Hyukjae lo agarró por la cintura, tirando
de su espalda contra su pecho.
—Tranquilo —le susurró al oído.
—Mientras que te has estado tomándote tu
maldito dulce tiempo revelándote ante nosotros,
nuestros amigos están en problemas. ¡A
Siwon está a punto de darle un patatús y quién sabe lo que le esté pasando a Hee! Así que por favor,
dinos. ¿Qué ha sido tan jodidamente importante que te ha tomado una semana, ¡UNA
MALDITA SEMANA, CONTACTAR
CON NOSOTROS!
Donghae estaba jadeando y continuaba
tirando contra el agarre de Hyukjae.
Dambi caminó más de cerca, sus ojos
recorriendo a cada uno de ellos, y luego de vuelta a Donghae.
—¿Estás seguro de que eres un sanador? Eres
terriblemente temperamental.
—¡AHHH! —gritó Donghae contra el agarre de Hyukjae—.
No has visto una persona temperamental
hasta que hayas visto a Hee. Soy un
melocotón comparado con él. ¿¡Dónde diablos estabas!? ¿Por
qué te tomó tanto tiempo? ¿No lo entiendes?
Siwon está… —tartamudeó Donghae y señaló al Beta
debilitado—, y Hee está, está, bueno…
—Hee está muriendo —dijo el Hada con
naturalidad.
Donghae jadeó y se habría desplomado si Hyukjae
no lo hubiera estado sosteniendo.
Las rodillas de Siwon cedieron mientras
aullaba un sonido tan doloroso que Donghae pensó que su
corazón se rasgaría de su pecho.
—¡No lo sabes! ¡No sabes de lo que estás
hablando! —Donghae no podía creer la manera en que
estaba actuando, pero todo simplemente le
cayó de golpe. Estaba helado, cansado y asustado. Y ahora
éste Dambi estaba allí de pie, hablando tan
casualmente de la muerte de su mejor amigo.
Era demasiado.
—¡SILENCIO! —gritó Dambi y a su
alrededor pareció brillar y crujir—. Tú no sabes nada acerca de lo que estás hablando, sanador. Soy Dambi,
embajadora en el mundo sobrenatural de Farie. Estaba aquí antes de que siquiera fueras una idea
en la mente de tu madre y estaré aquí cuando tus huesos sean capas de polvo enterrados debajo de la
tierra. No tienes el privilegio de cuestionarme. —Los ojos de Dambi estaban brillando y su cabello
ondeaba por una brisa anormal—. Te responderé no porque debo, sino porque te respeto como el
sanador actual de los lobos. He estado guiando a una muy desagradable bruja hacia una infructuosa
persecución. Ella estaba cerca de descubrir la ubicación de Ryeowook y Yesung y eso no puede suceder,
no debe suceder. No podía arriesgarme a venir a ti hasta que hubiera sofocado suficientemente su
plan. Ahí es donde he estado. No deberías ser tan estrecho de mente para creer que las vidas de tus
amigos son las únicas dignas de rescate.
—Cuidado, Fae —gruñó Siwon, arreglándoselas
para sonar amenazante incluso desde su deshecha
posición en el suelo, cubierto de fría
nieve.
—No pretendía ofender, lobo.
—¿Vas a llevarnos con Hee ahora? —preguntó Donghae,
su ira ahora siendo reemplazada por miedo
y preocupación por su amigo.
—No, haré que Yesung lo traiga hasta
nosotros. No puedo tener a Ryeowook y a ti en el mismo lugar. Su magia combinada atraería a la bruja como
una polilla a una llama. —Dam se dirigió a Siwon. Se acercó y se agachó delante de él—. Te debo
una disculpa, Beta. No me di cuenta que el vínculo entre tú y Heechul era tan fuerte. Ha pasado
mucho tiempo desde que he interactuado con los lobos y había olvidado la fragilidad de un nuevo vínculo.
—No lo recuerdo. ¿Cómo puede nuestro
vínculo ser tan fuerte si el hechizo de una bruja fue capaz de
borrar de mi mente a mi compañero? —La voz
de Siwon sonaba tensa por la ira.
—No compartieron sangre. Escucha, él no ha
sido borrado. Tu lobo la reconoce o de lo contrario no
sentirías el dolor que estás sintiendo. Sus
destinos están entrelazados aún sin completar los Ritos de
Sangre. No he visto un vínculo así en mucho
tiempo. —Dam puso su mano sobre Siwon, ofreciendo el poco consuelo que pudo a través del tacto—.
