Sabía que
la visita con su mamá iba a tenerlo de mal humor. No hablaba mucho de ella, o
por qué había sido criado principalmente por Shindong, y el hecho de que se lo
callara me hablaba más de lo que creía que las palabras podrían. Había
mencionado más de una vez que la razón por la que se enfadaba tan rápido, por
la que era tan rápido en cerrar la boca, era por lo infeliz que fue con su
madre, que le llamaba la atención para sacarla de quicio, así que sabía que la
visita lo haría sentirse tosco y de mal humor. Quería hacer algo para hacerle
sentir mejor.
Se había
esforzado para hacérmelo pasar bien, para sacarme y mantener las cosas entre
nosotros divertidas y juguetonas, pero siempre manteniendo un lado sexy en ello
para que supiera que él me deseaba. Sentía como si fuera el momento de devolver
el favor.
Él
apareció en mi apartamento enfurruñado, atronador, y en un estado de mal humor
al completo. Sus ojos estaban oscuros y agitados, y sin importar lo mucho que
traté de hacerlo hablar sobre ello, solo me gruñó respuestas de una sílaba y
frunció el ceño a nada ni a nadie en particular.
En verdad
no podía sacudirlo para sacárselo, y cuando le sugerí salir del apartamento, él
solo me miró como si hubiera perdido la cabeza. Realmente no estaba en
condiciones de estar con otras personas, pero no podía soportar verlo tan
triste, así que iba a arrastrarlo a un mejor humor pataleando y gritando, si
tenía que hacerlo.
Tuve que
encontrar un lugar para estacionar y él me dio una mirada inquisitiva mientras
le tomaba de la mano y lo guiaba hacia la pista
de patinaje sobre hielo que se
encontraba justo en el Corazón del
centro de Seúl.
No había
nada como deslizarse alrededor del hielo en la oscuridad, mientras que las
luces blancas brillaban sobre tu cabeza. Había algo muy divertido sobre hacer
algo tan pintoresco justo en medio de una zona tan metropolitana... Esperaba
que Kyuhyun sintiera lo mismo.
Él me miró
y levantó una de sus cejas oscuras como la medianoche.
—¿En serio?
Me encogí
de hombros y me mordí el labio.
—¿Qué?
Será divertido.
—Si por
“diversión” te refieres a mí estando todo el rato en mi trasero, entonces sí,
divertido.
Le golpeé
con el hombro y él me pasó un brazo por los
hombros.
—Solías
hacer skate. Estoy seguro de que puedes mantener el equilibrio lo suficiente
para dar la vuelta un par de veces sin caer.
Me acordé
de verlo dando vueltas en la escuela secundaria, así que estaba seguro de que
iba a estar bien a pesar de la mirada pensativa en su rostro.
—Eso fue
hace mucho tiempo, Sungmin.
Le hice
permitirme pagar al chico que nos alquilaba los patines y estaba secretamente
emocionado por dentro cuando nos sentamos para ponérnoslos y se puso de
rodillas delante de mí y me ayudó a encajar los míos. No pude resistir la
tentación de inclinarme hacia adelante y darle un beso en la parte superior de
la cabeza. Me gustaba la forma en que su cabello súper corto en la nuca me
hacía cosquillas en los labios. Miré hacia arriba cuando escuché risas
procedentes de un grupo de chicas jóvenes que nos miraban.
—Puedes
concentrarte en no caer, y te distraerá de todo lo que pasó hoy.
Me gruñó
otra vez y se puso de pie en un movimiento grácil que hizo que mi estómago se
endureciera y los demás suspiraran. A regañadientes se puso sus propios patines
y se puso a mi altura mientras caminábamos hacia el hielo.
Fue duro
hacerlo por los primeros diez minutos. Niños pequeños zumbaban a nuestro
alrededor. Adolescentes giraban y revoloteaban a nuestro lado, obviamente,
tratando de llamar su atención. Chavales en patines de hockey pasaron como un
rayo, tratando de impresionar, pero Kyuhyun estaba centrado en intentar
mantenerse conmigo y sobre mí. Finalmente, encontró el equilibrio suficiente
para dar la vuelta a la pista una vez y extendí la mano para agarrar la suya.
