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Libre Para Amar II -17




Jaebum y Jinyoung regresaron en silencio. Al entrar en el patio de la fortaleza, sir Taecyeon salió a recibirlos.
Jaebum lo dejó en el suelo y lo abrazó con fuerza por la cintura.
—Sir Taecyeon, cuidad de mi esposo y de mi hijo. Mantenedlos a salvo y seguros.
Jinyoung intentó zafarse de su brazo.
—¡Jaebum, no digas eso!
Pero él lo ignoraba de nuevo.
—Custodiad mi fortaleza según os parezca. Pero seguid las órdenes de mi esposo en todo lo demás.
—Sí, mi señor, por supuesto. ¿Es que os vais?
—Sí.
—¡No! —gritó Jinyoung mientras le daba patadas en las piernas.
—¿A dónde vais? —preguntó sir Taecyeon.

Libre Para Amar II -16




Jinyoung se despertó asustado. Algo, un sonido o un olor, lo había despertado de su profundo sueño en el frío suelo.
Se dio media vuelta, abrió los ojos y se encontró con el hocico de un caballo. La bestia parecía estar a punto de darle un lametazo.
Tardó unos segundos, pero reconoció al caballo. Había acariciado muchas veces la estrella blanca que tenía entre los ojos. Se suponía que Júpiter era el gran corcel de todo un caballero, pero el buen caballo era manso como un perro y cariñoso como un gato.
Acarició su hocico.
—Si me muerdes, no te daré más manzanas —le advirtió.
El caballo resopló a modo de respuesta.
—Dime algo, esposo, ¿me desobedeces a propósito o sólo por diversión?
Levantó la vista mientras Jaebum se inclinaba sobre el cuello de Júpiter para hablarle. Se sentía muy aliviado al verlo sano y salvo.

Libre Para Amar II -15




Acarició el pelo de Jaebum y lo levantó para mirarle a la cara. Quería ver sus ojos y comprobar si había conseguido espantar a ese demonio oscuro que habitaba dentro de él.
—Jaebum, mírame.
Él apoyó en el suelo los antebrazos y abrió los ojos. Los párpados le pesaban, tenía el rostro de un hombre que había saciado su lujuria. Su mirada ya no era gélida, pero había un brillo demoníaco que no había desaparecido aún.
Jaebum tomó su cara entre las manos y lo besó en la boca.
—No va a desaparecer sólo porque tú lo quieras, Jinyoung.
—¿Y si...? ¿Y si no desaparece nunca?
Él le puso el dedo índice en los labios para hacerle callar. Después se echó de lado y lo colocó de espaldas a él, acurrucándose.
—Nunca te haré daño a ti, a Doyoung ni a nadie de Goyang.

Libre Para Amar II -14



Jinyoung mordió un dátil mientras observaba a Jaebum. Estaba sentado en la cama con las piernas extendidas frente a él. Tenía las manos sobre las rodillas.
No entendía muy bien qué estaba haciendo, pero se dio cuenta de que su respiración se había pausado y su expresión se endurecía. Era como una máscara irreconocible.
Si eso era lo que necesitaba hacer para prepararse, se quedaría callado y dejaría que se preparara en paz.
Después abrió los ojos, que estaban encendidos por la ira. Se puso en pie y comenzó a estirarse. Empezó con la espalda y siguió con brazos, piernas y cuello. Cuando terminó, estaba cubierto de sudor.
Sonó un tambor en alguna parte del campamento. Miró a su esposo, pero él ya no estaba allí. Su cuerpo estaba en la tienda, pero su mente y su espíritu estaban en algún otro sitio.
Le dio la impresión de que ese lado oscuro de Jaebum estaba deseando entrar en combate. Parecía estar poseído por algo animal.
Se dio cuenta de que a eso se había referido el hermano Daniel.

Libre Para Amar II- 13




De reojo, Jaebum vio cómo su esposo caía al suelo cuando Aryth le cortaba el cuello a ese hombre. Tuvo que controlarse para no ir a ayudarlo. Sabía que era mejor así.
Si mostraba preocupación por algo o alguien, Aryth lo usaría en su contra. Muchas veces había tenido que enfrentarse a hombres con los que había trabado amistad. Y sabía que su amo lo había hecho a propósito. No iba a cometer ese error con su esposo. Así que ni siquiera pestañeó.
Lo que sentía en su interior era otra historia. Se alegró de que fuera Jackson el que estuviera hablando con Aryth porque él no habría podido controlarse.
Acordaron que lucharían a la mañana siguiente para conseguir la libertad de sus esposos. Eso le daría la oportunidad de cuidar de él esa noche y explicarle lo que iba a pasar, seguramente delante de sus ojos.
—Que vuelvan con sus esposos, después llevadlos a las tiendas —ordenó Aryth a sus guardias.
Jackson y Yugyeom tomaron las cuerdas que ataban a sus esposos y siguieron a los guardias hasta sus respectivas tiendas. Él tomó a Jinyoung en brazos y fue hasta su carpa. No había camas ni catres. Tuvo que dejarlo en el suelo. Le quitó las cuerdas y la mordaza. Después lo abrazó.
—Jinyoung...