Ven. —Se puso de pie, indicándoles que lo siguieran—. Tenemos un largo viaje hacia Farie, no nos
debemos retrasar.
—¿Has dicho Farie? —escupió Hongki.
—¿Dónde más podría mantener su presencia
segura de otros? —preguntó el Hada en un tono
condescendiente.
—Oh, por supuesto. ¿Dónde más? —murmuró Donghae
con sarcasmo mientras Hyukjae renunciaba
finalmente a su control sobre él. Lo miró
mientras comenzaban a caminar—. ¿Por qué me detuviste?
—Porque necesitabas ser protegido de ti
mismo en ese momento. Te lo dije, es mi trabajo protegerte.
—¿Incluso de mí? —Donghae puso los ojos en
blanco.
—Especialmente de ti. —Hyukjae guiñó el ojo
y sonrió, para nada impresionado por su cinismo.
—Sí, bueno, ¿quién me protegerá de ti?
—murmuró Donghae en voz baja.
Hyukjae oyó la pregunta murmurada de Donghae
y el dolor en su voz mientras continuaba resuelto
delante de él para seguir a Dam. Su frente
se frunció mientras pensaba en sus palabras. La única
explicación que se le pudo ocurrir ante ese
comentario era que había desarrollado sentimientos por él.
Le preocupaba que Hyukjae se sintiera tan
fuertemente atraído por él aunque no era un Canis lupis.
Sacudió la cabeza ante el pensamiento. No
importaba. Donghae era suyo, y él sólo tendría que
aceptarlo. Si estuviera siendo honesto
consigo mismo, admitiría que disfrutaba de la idea de hacerle
llegar a un acuerdo con su relación
inevitable. Pero de nuevo, ¿dónde estaba la gracia de ser sincero
con uno mismo?
Ocho días después del incendio, Teukkie, Kangin,
Yunho, Zhoumi, y Wadim estaban sentados
alrededor de la habitación quemada. El olor
a humo aún persistía y el hollín cubría las paredes. Teukkie gruñó a la vez que rodaba sobre su espalda,
sosteniendo un libro encima de su cara, leyendo
atentamente. De repente, se sentó.
—Creo que tengo algo.
Teukkie comenzó a leer:
“El año era 1605 y las Fae habían
instituido la Gran Purga. Las brujas eran demasiadas, tomando
residencia en los continentes de todo el
mundo. Más que en cualquier momento de la historia, no
había balance y necesitaba ser restaurado.
La tarea recayó en las Fae, que eran los más poderosos
de los sobrenaturales. Dambi, el hada superior,
decretó la guerra contra todas las brujas.
Envió a su gente con la orden de que debían
quedar sólo cuatro brujas en cada continente. Lo que
las Fae no esperaban era que las brujas
contraatacaran. Siempre se había aceptado que el balance
debía permanecer y cuando demasiado mal
llenó el mundo, éste debía ser purgado.
Las Fae están inmersas de magia. Sus mismos
seres son mágicos. Las brujas, sin embargo,
conjuraban magia. Es antinatural y solo
logrado a expensas de la sangre de otro. Y así, la Gran Purga
fue una masacre. Las Fae eliminaron a las brujas
en cuestión de días, con un gran costo para ellos
mismos. El mundo sobrenatural contuvo la
respiración mientras esperaban por las repercusiones del
balance una vez más siendo desequilibrado.
Los días pasaron y nada sucedió. Dambi se
reunió con los Alfas de las manadas, buscando problemas
que podrían haber ocurrido como resultado
de la purga. Nada. Se decidió en la reunión de los Alfas
que la única explicación era que el mal no
había sido erradicado. Una bruja, de alguna manera, en
alguna parte, había sobrevivido”.
Teukkie se sentó y miró fijamente el libro
mientras continuaba ojeando.
—¿Hay algo más? —preguntó Zhoumi. Teukkie
negó.
—Ese es el fin de este volumen. —Cerró el
libro y miró el lomo. Volumen III, leyó—. Necesito el
volumen IV.
Todos empezaron a buscar a través de los
libros en el suelo y en los estantes.
—Lo tengo —anunció Yunho un minuto después.
Le entregó un tomo pesado a Teukkie.
El lo abrió y empezó a ojear. Todos
esperaron. Finalmente lo cerró.
—¡Nada! Ningún nombre, sólo menciones de
una bruja desconocida dejando su marca a lo largo
del mundo.