Él se rio y me apretó los dedos fríos.
—Nunca
había patinado sobre hielo con un jovencito.
Eso hizo
que la piel de gallina subiera y bajara por mis brazos. Él había sido el
primero para mí en tantos sentidos que realmente nunca pensé que podría
devolvérselo.
—Bien.
Me deslicé
a su lado y lo miré por el rabillo del ojo. Parte de la tensión que había
estado alrededor de su boca y parte de
la oscuridad en su mirada se había aligerado.
—Sabes que
puedes hablarme de ello, ¿verdad? ¿Lo que pasó con tu mamá hoy?
Estaba
haciendo un trabajo bastante bueno con él y esta cosa entre nosotros dentro de
los límites con los que estaba a gusto, pero no quería que pensara que si me
necesitaba para escucharle, no iba a estar dispuesta a hacerlo.
Su pulgar
trazó la palma de mi mano y me tropecé un poco, casi llevándonos a la dura
superficie del hielo. Simplemente era tan bueno en ser una distracción.
—No hay
nada de qué hablar. Es tan desagradable como siempre lo fue, lo que me hace
sentir horrible cada vez que hablo con ella. Me fui hoy teniendo bastante claro
que he terminado con ella. Ella no es mi familia, nunca lo fue.
Aspiré una
bocanada de aire y el aire frío, hizo que me dolieran los dientes.
—Eso es
muy triste.
—Supongo.
Es solo la forma en la que es.
Yo tenía
una buena cantidad de resentimiento acumulado hacia mi papá, teniendo en cuenta
la forma en la que él había actuado y la forma en la que había optado por dejar
a mi mamá. Pero a pesar de que yo no lo aprobaba, no apreciaba el drama y el
dolor que había causado, no podía imaginarme alejándome de él para siempre.
Chillé de
sorpresa cuando el gran cuerpo junto al mío de repente cayó hacia adelante y en
una espectacular descendida de fuertes brazos y piernas abiertas. Kyuhyun logró
girar antes de golpear el hielo y yo terminé golpeando su pecho con un ruido
sordo que nos dejó sin aliento a los dos. Envolvió sus brazos alrededor de mi
cintura y se sacudió con una risa silenciosa.
—De
acuerdo, Sungmin, tú ganas. Esto es ridículo. No puedo estar enfadado cuando mi
culo está roto.
Froté mi
nariz a lo largo del filo de su
mandíbula.
—Bueno,
soy enfermero. Cuando lleguemos a casa puedo cuidar de todas tus heridas de la
mejor manera posible.
Le oí
suspirar.
—¿Puedes
hacerlo desnudo?
Me reí
porque era tan un chico, y cuando le dije que por supuesto podía hacerlo, eso
significaba que nuestro tiempo en el hielo había terminado. Fue agradable, me
hizo sentir bien conmigo mismo y sobre la manera en la que estaba con él, que
no solo me deshice de su severo humor, sino que me las arreglé para hacerle
reír y llevar su cabeza a otra parte. Quería pensar que no cualquiera hubiera
sido capaz de lograr eso, y cuando llegamos al apartamento y él procedió a
dejarnos muy desnudos y en el mejor humor posible, me tuve que preguntar si
estar conmigo era tan especial y diferente para él como estar con él lo era
para mí. Seguro que se sentía de esa manera.
A la
mañana siguiente estaba de pie en la pequeña cocina en mi apartamento haciendo
café y me pasaba los dedos por mi cabello-todavía- húmedo. Me sentía bastante
apacible, bastante lánguido y satisfecho, porque no había estado sola en la
ducha y todavía estaba disfrutando del post- orgasmo cuando la puerta principal
se abrió y mi hermano entró volando sin anunciarse. Se veía agobiado y
estresado, cansado y muy embarazado. No se había traído a ninguno de los niños
y había un gran rubor en sus mejillas.
