Jaebum y Jinyoung regresaron en
silencio. Al entrar en el patio de la fortaleza, sir Taecyeon salió a
recibirlos.
Jaebum lo dejó en el suelo y lo abrazó
con fuerza por la cintura.
—Sir Taecyeon, cuidad de mi esposo y
de mi hijo. Mantenedlos a salvo y seguros.
Jinyoung intentó zafarse de su brazo.
—¡Jaebum, no digas eso!
Pero él lo ignoraba de nuevo.
—Custodiad mi fortaleza según os
parezca. Pero seguid las órdenes de mi esposo en todo lo demás.
—Sí, mi señor, por supuesto. ¿Es que
os vais?
—Sí.
—¡No! —gritó Jinyoung mientras le daba
patadas en las piernas.
—¿A dónde vais? —preguntó sir Taecyeon.
















