—Creo que va a gustarme estar
casado —susurró después de bajar del torbellino de éxtasis , abrazándolo con
fuerza y afecto.
Un océano de amor y perdón parecía
rodear el corazón de Minwoo. Inhaló el aroma almizclado de su piel y suspiró de
alegría. Él le apartó el cabello de la frente, lo besó y estudió su rostro con
ojos intensos. Se sentía débil sólo con mirarlo.
—Tenías razón —dijo, pensando que,
por una vez, podía permitirse un cumplido—. No necesitas instrucciones.
Siguió un silencio y se preguntó
en qué estaría pensando. ¿En Seojoon? El nombre surgió en su mente de la nada y
cayó como una roca gigantesca sobre sus sentimientos. Era extraño que ni
siquiera le hubiera preguntado qué le había dicho Seojoon la noche anterior.
Inquieto, razonó que sin duda habría pensado en él, tras haberlo visto esa
tarde. Al fin y al cabo, era humano; pero no quería que pensara en su ex
prometido y futuro ex cuñado.
—¿Estabas locamente enamorado de Seojoon?
—preguntó Minwoo de repente. Casi se encogió de horror al oír la pregunta que
había saltado de su cerebro a su lengua involuntariamente.
—¿Tú qué crees? —Hyungsik lo soltó
y se sentó.