—Mamá
acaba de llamarme. —pisó fuerte a través del salón y lancé una mirada nerviosa
a la habitación trasera, donde había dejado a Kyuhyun vistiéndose con la promesa
de que habría café esperando por él cuando terminara. No quería que Sungjin lo
viera aquí, no quería tratar de encontrar la manera de explicar qué estaba
haciendo con él, porque realmente no lo sabía, y las palabras nunca habían sido
mi fuerte.
—Está
bien. ¿Pasó algo?
Él dejó
escapar un severo suspiro y dejó caer a su forma redonda en una de las sillas
de mi pequeña mesa de comedor.
—Se va a
mudar.
Ajusté mi
bata y mantuve un ojo en el pasillo.
—Está
bien. —Debería haber preguntado a dónde iba mamá, pero estaba demasiado
preocupado porque Kyuhyun apareciera por la esquina en toda su gloria desnuda y
tatuada como para centrarme correctamente en lo que estaba diciendo mi hermano.
Sungjin me
lanzó una mirada asesina y metió las manos a través de la parte frontal de su
cabello.
—¿Qué
quieres decir con que “está bien”? Se va a otro distrito. ¿Sigue estando bien?
—Quiero
decir que ella es adulta y ha estado actuando como una loca durante dos años.
Tal vez alejarse de donde pueda encontrarse con papá y cualquier recordatorio
de que él siguió adelanto, sea lo mejor para ella.
—Pero
nosotros estamos aquí. Los niños están aquí. No debería agarrar y mover toda su
vida a otro distrito... Papá debería hacerlo. Fue él quien arruinó todo.
Suspiré...
más porque Kyuhyun finalmente había salido de la habitación que por lo que
estaba diciendo Sungjin. Él estaba de camino para encontrarse con Siwon en el
gimnasio, así que todo lo que tenía era una camiseta sin mangas negra y un par
de pantalones de chándal de nylon blancos y negros, y tuve de veras que tratar
de no dejar escapar un suspiro de ensueño.
Estaba
bueno, como estúpidamente bueno, no podías dejar pasar ese hecho. Se estaba
poniendo su sudadera negra y mensajeando en el teléfono, así que no creo que
siquiera viera a Sungjin cuando caminó hasta mí y puso un brazo alrededor de mi
cintura. Él me llevó a su pecho y dejó caer un beso duro en mi boca. Olía a
limpio y ligeramente a flores por mi gel de baño, lo que me hubiera hecho
sonreír si no hubiera visto a Sungjin mirándome por encima de su hombro.
—No te
olvides de aparecer sobre la nueve. El Bar, es una especie de escondrijo y no
hay realmente un cartel, mi auto estará en el estacionamiento, por lo que es
difícil pasarlo por alto.—Una de las cejas de color medianoche se disparó—. Si
te escapas, no voy a ser responsable de soportar lo que las parejas harán en
orden para conocerte mejor.
Sus amigos
querían conocerme, como realmente conocerme, no solo pasar de largo por los
pasillos del hospital, y yo estaba paranoico ante la sola idea. Hacía que lo
que estábamos haciendo pareciera más importante de lo que yo quería que fuera,
pero no pude encontrar una manera de escurrirme de ello con dignidad, y
honestamente, me di cuenta de que le importaba y no quería decepcionarle.
Me aclaré
la garganta y puse una mano suavemente sobre su estómago.
—Kyuhyun...
—Su otra ceja se alzó—. Este es mi hermano, Sungjin. No sé si lo recuerdas o
no. Él iba un año por delante que nosotros en el instituto. —La implicación
estaba allí. Él conocía todo sobre las cicatrices que él había dejado en mí
cuando éramos más jóvenes.
Mi hermano
lo miraba como si quisiera apuñalarlo en el Corazón, pero Kyuhyun solo le
dedicó una sonrisa de medio lado y se dirigió hacia la puerta principal.
—Hola, Sungjin. Encantado de conocerte oficialmente. En
serio, Sungmin. —Su voz cayó un poco—. Si no apareces, me caerán encima.
Suspiré de
nuevo y puse mis manos sobre la encimera delante de mí.
—Voy a
estar allí. Lo Prometo.
Me sonrió
de verdad y desapareció por la puerta, dejándonos a mí y a mi agitado hermano
solos.
Levanté
una mano cuando ella abrió la boca.
