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Chantaje -Final



Dos meses después

Yesung sonrió mientras entraba en su casa, situada en el centro de Seúl. Oía correr el agua en la ducha y se imaginó a Ryeowook desnudo, lo que lo llevó a deshacerse de la ropa a toda velocidad.

Mientras se aproximaba a la puerta del baño, el deseo se hizo cada vez más patente en su anatomía. Sí, allí estaba, lavándose el pelo, con los brazos levantados.

—¡Yesung! —exclamó Ryeowook asustado cuando Yesung abrió la puerta de la ducha.

—Sí, soy yo... anda, déjame, que ya lo hago yo...

A continuación, lo giró hacia sí, le colocó las manos sobre su pecho enjabonado y comenzó a acariciarlo. Al instante, sintió que Ryeowook se estremecía y se apretó contra él para que sintiera su erección mientras pensaba que había tomado la decisión correcta al convertirlo en su pareja.

La vida le sonreía.

Aquella misma noche, mientras cenaban, Ryeowook miró a Yesung y pensó que cada día se estaba enamorando más de él y se estaba dejando caer en un agujero oscuro que amenazaba con tragárselo.

Chantaje -8




—No, no lo niego. Es cierto. Tuve una aventura un hombre casado. ¿Estás contento? Además de cazafortunas, me lío con hombres casados. Ya lo sabes soy un joven malvado que roba dinero y maridos.

Yesung se puso en pie lívido.

—Digamos que no me sorprende, pero ¿qué más da? No me importas absolutamente nada... exactamente igual que el mentiroso de tu hermano —declaró.

Ryeowook lo abofeteó.

—No hables así de mi hermano. Por tu culpa tuvo un accidente y terminó en el hospital.

Excitado por aquella reacción, Yesung lo tomó con fuerza entre sus brazos y lo besó.

—Yesung, no... así no —protestó Ryeowook.

—Sí, no mientas, me deseas tanto como yo te deseo a ti, me deseas a pesar  de que me odias. A mí me pasa exactamente lo mismo —insistió él tomándolo con fuerza entre sus brazos.


Chantaje -7




En el trayecto de vuelta a casa después de cenar, apenas hablaron. Ryeowook estaba sentado quieto como una estatua, presa del miedo y de la recriminación hacía sí mismo por desear con todo su cuerpo al hombre que conducía a su lado.

Al llegar, Yesung lo agarró de la mano y lo llevó escaleras arriba. Iba tan deprisa que Ryeowook se tropezó en el último escalón, pero él no aminoró la marcha, lo tomó en brazos sin mediar palabra con él y siguió andando hacia su dormitorio.

Ryeowook lo miró a los ojos y vio que su rostro estaba muy serio, frío y distante y se preguntó cómo iban a hacer aquello sin cariño ni afecto.

Al llegar a su habitación, Yesung lo depositó en el suelo. Ryeowook tenía la respiración entrecortada e intentó ir hacia la puerta que comunicaba con su dormitorio, pero Yesung se lo impidió.

—No quiero hacer esto y no lo voy a hacer —le advirtió Ryeowook.

Yesung no contestó, se acercó a él y lo besó. Ryeowook intentó zafarse, moviendo la cabeza de un lado a otro.

Chantaje -6




Durante los siguientes dos días, la mansión se transformó y pasó de ser un lugar de calma y tranquilidad a convertirse en un hervidero de actividad de varios servicios de catering. Llegaron más empleados, jardineros y guardias de seguridad y todos se pusieron a trabajar para la llegada de los invitados.

Ryeowook se paseaba agradecido de que Yesung estuviera la mayor parte del tiempo encerrado en su despacho.

Aquella mañana unos empleados llevaron un impresionante ramo de flores azules al comedor y le preguntaron con la mirada a Ryeowook si debían dejarlos sobre la mesa. Era evidente que lo tomaban por el joven señor de la casa. En aquel momento, alguien les dio instrucciones en Coreano desde atrás. Ryeowook se giró y comprobó que era Yesung, al que veía por primera vez ataviado con vaqueros y camisa.

Tras despedirse de los operarios y una vez a solas con él, lo tomó de la mano. Ryeowook sintió que el calor invadía su brazo y lo siguió sintiendo su enorme mano alrededor de la suya. Aquel gesto tan familiar iba a dar al traste con sus barreras.

Ryeowook se dijo que aquello debía servirle para ir acostumbrándose a que lo tocara y no se notara nada cuando estuvieran delante de los demás.

Chantaje -5




Ryeowook se despertó de un sueño muy profundo y sintió terror al comprobar que estaba apretado contra un muy fuerte torso. Estaba oscuro y no sabía dónde estaba. Todo aquello lo llevó a comenzar a intentar moverse.

—Déjame en el suelo —grito.

—Tranquilo. Tranquilízate, por favor. Te estoy llevando en brazos porque no te has despertado al aterrizar.

Inmediatamente, Ryeowook dejó de luchar y, al instante, lo comprendió todo. Estaba en brazos de Yesung, cruzando el pequeño aeropuerto privado de Seúl, ya no estaba trabajando en el equipo de ayuda.

De repente, algo que hacía mucho tiempo que no sentía, se apoderó de él. Se sentía a salvo.
Ryeowook miró a Yesung, que lo miraba impertérrito, y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no relajarse contra su cuerpo, así que se mantuvo rígido hasta que llegaron a un coche y lo metió dentro.

