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Debutantes II -Capítulo Final




A los caballos causantes del accidente los habían apartado unos pocos metros. Seguían enloquecidos, se resistían a retroceder, golpeaban el suelo con los cascos. Un hombre, probablemente el cochero, estaba de pie delante de los animales y, con los brazos abiertos, trataba de contenerlos.
Decía a todos los que quisieran escucharlo:
—He intentado detenerlos. Un chico tiró un petardo, una niñería, pero los caballos se asustaron. ¡He intentado detenerlos!
—No lo toque, señor —dijo alguien detrás de Siwon.
—La ayuda está en camino, llegarán en cualquier momento.
—Alguien ha ido a buscar un médico. Dijo que conoce a uno que vive en la otra calle.
—Aún lo estoy viendo, los dos chicos cruzaron la calle corriendo delante del coche descontrolado. Es una suerte que no los atropellara a ambos.
—Yo también lo estoy viendo. Lo vi y no podía quitarle los ojos de encima. Parecía un ángel. Y entonces desapareció debajo de los caballos. Que los maten, digo yo. Nunca puedes fiarte de un caballo asustadizo.
—Qué lástima, un joven tan guapo.

Debutantes II- 18




La calma que precede a la tempestad volvía loco a Siwon, ya esperaba que su «esposo» hiciera algo estrafalario para enfurecerlo. El había prometido que se vengaría. Había jurado que lo haría sufrir. Se mantenía alejado de él por pura casualidad, para evitar que lo obligara a arruinar su propia vida todavía más.
Sí que lo había buscado aunque discretamente. Asistió a varias fiestas esperando encontrarlo en alguna o en todas ellas. Pero Heechul debió de asistir a otras fiestas o estaba demasiado ocupado mudándose a la nueva casa.
Luego se le ocurrió que tal vez evitara aparecer en público para no tener que responder a las preguntas sobre ambos. Un chico listo. Sería demasiado embarazoso tener que admitir que su marido no quería ser su marido. Por supuesto, no podía imaginárselo admitiéndolo en ninguna circunstancia. No, era más probable que inventara una historia completamente falsa, que le dejaría a él en mal lugar.
Pero no había oído rumores en este sentido, ningún rumor referente a su matrimonio. Lo habían bombardeado con preguntas. Por suerte, se le daba bien ofrecer respuestas que no revelaban ninguna información pertinente. Y su hermano, a quien también asediaban en busca de detalles suculentos, estaba de acuerdo en seguir afirmando que estaba enfadado con él.
Mientras cenaban juntos la noche pasada antes de ir Donghae a un baile, el joven le dijo:
—Creen que todavía no nos hablamos. Es muchísimo más fácil que responder «no sé».

Debutantes II- 17




—Tu marido ha venido a verte —anunció Hanni desde la puerta.
Los dos jóvenes estaban sentados a horcajadas en la cama de Heechul y redactaban una buena lista de posibles maridos para ambos. Su camaradería era cálida; su risa, espontánea. Hacía mucho que Heechul no se divertía tanto.
Con el anuncio de Hanni los tres pensaron que la palabra «marido» sonaba muy bien o, al menos, dos de los tres lo pensaron. Heechul recordó que, en su caso, «marido» no significaba exactamente lo que debería significar y su ánimo se hundió. No obstante, intento poner al mal tiempo buena cara mientras sus amigos salían corriendo, porque no querían entrometerse en los primeros días de su vida de casado.
Heechul se vistió lentamente, por mucho que Hanni tratara de darle prisa. En su opinión, Siwon podía esperar. Podía esperar el día entero. Merecía quedarse esperando. ¡Dios, con qué facilidad volvía a enfadarse! Y no se sentía capaz de dominar sus emociones.
—Menos mal que tu appa ha vuelto a la cama —dijo Hanni mientras sacaba a Heechul de la habitación a empujones—. He oído que estuvo en pie de guerra esta mañana por este giro de los acontecimientos.
—Qué tontería... —se mofó Heechul al tiempo que se detenía en lo alto de la escalera—. Mi appa nunca está en pie de guerra.

