Amante de la Luna- 7



Donghae contuvo la respiración cuando la enorme ballena apareció en la superficie a pocos metros del barco, y Hyukjae lo hizo apoyarse contra él para que se sintiera seguro frente a la magia de aquel inmenso mamífero moviéndose tan cerca.
─Me encanta cómo hueles ─le murmuró Hyukjae.
El capitán del barco no podía haberle oído, pero Donghae se estremeció al recordar cómo una vez sus caricias habían hecho desaparecer su ropa, cómo tuvo la sensación de morir sólo de la magia de que emanaba de él.
El capitán maniobró el barco para volver a la orilla y Hyukjae lo acompañó hasta su asiento. Hubo un momento en el que solo un mínimo roce bastaba para que Donghae lo mirase a los ojos, y ahora tenía que mirar hacia otro lado porque había muchas cosas que necesitaba ocultar.
Se acomodó un mechón de cabello y miró hacia el horizonte, cuando creyó que Hyukjae no lo miraba, se arriesgó a mirarlo, y lo que vio se quedaría impreso en su memoria para siempre. Hyukjae mirando al mar, con los labios apretados como si hubiese tenido el ceño fruncido. Las líneas limpias y marcadas de su rostro y sólo un pequeño rastro de la arruga que podía aparecer al lado de su boca si sonreía.
Comprendía bien como había ganado las batallas con los verdes y el gobierno: con paciencia y determinación de acero, y ese instinto que le hacía saber cuándo su avance no podría ser rechazado. Como aquella misma mañana, cuando había parado el coche en un mercadillo de camino al hotel.

Marcado II -4



Tomó un esfuerzo real calmar toda la irritación y resentimiento que siempre salía a la superficie cuando tenía que lidiar con el viejo.
Me molestaba en un nivel inexplicable que él insistiera en que éramos muy similares. Había nacido con el talento que él tan desesperadamente quería. Prácticamente tenía la vida que él anhelaba vivir tocando a mi puerta, y le enfurecía que todo lo que yo quería era que mi pobre madre reconociera que merecía algo mejor y se alejara de él. Nunca declararía que yo era un  ángel cuando iba de gira, y nunca negaría que estar en una banda era un éxito seguro para tener sexo por las listas y dispuestas parejas. Pero nunca dejé a alguien atrás con la promesa de que me comportaría, y nunca he dejado a  nadie en particular esperando por mí cuando llegara a casa. No hacía promesas que no podía mantener. Aprendí eso de primera mano con él.
Arreglé el área de grabación y hojeé a través de la lista de canciones que los chicos de Black Market Alphas dejaron. Era un nombre estúpido, pero los chicos eran talentosos y tenían bastante potencial para hacerlo a lo grande. Ellos eran más alegres de lo que me gustaba, eran lo suficientemente rudos para que a los adolescentes les gustara, pero con suficiente armonía y melodía para que las parejas adolescentes pudieran rockear también. Además ellos eran bastante jóvenes, el cantante principal solo tenía como dieciocho o diecinueve, así que tenía una larga vida para mejorar o desgastarse y morir, lo cual era lo más probable. Accedí a trabajar con ellos porque el baterista que escribió todas las canciones tenía una tonelada de talento y me recordaba bastante a mí cuando era más joven.

