—¿Existe
alguna otra persona que piense que es el padre de Hyuk? — preguntó Mingyu,
calculando que aquélla sería la única razón que explicaría su deseo de hacerlo
desaparecer.
La tensión en
el ceño de Wonwoo empezaba a causarle dolor. Enfrentarse a Kim Mingyu en ese estado
era como sentirse azotado por una tormenta.
—Por supuesto
que no —dijo, mostrando con un gesto su desagrado—. Esa sugerencia resulta
demasiado sórdida.
—Los jóvenes y
mujeres hacen cosas así continuamente —le dijo Mingyu con cinismo, sin
convencerse del todo de su negativa. Había visto cómo Jenny manipulaba a Wonwoo
y sabía que aunque era tremendamente listo, podía resultar muy crédulo cuando
había sentimientos de por medio
—Si no es ése
el problema, ahórrame esos discursos teatrales sobre olvidar que he venido.
¿Podrás?
—Sólo por esta
vez te pido que dejes de pensar en ti mismo. Si eso te resulta teatral, lo
siento, pero es lo que hay —con mano nerviosa, Wonwoo se apartó el pelo de la
cara.
Mingyu le
dedicó una mirada dura como el granito.




