Juego del Destino (DH9)-13



Junyoung acababa de lavar los platos cuando oyó que alguien golpeaba la puerta de atrás.

Frunció el ceño, medio temiendo ir hacia allí. Nadie debería estar en su patio trasero a una hora tan tardía, y había visto demasiados episodios de “Los Más buscados de América” para saber que no debía ni echar un vistazo.

En lugar de eso, trató de alcanzar su teléfono para llamar a la policía.

—¿Juny?

Frunció profundamente el ceño cuando reconoció la voz de Taeheon. ¿Por qué estaría él en su patio trasero? Tal vez se lo imaginaba.

—Juny, por favor déjame entrar.

Todavía agarrando firmemente el teléfono por si acaso, apartó a un lado las cortinas para verle en el patio completamente desnudo. Pero más que eso, él estaba cubierto de sangre. Su respiración entrecortada, su cara fue arañada y amoratada. Parecía que él había tenido alguna especie de accidente.

—Oh Dios mío, Taeheon. —jadeó cuando abrió la puerta para dejarle entrar—. ¿Qué ha sucedido?

Él no habló cuando pasó a la cocina.

—¿Taeheon?

Él cayó sobre sus rodillas y la contempló mientras continuaba jadeando.

—Lo siento, Juny. No sabía ni siquiera a donde ir.

Con corazón latiendo de pánico, se arrodilló a su lado.

— Llamaré …

—Nada de policía, —dijo él con un gemido—. Nada de médicos.

—Pero tú estás …

—¡No! —gruñó él, agarrando el teléfono fuera de sus manos. — Me matarán.

—¿Quién te matará?

Junyoung observó impotente como sus ojos rodaban y caía desmayado a sus pies. Un instante más tarde, en lugar de un hombre en el suelo, había…Algo.

Se tambaleó, alejándose de la criatura. Parecía como si fue una mezcla extraña de leopardo de las nieves y tigre blanco, y era enorme.

Junyoung nunca había visto nada como aquello. Una parte suya buscaba gritar y otro en parte suya estaba medio atontada por lo que había visto.

—Esto no está sucediendo… tenía que estar soñando

Todavía eso no concordaba con lo que había en su suelo. Miró las huellas ensangrentadas que entraban a su casa. Eran humanas.

Eran de Taeheon.

Y se detuvieron en el tigre ...

—Sufro un colapso nervioso. Estoy delirando  —Eso es. Estaba teniendo un fashback.
Tú no tomas drogas.

—¿Bien entonces, mente, explícame que narices es esto, huh?

Pero no había explicación. Al menos no una lógica. Taeheon había entrado en su casa, parecía que alguien le hubiese golpeado, y ahora había un animal sangrante en su suelo.

Un animal sangrante grande en su piso.

— De acuerdo, Junyoung, vives en Nueva Orleans.

Y ahora ella entendía lo que él había estado tratando de decirle sin decirlo explícitamente. No obstante, él le había dicho exactamente lo que él era y estúpidamente lo había hecho a un lado.

Ahora sabía por qué él había podido meterse en la jaula del tigre y no salir herido. Cómo él había sanado de esa herida de bala tan pronto.

Él no era humano.

Al menos no completamente.

—No sabía ni siquiera a donde ir.

Sus palabras lo traspasaron. Más aún, él sabía que ocurriría al minuto que se desmayó, era probablemente por lo qué él se había negado a pasar la noche en su casa antes. Pero Taeheon había confiado en él lo bastante en su hora de necesidad para salirlo a buscarlo.

Su vida estaba ahora en sus manos. Si llamaba a la policía, una ambulancia, o incluso a rescate animal, lo encerrarían en una jaula y nunca le dejarían salir.

O peor, como él había apuntado antes, le matarían.

Con su corazón latiendo acelerado, se movió más cercano del enorme gato en su piso. Con una mano temblorosa, la extendió para tocar su suave. Era como acariciar sedoso y gran gato. Nunca había sentido nada más suave. Impulsivamente, enterró su cara en el pelaje y dejó que le acariciara su piel.

—¿Eres realmente tú, Taeheon?

Él no respondió adentro de cualquier forma. Y él todavía sangraba.

