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Amor en Altamar- Capítulo Final



—¡Arrojadlo por la bor...!

Donghae lo enmudeció momentáneamente clavándole un codo en las costillas. La furia centelleante que le brillaba en los ojos confundió a su hermano por un momento más. Y Hae estaba furioso de verdad, no sólo con él, sino también con Hyukjae. ¡Condenados idiotas! 
¿Cómo se atrevían a ignorar por completo su voluntad, como si no fuera el futuro de él el que allí se jugaba?

—¡Basta ya, Kim Hyukjae! —gritó hacia abajo, en el momento en que otro marinero salía despedido por los aires.

—¡Baja de ahí, Donnie!

—¡No puedo! —repuso Donghae. Quería agregar “Todavía no”, pero él no le dio tiempo.

—¡Lo que no puedes hacer es abandonarme!

Amor en Altamar- Capítulo 33



Donghae no podía creerlo. Lo había encerrado. Y aunque había pasado la noche golpeando la puerta, hasta ceder por puro agotamiento, nadie había acudido a abrir. Hacía ya horas que había salido el sol y seguían sin hacerle caso. ¿Cómo podía Yunho hacerle algo así, cuando él había desafiado las órdenes de su esposo tan sólo para hacerle saber que estaba bien?

Ahora lamentaba haber oído su voz, la noche anterior, discutiendo a gritos con su esposo en el vestíbulo de la planta baja. Eso le había hecho salir de su cuarto, con todas las intenciones de correr hacia su hermano.

Pero antes de llegar a la escalera oyó que Hyukjae se negaba a permitir que Yunho lo viera. Entonces comprendió que, si bajaba para unirse al grupo, sólo conseguiría enfurecer a su esposo un poco más. Creyéndose muy astuto decidió escabullirse una vez más por la puerta trasera y aguardar a que Yunho saliera. Porque saldría, sin lugar a dudas. La negativa de Hyukjae había sido más que explícita.

Amor en Altamar- Capítulo 32



Cuando el carruaje de Kangin se detuvo frente a la casa, Donghae no estaba simplemente molesto con sus acompañantes, sino completamente furioso. El humor de Minho le alteraba los nervios, junto con sus horrendas predicciones sobre lo que cabía esperar de un marido encolerizado. Kangin aún estaba contrariado por haber tratado de seducir a su propio tío, aunque fuera sin saberlo, y su oscura expresión no mejoraba las cosas. Y el imbécil de Changmin era insoportable en cualquier circunstancia.

Pero Donghae no se engañaba. Sabía muy bien que su cólera era una reacción de defensa antes que otra cosa. Pese a que la obstinación de Hyukjae lo había impulsado a aquel temerario viaje al río, sabía bien que había hecho mal en ir y que él tenía todo el derecho del mundo a ponerse furioso.

Y Hyukjae furioso, furioso de verdad, no resultaba nada agradable. ¿Acaso no había estado a punto de matar a Yunho con sus propias manos? No obstante, a juzgar por lo que Minho decía, eso no era nada comparado con lo que cabía esperar. Por eso era comprensible que se sintiera bastante intimidado y tratara de ocultarlo bajo su propio enojo.

Amor en Altamar- Capítulo 31



-¡No puedes estar hablando en serio, por el amor de Dios! -exclamó Donghae, furioso - Por lo menos, tengo que verlos. Han viajado hasta aquí...

-Me importa un comino hasta dónde hayan viajado -replicó Hyukjae, igualmente colérico.

La noche anterior, Hae no había tenido oportunidad de abordar el tema de sus hermanos, pues subió a su cuarto poco después de retirarse los mayores y, aunque esperó largo rato a que Hyukjae se reuniera con él, acabó por dormirse antes de que se acostara. Y ahora, por la mañana, se negaba tajantemente a llevarlo hasta el puerto; también se había negado de forma terminante a pedirle un coche, cuando Hae se lo rogó, y finalmente le había dicho sin más rodeos que no le permitía ver en absoluto a sus hermanos.

Donghae se sentó en la cama y trató de transformar la agria discusión en una conversación racional, preguntando:

Amor en Altamar- Capítulo 30



- Al fin y al cabo, los hombres se casan, ¿no? -comentó Donghae con tono razonable, aunque algo sarcástico- Hasta en la misma proporción que los jóvenes y mujeres. ¿Querría alguien decirme, entonces por qué la reacción unánime ante la boda de Hyukjae es de una enorme sorpresa, seguida inmediatamente de incredulidad? No es un monje, por amor de Dios.

