Una anciana fue a curarles las
heridas. Era una mujer sucia y desaliñada. Minki la miró divertida, y al mismo
tiempo con cierta cautela. La vio abrir e investigar las heridas de los
hombres, individuos que eran como gigantes comparados con el cuerpo menudo de
la anciana, y también la vio reírse de los gruñidos o de las palabras ásperas
de los guerreros. Estaba prevenido porque sabía que llegaría
a él, y querría ver la presunta herida en la cabeza. Y Minki no podía
permitirlo.
Además, Minki no se sentía de
buen humor, a causa del calor, al que ninguno de ellos estaba acostumbrado.
Muchos de los hombres se habían despojado de gran parte de sus prendas, pero
aunque él deseaba hacer lo mismo no se atrevía.
La curandera terminó con Hoshi y
se puso en cuclillas cerca de Minki; le dio a entender que debía decirle dónde
estaba herido, además de la cabeza; suponía que había sido alcanzado varias
veces por las armas de los sajones, en vista de las muchas manchas de sangre
que lo cubrían. Minki se limitó a menear la cabeza. Por su parte, la anciana extendió
la mano hacia la venda de la cabeza. Minki le apartó de un golpe la mano, y
recibió a su vez otro golpe.
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Vikingos II -4

Un hombre había caminado entre los vikingos para afirmar una antorcha en un orificio del poste. Seis guardias estaban cerca, espada en mano, por si el sajón era atacado. Tres hombres los vigilaban; de ese modo podían ver mejor a los prisioneros, pues había caído la noche. No les habían dado comida, ni vendas para cuidar de los heridos. Era un signo de mal augurio. Necesitaban comida para mantener las fuerzas si se proponían fugarse. La falta de alimentos podría significar muchas cosas, entre ellas que no vivirían demasiado tiempo.
Vikingos II -3

Habían navegado hacia el sur, más al sur de lo que Minki jamás había soñado conocer. Sabía que era el sur porque a medida que pasaban las noches el cielo se mantenía oscuro más tiempo, hasta que finalmente las horas de oscuridad igualaron las de luz diurna. Varios días atrás habían pasado frente a una hermosa tierra cuya costa estaba adornada por el verde del verano, pero nadie quiso decirle cómo se llamaba esa región.
Si era una de las islas grandes, tenía motivos para creer que podían estar atacando a los daneses, pues esos norteños se habían propuesto conquistar ambas islas, y por lo que había, casi lo habían logrado. Y si se trataba de atacar a los daneses, pues bien, sería una lucha de igual a igual, y no lo que significaba agredir a los pueblos más pequeños de esas islas.
Vikingos II -2
La simiente estaba plantada y Minki
no podía apartar su pensamiento del asunto. Su appa había bromeado acerca de la
posibilidad de embarcarse subrepticiamente, pero en lo que había dicho había un
pequeño grano de verdad, y era imposible ignorarlo. Heechul tenía audacia
suficiente para esa aventura, Minki podía ser igualmente temerario. Podía
conservar su libertad y evitar a Jihoon en el mismo acto, y eso sería una
aventura. Lo que le excitaba era precisamente el pensamiento de la aventura.
La idea tenía un solo problema.
Le habían prohibido ir, y cuando regresara afrontaría una situación infernal.
Pero en su entusiasmo, Minki rehusó pensar en eso, y tampoco
permitió que Seungkwan se detuviese en el tema cuando supo lo que se proponía
hacer. Seungkwan se sorprendió, pero en todo caso, él había perdido su afición
a la aventura apenas saliera de la niñez. No era el caso de Minki.
Los jóvenes estaban arriba, en
la habitación de Minki; era el único lugar que les permitía separarse de la
fiesta de despedida que se celebraba abajo. Esa noche la tripulación dormiría
en la sala. Seungkwan había ido con su padre para despedirse de su hermano Mingyu,
pues él había estado allí los últimos días para ayudar en los preparativos.
Vikingos II -1
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yota´s news : De regreso?
Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas. Me gustaría decirle...