Debutantes II- 16




Era el tipo de conducta dañina que Heechul se había permitido mientras crecía. Hablar sin pensar, ser demasiado terco o estar demasiado dolido para retirar lo dicho antes que fuera demasiado tarde y después sufrir el arrepentimiento, que ya nunca desaparecía. Esta vez, sin embargo, había más que arrepentimiento. Mucho más.
Se casó con Choi Siwon en el estrecho vestíbulo de los juzgados. El permiso especial que le había dispensado su padre para que lo usara a su discreción hizo la ceremonia posible y sólo lady Cade y Kim Soogeun asistieron como testigos. Los demás invitados de la cena estaban demasiado escandalizados para acompañarlos
Desde luego, no era así como se había imaginado su boda Heechul. Muchas veces había fantaseado con recorrer el pasillo central de una gran iglesia, luciendo un magnífico traje de novio, los asientos ocupados de jóvenes señores sonrientes que encantados de verlo abandonar el mercado matrimonial y de caballeros ceñudos, sus numerosos admiradores que lamentaban haberla perdido.
La realidad fue bastante deslucida, una ceremonia civil precipitada, sin gloria ni grandeza. ¡La madre del juez roncaba en la habitación contigua! Fue por eso que no les hicieron pasar al salón para pronunciar los votos.
Quizá sólo prometieran casarse en una fecha posterior. Heechul estaba tan confuso que no podía pensar con claridad ni prestar atención a lo que se decía. Si éste era el final, sin embargo, el único lado positivo que se le ocurría era que su padre no estaba allí para refocilarse por haber conseguido exactamente lo que quería.

Debutante II- 15




En casa del duque todos se enteraron enseguida de la llegada de Donghae y Siwon, gracias a los gritos y chillidos con que el joven saludó a los presentes y a los abrazos efusivos que les dispensó. Hasta la abuela salió de su habitación, atraída por el ruido.

—¿Eres tú,Jul?
—Soy yo, abuela. Hae.
—Sube a darme un abrazo, Jul.
Donghae alzó la vista al techo y subió la escalera corriendo para saludarla y ayudarla a volver a su habitación. Hacía años que su abuela confundía los miembros de la familia y de nada servía corregirla. Pensaba que le gastaban bromas y se enfadaba. Por eso, si te confundía con otra persona, lo mejor era seguirle la corriente.
—Mamá me llama por tu nombre últimamente —dijo Choi Kangta, el décimo duque de Shiyuan, mientras daba a Siwon un abrazo de oso, su forma habitual de saludarse—. Espero volver a ser yo cuando nos vea juntos.
Siwon sonrió. Su padre era un hombre corpulento. Ambos tenían la misma estatura, hasta el mismo color de pelo y de ojos, aunque Kangta ya lucía algunos mechones grises entre los rubios. Apenas se le notaban pero se había quejado de ellos durante la última visita de Siwon. Con el paso de los años Kangta también se había ensanchado un poco.
—¿No será por eso que me has llamado? —preguntó Siwon.

Debutante II- 14




—¿Qué te preocupa, muchacho? —preguntó Youngwoon a su prometida cuando, por fin, entró en el salón y se le acercó—. ¿Aún estás enfadado porque te he hecho venir sin tener un traje de baile que ponerte?
Leeteuk se inclinó hacia él y le dio unas palmaditas en la mejilla.
—No, nunca me enfado contigo. Es Heechul. Acaba de disculparse por haber mentido acerca de ti, pero sé que no habla en serio. ¿Por qué se ha tomado la molestia?
Youngwoon encogió sus anchos hombros.
—¿Quizá para que Siwon gane la apuesta?
—¡Ah, por supuesto, la apuesta! —dijo Leeteuk, pero frunció el ceño todavía más—. No, él nunca se humillaría para ayudar a otro. Heechul no es así.
—¿Por qué dudas de su sinceridad, entonces? —preguntó Youngwoon.
—Porque ha dicho que tenía celos de mí.
~¿Y?
—¿No te parece suficiente? ¿Cómo podría él tener celos de mí?

