Libre Para Amar II -9




Jinyoung no sabía si sus acciones meses atrás habían sido las necesarias o si, simplemente, había actuado sin pensar.
—No estoy tan seguro de ello, Jaebum. Pero sé que temía vuestra reacción. Pensé que me echaríais de vuestro lado. O algo peor...
—Pero entonces no sabíais que lucho para apaciguar los demonios de mi interior, ¿y aun así, temíais que abusara de vos con mis propias manos?
—Me avergüenza reconocerlo, pero sí, lo temía.
—Bueno, no os avergoncéis de haberlo temido —le dijo él abrazándolo—. Porque lo cierto es que me gustaría abusar de vos.
Jaebum lo besó en el cuello y consiguió que se estremeciera.
—Abusar de vos hasta que pidáis más —añadió él con picardía.
Agarró sus hombros para sujetarse, le temblaban las rodillas.

Libre Para Amar II -8




Deseoso de sentir por fin sus caricias, Jinyoung moldeó su cuerpo contra el de su esposo. Se rendía a él y Jaebum lo abrazó con más fuerza aún.
Lo besó repetidamente en las mejillas y en el cuello después de volver a centrarse en su boca.
La cabaña y la cama en la que estaban tendidos comenzaron a dar vueltas con cada caricia y cada urgente beso. Deslizó por su espalda la mano para sujetarlo aún más cerca de su cuerpo.
Hasta ese momento, no se había dado cuenta de hasta qué punto deseaba a ese hombre ni cuánto necesitaba recuperar su amor. Se le hizo un nudo en la garganta. Llevaba demasiado tiempo conteniendo las lágrimas y el alivio de tenerlo de nuevo entre sus brazos era demasiado grande como para soportarlo. Había llegado a perder la ilusión de volver a verlo. Pero sus plegarias habían sido contestadas y estaba de nuevo con él. A pesar de que no se creía merecedor de tal bendición.
Pero no quería pensar en eso, intentó contener las lágrimas.
Jaebum dejó de besarlo y lo miró a los ojos. Había notado que estaba disgustado.

Libre Para Amar II -7




Jaebum apretó los dientes al oír las palabras de Jinyoung. Le daban ganas de agarrarlo por los hombros y zarandearlo hasta hacerle entender que estaba equivocado.
La ira iba tomando posesión de su cuerpo, pero no podía dejarse llevar por ella, lo último que hubiera querido era hacerle daño.
Se dio cuenta de que había sido un error volver a sus aposentos tan pronto.
Respiro profundamente varias veces, tenia que tranquilizarse.
Algo de luz se colaba por las rendijas de los cortinajes y pudo distinguir el rostro de su esposo.
Tenía los ojos cerrados y apretados, como si no quisiera ver cómo reaccionaba ante sus palabras. A pesar del gesto, seguía siendo precioso. A pesar de la ira y las mentiras, deseaba abrazarlo más que nada en el mundo.
Por las conversaciones que había tenido con los aldeanos de Goyang, había llegado a la conclusión de que Jinyoung debió de confiar en aquel grupo de forasteros más de lo que debería haber hecho. Era una persona de honor que defendía con orgullo sus votos y sus responsabilidades. Sabía que nunca habría obrado como decía.

Libre Para Amar II -6




Jinyoung observó el bosque apoyado en la pared exterior del castillo. La primavera había llegado por fin a Goyang y todo estaba lleno de luz y color. Capullos verdes renacían entre las hojas secas, llenándolo todo de vida.
Contempló los pinos, siempre verdes, y los narcisos amarillos que ya habían florecido. Ya no ululaba el viento gélido del invierno, sino suaves y fragantes brisas.
La naturaleza parecía reflejar una nueva época de esperanza y comienzos en Goyang.
Se giró y miró a los hombres que llenaban el patio. Su marido le daba la espalda. Lo había estado evitando desde la noche que tuvo que subirlo en brazos desde el comedor. Sir Taecyeon y Nichkhun vieron que estaba observándolos y lo saludaron con un leve movimiento de cabeza. Chan, más expresivo, lo miró a él, después a Jaebum y se encogió de hombros.
Daba la impresión de que ellos, sus queridos casamenteros, tampoco sabían qué más podían hacer. El mismo también estaba perdiendo la esperanza.
No podía dejar que las cosas siguieran de esa forma. Se había jurado que no viviría así el resto de sus días. Había sufrido mucho durante los siete años de separación, pero era casi peor tenerlo allí y no poder estar a su lado.

Libre Para Amar II -5




Un fuerte golpe en la espalda le hizo caer de rodillas.
Sin aliento, Jaebum apoyó las manos en la tierra y se quedó mirando el suelo. No entendía qué había pasado.
—Mi señor... —murmuró sir Taecyeon tras él.
—¿Qué? —suspiró.
—Mi señor, ¿estáis bien?
—Sí —contestó a duras penas.
—Bueno, no lo parece —dijo Taecyeon acercándosele más—. Os sangran las manos.
—Y tengo un fuerte dolor en la espalda...
—Lo siento, señor, pero no sabía cómo deteneros. Pensé que, si seguíais igual, ibais a terminar haciéndoos mucho daño.
Se puso en pie lentamente y miró fijamente al capitán de su guardia. El hombre tenía una vara en la mano, se dio cuenta de que ésa había sido el arma.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...