Libre Para Amar II- 12




A Jinyoung le quemaban los ojos por culpa del humo de la fogata y tenía el estómago revuelto.
—Vendrá a buscarme —dijo.
—No lo he dudado nunca —repuso su captor desde el otro lado del fuego.
—Quiero a mi hijo.
—Podéis reclamarlo todo lo que queráis, pero no vais a volver a verlo. Pero que no os preocupe su bienestar, lord Wrenhaven le ha buscado un ama de cría.
Apretó la mandíbula, no quería darle la satisfacción de que lo viera llorar. Algo dentro de él le decía que a ese malnacido le encantaría verlo asustado.
Le consoló algo saber que Osgood se había ocupado de que Doyoung estuviera alimentado. Aunque sabía que no le daría al niño cariño ni atención.
Sabía que quería usar al pequeño para hacerse con el control de Goyang. Así que estaba seguro de que Osgood se encargaría de que el niño estuviera bien.

Libre Para Amar II- 11




Jaebum le había ordenado a Jinyoung que volviera a sus aposentos, pero no lo hizo. Fue hasta la capilla y se arrodilló frente al altar. Estaba desesperado, no sabía qué hacer. Creía que ya había pagado bastante por su pecado.
Cerró los ojos y apoyó la cara en sus manos.
—Dios mío, por favor...
—¿Por favor qué? —dijo alguien tras él.
Abrió un ojo sin moverse de su sitio. El hermano Daniel se arrodilló a su lado.
—Lord Jinyoung, ¿qué problema os ha traído hasta aquí?
Era la manera que el clérigo tenía de reprenderlo por no aparecer por allí más que cuando estaba en apuros.
—¿Sabéis quién ha venido a Goyang?
—Sí —repuso el hermano Daniel.
—Quiere a Doyoung.
—Lord Jaebum no permitirá que eso ocurra.

Libre Para Amar II- 10




—Lo siento, mi señor. He hecho todo lo que he podido.
Durante un doloroso segundo, creyó que la comadrona le decía que su hijo había muerto, pero Doyoung tosió entonces y él se echó a llorar.
Le dijo a la comadrona que se retirara. Estaba claro que necesitaba descansar un poco. Desnudó al pequeño. Estaba algo más colorado de lo habitual, pero no parecía tener demasiada fiebre. La nariz estaba irritada y roja. Cuando tosía, hacía tanto esfuerzo que todo su cuerpo se contraía.
Se colocó al pequeño sobre el hombro y lo tapó. Comenzó a dar vueltas despacio por la habitación mientras le acariciaba la espalda y le susurraba al oído.
Poco a poco dejó de llorar y se quedó más tranquilo. Jaebum se acercó entonces a él para conseguir que se sentara. Él se colocó a su lado en la cama. Sostenía en las manos un jarro y un paño. Mojó éste en el líquido y se lo ofreció.

Libre Para Amar II -9




Jinyoung no sabía si sus acciones meses atrás habían sido las necesarias o si, simplemente, había actuado sin pensar.
—No estoy tan seguro de ello, Jaebum. Pero sé que temía vuestra reacción. Pensé que me echaríais de vuestro lado. O algo peor...
—Pero entonces no sabíais que lucho para apaciguar los demonios de mi interior, ¿y aun así, temíais que abusara de vos con mis propias manos?
—Me avergüenza reconocerlo, pero sí, lo temía.
—Bueno, no os avergoncéis de haberlo temido —le dijo él abrazándolo—. Porque lo cierto es que me gustaría abusar de vos.
Jaebum lo besó en el cuello y consiguió que se estremeciera.
—Abusar de vos hasta que pidáis más —añadió él con picardía.
Agarró sus hombros para sujetarse, le temblaban las rodillas.