Marcado II -3



Cuando Heechul inicialmente había preguntado sobre dejar que Henry alquilara la antigua habitación de Donghae, había querido decir que no. Tras el incidente en el auto el pasando invierno, había tenido momentos muy difíciles al estar cerca de él, sin revivir cada detalle mortificante en cámara lenta.
Daba gracias a Dios todos los días porque en realidad no había hecho  un movimiento. Dudaba que de cualquiera manera, alguna vez fuera capaz de enfrentarme conmigo mismo después de eso, pero cuando pensaba en la horrible experiencia que Donghae había pasando con su ex, la idea de que un extraño se quedara con nosotros me daba demasiado miedo, así que a regañadientes cedí.
Pensé cruelmente que la constante exposición podría hacer algo para matar el enamoramiento persistente que tenía con él. Después de todo, a veces era sarcástico y agresivo. Solo había sucedido lo contrario: me gustaba. Quiero decir, todavía le quería hacer cosas realmente traviesas en forma regular, pero también me gustaba como persona.
Era sorprendentemente divertido y más inteligente de lo que un hombre con esa cantidad de tatuajes y un gusto horrible en la música debería ser. Se tomaba bien la actitud de Heechul y nunca me molestaba cuando me retiraba en mí mismo. Por lo general, desayunábamos juntos y por lo menos una vez a la semana nos reuníamos y tomábamos una copa en un bar u otro. A pesar de que odiaba —y me refiero a que odiaba— la música que tocaba, iba a escuchar a su banda por lo menos dos veces al mes.

Marcado II -2



Zhoumi, Un Año Después

Tenía mi ordenador abierto y estaba trabajando en algo para mi clase de bioquímica. Heechul, mi compañero de cuarto  estaba  sentado  en  el  sofá  de  la  sala  de    estar pintándose las uñas en un verde neón deslumbrante antes de irse a trabajar, cuando la puerta de la habitación en la parte trasera de la casa se abrió. Empujé en alto las gafas que llevaba en mi nariz y di a Heechul la mirada. El se giró en el sofá, de modo que sus brazos colgaban sobre los cojines.
Esperamos y vimos.
Esto se había convertido en nuestro ritual en los últimos tres meses, desde que Henry se había venido a vivir con nosotros. Por lo menos dos o tres veces a la semana, sometíamos a cualquier joven que trajera a casa  con él la noche anterior a la (humillante para ellos, hilarante para nosotros) caminata de la vergüenza.
Heechul y yo habíamos empezado a clasificarlos en una escala de uno a diez dependiendo de cuán bien trabajadas se veían al día siguiente. Hasta el momento, Henry venía con sietes sólidos u ochos, pero un par de jóvenes se habían ido tan enfadados por su falta de interés en repetir su actuación, que habíamos tenido que darles cuatro y cinco. El que se había encerrado en el baño y se negó a salir hasta que Heechul amenazó con molerlo a golpes consiguió un uno.
Este de hoy era bastante bueno.

Marcado II-1



Entonces así comienza…

Estaba totalmente en contra de todo lo que se suponía que debía hacer en mi nueva vida: pedirle a un chico  realmente lindo de una banda que me llevara a casa. Había reglas. Había estándares. Sencillamente, había cosas que hacía ahora para evitar jamás volver a ser como era, y quedarme allí para esperar a Henry Lau  iba directo a lo alto de la lista de los no. Había algo en él, observándolo lamentarse y comprometer a la multitud mientras estaba en el escenario, que volvía a mi normalmente sensible cerebro, masa blanda.
Sabía que no debía preguntarle a mi mejor amigo lo que estaba mal conmigo.
El estaba en todo acerca de chicos cubiertos con tinta de la cabeza a los pies y llenos de joyas en lugares que el Señor nunca destinaría a que los chicos se perforaran. Él solo diría que era el encanto de alguien tan  diferente, alguien que obviamente no era mi tipo, pero yo sabía que no era  eso.
Era encantador. Cada persona en el bar repleto tenía sus ojos en él y  no podía apartar la mirada. Él estaba haciendo a la gente sentir —me refiero a realmente sentir— lo que fuera que estuviera diciendo a gritos, y eso era asombroso.
Odiaba el heavy metal. Para mí, todo eso sonaba como que estaban gritando y chillando sobre instrumentos aún más fuertes. Pero el espectáculo, la intensidad, y el innegable ambiente de poder que estaba desatando con solo su voz, había algo en eso que me llevaba a arrastrar a Donghae a la parte delantera del escenario. No podía apartar la mirada.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...