-Tienes toda la razón. Nadie podría acusarle de serlo. -Y quien hablaba estalló en una serie de risitas.

Min o Minnie, según el caso, resultó ser Cho Sungmin, joven vizconde de Guixian. Pero era un joven vizconde muy joven. Nadie podía negar que pertenecía al clan de los Kim; como mínimo, resultaba innegable su parentesco con Siwon y Minho, pues tenía el mismo pelo negro y negros ojos con que ellos habían nacido.

Donghae también descubrió, con gran alivio, que Cho Sungmin era sumamente agradable. No tardó en apreciar su vivacidad, su encanto, su desenfadada franqueza y su tremenda sinceridad. Ya bullía de buen humor cuando llegó, en las primeras horas de la tarde, pero más aún después de preguntar a Hyukjae:

Amor en Altamar- Capítulo 29



Dominándose hasta el extremo, Hyukjae aconsejó a Heechul

-Llévatelo de aquí o no servirá para gran cosa durante los próximos meses... tal vez en todo un año.

-Bueno, Hyukjae -trató de aplacarlo Heechul, al tiempo que se esforzaba por disimular su propia sonrisa -,debes admitir que resulta bastante descabellado imaginarte obligado a... - La mirada ceñuda de su cuñado hizo que desviara la atención hacia su marido - Basta, Siwon, por favor. No es tan divertido.

-¿Qué... no? -jadeó él - ¿Cuántos eran, Hyukjae? ¿Tres, cuatro?

Como Hyukjae se limitaba a fulminarlo con la mirada, busco la respuesta en Donghae.
Él también estaba ceñudo, pero dijo:

Amor en Altamar- Capítulo 28



-Enseña la pierna, Donnie. Tus cuñados no tardarán en volver a casa.

Donghae entreabrió un solo ojo. Hyukjae estaba sentado en un lado de la cama. Con eso lo había hecho rodar hacia él mientras dormía, de modo que tenía la cadera apretada contra su muslo. Pero eso no lo alarmó tanto como encontrarse con su mano posada en las nalgas.

-¿Cómo has entrado aquí? -inquirió, bien despierto.

-Caminando, desde luego. El mayordomo tuvo la gentileza de instalarte en mi habitación.

-¿Tu habitación? Pêro si le dije...

-Sí, y él te interpretó literalmente. Después de todo, no oyó que yo desmintiera tu estado civil. Es Minho quien duda, no toda la familia.

Amor en Altamar- Capítulo 27



-En otros tiempos los matrimonios se concertaban por interés, ¿sabes? , o para unir dos grandes familias... cosas que no pueden aplicarse a nosotros, ¿verdad, amor? Pero en la actualidad hemos vuelto a lo básico y primitivo: el consentimiento social de la lujuria. Y en eso somos bastante compatibles, creo.

Aquéllas eran las palabras que Donghae continuaba recordando día tras día durante las dos semanas siguientes a su fatídica capitulación ante la seducción de Kim Hyukjae, venían a recordarle que no debía tratar de interpretar otra cosa en el hecho de que él volviera a desearle. Hae sólo le había preguntado qué pensaba hacer con respecto al matrimonio: si iba a respetarlo o si escaparía de él. La respuesta de Hyukjae no le había parecido tal respuesta. Y no hizo falta que le dijera que, por lo que a él se refería, sólo compartían el deseo mutuo.

Sin embargo había mucha ternura en aquella lujuria; con frecuencia, cuando yacían abrazados, Donghae se sentía tratada con cariño... casi amado. Y eso, más que ninguna otra cosa, le paralizaba la lengua cada vez que se sentía tentado de volver a preguntar por el futuro. Claro que resultaba casi imposible obtener una respuesta directa de Hyukjae.

Amor en Altamar- Capítulo 26



Donghae, agotado, sentado en la silla que había acercado a las ventanas, contemplaba pensativo la superficie agitada del frío Atlántico que rodeaba el Opera. Oyó que se abría la puerta y unos pasos cruzaron la habitación, pero no sentía interés en conocer quién perturbaba su soledad. De cualquier modo, lo sabía. Sólo Hyukjae entraba en el camarote sin llamar.