Debutantes II- 13




Heechul durmió hasta el mediodía. No había sido su intención, a pesar de haber advertido a Hanni que no lo despertara. Lo hizo porque pensaba y deseaba no encontrarse solo en la cama por la mañana. Antes de retirarse para la noche había dicho a su lacayo que le llevara el caballo a media mañana, para poder disfrutar de un paseo por Hyde Park. Durante su estancia en el campo había echado de menos montar a caballo, algo que hacía como mínimo varias veces por semana.
Pero se había dormido. Ya era demasiado tarde para salir a montar ese día. A las cinco de la madrugada había mirado el reloj por última vez. Esperó toda la noche a que Siwon entrara a hurtadillas en la casa para reunirse con él. Hasta pasó una hora con la oreja pegada a la puerta, esperando oír el sonido de sus pasos. Qué tonto había sido. Él no apareció.
Seguramente, Siwon se dio cuenta de que sería demasiado arriesgado. O, tal vez, no lo tomara en serio cuando dijo que «podría» dejarle la puerta abierta. No debió hacerse el remilgado. Aunque también cabía la posibilidad de que él no hablara en serio. Al fin y al cabo, lo propuso refiriéndose a su enfado, que el beso en el comedor ya había disipado. Lo más probable es que lo dijera en broma y él albergó la esperanza de que fuera en serio.
Se acercó a la ventana y descorrió las lujosas cortinas color lavanda. Percibió el aroma de las dos rosas recién cortadas que habían dejado encima de su escritorio, junto a la ventana. Su appa no tenía un invernadero ni un jardín protegido y, sin embargo, siempre conseguía flores frescas para la casa durante los meses de invierno.

Debutantes II- 12




Soogeun logró mucho más que lo pensado para la recepción, como descubrió Heechul cuando bajó a cenar. La casa estaba llena de invitados, sobre todo, caballeros jóvenes a los que ya conocía aunque también algunos que le eran desconocidos. Al menos, estaba vestido esplendorosamente para la ocasión.
Qué bien disponer de nuevo de todo su vestuario en lugar de las opciones limitadas que le ofrecía su baúl. Su appa lo encontró en el vestíbulo mirando el salón. Heechul arqueó una ceja. Soogeun comprendió y se limitó a decir:
—No esperaba que todos aceptaran la invitación, aunque debí imaginármelo. Eres muy popular.
—¿Vendrá padre?
Soogeun se ruborizó.
—No lo he avisado de tu vuelta. Esperaba que viniera a casa para decírselo pero él mandó una nota diciendo que volverá muy tarde. —Soogeun se encogió de hombros—. No importa. No hace falta que esté aquí para que disfrutemos de la velada.
Heechul casi se echó a reír. Era fácil leer entre líneas cuando hablaba su appa. Soogeun sabía de sobra que Heechul y su padre no se llevaban bien y se enfadaban fácilmente uno con el otro. El hecho de no comunicar a su esposo que organizaba una fiesta esa noche y por qué aseguraba que Heechul pudiera relajarse en su primera velada en casa y disfrutar de la fiesta improvisada.