Aterrado de que él se estuviera muriendo allí en su piso, trató de moverle, para enterarse de que él parecía pesar casi tanto que su coche. Sin otra idea de que hacer, fue a su cuarto de baño para traer alcohol, crema antibiótica y vendas.

—Qué diablos,  —dijo mientras los recogía— Él sanó rápido después de que le dispararan. Todas las extrañas lo que fuesen-Personas sanaban rápidamente, ¿verdad? Si lo vendaba muy bien, él debería levantarse y rondar por ahí en cualquier momento.

Al menos así lo esperaba.

Pero cuando regresó a su lado y empezó a limpiar sus heridas, no podía ayudar, pero se preguntaba quién o por qué lo habrían herido. Más importante,  no podía ni llegar a preguntarse si quienquiera que le hubiese hecho sería capaz de encontrar a Taeheon.

Y a él.




Taeheon se despertó lentamente para encontrar un severo dolor en su cráneo que parecía hacer eco en cada parte de su cuerpo. Sus oídos zumbaban cuando lentamente abrió sus ojos y trató de enfocarlos.

La primera cosa que él vio fue un sofá verde oscuro. ¿Dónde diablos estoy?

Repentinamente todo regresó de golpe. Los tigres que le perseguían. Las personas que intentaron tranquilizarle. La alocada carrera a través de las callejuelas de Nueva Orleans. El coche que se había estrellado contra él cuando cruzó velozmente la calle para evitar a otro depredador.

El impacto lo había mandado volando a una tienda en Decatur Street y el pandemónium resultante de los turistas escapándose de un leopardo de las nieves, y los hombres con armas, le habían permitido librarse de sus perseguidores.

Sin otra elección, él había ido a Juny… Su cola se sacudió.

— Oh Dios.

Mró hacia el sonido alarmado de la voz de Juny para verlo parado en su cocina, sus ojos muy abiertos. Estaba aterrorizado. El pungente olor de eso llamaba a salir al depredador dentro de él.

Un depredador que había sido domesticado por él… Por una vez, la bestia de su interior estaba en paz. No había deseo de atacar. Ningún deseo de hacer daño.

En su lugar, quería solo su cálida mano en su pelaje…

— Está bien, el gatito, —dijo Junyoung con esa extraña voz aguda que los humanos solo usaban con lo niños pequeños y las mascotas. — ¿ No te comas al encantador joven, vale? El no te va a lastimar, chico. El solo va a dar un paso hacia allá para que no lo ataques. Por favor, no ataque.

Junyoung se movió un poco más cerca, mirándole cuidadosamente. Su voz bajó dos octavas cuando le habló otra vez.

—¿ Estás realmente ahí, Taeheon? ¿Sabes quién soy?

Taeheon respiró profundamente para prepararse a sí mismo para lo que estaba a punto de hacer y se emitió a sí mismo de regreso a forma humana. Su dolor aumentó diez veces, pero él aguantó para que la inconsciencia no le devolviese de nuevo a la forma del gato. Él enfocó la atención en Junyoung.

—Sé que eres tú, Juny.

Junyoung tragó con alivio cuando vio la confirmación de lo que había temido y esperado. Taeheon realmente era el gato.

Asustado y nervioso, ella cruzó la pequeña distancia donde permanecía tendido boca abajo en el piso con una de sus mantas cubriéndole sus piernas y trasero desnudo. Había arañazos y mordiscos por toda su espalda como si otra clase de gato le hubiese atacado. Su cabello rubio caía sobre sus ojos, obscureciéndolos cuando él se levantó muy ligeramente de un modo que a le recordaba al de un gato desperezándose.

Junyoung se arrodilló a su lado y colocó una mano reconfortante en su espalda desnuda. Él se volvió lentamente, gimiendo suavemente cuando se movió, a fin de que pudiese ponerse boca arriba, contemplándola.

Los cortes y las magulladuras arruinaban su pecho igualmente. Había en particular una fea magulladura negra que prácticamente cubría toda su caja torácica izquierda. La marca se levantaba alta desde encima de su pecho, hasta su corazón. Tenía que matarle el solo dejar pasar el aire, y aún así él soportaba su agonía con un estoicismo que le asombraba.

Su cabeza reposando sobre su almohada, él la contempló con esos abrasadores ojos. Solo dejaban traslucir el dolor que llevaba dentro. Más que eso, Junyoung vio su propio temor a que él lo rechazase ahora que sabía la verdad.