—Estaba soñando... no sabía dónde estaba —le explicó.

—Estamos en Seúl. Bienvenida a Corea de nuevo —sonrió Yesung.

Chantaje - 4




—Tú...

—Sí, yo —contestó el aludido mirándolo de arriba, abajo.

—¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te has ido?

—¿No me vas a invitar a pasar?

No tenía opción, así que Ryeowook se echó a un lado para dejarlo entrar y sintió que le temblaban las piernas. Cuando cerró la puerta y se giró, vio que Yesung miraba a su alrededor, que se fijaba en los muebles, en las fotografías de su hermano y él y en los libros que había en las estanterías.

Cuando sus ojos se encontraron, Yesung vio y reconoció algo en los de Ryeowook, reconoció aquella mirada que él mismo había tenido años atrás y que decía «aunque no tengamos mucho, es nuestro». Al instante, sintió una inmediata empatia que lo sorprendió y que se apresuró a disimular.

Y también tuvo que disimular el deseo que se había apoderado de él, aquel deseo que lo urgía a acercarse y a tocarlo, a acariciarle la mejilla y mucho más.

Chantaje -3



Tras un buen rato echándose agua fría en la cara y en las muñecas, Ryeowook salió del baño. Se preguntó qué tipo de embrujo había utilizado aquel hombre con él y sintió náuseas al pensar que iba a tener que enfrentarse a su hermano cuando él tampoco había podido evitar sus encantos.

De repente, deseó que aquel hombre, realmente, no fuera el padre del hijo de Donghae. Iba a ser el tío del hijo de aquel hombre, no debía olvidarlo. Ryeowook sintió que el estómago le daba un vuelco y temió vomitar.

Tras echar los hombros hacia atrás, entró en la cabina y, para su sorpresa, se la encontró vacía. La azafata se giró hacia él y Ryeowook se preguntó qué habría hecho Yesung. ¿Se habría tirado en paracaídas para escapar de él?

—El señor Kim está en el despacho que hay en la parte trasera del avión atendiendo una llamada de negocios. Me ha dicho que, si necesita usted algo, me llame. Aterrizaremos en menos de una hora, joven Lee —le informó en tono profesional.

Ryeowook asintió.

Chantaje 2

Era cierto que Ryeowook sólo había conseguido billete de ida, pues aquel fin de semana había un partido de fútbol y había sido imposible conseguir el de vuelta.

—Si era ése su plan, le advierto que no le va a dar resultado porque no me gustan las situaciones dramáticas y no me gustan los cazafortuna.

Ryeowook lo miró y sintió que la adrenalina se apoderaba de él.

—Donghae. Se llama Lee Donghae —le espetó—. ¿Le dice algo ese nombre o ni siquiera se acuerda del apellido de las personas con las que se acuesta?

—¿Qué ha dicho? —gritó Yesung.

Ryeowook se dio cuenta de que Yesung parecía realmente confundido.

—Es usted increíble. Así que se acuesta con alguien y ni siquiera recuerda su nombre...

Yesung se acercó a él, lo tomó de los hombros y lo zarandeó, lo que le hizo estar a punto de perder el equilibrio. Al darse cuenta de lo frágil que era, Yesung se apartó. Ryeowook se dijo que no debía mostrarse débil. No era el momento. Tenía que ser fuerte por su hermano.

Chantaje -1




Estoy seguro de que, si fuera a tener un hijo, lo sabría y, además, tampoco sería de su incumbencia, pues no lo conozco absolutamente de nada. Haga el favor de quitarme las manos de encima.

Lee Ryeowook estaba tan sorprendido por lo que había hecho que no se podía ni mover. Sus acciones habían conseguido parar a aquel hombre al que estaba mirando ahora. Se trataba de un hombre de bello rostro, era tan guapo que Ryeowook creyó que no podía respirar.

Lo único que su cerebro, cansado y agotado, podía registrar eran impresiones. Alto. Fuerte. Moreno. Guapísimo. Sexy. Poderoso. Sexy. Poderoso.

Los ojos que lo miraban lo hacían con tanta frialdad y arrogancia que era evidente que aquel hombre estaba seguro de que la acusación que acababa de verter sobre él era falsa y que debía de estar loco para haberse aproximado a él de aquella manera.

Aquella mirada helada lo podría haber convertido en hielo, pero, extrañamente, Ryeowook no sentía frío sino, más bien, todo lo contrario. Sentía un calor inconmensurable por todo el cuerpo.

Chanteje


Introducción



Título: Chantaje
Autora original: Abby Green
Título original: Chantaje a un Millonario
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna

Comentario de adaptadora: Espero les guste la historia y la disfruten.

Descripción:

Por culpa de un error, nunca podría conseguir que aquel hombre sintiera lo mismo que sentía por él…

Kim Yesung era un hombre poderoso con una reputación que debía cuidar. Por eso no podía tolerar que Lee Ryeowook se presentara en su villa de Jeju, acompañado de la prensa y con la pretensión de hacerle responsable del embarazo de su hermano.

Pero resultó que el amante de su hermano era el hermano de Yesung. Él quería algo más que una disculpa; quería que Ryeowook le acompañara en su siguiente viaje de negocios.

Por muy maravilloso que fuera aquel mundo de lujo y pasión, Ryeowook sabía que debía alejarse de su lado porque se estaba enamorando de un  hombre que lo despreciaba… 



La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.




yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...