Debutantes II- 11




Se alisó la ropa sin dificultad, como si nada indecoroso hubiera sucedido en el salón. Siwon lo ayudó, casi se echó a reír cuando vio que aún llevaba puestas las botas. Pensándolo bien, resultaba bastante llamativo que Siwon no lo hubiera desnudado para hacerle el amor. No dio importancia al asunto pero, evidentemente, él sí.
Antes de abrir la puerta, Siwon lo atrajo hacia sí y le dio un último beso.
—Realmente, creo que deberíamos hacerlo en la cama alguna vez. —Su sonrisa era un tanto turbada—. Donde pueda dedicar el tiempo necesario a tu placer. Precipitarme como un colegial inexperto...
Heechul le selló los labios con el dedo.
—De inexperto no tienes nada, te lo aseguro.
—Muy amable de tu parte pero —dijo él—, cuando estoy contigo parece que pierdo el tiento.
—¿Buscas más cumplidos?
—¿Te parece? —repuso Siwon con una monería.
—En tu lugar, yo tendría cuidado antes de llamarme «amable» —bromeó—. O te verías obligado a llevarme a Londres inmediatamente, cumplida la misión.

Debutantes II- 10




Era un poco temerario de su parte pedir a Siwon que lo acompañara a su habitación. Al fin y al cabo, era un dormitorio. Lo apropiado habría sido pedírselo a Boa. Heechul, sin embargo, no lo había dudado. No estaba allí por voluntad propia, le impedían que se marchara y, por lo tanto, en lo que a él se refería, las normas de etiqueta habituales quedaban suspendidas mientras duraba su estancia. Y éste era el único razonamiento, la única lógica que necesitaba para seguir el camino de su perdición, como quedó demostrado.
La idea le divertía, puesto que ni por un momento había sospechado que algo así ocurriría si flirteaba un poco con el futuro duque de Shiyuan. Se encontraban en un lugar muy apartado. Y él le había procurado una acompañante apropiada. Nadie lo sabría nunca.
Quizá tuviera que contárselo a su futuro marido, en caso de perder la virginidad, aunque podría hacerlo sin mencionar nombres. Si tuviera la suerte de encontrar a un hombre que lo quisiera de verdad y no estuviera simplemente prendado de su cara, el asunto no tendría demasiada importancia. Si la tuviera, pues bien, sería señal de que no lo quería de verdad.
Qué fácil resultaba justificarse cuando realmente deseaba algo. Claro que era un joven de Londres, mucho más sofisticado que la mayoría de los debutantes. Por sus oídos habían pasado los escándalos que agitaron su hermosa ciudad en los últimos diez años. Sabía cómo empezaban, cómo evitarlos y cómo atenuarlos.

Debutantes II- 9




—Supongo que estoy despedido —dijo Albert con cautela mientras se levantaba del suelo.
—Supones bien —respondió Siwon al tiempo que desataba la rueda que colgaba del caballo con el que Albert acababa de regresar—. Después de cambiar la rueda y conducirnos de vuelta.
La condición indignó a Albert.
—¿Por qué tendría que hacerlo, si ya no es mi trabajo?
—Quizá porque la alternativa sería irte de aquí a pie.
Albert resopló.
—Pues caminaré y me llevaré el dinero, el que me prometió el joven señor.
Siwon traspasó a Albert con la mirada, y en su voz asomó parte de la ira que había sentido al principio:
—¿Crees que voy a permitir que te acerques a él sin matarte, después de haberlo abandonado aquí para que muera de frío? ¡Ni hables del dinero cuando no has completado tu tarea, que debiste rechazar desde el primer momento!
Albert no conocía a Siwon lo suficiente para ser cauto o se sentía demasiado decepcionado para que le importara.