Como si fuese hacer tal cosa.

— No tengas miedo de mí, Juny.

Junyoung inclinó la cabeza mientras le apartaba el suave pelo de la cara. En su forma humana, Taeheon  tenía mucha fiebre. Su piel estaba tan caliente y húmeda y pegajosa que lo asustó aun más. Había todavía algunos cortes y magulladuras en su cara, incluido un corte en su labio inferior, pero eran en algún modo tan malos como lo habían sido la noche en que él había aparecido en su puerta trasera.

Los días de descansar inconsciente sobre el suelo de su casa le habían dejado con una gruesa barba trigueña creciendo en su cara. Sin embargo para ser honesto, se vio sorprendentemente bien en él.

—¿Cómo te sientes?.

—Igual que si hubiese sido atropellado por un autobús que me hubiese pasado varias veces por encima para asegurarse de que acababa el trabajo  —arrugó su nariz ante él. — Creo que ha debido haber molido sus llantas en mis costillas durante la última carrera. Ya sabes, solo en caso de que realmente quisiera volver a respirar en lo que me queda de vida.

Junyoung le sonrió a su extraviado humor cuando apoyó su mano sobre el pecho del hombre. Su latido era fuerte bajo su mano. Agradecido por ese pequeño favor, dio una pequeña y silenciosa plegaria en agradecimiento.

—¿Qué sucedió?

Taeheon vaciló. Junyoung podía ver el conflicto en su hermosa cara cuando buscaba que decirle.

—Se honesto conmigo, Taeheon. Ya sé que puedes cambiar de forma y no me he tenido un ataque de pánico… no demasiado. Puedes decirme todo lo demás.

Él se sobresaltó como si algo lo hiriese antes de hablar.

—Si, habría deseado permanecer despierto lo suficiente para ver tu cara cuando me transformé.

—No, te aseguro que no querrías, no fue agradable.

Él inclinó su cabeza y tomó sus manos en las de él a fin de que él pudiese juguetear con sus dedos mientras descansaban sobre su pecho, justo sobre su desnudo pezón. Él se restregó su palma contra su dureza antes de que él subiese su mano a sus irritados labios y depositase un tierno beso en las puntas de sus dedos.

— No hay nada acerca de ti que no sea precioso, Juny. Eres el joven más hermoso que alguna vez he visto.

Su corazón palpitó ante sus palabras cuando el calor lo traspasó. Nadie alguna vez le había dicho nada tan dulce antes.

—Sé que tuviste una conmoción.

Él comenzó a negar con la cabeza, pero terminó con un respingo, cuando el gesto debía haberlo lastimado.

—¿Así que, qué ha ocurrido?  —preguntó otra vez.

—Nada importante. Solo un grupo de “pendejos” que salieron para matarme.

Junyoung no estaba seguro que le desalentaba más, su estoico tono o el hecho de que su confesión realmente no le sorprendiera. También se lo había figurado.

—¿Quienes eran ellos?

—Otros Were-Animales.

¿Había más como él? Junyoung se esforzó en no reaccionar a eso. Pero para ser honestos, había asumido que los que le hicieran daño habían sido humanos. Dada su naturaleza solitaria, habría tenido sentido que él estuviese completamente solo en el mundo.

Que estúpido por no ser más imaginativo.

—¿Por qué están tratando de matarte?

— Porque no debería ver a un humano. Nosotros se supone que no tenemos más que relaciones casuales con los de tu clase. Ellos temen que si estoy contigo, me esté volviendo peligroso para ellos.

Tanto como Junyoung odiaba oírle decir "su clase," se percató por una vez que allí realmente había una diferencia entre ellos. El era humani y Taeheon no lo era.

Al menos no enteramente.

—¿Eres peligroso?

—No lo sé. Tú eres en todo lo que puedo pensar. Cuando estoy lejos de ti me duele de una manera que nunca había creído posible y no conozco el porqué. Yo no debería sentir esto por una pareja humana. Lo sé. Deseo tan ardientemente estar contigo que es como alguna clase de locura en mi interior. Tal vez tengan razón. Tal vez deberían acabar conmigo.

—O tal vez están equivocados. No pienso que seas peligroso, Taeheon. Al menos no físicamente. Pero lo que le haces a mi cuerpo podría ser considerado criminal en algunos estados.