—Ni
siquiera empieces.
—¿Has
perdido tu siempre-encantadora-cabeza? —Hubiera sido mejor si me lo hubiera
gritado, pero el hecho de que fue casi un susurro torció mi Corazón.
—Probablemente.
—Agarré mi café, más para tener algo que hacer con mis manos—. Él es diferente,
y no me refiero solo a partir de la forma en que era en el instituto. Él es
agradable, divertido, y hermoso, además de que me hace sentir bien... como muy
bien. Me gusta estar cerca de él y él está teniendo un momento muy difícil en
este momento con su padre, así que quiero
que sea más fácil para él. Creo
que como que me necesita en este momento.
—Este es
el mismo tipo que te hizo correr a la costa oeste, Sungmin. Te hizo el
suficiente daño como para que te escondieras de todos, huyeras de cada relación
que tuviste en toda tu vida. Esta es una idea terrible.
Levanté un
hombro y lo dejé caer.
—Lo sé.
Estoy intentando fuertemente dejarlo ir, el pasado, quiero decir. Dice que fue
un malentendido. Que él no estaba hablando de mí, y tengo muchas ganas de
creerle, y la cosa con la fiesta... —Me encogí de hombros—. Tal vez leí más en
eso de lo debería haber hecho. Los chicos adolescentes son solo penes
cachondos. No creo que me hubiera ignorado si hubiera sabido que iba allí solo
por él. Él ni siquiera recuerda haberme visto allí.
Sungji enroscó
su cara en una mueca horrible.
—¡Por
supuesto que dijo eso! ¡Cómo si no iba a entrar en tus pantalones si no te
decía eso! Usa tu maldita cabeza, Sungmin. Él no es el hombre para ti. Es hora
de superar ese enamoramiento idiota en el “chico malo”, o lo que sea. Crece.
—Él no es
así, Sungjin. Él es un chico muy agradable. Él se preocupa por sus amigos,
trabaja casi tan duro como lo hago yo, y ha sido realmente genial en los
últimos meses, más o menos de todas las extrañas obsesiones que tengo. No le
importa que me ponga torpe y que no pueda hacer que las palabras funcionen, no
se molesta cuando me asusto y me alejo de él, y
él... —Hice que me mirara a los ojos para que pudiera ver cuán
importante era esta parte—. Me hace sentir normal dentro y fuera de la cama.
—Puedes
tener algo mucho mejor, Sungmin.
Eso me
hizo enojar, así que puse la taza en la mesa y crucé los brazos sobre mi pecho.
—¿Mejor
para los estándares de quién? Él es el primer hombre que me ha gustado. También
es el primer chico al que quiero creer cuando me dice que soy guapo. Él es el
primer hombre con el que he estado que quiero desnudar y atar a una cama. Nunca
he tenido nada de eso con nadie más, Sungjin.
Él resopló
y me miró profundamente.
—Por
supuesto que él cree que eres guapo, eres malditamente hermoso y cualquiera que
tenga ojos puede verlo. Pero, ¿qué hay con lo que pasó antes? ¿Qué pasa cuando
él no creía que eras tan impresionante? ¿De verdad quieres estar con una
persona tan superficial? Y este cambio de actitud repentino... la amabilidad...
¿y si todo es un acto calculado para que llegues a enamorarte de él porque te
necesita en este momento? ¿Qué pasará cuando no necesite apoyarse en ti nunca
más, Sungmin? ¿Qué pasará entonces?
Me mordí
el labio, porque ese era el centro de mi miedo en cuanto a Kyuhyun se refería.
Sabía que él solo estaba tratando de protegerme de más dolor, pero sus duras
palabras golpearon serias reservas que tenía acerca de esta cosa que Kyuhyun y
yo habíamos desarrollado entre nosotros.
—Me dijo
que siempre pensó que era guapo. Que era demasiado inteligente y demasiado
tímido para que él lo pensara dos veces, pero que él siempre pensó que yo era
guapo.
—Lo que
sea, Sungmin. Incluso si él no dijo esas cosas desagradables de ti, las dijo
sobre alguien, y eso todavía lo hace un total cabrón.
