo para asimilar los cambios que le estamos imponiendo.

Debutantes I -4




No era sorprendente que Jungsoo saliera a dar un paseo en cuanto tuvo ocasión. Adoraba las estaciones, las cuatro, e incluso cuando hacía más frío era capaz de disfrutar de una vigorosa caminata. Cuando era niño, sus tíos bromeaban diciéndole que tenía sangre de hada y que se había dejado las alas olvidadas en alguna parte.
Subió la loma en cuya cima se había detenido ya varias veces en alguna de sus caminatas, cuando venía desde la otra dirección. Hasta entonces, aquella loma era lo más cerca que había estado nunca de Raccoon Glade, pero siempre le había ofrecido una vista perfecta de la gran mansión de lord Eric.
Era una antigua casa francamente hermosa, era una lástima que lord Eric no recibiera gente en casa más a menudo para enseñársela a vecinos que, como los Park, habían mostrado siempre mucha curiosidad por él y su hogar.
No tenía prisa por regresar, cuando alcanzó la  cima de la loma se sentó, sin pensar que la hierba y la tierra podían mancharle su ropa, y disfrutó sin más de la vista.
Jungsoo había cerrado los ojos para sentir mejor el viento que arremolinaba su cabello en todas direcciones. Se rió cuando un mechón le rozó la nariz, haciéndole cosquillas.

Debutantes I -3



Era con toda probabilidad el lugar más lúgubre y desolado que había visto jamás. Supuso que el grueso manto de niebla que lo cubría, de varios metros de espesor, podía ser la causa, así como los árboles sin hojas, que, por lo que él sabía, podían estar tanto vivos como muertos. O tal vez pareciera tan desierto porque era muy temprano.
Por otra parte, Youngwoon dudaba de que ningún rayo de sol, por  débil que fuera,  pudiera influir  en su estado de ánimo, ni tampoco el canto de los pájaros, si es que había alguno por allí en aquella época del año. Estaba predispuesto a detestar Raccoon Glade, y lo detestaría, eso seguro.
Sir Donghwa querría haber llegado la noche anterior, lo cual habría sido fácil, pues la posada en la que se habían alojado se hallaba a menos de veinte minutos de su destino. Pero Youngwoon no estaba de humor para conocer a su abuelo inglés después de un día entero de viaje. Quería estar tan despejado como le fuera posible, no cansado y pensando únicamente en un baño caliente y una cama.

Debutantes I -2



El resto de la casa era muy acogedor y la decoración era tan suntuosa como cabría esperar. Si Donghwa no hubiera tenido tanta prisa en ponerse junto al fuego ni hubiera estado todo tan oscuro, tal vez se habría dado cuenta de que antes lo habían llevado a un establo convertido en salón. Pero, ahora que habían dejado una lámpara sobre la mesa de la sala, era fácil ver las habitaciones que lo rodeaban y vislumbrar su hermosa decoración.
El despacho al que fue conducido era pequeño pero pulcro. Y tenía un gran brasero encendido en un rincón, lo cual indicaba que el joven se hallaba allí cuando Donghwa llegó.
El abogado estaba empezando a pensar que había sido el agente de Junjin o el administrador de  sus propiedades quien había salido a recibirlo, pero ya había hecho bastantes conjeturas, equivocadas por demás, así que le preguntó educadamente quién era en cuanto se acomodó en el mullido sillón de piel frente a su escritorio.
La respuesta, «soy un Shinhwa, naturalmente», no fue en absoluto esclarecedora, habida cuenta que todas las personas de aquella propiedad llevaban ese nombre, pero, a esas alturas, Donghwa estaba  demasiado cansado a causa del viaje y del mal tiempo como para intentar sonsacarle nada más.

Debutantes I -1




Estaban junto a la ventana, contemplando el inhóspito jardín ajado por el invierno por donde paseaba el joven. Era pequeño, El joven señor Kim Soogeun, su anfitrión, se había esmerado en el cuidado de su pequeña parcela de tierra. Y ellos sabían que podrían encontrar a su joven sobrino, Jungsoo, que adoraba estar al aire libre en cualquier época del año, en aquel pequeño trozo de tierra.
Los dos jóvenes contemplaron a Jungsoo, pensativos y en silencio. Park Hyesung tenía el ceño fruncido. Su hermano Minwoo, que le llevaba un año, parecía bastante abatido.
-Creo que nunca había estado tan nervioso, Minwoo -le susurró su hermano.
-Ni yo, ahora que lo dices -respondió Minwoo con un interminable suspiro.
Eran hermanos, pero no se llevaban demasiado bien. A menudo discutían. No obstante, por una vez, estaban de acuerdo. Su joven sobrino, al que habían criado prácticamente desde su nacimiento, iba a ser presentado en sociedad aquella noche y los dos estaban preocupados. Por desgracia, tenían una buena razón para estarlo.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...