Él le sonrió.

—Gracias por acogerme y no llamar a la policía.

—No hay problema. Créeme, dejar a un magnífico hombre desnudo entrar en casa no es una adversidad para la mayoría.

Él se rió brevemente ante eso.

—No puedo creer lo bien que te estás tomando esto.

—Eso es solo porque tú has estado inconsciente durante lo peor de esto. He tenido tiempo de que ajustarme al hecho de que había un tigre medio muerto en mi suelo que había entrado en mi casa con la apariencia de mi novio.

A Taeheon todavía le costaba esfuerzo creer que estuviese tan calmad. Él había esperado que escapase y lo dejase solo en el mejor caso. En el peor de los casos, él había esperado que lo entregase a las autoridades.

Normalmente, él nunca habría confiado en nadie para su bienestar. Pero con el tranquilizante haciendo efecto, él no había tenido elección como no fuese esperar que Juny no le traicionase.

Y no lo hizo. Lo había ocultado, y por el aspecto general de la cama de paja provisional en la que él estaba, había atendido mientras él estaba inconsciente.

Cuando Taeheon comenzó a incorporarse, él le ayudó. Sus manos se sentían bien sobre su piel desnuda, apaciguándolo cuando él se apoyó contra su sofá. Él daría cualquier cosa por conservar esas preciosas manos en su cuerpo, pero desafortunadamente, se apartó.

—¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?

—Cuatro días.

Él se congeló ante sus palabras. Eso no podría ser cierto. ¿Verdad?

—¿Qué?

—Te lo dije, tuve tiempo de sobra para acostumbrarme a ti siendo un gato grande. He estado aterrorizada todos los días de que no te volvieses a despertar.

El terror lo consumió. Si Junyoung hubiese dejado su casa… Era realmente un milagro que los que venían tras él, no les hubiesen encontraron ambos y los hubiesen matado.

—¿Qué has estado haciendo mientras estaba inconsciente?

El indicó un pequeño camastro en el suelo al lado de él.

—Me quedé cerca en caso de que necesitases algo. Todo lo que hice fue limpiar la sangre del porche de atrás, después cerré la casa. No sabía quienes estaban detrás de ti, pero tenía miedo de que quién quiera que fuesen te pudiesen encontrar, así que mantuve el teléfono listo para pedir ayuda en caso de que ellos lo hicieran.

La ternura le inundó ante sus acciones. Era inconcebible que alguien hiciese tanto por él. Ni siquiera una vez en su vida alguien había tratado de protegerle nunca. Él nunca había tenido cualquier falsa ilusión acerca de Mew. Si hubiese hecho cualquier cosa para poner en peligro su vida o la de los miembros de su familia, ella lo habría desechado en un latido.

Pero Juny no lo hizo. El no le debía nada y todavía le había mantenido a salvo incluso aunque eso pusiese en peligro su propia vida. Era inconcebible.

Él dejó escapar un aliviado suspiro al ver que había tenido el buen sentido de estar preparada.

—¿Ha venido alguien por aquí?

—No. Mantuve las ventanas y las puertas bien cerradas, por si acaso.

Él estaba asombrado de que no le hubiesen encontrado, pero de todas formas, inconsciente, él no había estado enmascarando su olor o su pista. Él tendría que tener cuidado ahora. Su clase enviaría sondeos psíquicos. Si él usaba su magia, como estaba haciendo ahora mismo para mantenerse humano, podrían encontrarlo.

Cerrando sus ojos, él camufló sus poderes. Pero no iba ser capaz de aguantar eso por mucho tiempo sin que se debilitase aún más.

Tarde o temprano, él había tenido que dejar una huella que muy fácilmente podrían rastrear.

—Tenemos que salir de aquí lo antes posible.

Junyoung pareció confundida por eso.

—¿Por qué? Tengo comestibles suficientes.

—No puedo dejar que me encuentren en tu casa, Juny. Dios sabe lo que te podrían hacer

— Soy un chico grande, Taeheon. Y tengo una pistola completamente cargada.

El sonrió ante su bravata.

—Si recuerdas la noche en que nos conocimos a mí me dispararon, recordarás que las armas no son realmente eficaces sobre nosotros. Al menos no hasta que nos dispares en la cabeza a muy corta distancia

Junyoung giró su cara con repugnancia.