Eso era
con lo que estaba lidiando. En esa noche rara en la que me encontré a mí mismo
en su casa, eso era lo que me impedía pasar la noche, me impedía pedirle
abiertamente que se quedara conmigo, y realmente era lo que me impedía ser
totalmente capaz de confiar en él.
Todavía no
me sentía como si supiera quién era en realidad. El Kyuhyun con el que me estaba
acostando, el de los tristes ojos cada vez que venía de la casa de su padre, el
que me hizo esforzarme por lo que pensaba que quería y con el que estaba cómodo
en la cama, estaba bien en mi camino de enamorarme de nuevo. Pero había una
persistente duda, estas preguntas que pinchaban debajo de mi piel, sobre si
todavía estaba la parte de él que podría ser odiosa y cruel, y yo no me fiaba
de ello.
—No sé qué
decirte, Sungjin. Estoy intentando ser cuidadoso, no voy a correr ningún riesgo
que ponga mi Corazón en la línea, pero me gusta estar con él. ¿Podemos cambiar
el tema de nuevo a mamá, así no tengo que discutir contigo?
No parecía
como si quisiera dejarlo ir, pero al final tenía veinticinco años, no
diecisiete, y tenía que vivir y morir por mis elecciones, no las de nadie más.
—Está
poniendo la casa en el mercado y ya se ha alquilado un apartamento. Tiene un
amigo allí que también es divorciado recientemente. Le pedí que considerará
esperar hasta que el bebé llegara, pero ya tiene un agente de bienes raíces y
promotores contratados. La casa se venderá rápidamente.
—Realmente
creo que va a ser lo mejor. —Honestamente, lo hacía. Estar en esa casa, ese pueblo, no podía
escapar de los recuerdos de mi padre y de su matrimonio fracasado y el Corazón
destrozado. Tal vez en otra parte podía conseguir un poco de sí misma de nuevo.
—Te
volviste a mudar aquí para ayudarla, para estar más cerca de ella y nosotros. Ella ni siquiera está pensando en
eso, y ahora, mirando lo que está sucediendo, casi me gustaría que no
regresaras.
Sungjin puso
mala cara y puse los ojos en blanco por lo dramático que estaba siendo.
—Sigues
aquí. Los niños están aquí. Amo mi trabajo y amo a mi jefa. Si quisiera volver
a intentarlo con mi maestría, tendría un montón de instituciones entre las
cuales elegir. No me arrepiento de volver a Seúl. Estoy feliz con mi vida, Sungjin.
Eso era
verdad. Realmente lo era, y ahora con la adición de Kyuhyun y la excitante
forma en que le gustaba sacarme de mi zona
de tranquilidad, incluso
estaba comenzando a apreciar nuevas
cosas.
—¿Habrías
dicho eso hace unos meses? ¿Antes de él?
Esa era
una pregunta engañosa. Nunca me había quejado de mi vida. Hacía lo que siempre
había querido hacer, lo que estaba hecho para hacer, así que me sentía completo,
pero no sé si era exactamente feliz.
—No estoy
seguro. —Fui tan honesto como pude.
—Bueno,
tengo que ir a relevar a Jungjin de los niños. Hoy trabaja. —Sonaba enojado y
molesto.
Rodeé la
mesada y lo abracé, un gesto que me devolvió rígidamente.
—No te
preocupes por mí o mamá. Estaremos bien.
Me sonrió
con tristeza y se dirigió a la puerta.
—Desearía
poder creerlo. He visto lo que un Corazón roto hace a las parejas en esta
familia, y nunca termina bien.
Tenía
razón, así que me limité a mirar fijamente la puerta después de que ella se
fuera.
Tenía el
día libre y realmente no sabía qué hacer conmigo. Últimamente, si no estaba
trabajando, estaba con Kyuhyun. Antes, si tenía el día libre lo pasaba leyendo,
o vagando por la casa, o con Sungjin y los niños.
¿Qué tan
aburrido era? No tenía un círculo social, ningún lugar en dónde estar, o a
alguien que quisiera verme. Quizás Sunny tenía razón y yo recién ahora
comenzaba a ver el verdadero sentido de vivir la vida a pleno.