—¿Cuál era su marca? —preguntó Kangin a su
compañero.
—Muertes sobrenaturales. Y no creas que no
estoy notando que hay un montón de “sobrenaturales” allá afuera que no te molestaste
en mencionar, hombre lobo. —Teukkie lo fulminó con la mirada.
Kangin levantó las manos en rendición.
—Si recuerdo correctamente, Angel, me
dijiste que querías seguir sólo con los hombres lobo.
Teukkie gruñó.
—¿Y desde cuándo me das lo que quiero?
Kangin se rió entre dientes.
—Estoy aprendiendo.
Leeteuk puso sus ojos en blanco y continuó
escudriñando a través de libros y papeles.
Por varias horas continuaron buscando
información de la bruja. Cada tanto, uno de ellos
encontraría algo y lo leería en voz alta al
grupo y luego seguirían en silencio. La noche había caído
cuando Teukkie decidió que ya no podía
ignorar su estómago dolorido.
—Me muero de hambre. ¿Alguien más está
listo para comer?
—Estoy contigo —dijo Zhoumi en tanto se
ponía de pie desde su lugar en el suelo. Estiró los brazos
por encima de su cabeza y dejó escapar un
sonoro bostezo.
Los otros murmuraron su aceptación y todos
se dirigieron de regreso a la superficie de la mansión.
—Entonces, Wadim, ¿no recuerdas el nombre
de la bruja que sobrevivió a la purga? —Teukkie
hablaba entre cucharadas de sopa caliente
que él y Zhoumi habían preparado.
—Siento que debería recordarlo, pero
simplemente no hay nada. —Su voz salió gruesa con frustración. Había estado
tratando de llenar los espacios en blanco de su mente desde el día que los
otros llegaron, pero nada ayudó.
Teukkie sacudió la cabeza y gruñó.
—Lo juro, si llego a poner mis manos en esa
malvada bruja, voy a abofe- bruja-tearla.
Zhoumi resopló ante el cambio de la frase
de Teukkie, casi sorbiendo su bebida por la nariz.
—Buena esa. —Le sonrió a Teukkie. Teukkie
le guiñó un ojo.
—Fue débil, pero lo estoy intentando. —Miró
a Kangin—. ¿Tu padre escuchó algo de los demás?
—No. Cuando hablé más temprano con él dijo
que las cosas han estado en calma. Aunque, dijo que de vez en cuando ha estado
sintiendo algo de dolor filtrándose a través del vínculo de la manada hacia él.
Cree que tiene algo que ver con Siwi y Hee. Algo ha sucedido, pero no hay nada
que pueda hacer. No lo dijo, pero puedo decir que está inquieto de no ser capaz
de tomar medidas. Su lobo está agitado con la manada tan dividida.
—Bueno, voy a volver a hacer algo de
investigación antes de llamarlo esta noche —anunció Teukkie
mientras terminaba su comida.
—Angel, creo que necesitas descansar. Hemos
estado viendo un libro tras otro. Tienes que tomarte
un descanso.
—Me tomaré un descanso cuando encuentre el
nombre de la bruja —le gruñó, lo cual no le gustó a
para nada. Irritable, sí… gruñon, para
nada.
Cuando Kangin se puso de pie y le gruñó,
acercándose, dio varios pasos hacia atrás.
—No —le susurró—. No empujes esa
mierda de Alfa sobre mí, Kangin. No ahora.
Kangin pudo escuchar el dolor en su voz. Lo
tomó por la mano, y sin mirar a los otros, dijo:
—Vamos a volver a esos documentos. —El
mensaje implícito para todos los demás fue de descansar
y dejar al príncipe y a su compañero solos.
Kangin caminó enérgicamente hacia los
archivos, sin mirar detrás de él mientras estrechaba la mano
de Teukkie, llevándolo junto a él. Cuando
alcanzaron finalmente la habitación en la que habían pasado los últimos ocho días, se volvió
abruptamente y presionó a Teukkie contra la pared.
Él soltó un agudo jadeo ante el repentino
movimiento. Su respiración se aceleró cuando Kangin
continuó presionándolo hacia adelante, sus
cuerpos tocándose desde la punta de los pies al pecho.
—¿Por qué me cuestionas, Angel? Es mi
trabajo cuidar de ti. —La voz de Kangin era baja a medida que le hablaba directamente en el oído. Sus
labios rozaron la piel sensible con cada movimiento. Teukkie cerró los ojos contra esta sensación.