—Sip, —él respiró—. Como ya dije, tenemos que irnos.

Junyoung no sabía que decir. No quería que él saliese.

—¿Cuantos más son como tú?

—Los suficientes para hacer que el casting de una película de" Cecil B. DeMille pareciesen dos hombres de la ópera.

Él se levantó y ahuecó su mejilla en la palma.

—Vendrán por mí, Juny, y no se detendrán hasta que esté muerto. Tú has estado en The Empire y ellos lo saben. Tarde o temprano, te encontrarán si te dejo atrás. Te usarán para llegar a mí.

Su  cabeza  zozobró  ante  lo  que  él  decía. 

—No  puedo  irme.  Tengo  clases. Responsabilidades…

—Tú no podrás ir a clases si estás muerto.

Junyoung comenzó a aterrorizarse cuando el verdadero horror de la situación se hizo evidente para él.
Esto no podía estar sucediendo

—Acudiré a mi padre. Él puede protegernos.

Taeheon se desvaneció delante de él. Dos segundos más tarde, él estaba detrás.

—Él no puede protegerte de mi gente, —susurró él contra su oreja.

—¿Cómo has hecho eso?  —Preguntó, incapaz de creer en la extensión de sus habilidades.

—Es fácil. Mi gente puede viajar en el tiempo y pueden usar magia a voluntad. No hay humano en esta tierra que te pueda proteger de ellos. Confía en mí.

La rabia fluyó hacia arriba ante lo que él le decía. Junyoung se sentía impotente, y esa era la única cosa que odiaba más que nada. Él era un adulto a cargo de su vida, y no le gustaba el pensamiento de no tener forma de protegerse a si mismo. Tenía que haber algo que ellos pudiesen hacer.

—¿Si yo no puedo usar un arma para protegerme y no podemos escondernos, entonces qué se supone que vamos a hacer? ¿Se supone que debo entregar mi vida entera solo por que me acosté contigo?

Taeheon retrocedió ante sus palabras, las cuales le impactaron como un golpe físico. Tenía razón. Exigía mucho de él. No era justo. ¿Por qué debería esperar que Junyoung sacrificase el resto de su vida por él?

Era pedirle demasiado a alguien. Sin mencionar que había tenido una vida que había sido perfecta hasta que él había entrado en ella. No, Junyoung no necesitaba algo como él para echar a perder su futuro. Él nunca había traído felicidad o alegría a nadie. Junyoung había sido uno del único reducido puñado de personas que alguna vez habían sido realmente amables con él.. Él no le pagaría dañándolo.

Había una única forma de sentenciar esto, Junyoung frunció el ceño cuando Taeheon besó sus labios tiernamente.

—Siento hacer jodido tu vida, Juny, —dijo en voz baja cuando retrocedió para permanecer bajo él. Sus ojos lo quemaban con su triste resignación.

Con pesar.

Taeheon acarició su mejilla con sus dedos mientras clavaba sus ojos en él como para gravar sus facciones en su memoria.

Luego dos segundos más tarde, él se desvaneció delante suyo.

El calor de su mano todavía permaneció mucho tiempo en su mejilla mientras que el resto de su ser se sintió helado por su ausencia.

—¿Taeheon?  —llamó, mirando alrededor del cuarto por él. Seguramente él aparecería de repente como lo había hecho hacía solo un minuto… ¿verdad?

—¿Taeheon? ¿Dónde estás?

Alguien llamó a su puerta. ¿Qué estaba haciendo él ahora?

Seguro de que era él, ella fue y abrió la puerta para encontrar al Dr. Lee parado en su porche de entrada.

—Hola, Junyoung, —dijo él— .He estado…

—Ahora no, por favor, Dr. Lee. Tengo un serio problema

—¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?

Disgustado, asustado, y frustrado por lo que le estaba sucediendo, habló sin pensar.

—No. No a menos que usted sepa como rastrear a un tigre desaparecido.

Vio como el color abandonaba su cara.

—Entonces Taeheon realmente está aquí.

Entonces lo supo… Eso fue por lo que el Dr. Lee y los demás se habían presentado en la cárcel a sacar a Taeheon bajo fianza.

—¿Usted sabe lo que él es?

—¿Y tú?