Pero Donghae no le dirigía la palabra a Kim Hyukjae. No había pronunciado ante él más de dos monosílabos desde aquella noche, hacía una semana, en que lo condujo a bordo de su barco con la misma técnica empleada otra vez para sacarlo de una taberna inglesa. Y ese tratamiento indigno no había sido lo peor de aquella noche, no.

En cuanto Hyukjae vio a sus hermanos en la cubierta del barco, ordenó que los arrojaran por la borda. Y tuvo el descaro de decirles, antes de la zambullida, que Donghae había decidido navegar con ellos, como si no fuera visible que iba amordazado y cargado como un fardo.

Amor en Altamar- Capítulo 25



-No irás a creer que eso te dará resultado otra vez, ¿eh?, Hae?

Donghae, que estaba intentando forzar el cajón del escritorio de Seunghun, asomó la cabeza. Hyunjoong, de pie ante él, lo miraba fijamente. Kyujong, a su lado, parecía desconcertado por la pregunta de su hermano.

El joven se levantó lentamente, furioso por haber sido descubierto. ¡El los creía a todos acostados, maldición! Y Hyunjoong, demasiado perceptivo, había adivinado sus intenciones. De todas formas, intentó plantarle cara:

-No sé a qué te refieres.

-Claro que sí, tesoro -sonrió su hermano - Aunque logres apoderarte de él, ese jarrón no tiene importancia comparado con lo que ese inglés hizo contigo. Yunho preferiría sacrificar la pieza antes que dejar en libertad al capitán Kry.

Amor en Altamar- Capítulo 24



-Bueno, es evidente que os conocéis muy bien.

Donghae frunció el entrecejo ante el irónico comentario de Yunho, activando sus defensas y volviendo a experimentar azoramiento y un cierto enfado que aún subsistía.

-¿Qué pretendes insinuar con eso, Yunho? Pasé cinco semanas en su barco trabajando de grumete, como él ya ha tenido la consideración de informaros.

-¿Y en su cama?

-Ah, ¿por fin estamos decidiéndonos a preguntar?

Enarcó una sola ceja, en una perfecta imitación del gesto de Hyukjae. Ni siquiera reparó en que aquel uso afectado del plural era otra de las costumbres del inglés. Después de todo, el sarcasmo no era su fuerte; resultaba natural que, al intentar usarlo, copiara a un verdadero maestro.

Amor en Altamar- Capítulo 23



Al recobrar la conciencia, Hyukjae logró controlar el gemido que estuvo a punto de escapar de sus labios hinchados. Hizo un rápido repaso mental. Las costillas parecían sólo muy magulladas. En cuanto a su mandíbula, no estaba tan seguro.

Bueno, se lo había buscado por imbécil, por no mantener la boca cerrada y hacerse el tonto ante esos dos que lo habían reconocido, y sacando a relucir tiempos pasados. Hasta Donnie lo había defendido en un momento de incredulidad. Pero no: él tenía que pavonearse de todos sus pecados.

La cosa no habría salido tan mal si ellos no hubieran sido tantos. ¡Rayos y centellas, cinco malditos yanquis! ¿Dónde tenían la cabeza Sunki y Seungin? ¿Cómo no se lo habían advertido? ¿Y dónde tenía él la suya, a fin de cuentas? Su proyecto original era enfrentarse con Donnie cuando estuvieran solo. Junsu ya se lo había advertido, claro. Y ahora el hombre se regodearía con esto a más no poder. Hasta era posible que se lo mencionara a Siwon, sólo para sacarle un poco más de provecho. Y entonces las burlas no tendrían fin.

Amor en Altamar- Capítulo 22



-¿Qué te ocurre, Hae? -preguntó Kyujong, alarmado - Tienes muy mala cara.

Donghae no podía responder. Sentía la presión de su mano en el brazo, pero no podía ni mirarlo. No podía apartar los ojos de Hyukjae ni creer que él estuviera realmente allí, pese al tonto juego de esperanzas que acababa de jugar consigo mismo.

Se había cortado el pelo. Ya no lo llevaba largo y atado atrás, como en el viaje a Jamaica, con ese pendiente de oro que le daba aspecto de pirata. Ahora la imagen de pirata había desaparecido. Su melena estaba tan revuelta como si acabara de pasar por una tempestad, pero no llamaba la atención. Otros hombres malgastaban horas enteras tratando de lograr la misma imagen.