—Soy una persona adulta, Kangin. Puedo decidir
cuándo necesito dormir — gruñó a través de sus
dientes apretados, se resistió contra el
deseo que empezó a estallar cuando su compañero puso una
mano en la parte baja de su espalda y lo
acercó un poco más. Su otra mano fue a su barbilla,
levantando su rostro hacia él. Lo miró
fijamente a los ojos y observó como los suyos empezaron a brillar más y más de color azul.
—Kangin. —Su nombre pronunciado en sus
labios sonó a súplica.
Él se agachó y presionó sus labios en los suyos.
No respondió inmediatamente y él le gruñó
suavemente. Teukkie respondió a esto
pasándole las manos por el cabello a la vez que profundizaba
el beso. Cuando Kangin le soltó la barbilla
y puso su mano sobre su cadera, debajo de su camiseta, su
calidez lo sorprendió y gimió dentro de su
boca. Kangin se retiró abruptamente, su propia respiración
trabajosa.
—Déjame amarte, Angel —susurró Kangin a la
vez que empezaba a depositar suaves besos sobre todo su rostro, su cuello, y su clavícula. Teukkie
gruñó e intentó sacudirse la niebla inducida por la lujuria.
—Deja de intentar distraerme, no funcionará
—murmuró entre medio de respiraciones cortas.
—A mí me parece que está funcionando. —Kangin
se rió mientras se presionaba contra él.
Su risita irrumpió en su estado brumoso
cuando lo empujó lejos.
—¡Grrrr! ¡Kangin! No dejaré que intentes
llevarme a la cama seduciéndome.
—¿Por qué no? Necesitas descansar y yo te
necesito. Ganamos los dos. — Kangin se agachó,
intentando volver a besarla, sólo para
encontrarse con su mano.
—Escúchame, Don Juan. —Teukkie le clavó el
dedo en su pecho, puntualizando sus palabras—. Si
crees que estás necesitado ahora, sólo
mantén esta mierda de Alfa y seducción adelante. Veremos
cuán necesitado puedo ponerte.
Kangin dio un paso hacia atrás,
enderezándose la camiseta, y pasándose las manos por el cabello.
Luego de arreglarse, le sonrió.
—¿Un acuerdo? —le preguntó dulcemente. Teukkie
no pudo reprimir la risita ante la ceja de él
levantada.
—¿Cuál es el acuerdo?
—Te doy dos horas más, luego vienes a la
cama conmigo. Teukkie negó a la vez que ponía los ojos
en blanco.
—¿Me darás? ¿En serio, Kangin? —Caminó a su
alrededor—. Bien, dos horas, luego a la cama. A
dormir —aclaró y se rió cuando Kangin gruñó
y le tiró del cabello.
Cayeron en un cómodo silencio cuando
empezaron a leer.
Una hora y media más tarde Teukkie se puso
de pie y se acercó a Kangin. No alzó la vista del libro que tenía en las manos mientras se acercaba
a él.
—Lo encontré. La encontré. —Las palabras de
Teukkie fueron casi un susurro cuando alzó la mirada
hacia Kangin, finalmente apartando sus ojos
del nombre en la página—. Desdémona. —Teukkie se
estremeció cuando lo dijo en voz alta.
Kangin apartó algunos mechones de cabello
del rostro de Teukkie mientras le preguntaba qué decía.
—Dice que ella es la única sobreviviente de
la purga. El reporte es de un miembro de la manada China en 1711. Está hablando sobre cómo una mujer
desconocida llegó a su manada y la oscuridad la siguió. —Teukkie alzó los ojos para mirar a Kangin—.
¿Ha estado trabajando con la manada China desde 1700?
Su voz estaba llena de temor con la
comprensión de cuán vieja era Desdémona, y cuánto tiempo tenía
la alianza entre ella y la manada China.
Teukkie continuó leyendo el documento,
explicando en voz alta lo que estaba leyendo.
Ella empezó las guerra entre los hombres
lobo. Después de que las guerras terminaran, ella
desapareció. —Le entregó a Kangin el libro
y dejó que él lo leyera mientras pensaba en lo que acababa de leer. Desdémona, una bruja poderosa,
probablemente la más poderosa en la historia.
Kangin cerró el libro con suavidad y
envolvió con sus brazos a Teukkie.