Su defensiva vaguedad estaba empezando a fastidiarle.

—Por qué está usted aquí, Dr. ¿Lee? —preguntó ella en un tono frío.

—No has aparecido por clase en los últimos cuatro días y no has contestado al teléfono.

Su estómago se contrajo con reserva.

—¿ Cómo sabe usted eso? Usted ya no es mi consejero.

Su hermosa cara estaba sombría.

—No, no lo soy. Pero sabía que más probablemente eras el último que había visto a Taeheon y yo tengo que encontrarlo.

—¿Por qué?

—Por que está muerto si no lo hacemos.

Junyoung jadeó ante la profunda voz detrás de él. Se volvió para ver a un alto, hombre rubio vestido de negro.

—¿Cómo ha entrado en mi casa?

Él no respondió mientras iba hacia donde Taeheon había estado durmiendo.

—Él estuvo aquí, —le dijo a Hyukjae— Su esencia está por todo el lugar  —El hombre lo estacó con una furiosa mirada. — ¿Ha dónde ha ido?

—¿quién diantre es usted?  —demandó.

—Dongjun, —gruñó él— Deje ser defensiva, humana. No tengo tiempo o paciencia para esto. Nosotros estamos aquí para salvar a tu novio antes de que consiga que lo maten.

El Dr. Lee se aclaró la voz en un gesto preventivo.

—Tu me conoces, Junyoung. Créame cuando digo que estamos del lado de Taeheon. ¿Sabes dónde está?

El vaciló mientras consideraba sus opciones. Taeheon había llamado al Dr. Lee y a Jinhyuk cuando lo habían encarcelado. Pero entonces, él no había acudido a ellos mientras estaba herido.

¿Quería decir eso que ellos no eran de confianza? ¿O solo quería decir que él confiaba más en él? Inseguro de la respuesta, decidió que la única manera de ayudarle ahora era correr el riesgo y rezar que fuese la decisión correcta.

—No. Él se desvaneció hace un segundo.

—¿Qué dijo antes de salir? —preguntó Dongjun.

—No lo sé. Él me dijo que yo necesitaba huir con él y yo le dije que no podía irme. Él tenía esa extraña mirada en su cara y luego se disculpó por echar a perder mi vida. Dos segundos más tarde, él se fue.

—Mierda — Dongjun gruñó cuando se encontró con la mirada del Dr. Lee. —Él se dirige a ya sabes dónde.

El Dr. Lee parecía disgustado.

—Avisa a Kevin y haz que se encuentre conmigo allí —Dongjun apenas había terminado esas palabras antes de que él, también, hubiese desaparecido.

El Dr. Lee maldijo cuando sacó su teléfono celular de su bolsillo y presionó un botón.

—Kevin, —dijo él después de algunos segundos—, Descubrimos donde ha estado. Pero le hemos perdido. Literalmente. Creo que se dirige al Santuario para enfrentarlos.




4 comentarios:

  1. TT___TT
    Noooo Tae~
    Noo no puedo con esto!!!
    Juny!!! Maldito! Lo condenaste!!!
    Él solo quería protegerte!!!!
    Ahhhh Noooo
    Noooo
    -se va a llorar como loca en un rinconsito-
    Ahhhh~

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  2. No se ni que decir, solo que estoy sufriendo con esta historia, y muriendo de coraje, ojalá encuentren a Tae antes de que sea demasiado tarde, Y Juny ni siquiera se arrepiente de lo que le dijo a Tae, muero por leer el siguiente capítulo

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  3. No se ni que decir, solo que estoy sufriendo con esta historia, y muriendo de coraje, ojalá encuentren a Tae antes de que sea demasiado tarde, Y Juny ni siquiera se arrepiente de lo que le dijo a Tae, muero por leer el siguiente capítulo

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  4. Joder....todo bien,hasta que Jun le dice si cree que va a dejar su vida solo por haberse acostadon con él....puff,quien con estas palabras no vaya directo a la horca...es que de verdad no le afectan eatas palabraa....posibleme te no es lo que Jun quizo decir pero joder ...que hasta yo me hubiera sentido mal por esas palabras...no te culpa Tae,solo espero que lleguen a tiempo.
    Lo de que Tae es un lindo gatito afecto menos que ir con él para salvar sus vidas.

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yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...