Debutantes II-8




Heechul estaba tan nervioso preguntándose si había conseguido escapar que fue bastante más tarde cuando sintió el frío que hacía en el carruaje. No se alarmó al no encontrar más que cenizas frías en el brasero pero, tras un registro precipitado bajo los asientos y hasta del interior de un asiento voladizo, quedó absolutamente desconcertado. Ni un pedazo de carbón en todo el vehículo.
Había una manta de viaje. Pobre consuelo pero se envolvió con ella. ¿Sería suficiente? No para que se sintiera cómodo aunque tendría que contentarse con ella. El cochero pasaba más frío aún. No era necesario pedirle que corriera más. Había dejado perfectamente claro que la velocidad era un imperativo.
¡Aún no podía creer que se encontrara camino a casa! ¡Aunque su inmensa sensación de satisfacción y triunfo nada tenía que ver con su vuelta a casa y todo con el simple hecho de haber burlado a Siwon!
Acababa de bajar de su habitación cuando oyó las voces en el salón. Casi había entrado, seguro de que era la voz del hermano de Siwon y no de su tía. Un toque de suerte lo hizo esperar lo suficiente para darse cuenta de que, si el hermano estaba allí, tenía que haber venido en coche, y que el coche podría estar aún delante de la puerta, con los caballos enganchados, proporcionándole un medio de huida.

Debutantes II- 7




—Permíteme que te haga una pregunta —prosiguió Heechul con una mirada incisiva—. Si fuera responsable de esas maquinaciones de la peor especie, como las has llamado, ¿en qué diferirían de lo que haces tú, manteniéndome aquí prisionero hasta que mi comportamiento cambie..., a tu gusto? Has tomado cartas en el asunto de manera totalmente arbitraria, sin preguntar si yo deseaba tu ayuda, que no la deseaba. Respóndeme a esto, Siwon, si puedes. ¿Cuál es la diferencia?
La expresión de Heechul era de autosuficiencia, probablemente porque pensaba que lo había llevado a un punto de donde no podría salir.
—Veo las similitudes pero estás pasando por alto la situación en general. Atrapar a un hombre en un matrimonio que ninguno de los dos deseabais os haría infelices durante el resto de vuestras vidas. No hay forma de escapar de eso sin causar un grave escándalo. ¿Realmente quieres comparar eso con unas cuantas semanas durante las cuales nadie sale perjudicado, nadie acaba siendo desdichado, y tú serás capaz de casarte con una persona mucho mejor cuando terminemos?
—¡Vete al infierno!
Siwon consiguió reprimir una sonrisa.
—Puedes seguir intentando enviarme allí, querido, aunque este halo está firmemente sujeto a mi cabeza. No seas mal perdedor.

Debutantes II- 6




—Ah, claro, y según tus razonamientos, después de conocerme me despreciarían, como Youngwoon y tú. Aunque Youngwoon reconoció que habría intentado ganar mi favor si no lo hubiera insultado cuando nos conocimos. Estaba encantado de ser mi prometido cuando me vio. Eres el único hombre que conozco que no se encaprichó de esta cara a primera vista.
Pareció sorprendido de sus propias palabras. Hasta le dirigió una mirada pensativa, que hizo que Siwon se sintiera bastante incómodo.
—No hay que perderse en especulaciones —le advirtió Siwon—. Sencillamente, no tengo intención de casarme en este siglo. 
—¿Nunca, entonces?
—No exageres —respondió él con un suspiro—. Aunque no lo haré durante, al menos, los próximos diez años. Mi padre se muestra muy comprensivo en esto, probablemente, porque él tampoco se casó joven. Por eso no me apremia a entrar en el mercado matrimonial todavía.
—¿Fue, realmente, ésa la razón por la que te fuiste de Inglaterra? ¿Porque todos los appas y mamas de Londres te tenían en sus puntos de mira para sus hijos?
—Lo haces parecer peor de lo que fue, pero sí, me perseguían demasiado para mi gusto. No podía ni darme la vuelta sin que me pusieran a un joven o chica casadera delante. Al final, me harté. Y aún no había hecho el gran viaje, de modo que decidí que sería un buen momento para escapar. Volvamos, sin embargo, al tema que nos ocupaba.