—Buen trabajo, amor. Ahora sabemos quién es
ella. Hay poder en tener un nombre. Creo que
deberíamos dejarlo por hoy. Podemos
compartir con los demás lo que hallamos mañana. Luego
podremos continuar buscando una manera de
romper la maldición.
Teukkie asintió y le permitió llevarlo
fuera de los archivos hacia sus habitaciones.
—Entonces… ¿dormir, eh? —preguntó Kangin
solapHenryente. Teukkie puso sus ojos en blanco.
—Acabamos de encontrar el nombre de la
bruja más poderosa de la historia, la bruja que maldijo
al Beta de tu manada, ¿y sobre qué hablas?
Kangin se echó a reír.
—¿Quién dijo algo sobre hablar? —susurró
contra su cuello a la vez que lo llevaba a la cama.
Kangin empujó suavemente a Teukkie sobre su
espalda y lo cubrió con su propio cuerpo.
Teukkie soltó un pequeño gemido mientras su
compañero lo besaba. Cuando él se apartó y
le miró a los ojos, sonrió.
—Hablar definitivamente está sobrevalorado.
Leeteuk cerró los ojos y dejó que su
compañero la amara, encerrando las pesadillas
rremolinándose alrededor de ellos.
Días Desde la Partida.
Pasaron otros dos
días cuando otro avance ocurrió.
—¿Qué podría
romper la maldición de Siwon? —le preguntó Teukkie a Kangin a medida que
buscaban a través
de pilas de pergamino viejos.
—¡Lo tengo! —gritó
Zhoumi. Todos dejaron lo que estaban haciendo.
—¿Qué dice?
—preguntó Kangin desde el otro lado de la habitación.
—Amor —respondió Zhoumi solemnemente.
—¿Amor? —preguntó Teukkie
con incredulidad—. ¿Esa es la respuesta? ¿Eso es lo que hará a
Siwon recordar?
Kangin empezó a
poner a un lado los documentos que reunió en su regazo.
—Zhoumi, trae ese
papel. Angel, agarra los libros con referencia a Desdémona por su nombre.
Yunho… —Kangin
empezó a dirigirse hacia el pasillo que los llevaría de regreso a la sala
principal
—, es momento de
volver a la taberna. Tenemos una bruja que cazar.
Hanghen estaba en
su oficina, la cual estaba ubicada en la oficina central de la manada China,
mirando afuera
hacia la fría y oscura noche. El usualmente despejado cielo estaba velado por
la
oscuridad de ondulantes
nubes. Las ventanas vibraron mientras el viento aceleraba. Los árboles
se balanceaban,
haciendo que la nieve de las ramas volara a la distancia en la noche.
Su espalda estaba
rígida por la tensión, tenía sus hombros hacia atrás y las manos en los
bolsillos
de su pantalón
gris. Rodó su cuello en un intento de aliviar la tensión, pero no pudo sacudir
la
sensación de que
estaba pasando por alto algo muy importante… alguna pieza de conocimiento
que había sido
enterrada en la historia.
Siguió
preguntándose por qué Mona estaba tan dispuesta a ayudarle. Ella era poderosa,
ya no
necesitaba la
protección de su manada, y sin embargo se quedó.
Sus ojos se
entrecerraron con un espeluznante brillo. Era tiempo de empezar a indagar, Sidecidió.
¿Cuánto tiempo
había pasado desde que había buscado en el pasado de su especie? Siglos de
historia, que si
era olvidada podría ser perjudicial para ellos, y sin embargo sabía sin lugar a
dudas
que los Canis
lupis se habían puesto demasiado cómodos en su lugar en esta tierra. Mona
estaba
tramando algo,
algo que le beneficiaría a ella y traería destrucción a todos en su camino.
Definitivamente
era tiempo de dar un paseo en su pasado.
Ryeowook apenas se
había movido del lado de Hee durante los últimos dos días. Hee no había
vomitado sangre
desde la noche anterior, pero tenía miedo de dejarlo sin vigilancia incluso por
un momento.
En todos sus
siglos nunca había estado más avergonzado y más asustado de sus acciones. Su
egoísta
necesidad de
protegerse a sí mismo estaba costándole la vida a este joven, y muy osiblemente
la
vida de su
compañero también.
Ryeowook negó con
la cabeza. No, se negaba a aceptar eso. No lo dejaría morir.
Yesung había ido
en busca de Dambi. Se había ido horas antes de que Hee comenzara a
convulsionar y
vomitar. Entraba y salía de la conciencia, a menudo murmurando
incoherentemente.