Libre Para Amar II -8




Deseoso de sentir por fin sus caricias, Jinyoung moldeó su cuerpo contra el de su esposo. Se rendía a él y Jaebum lo abrazó con más fuerza aún.
Lo besó repetidamente en las mejillas y en el cuello después de volver a centrarse en su boca.
La cabaña y la cama en la que estaban tendidos comenzaron a dar vueltas con cada caricia y cada urgente beso. Deslizó por su espalda la mano para sujetarlo aún más cerca de su cuerpo.
Hasta ese momento, no se había dado cuenta de hasta qué punto deseaba a ese hombre ni cuánto necesitaba recuperar su amor. Se le hizo un nudo en la garganta. Llevaba demasiado tiempo conteniendo las lágrimas y el alivio de tenerlo de nuevo entre sus brazos era demasiado grande como para soportarlo. Había llegado a perder la ilusión de volver a verlo. Pero sus plegarias habían sido contestadas y estaba de nuevo con él. A pesar de que no se creía merecedor de tal bendición.
Pero no quería pensar en eso, intentó contener las lágrimas.
Jaebum dejó de besarlo y lo miró a los ojos. Había notado que estaba disgustado.

Libre Para Amar II -7




Jaebum apretó los dientes al oír las palabras de Jinyoung. Le daban ganas de agarrarlo por los hombros y zarandearlo hasta hacerle entender que estaba equivocado.
La ira iba tomando posesión de su cuerpo, pero no podía dejarse llevar por ella, lo último que hubiera querido era hacerle daño.
Se dio cuenta de que había sido un error volver a sus aposentos tan pronto.
Respiro profundamente varias veces, tenia que tranquilizarse.
Algo de luz se colaba por las rendijas de los cortinajes y pudo distinguir el rostro de su esposo.
Tenía los ojos cerrados y apretados, como si no quisiera ver cómo reaccionaba ante sus palabras. A pesar del gesto, seguía siendo precioso. A pesar de la ira y las mentiras, deseaba abrazarlo más que nada en el mundo.
Por las conversaciones que había tenido con los aldeanos de Goyang, había llegado a la conclusión de que Jinyoung debió de confiar en aquel grupo de forasteros más de lo que debería haber hecho. Era una persona de honor que defendía con orgullo sus votos y sus responsabilidades. Sabía que nunca habría obrado como decía.

Libre Para Amar II -6




Jinyoung observó el bosque apoyado en la pared exterior del castillo. La primavera había llegado por fin a Goyang y todo estaba lleno de luz y color. Capullos verdes renacían entre las hojas secas, llenándolo todo de vida.
Contempló los pinos, siempre verdes, y los narcisos amarillos que ya habían florecido. Ya no ululaba el viento gélido del invierno, sino suaves y fragantes brisas.
La naturaleza parecía reflejar una nueva época de esperanza y comienzos en Goyang.
Se giró y miró a los hombres que llenaban el patio. Su marido le daba la espalda. Lo había estado evitando desde la noche que tuvo que subirlo en brazos desde el comedor. Sir Taecyeon y Nichkhun vieron que estaba observándolos y lo saludaron con un leve movimiento de cabeza. Chan, más expresivo, lo miró a él, después a Jaebum y se encogió de hombros.
Daba la impresión de que ellos, sus queridos casamenteros, tampoco sabían qué más podían hacer. El mismo también estaba perdiendo la esperanza.
No podía dejar que las cosas siguieran de esa forma. Se había jurado que no viviría así el resto de sus días. Había sufrido mucho durante los siete años de separación, pero era casi peor tenerlo allí y no poder estar a su lado.

Libre Para Amar II -5




Un fuerte golpe en la espalda le hizo caer de rodillas.
Sin aliento, Jaebum apoyó las manos en la tierra y se quedó mirando el suelo. No entendía qué había pasado.
—Mi señor... —murmuró sir Taecyeon tras él.
—¿Qué? —suspiró.
—Mi señor, ¿estáis bien?
—Sí —contestó a duras penas.
—Bueno, no lo parece —dijo Taecyeon acercándosele más—. Os sangran las manos.
—Y tengo un fuerte dolor en la espalda...
—Lo siento, señor, pero no sabía cómo deteneros. Pensé que, si seguíais igual, ibais a terminar haciéndoos mucho daño.
Se puso en pie lentamente y miró fijamente al capitán de su guardia. El hombre tenía una vara en la mano, se dio cuenta de que ésa había sido el arma.