Debutantes II- 5




—Vamos, deja de llorar —dijo Hanni en su severo tono maternal cuando entró en el dormitorio de Heechul—. Se te enrojecerán los ojos.
Heechul se incorporó en la cama, donde había estado llorando. No estaba seguro de dónde provenían aquellas lágrimas pero se sentía algo mejor después de haberlas derramado.
—El rojo queda bien con este traje —dijo para quitar hierro al asunto.
—El rojo no te queda bien en ninguna circunstancia. No es tu color, querido. ¿Y qué ha provocado tu llanto, si puedo preguntar? Anoche estabas tan enfadado que no querías hablarme y ahora vuelves a llorar.
—No es un hombre agradable. No puedo creer que lo considerara como esposo, aunque sólo fuera por poco tiempo.
—Heredará un gran título —propuso Hanni como excusa.
—Como si eso me importara. El título sólo era para mi padre. No aprobará ningún marido sin un título superior al suyo.
—¿Sabes?, ¡Hasta yo oí los cotilleos cuando él volvió a Londres, sobre los tiernos corazones que había roto con su partida! No fue sólo por el título y la fortuna, sino porque es todo un galán.

Debutantes II-4




—¿Hemos aprendido la paciencia hoy? —preguntó Siwon.
La gélida mirada de Heechul se dirigió de nuevo a la espalda de Siwon. Había usado un tono de gran superioridad. Sabía que tenía las de ganar. ¡Y ni siquiera se había dado la vuelta para decírselo a la cara!
Rígidamente, expresando cada matiz de la furia que le poseía, Heechul gruñó:
—¡No..., en..., absoluto!
—Pues, muy mal. —Siwon puso rumbo a la puerta.
Incrédulo, Heechul lo observó por un momento. ¡Realmente iba a marcharse!
Se puso en pie de un salto, con la intención de interponerse entre él y la puerta. Pero, cuando hacía un rato le habían llevado una bandeja de comida, habían acercado la mesilla al sofá donde estaba sentado. No había comido pero ahora sus rodillas chocaron con la mesilla e hicieron caer al suelo una taza y un platillo de té, sobresaltándolo.
Siwon se detuvo en el acto.
—¿Estás bien? —preguntó en tono de auténtica preocupación.
—Sí..., no, no lo estoy.

Debutantes II-3




—¿Qué significa que lo has secuestrado? Explícate, joven, he debido de oírte mal.
Siwon le dio a su tía unas palmaditas en la mano. No pensaba gritar. No hacía falta, porque se había sentado cerca de ella, en el lado izquierdo, y su oído izquierdo todavía funcionaba bastante bien. Aunque en esos momentos tenía el cuello y los oídos envueltos con una bufanda. Un chal grueso le cubría los hombros. Le sorprendía que además no llevara guantes.
Santo Dios, sí que hacía calor en el salón. Siwon se aflojó el cuello de la camisa. Estaba casi congelado después de conducir el carruaje todo el día pero, tras dos minutos en la estancia, ya había tenido que quitarse la chaqueta.
—No has oído mal. Pero no es lo que piensas. Dentro de unos días contaré con la aprobación de sus padres de quedármelo todo el tiempo que quiera.
—¿Te lo van a vender? —preguntó la tía.
—No, no, nada de eso. Pensarán que estoy considerando el matrimonio, y es cierto, aunque no el mío. El joven es el mismísimo arpía, grosero y malvado en todos los aspectos. Propaga mentiras sin importarle en absoluto que puedan hacer daño a alguien.
—Como medio Londres —dijo Boa con un resoplido.