Ryeowook se puso a
contarle sus historias, compartiendo su pasado y muchas aventuras. De vez en
cuando Hee abría
los ojos, pero estaban desenfocados, sin ver realmente.
Ahora Ryeowook
observaba cómo Hee comenzaba a tomar respiraciones poco profundas. Esta era
la peor parte,
cuando luchaba por respirar, y no había nada que él pudiera hacer. Levantó a Hee
con
almohadas detrás
de su espalda y cabeza, tratando de ayudar a abrirle los pulmones, pero aun así
Hee respiraba con
dificultad y jadeaba.
—Por favor, Hee,
no te rindas —susurraba Ryeowook fervientemente—.Aguanta. Yesung te
reunirá con tu compañero.
Sólo aguanta, pequeño.
Hee sintió su
pecho apretarse y trató desesperadamente de meter más aire en sus pulmones. Le
dolía todo el
cuerpo y el vacío que continuaba tragándoselo se estaba volviendo insoportable.
Sólo
quería que
terminara.
Escuchó una suave
voz en algún lugar de la oscuridad diciéndole que no se rindiera. Y a decir
verdad,
la idea era
tentadora, hasta que pensó en su profunda voz, sus hermosos y negroa ojos, su
asombrosamente
fuerte cuerpo e inamovible voluntad. No podía darse por vencida, le debía mucho
a
él. Pero, maldita
sea, dolía. Trató de abrir los ojos pero no cooperaban. Levantar su cabeza o
cualquier otra parte del
cuerpo, para el caso, estaba fuera de cuestión.
Así que es así
como termina, pensó. Uno podría pensar que con todo lo que ha pasado en los
últimos
meses que yo, al
menos, me iría en un resplandor de gloria. Pero no, aquí estoy tendido en la
casa de
un sanador gitano,
maltratado, destrozado, y enfermo. Hombre, esto simplemente apesta.
Hee pensó en sus
padres y en cómo Teukkie y Donghae tendrían que inventar una historia de cómo
murió. Su madre no
lo tomaría bien. Aunque su relación era tumultuosa en un día bueno, él era su
único hijo.
Teukkie tendría
que cuidar de Donghae porque Donghae no llevaba muy bien la pérdida. Hee
todavía
recordaba cuando su
perro, murió en tercer grado. Donghae se
había negado a hablar durante días.
Finalmente Hee le
había pedido a su madre que lo llevara allí y que le ayudara a hacer un funeral
para
Donghae. No, Donghae
no llevaba bien la pérdida en absoluto.
¿Y qué con Siwon?
¿Cómo manejaría su muerte? Por supuesto, el que ya no lo recordara podría no
ser tan malo, así que
tal vez debería estar agradecida por la maldición. La idea de no volver a ver
su cara le provocaba un
fuerte dolor en el pecho. Sintió lágrimas deslizarse de sus ojos. Había estado
llorando mucho últimamente
y eso estaba empezando a ponerla nervioso, pero nada se podía hacer al respecto.
Estaba físicamente
dañado, pero más aún emocionalmente. Ansiaba escuchar la voz de Siwon,
incluso si era él
gritándole, dándole órdenes por todos lados.
Recordó el día en
que se había sentado con él en ese sofá y lo abrazó, lo besó, le mostró con
cada
toque justo lo que
significaba para él. Recordó los mensajes de texto que se habían enviado entre
sí cuando Junjin
lo había encerrado. La ternura en esos mensajes la había calentado hasta los
pies.
Hee quería vivir,
pero incluso si no lo hiciera, todavía se sentía muy bendecido de haber tenido
esos
cuatro días con su
lobo, su compañero.
TT___TT
ResponderEliminar-se va a su rinconsito a shorar-
Awww
No le hagas eso a mi Sichul~
Yaaaaa porfis
Reencuentro!!!
Ahhhh
ay~ Hannie ~ tu alianza con "mona" te va a costar caro...chinito~
Pobresito... Jum~
Ahhhhh
Hee~ no te rindas!!!
8 días leyendo la historia....al menos ya tenemos un resultado fvorable,ya se puede hacer algo.
ResponderEliminarEstoy esperando el dia que la bruja traicione a los de la manada china.
Quien dice que Hae no tiene caracter....algo tenia que haber aprendido de estar tanto tiempo con Teuk y Hee.
Siiíiii veran a Hee....se lo entregaran y podran ayudarlos....*0*