Siwon
se sobresaltó cuando Gunhee se puso de pie y le hizo señas para que la
siguiera.
—Dum-da-dum-dum…
dum… —Heechul canturreó el tema de “Dragnet” como presagiando su condena
mientras seguían a Gunhee a través del vestuario, hacia un pasillo lleno de
transvestidos.
Heechul
besó a Siwon en la mejilla, luego se apartó, para dejarle espacio a los demás.
Fue
hacia el club y se encontró con el mejor amigo de Gunhee, Yves, sentado en una
mesa frente a la pasarela con un grupo de compañeros.
—Hola,
cazador de vampiros —dijo Yves mientras él llevaba una silla hacia la mesa—.
¿Estás aquí para alentar a Gunhee?
—Por
supuesto. ¿En qué otro sitio podría estar?
Una
ovación partió de la mesa mientras bromeaban y hacían apuestas sobre quién
ganaría, hasta que el espectáculo finalmente comenzó.
Heechul
era un atado de nervios, hasta que Gunhee y Siwon aparecieron. La multitud se
volvió loca en el instante en que vieron a Siwon, quien caminaba como si
estuviese completamente cómodo en su papel de acompañante. Sólo Heechul podía
sentir su incomodidad, y tenía la sensación que se debía más a su temor a que Gunhee
saliera lastimada que a otra cosa.