Libre Para Amar II -4




Sin detenerse, Jaebum bajó las escaleras, cruzó el gran vestíbulo y salió al patio. No sabía aún qué sentía.
Ordenó a un mozo que se pusiera a excavar un agujero en la tierra. Después tomó una gran viga de madera y una soga. Sabía que algunos de los hombres que seguían practicando allí lo estaban observando, pero no le importó. Enrolló la cuerda cubriendo gran parte de la viga.
Ya tenían otros tres postes para practicar con la espada, pero le distrajo y relajó un poco construirse uno él mismo. Además, necesitaba uno que estuviese lo suficientemente mullido como para no destrozarse las manos cuando lo intentara destrozar a puñetazos.
«¿Qué espera Jinyoung que haga o diga?», pensó mientras trabajaba.
Ajustó con cuidado la cuerda, para que no hubiera espacio entre cada vuelta. Metió entonces el leño en el agujero recién abierto y se puso de rodillas para colocar tierra a su alrededor.
«¿Quién demonios es ese tal Osgood de Wrenhaven y qué haría aquí en Goyang?», se preguntó una y otra vez.
Recogió algunas piedras grandes y las dejó en el agujero para añadir apoyo al poste.

Libre Para Amar II -3




Le dolían todos los músculos del cuerpo. Jinyoung sentía que sus brazos, piernas y tronco ardían en llamas. Apartó despacio las mantas y se esforzó por levantarse.
Era la primera vez en la vida que su cuerpo le fallaba. Ni siquiera podía sentarse. Era una tarea mucho más dura de lo que hubiera imaginado.
Con mucho esfuerzo, se sentó y dejó que sus piernas cayeran a un lado de la cama. Pero entonces notó cómo la habitación comenzaba a girar rápidamente a su alrededor. Agarró las mantas y gimió.
—¡Mi señor! —exclamó Hyorin llegando a su lado.
—Necesito levantarme —le dijo—. No puedo seguir en esta cama, no lo soporto. ¿Por qué me siento tan débil? La alcoba me da vueltas en la cabeza.
La comadrona suspiró aliviada.
—¿Qué es lo que ocurre, Hyorin?
—¿Sabéis que día es hoy, mi señor?
—Miércoles.

Libre Para Amar II -2




Aliviado al ver que no iba a morir solo, Jinyoung de Goyang se dejó caer sobre las almohadas. Jaebum había contestado a sus plegarias y había vuelto a su lado en el momento en el que se enfrentaba a la muerte. Había llegado para tomar su mano y acompañarlo al cielo. En el caso de que su perdida alma no fuera a acabar en el infierno.
Le impresionó el amor que él parecía sentir aún, a pesar de los años de separación. Pensó que, aunque muerto, quizá hubiera estado todo ese tiempo en una especie de limbo, esperando que llegara ese día para acompañarlo al más allá.
No dudó ni un instante. Lo conocía bien y sólo alguien como Jaebum sería capaz de algo así. Siempre había sido muy protector con él y ahora le demostraba su amor estando a su lado durante su viaje final.
No le importaba ya si su destino era el cielo o el infierno. Mientras Jaebum siguiera agarrando con fuerza su mano, todo saldría bien. Por fin iba a poder liberarse de la mortificante culpa que llevaba sobre los hombros. La culpabilidad que había traído consigo su pecado. Estaba dispuesto a aceptar el castigo.

Libre Para Amar II -1



*Si no recuerdan o han leido la primera, pasen por y recuerden Libre Para Amar I *

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Marzo 1171.
Torreón de Goyang. Costa noroeste de Inglaterra
Su hogar.
Jaebum de Goyang se había abrazado a esa imagen como a un clavo ardiendo durante mucho tiempo.
Después de estar ausente durante casi siete años, Jaebum contempló la vasta extensión de tierras del Torreón de Goyang y suspiró aliviado.
Durante más de doce meses, él y los que fueran sus tres compañeros de mazmorras habían caminado por secos desiertos y espesos bosques hasta llegar allí. Habían dependido los unos de los otros para poder sobrevivir, pero no le había costado despedirse de ellos cuando llegó por fin a tierras inglesas. Cada uno tenía su propia vida y estaban deseando poder recuperarla cuanto antes. Jackson de Hong y Yugyeom de Namyang se habían dirigido hacia la corte de la reina con la esperanza de encontrar al esposo de Jackson. Wonpil, por su parte, se había propuesto buscarse fortuna por su cuenta. Mientras que él, conde de Goyang, volvía por fin a casa.
Había pasado muchos días creyendo que no iba a volver a ver ese sitio, que sus pies no volverían nunca a caminar por su fértil suelo. Y había pasado muchas noches lamentando todo lo que había perdido.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...