Debutantes II- 2




Heechul contemplaba el rudo paisaje invernal por la ventanilla del carruaje mientras, con Hanni, viajaban hacia el sur, camino de Londres. La hierba estaba seca y los árboles, casi completamente desnudos aunque algunos aún se aferraban a sus hojas parduscas. Era un paisaje tan desolado como sus pensamientos.
¿Realmente había pensado que su debut en sociedad podría ser distinto? ¿Que los hombres a los que conociera no quedarían deslumhrados con sólo verlo? ¿Que no habría cien proposiciones más que añadir a las innumerables que ya había recibido antes de alcanzar siquiera la edad de casarse? ¿Y por qué lo hacían? ¿Acaso alguno de ellos lo amaba? Claro que no. ¡Ni siquiera lo conocían!
Sus supuestos amigos no eran diferentes. Ni uno había sido amigo verdadero, en ningún momento. Sólo se le acercaban debido a su popularidad, que únicamente obedecía a su belleza. ¡Idiotas! ¿De veras pensaban que no sabía por qué se llamaban sus mejores amigos? Claro que lo sabía. Siempre lo había sabido. De no ser por su belleza, no volverían una y otra para recibir los latigazos de su amargura.
No le gustaba su aspecto y, al mismo tiempo, daba por hecho que ningún joven podría compararse con él y eso le encantaba. Los sentimientos encontrados, sin embargo, nunca le sentaban bien, lo dividían en dos y hacían que se sintiera incómodo.

Debutantes II- 1




Era toda una distinción ser el joven debutante más hermoso y deseable del mercado matrimonial del siglo, a la vez que el joven más odiado de Inglaterra. Curiosamente, Kim Heechul se había esforzado en ganar ambas distinciones. Era su perdición ser tan bello, porque las personas que lo rodeaban se comportaban como consumados idiotas.
Los reunidos en Raccoon Glade, la finca rural del marqués de Kang, no eran diferentes. Heechul se detuvo en lo alto de la gran escalinata. Esperaba encontrar el vestíbulo vacío, pero no hubo suerte. Al parecer, muchos de los que habían venido para asistir a su boda con el heredero del marqués estaban congregados allí abajo y algunos, que por lo visto ya sabían que la boda se había cancelado, se disponían a partir. Otros parecían confusos y charlaban animadamente. Sin embargo, en el instante en que Heechul apareció todas las miradas se volvieron hacia él y, como de costumbre, empezaron los murmullos.
Quizá la gente allí abajo tuviera la impresión de que se disponía a hacer su gran entrada. Le gustaba hacerlo y tenía mucha práctica en ello. Pero esta vez no. Se trataba más bien de una gran salida, aunque no por decisión propia. Hubiera preferido pasar inadvertido.
—¿Cuándo me contarás lo que pasó? —preguntó su doncella, apostada a su lado.
—Nunca —respondió Heechul con rigidez.
—Pero se supone que hoy os casabais.

Debutantes II




Introducción



Título: Debutantes II
Autora original: Johanna Lindsay
Título original: Jaque al Corazón
Género: AU, FLAFF
Clasificación: Rating {NC17}
Advertencia: Ninguna.

Comentario de adaptadora: Segunda entrega de éste seriado. Es la hora y no me creo algunas justificaciones de "Heechul" a sus actos en el primer libro, pero como toda historia de amor, el protagonista reflexiona y se vuelve bueno... 
Espero les guste, y si quedan igual que yo, dejen su mensajito jajajajaj.

PD: he llegado un poco tarde, cosillas que no me han dejado mucho tiempo y energía "uffff" para tomar los libros, espero adaptarmen mejor a los cambios y poder seguir con uds.


Descripción:



Choi Siwon, apuesto heredero de un ducado y perseguido por todos los jóvenes de Inglaterra, prefiere cazar a ser cazado. Detesta a Kim Heechul, aunque apenas lo conoce, porque el hermoso joven le parece un arribista. Hasta que lo encuentra llorando y se siente impulsado a consolarlo... Mientras lo estrecha entre sus brazos, piensa que después de todo quizás no sea tan malo.

Cuando un amigo declara que Heechul nunca llegará a ser más que un bonito arpía, pero arpia al fin, Siwon se compromete a tratar de convertirlo en un joven señor como es debido, que un día encontrará al hombre adecuado y sentará la cabeza.



La historia original no es mía, YO SOLO LA ADAPTO, modifico nombres y una que otra situación. Créditos a su autora original y de traducción a quien corresponda.




yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...