Me vestí y
en lugar de quedarme en mi apartamento, decidí que iría de compras por algo
lindo y atrevido que llevar esta noche al bar para que cuando me encontrara con
todo el grupo de Kyuhyun me sintiera tan confiado y cómodo como fuera posible.
No dejaría que mis nervios o mi inseguridad arruinaran lo que podía ser una
buena noche fuera aunque sabía que yo estaría bajo el foco.
—¿No te
molesta? —Estaba un poco ebrio, y hablando mucho más de lo normal. Alguien
estaba repartiendo chupitos de tequila, y para calmar mis nervios había bebido
más de la cuenta.
Donghae
era muy bonito y muy dulce. Había sido un novio precioso, pero de cerca y en
persona, la suavidad y calidez que emanaba se te impregnaban. También estaba en
pre-medicina y muy cerca de obtener su título de grado, así que tenía millones
de preguntas sobre cómo era trabajar en Emergencias, lo que significaba que
podía hablar de mi cosa favorita, mi trabajo. Eso podía hacerlo con o sin
tequila.
Él sacudió
la cabeza y sonrió malvadamente.
—Si me
enojara cada vez que alguien trate de coquetearle, o se le tira encima, o le da
la mirada del sexo, no tendría tiempo de nada más. Es lo que sucede al estar
con un chico como él.
Hyukjae y Kyuhyun se habían ido a jugar al billar con
el esposo de mi otro compañero de mesa, la estrella de rock, y un chico rubio
con mucho cabello y una enorme ancla tatuada en su cuello. Zhoumi debía ser el
joven más hermoso que había visto de cerca. Sus ojos eran impresionantes, y
aunque me parecía intimidante y algo fría, era encantador y su ácido humor se
contagiaba, así que a pesar de mi inherente duda e irritación de que Kyuhyun me
hubiera dejado solo a propósito para que los chicos me atacaran, me estaba
yendo bien con eso de llevar una conversación con ambos.
—Pero son
tan obvios.
Estaba
hablando del grupo de universitarios que se había formado en un amplio círculo
alrededor de donde los chicos jugaban. Un suspiro colectivo surgió cuando Henry,
el esposo de Zhoumi, se inclinó sobre la mesa para hacer su jugada. Quiero
decir, no había mucho que esconder con esos ajustados pantalones de cuero, pero
de todas formas, si esa fuera mi otra mitad, mi piel ardería. Ya lo estaba
haciendo y ni siquiera sabía lo que significaba realmente Kyuhyun para mí.
Estaba comenzando a averiguarlo, pero no tenía la suficiente valentía ni
seguridad en mí mismo para nombrarlo.
Zhoumi rio
un poco y lamió la sal de su mano que le había quedado pegada de la última ronda.
—Siempre
lo son. Tienes que saber que aunque los miren, ellos nunca devuelven las miradas.
No puedes estar con alguien sin completa confianza. Nunca funcionaría.
Considerando
que Henry no solo era hermoso, sino además parte de una banda que pasaba mucho
tiempo de gira, supongo que realmente
confiaba en él.
Hice una
mueca y dije, motivado por el coraje del tequila:
—Pero los
recuerdo a todos de secundaria. Se acostaban con cualquier cosa que se moviera.
¿Cómo pueden saber que han cambiado?
Parpadeé
sorprendido porque eso no era apropiado ni algo que yo diría jamás. Sentí mi
rubor subiendo, pero Donghae estiró su mano y la puso en mi brazo. Quería
ocultarme bajo la mesa.
—Yo estaba
en esa escuela, aunque un par de años más abajo, así que lo sé. Sé cómo era Hyukjae
, recuerdo claramente lo malos que eran todos. La gente cambia. El tiempo nos
hace crecer. La vida pasa, lo bueno y lo malo, y es la persona que amas, el
hombre que es por dentro sin el cual no puedes vivir, no la suma de lo que hizo
o no hizo cuando era joven y estaba haciendo su camino.
Zhoumi
levantó su cerveza y asintió solemnemente.
—Pasé años
y años intentando enterrar un pasado que es realmente feo, que creía me hacía
alguien feo. Quien soy ahora no es esa persona, pero sin esas experiencias yo
no existiría.
