Jinyoung no sabía si sus acciones
meses atrás habían sido las necesarias o si, simplemente, había actuado sin
pensar.
—No estoy tan seguro de ello, Jaebum.
Pero sé que temía vuestra reacción. Pensé que me echaríais de vuestro lado. O
algo peor...
—Pero entonces no sabíais que lucho
para apaciguar los demonios de mi interior, ¿y aun así, temíais que abusara de
vos con mis propias manos?
—Me avergüenza reconocerlo, pero sí,
lo temía.
—Bueno, no os avergoncéis de haberlo
temido —le dijo él abrazándolo—. Porque lo cierto es que me gustaría abusar de
vos.
Jaebum lo besó en el cuello y
consiguió que se estremeciera.
—Abusar de vos hasta que pidáis más
—añadió él con picardía.
Agarró sus hombros para sujetarse, le
temblaban las rodillas.




