–¿Cómo supiste que estaba aquí?
–preguntó, abriendo los ojos despacio.
–Sungmin me lo dijo. ¿Por qué diablos
no me llamaste tú mismo?
–No lo creí necesario.
Hyukjae se controló para no estallar.
Ya había hablado con el médico y le habían dicho que todo parecía ir bien pero
que Donghae debía hacer reposo absoluto, al menos durante las próximas semanas.
No quiso gritar para no estresarlo.
–No lo creíste necesario.
–No. Y Sungmin no debió haberte
llamado. Le pedí que no lo hiciera. Acabas de llegar de viaje y no quería que
vinieras, pues seguro que tenías compromisos de trabajo –señaló él, intentando
mantener un tono neutral–. Ha sido un susto nada más.
–Creo que tengo derecho a estar al
tanto de esta clase de sustos.









