La primera
nevada demoró en llegar y no ocurrió hasta fines de otoño. Cuando vino, una
tormenta que duró toda una semana heló lagos y estanques y dejó un manto de
nieve de un metro a un metro y medio de espesor. La tierra quedó melancólicamente
amortajada de blanco.
Pocos
querían salir a desafiar el viento helado y la nieve que caía. Siwon era uno de
ellos. Cuando empezó la tormenta , llevaba ausente dos semanas y cuando la
nevada cesó, todavía no había regresado.
El mismo
día que calmó el viento, Kangta vino a la casa de Siwon trayendo consigo,
además de su caballo, una hermosa yegua de manto plateado. Su esposa le había
dicho que según a ella le había contado Boah que ese animal en especial había
pertenecido a lord Heechul. Ahora él llevaba tres largos meses cavilando sobre el
joven de pelo renegrido. El disgusto que hacia él mostraba su propio hijo no lo
hacía sentirse mejor. Lamentaba habérselo dado a Siwon, porque aunque no había
venido a visitarlo personalmente en esos meses, temía que a Heechul no le
hubieran ido muy bien las cosas con el mal humor de su hijo.
Kangta le
había dado al jovencito a Siwon en la esperanza de que el temple y la belleza
de Heechul apartarían la mente del muchacho de la perra que lo había convertido
de un joven animoso en un hombre cínico y frío.