Me mordí
el labio. Se sentía dormido por el alcohol y el limón. Solté un suspiro
entrecortado y dejé que mi mirada vagara de uno al otro. Eran unos jóvenes
encantadores. Lo suficientemente fuertes para lidiar con la atención que
atraían en sus hombres, lo suficientemente amables para recibirme sin juzgar
porque querían que Kyuhyun fuera feliz. Simplemente no sabía que yo podría
llegar a estar en paz combinando pasado y futuro como ellos parecían hacer..
Apoyé el
codo en la mesa y puse mi barbilla sobre mi mano.
—Era gordo.
Ambos
parpadearon y luego compartieron una mirada. Zhoumi preguntó:
—¿Y?
—Hizo que
yo fuera tímido y raro, algo que nunca superé completamente. Me molestaban
muchísimo en la escuela. La gente era mala, dolía, y ahora, aunque ya no me vea
de esa forma, sigo sintiéndome así por dentro, y hace que actúe como un raro.
Donghae
acomodó su largo cabello sobre un hombro y me miró inquisitivamente.
—¿Y qué
tiene que ver eso con Kyuhyun?
Moví una
mano en el aire frente a mí.
—Tú confías
en Hyukjae , Zhoumi
confía en Henry…
pero para mí,
¿por qué habría de confiar en
alguien cuando hay jovencitos como esos tirándosele encima? A los chicos les
gustan los bonitos y fáciles —dije como si fuera un experto en el tema.
Compartieron
otra mirada y Donghae me dijo de frente:
—Kyuhyun
no es así. Primero que nada es el tipo menos sentencioso del mundo, y en
segundo lugar él nunca, y quiero decir jamás, ha pasado tanto tiempo con una
misma pareja como contigo.
Zhoumi
bufó amistosamente y me golpeteó la rodilla.
—Odio
decírtelo, cariño, pero esos chicos tienen a disposición a muchos para elegir:
flacos, gordos, rubios, morenos… tú dilo y ellos pueden tenerlo. El punto que
creo que estás pasando por alto es que claramente nuestro amigo te ha escogido
a ti para pasar el tiempo y ha repetido esa elección una y otra vez. —Se quitó
unos mechones de su cabello oscuro del rostro y me alzó una ceja—. Y créeme,
ninguno de ellos está asustado por la idea de trabajar un poco.
Estaba
escuchando sus palabras, pero al mismo tiempo una de esos universitarios se
separó del grupo y caminó hacia la mesa. Kyuhyun estaba reclinado sobre esta, y
aunque el joven se dirigía claramente en su dirección, él tenía su mirada fija
en mí. Me estaba observando atentamente y todo lo que podía hacer yo era
devolverle el gesto. Ni siquiera podía imaginarme confiando en alguien, amando
a alguien tan incuestionablemente que simplemente podías saber que eras la
única persona en que pensaban, la única que querían. Eso me sonaba a fantasía.
Eso no podía existir en la vida real…
¿verdad?
—No sé si
eso me hace sentir mejor o peor.
Que mala onda el hermano de Minni~ hechandole sal a la herida!!!
ResponderEliminarTT______TT
Ahhhh
Confia en Kyu~
Quitando las cosas malas...cada uno es bueno para el otro.
ResponderEliminarY aún habiendolas,Min logro despejar la mente de Kyu después de esa visita infortuna a su madre...de a poco,cada uno está ayudando a lamerse sus heridas.
Aaah...Sungjin tiene un punto,pero debe de entender,al igual que Min,que mas personas cambias,y que vea que su hermano,después de tanto tiempo está siendo feliz,con sus dudas y todo pero feliz.
No pasa nada que le advierta,pero que tampoco se pase,conocieron a los adolescentes...no conoce aún a la persona en que Kyu se convirtio.
Eso también va para Min...un poquito de confianza a Kyu...después de todo está haciendo muchas cosas por Min que no había hecho tampoco...ojala esa charla con Hae y Mimo le ayude...falta Hee,él le diría unas cuantas cosas que quizás a Min le ayudarían.