Se había vestido de terciopelo y seda, como si asistiera a un baile de la realeza. Si Donghae pensaba que el verde esmeralda le sentaba de maravilla, lo encontró irresistible vestido de granate oscuro; el terciopelo era tan fino que las luces de la habitación le arrancaban destellos. Un elegante pañuelo lucía en su cuello. En él centelleaba un grueso diamante que habría atraído todas las miradas, si no lo hubiera hecho ya la imponente presencia de Hyukjae.

Amor en Altamar- Capítulo 21



- ¡Yoochun! -exclamó Donghae al levantar un extremo del pañuelo empapado en lágrimas. Su hermano caminaba hacia la cama - ¿Desde cuándo entras así en mi cuarto, sin llamar?

-Desde que tengo dudas respecto al recibimiento que se me dispensará ... ¿Qué te pasa?

Donghae arrojó el pañuelo sobre la mesa que tenía junto a la cama y sacó las piernas por el borde para sentarse.

-nada -murmuró con voz confuso.

-¿Entonces por qué estás todavía en la cama? ¿Sabes qué hora es?

Con eso logró que Donghae le lanzara una mirada incendiaria.

-Estoy levantado. ¿Acaso te parece que estoy en pijama?.

Amor en Altamar- Capítulo 20



Hyukjae esperaba con impaciencia, de pie ante la barandilla, el pequeño esquife que por fin habían avistado regresando al barco. Llevaba tres días aguardando en esa pequeña bahía de la costa de Connecticut. Si hubiera sabido que sus marinos tardarían tanto en volver con la información deseada, habría ido personalmente a tierra.

Y el día anterior había estado a punto de hacerlo. Pero Sunnie le había advertido serenamente que en su estado de ánimo no le convenía hacerlo: si los norteamericanos no ponían el grito en el cielo sólo porque él rebosara de nobleza británica, autoridad y condescendencia, su malhumor despertaría en cualquiera desconfianza y aun hostilidad.

Hyukjae rechazó la acusación de condescendencia. Sunnie rió: con dos argumentos a su favor de tres, seguía ganando la discusión.

Hyukjae desconocía por completo esas aguas norteamericanas, pero decidió no continuar tras el navío que había seguido hasta el puerto. De momento, no le interesaba que Donghae supiera que estaba allí. No hizo sino asegurarse de que el barco del muchacho había atracado en la ciudad costera, en vez de navegar aguas arriba por el río. Entonces ancló el Opera tras el cabo que sobresalía de la desembocadura y envió a sus dos hombres a la ciudad, para que averiguaran todo lo posible de su paradero. No tenía sentido que hubieran tardado tres días; tan sólo quería saber dónde estaba el muchacho.

Amor en Altamar- Capítulo 19



Al ver que Hyunjoong se mostraba tan comprensivo con su tristeza, Donghae empezó a sentirse algo mejor y, ciertamente, mucho más optimista con respecto a la reacción de sus otros hermanos. Naturalmente, Hyunjoong atribuía todas sus lágrimas a Shang. Aún no quería comentar que sus pensamientos y sus emociones se centraban en otro hombre, cuyo nombre no había pronunciado jamás, salvo para explicar que era el capitán del barco en que había llegado a Jamaica.

Se sentía culpable al engañar a Hyunjoong. Más de una vez estuvo a punto de decirle la verdad. Pero no quería que volviera a enfadarse con él. Esa ira le había sorprendido de verdad. El era su hermano divertido, el que más bromeaba con él, el que nunca dejaba de animarlo. Y también esta vez lo había hecho, aunque, en realidad ignoraba el verdadero motivo de su angustia.


Ya se enteraría con el tiempo. Todos se enterarían. Pero la peor de las noticias podía esperar un poco más, hasta que la herida hubiera cicatrizado, hasta que supiera cómo reaccionaban los otros ante algo que ahora le parecía una nimiedad. Las auténticas discusiones vendrían dentro de un mes o dos, cuando exigieran saber de quien era el hijo que desfiguraba su cintura.

