-He reconsiderado la sugerencia que me
hiciste acerca de que te hospedes en otra parte, Jieun -dijo- Voy a llamar
ahora a recepción para ver si tienen disponible
otro apartamento para ti.
La mirada de ella ¿fue de sorpresa? ¿De
placer? ¿De triunfo?
Inmediatamente después, Hyukjae llamó por
teléfono sin importarle y tardó poco en hacer los arreglos necesarios.
Tuvo suerte, había disponible una suite de
una habitación.
A Jieun le encantó la noticia. Pero el que
estuviera igualmente de encantada de que la dejara fuera de sus planes después
de las horas de trabajo, eso habría que verlo. Pero a Hyukjae no le importaba, Jieun
no tenía ningún derecho en su vida
privada.
Ella le dijo que no habría ningún problema
en volver a hacer la maleta antes de que se marcharan esa mañana. De todas formas,
no se había llevado muchas cosas. Como era una viajera experimentada, no
llevaba demasiada ropa con ella. Al contrario que su esposo, interpretó Hyukjae.
La abultada maleta de Donghae era suficientemente grande como para contener el armario entero.
¿Y qué? No había ninguna razón para que Donghae se pusiera limitaciones si no quería, y había
todas las del mundo para que se hubiera traído lo que quisiera si le apetecía.
Una segunda luna de miel no requería eficiencia. Nada más que en una cosa.