Amor en Altamar- Capítulo 18



Era difícil seguir fingiendo que era el grumete cuando estaba con Hyukjae fuera del camarote. En cubierta le requería constantemente a su lado, o lo suficientemente cerca como para no perderlo de vista. Descubrió que lo más difícil era mantener ocultos sus sentimientos, sobre todo porque los ojos se le llenaban de ternura o de pasión cada vez que miraba a Hyukjae.

Sí, era difícil, pero se las arreglaba; por lo menos, eso creía. Sin embargo, a veces no podía dejar de preguntarse si algún miembro de la tripulación no albergaría sospechas, pues ahora le sonreían y saludaban con la cabeza al verlo pasar, cuando antes apenas reparaban en él.

Claro que el tiempo crea familiaridad y él estaba a bordo desde hacía casi un mes. Era lógico que la tripulación se hubiera acostumbrado a su presencia. Y si deseaba que su disfraz siguiera dando resultado era sólo por Donghwa...bueno, en realidad por él mismo.

Amor en Altamar- Capítulo 17



Donghae se quedó demasiado aturdido como para huir. Tampoco habría llegado muy lejos en los pocos segundos que Hyukjae tardó en aterrizar frente a él. Cuando quiso reaccionar, aquellos brazos musculosos lo tenían rodeada y lo estrechaban cada vez más, hasta hacerle sentir cada centímetro de ese recio cuerpo pegado al suyo. En vez de indignarse y ponerse rígido, su cuerpo pareció fundirse con el de él, cediendo por donde no debía, ajustándose tan a la perfección que era como estar en el propio hogar.

Su mente, en una tardía reacción, empezó a reunir fuerzas para protestar, pero ya era demasiado tarde. Donghae cayó víctima de un lento beso, tan provocativamente dulce y sensual que lo envolvió en un hechizo de maravillas, imposible de quebrar. Era un beso interminable , que iba haciendo su efecto poco a poco, sin que pudiera determinar con exactitud en qué momento esa sensación de placer se fue convirtiendo en un ardoroso deseo.

Amor en Altamar- Capítulo 16



A la mañana siguiente, Hyukjae permaneció largo rato junto a la hamaca, observándolo mientras dormía. En cuanto se despertó, lamentó no habérselo llevado de nuevo a su cama la noche anterior. Era hombre de fuertes impulsos sexuales; siempre que dormía con un joven, volvía a hacerle el amor a la mañana siguiente.

Por eso se había mostrado tan duro con Donghae, varios días antes, por levantarse antes que él. De ese modo lo dejaba terriblemente frustrado porque ya no lo tenía allí para vestirlo, y el ayudarlo en esos menesteres era supuestamente tarea del grumete. Le costó horrores dominar su cuerpo la primera vez; después fue logrando contenerse.

Sonrió al pensar que ese problema había pasado. Si ese criadito le resultaba sumamente deseable, ya no tenía que disimularlo.

Se arrepentía de haberle consentido que diera rienda suelta a su orgullo en vez de haberle dejado junto a sí. No volvería a ocurrir lo del día anterior. Esa noche él compartiría su cama y allí se quedaría.

Amor en Altamar- Capítulo 15



Donghae no ignoraba lo que era el acto amoroso. Demasiadas veces había oído a sus hermanos conversar sobre esas cosas, en términos directos y hasta groseros, como para hacerse una idea aproximada de lo que en él ocurría. Pero nunca había asociado eso con lo que le estaba sucediendo... hasta ahora, al sentir el cuerpo de Kim adherido al suyo, piel contra piel, un fuego enardeciendo otro fuego.

Ni siquiera se preguntó cómo ni cuándo había terminado él de desvestirlo. Sabía que ahora estaba tan desnudo como él, pero al mismo tiempo experimentaba demasiadas sensaciones como para avergonzarse. Lo tenía sobre él, oprimiéndolo, rodeándolo de una manera puramente dominante. El le sujetaba la cara con sus manos para besarlo y besarlo, con lentitud, con ternura, y luego con ardorosa intensidad. Su lengua se demoraba en su boca degustándola y haciéndole sentir su propio sabor.

No quería que aquello cesara: lo que él hacía, lo que estaba sintiendo. Sin embargo, ¿no se hacía preciso interrumpirlo, o por lo menos hacer el esfuerzo? Sucumbir a sabiendas, y estaba razonablemente seguro de cuál sería el final de todo eso, equivalía a aceptar. Pero ¿quería aceptar, de verdad?

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...