Debutantes II- 5




—Vamos, deja de llorar —dijo Hanni en su severo tono maternal cuando entró en el dormitorio de Heechul—. Se te enrojecerán los ojos.
Heechul se incorporó en la cama, donde había estado llorando. No estaba seguro de dónde provenían aquellas lágrimas pero se sentía algo mejor después de haberlas derramado.
—El rojo queda bien con este traje —dijo para quitar hierro al asunto.
—El rojo no te queda bien en ninguna circunstancia. No es tu color, querido. ¿Y qué ha provocado tu llanto, si puedo preguntar? Anoche estabas tan enfadado que no querías hablarme y ahora vuelves a llorar.
—No es un hombre agradable. No puedo creer que lo considerara como esposo, aunque sólo fuera por poco tiempo.
—Heredará un gran título —propuso Hanni como excusa.
—Como si eso me importara. El título sólo era para mi padre. No aprobará ningún marido sin un título superior al suyo.
—¿Sabes?, ¡Hasta yo oí los cotilleos cuando él volvió a Londres, sobre los tiernos corazones que había roto con su partida! No fue sólo por el título y la fortuna, sino porque es todo un galán.

Debutantes II-4




—¿Hemos aprendido la paciencia hoy? —preguntó Siwon.
La gélida mirada de Heechul se dirigió de nuevo a la espalda de Siwon. Había usado un tono de gran superioridad. Sabía que tenía las de ganar. ¡Y ni siquiera se había dado la vuelta para decírselo a la cara!
Rígidamente, expresando cada matiz de la furia que le poseía, Heechul gruñó:
—¡No..., en..., absoluto!
—Pues, muy mal. —Siwon puso rumbo a la puerta.
Incrédulo, Heechul lo observó por un momento. ¡Realmente iba a marcharse!
Se puso en pie de un salto, con la intención de interponerse entre él y la puerta. Pero, cuando hacía un rato le habían llevado una bandeja de comida, habían acercado la mesilla al sofá donde estaba sentado. No había comido pero ahora sus rodillas chocaron con la mesilla e hicieron caer al suelo una taza y un platillo de té, sobresaltándolo.
Siwon se detuvo en el acto.
—¿Estás bien? —preguntó en tono de auténtica preocupación.
—Sí..., no, no lo estoy.

Debutantes II-3




—¿Qué significa que lo has secuestrado? Explícate, joven, he debido de oírte mal.
Siwon le dio a su tía unas palmaditas en la mano. No pensaba gritar. No hacía falta, porque se había sentado cerca de ella, en el lado izquierdo, y su oído izquierdo todavía funcionaba bastante bien. Aunque en esos momentos tenía el cuello y los oídos envueltos con una bufanda. Un chal grueso le cubría los hombros. Le sorprendía que además no llevara guantes.
Santo Dios, sí que hacía calor en el salón. Siwon se aflojó el cuello de la camisa. Estaba casi congelado después de conducir el carruaje todo el día pero, tras dos minutos en la estancia, ya había tenido que quitarse la chaqueta.
—No has oído mal. Pero no es lo que piensas. Dentro de unos días contaré con la aprobación de sus padres de quedármelo todo el tiempo que quiera.
—¿Te lo van a vender? —preguntó la tía.
—No, no, nada de eso. Pensarán que estoy considerando el matrimonio, y es cierto, aunque no el mío. El joven es el mismísimo arpía, grosero y malvado en todos los aspectos. Propaga mentiras sin importarle en absoluto que puedan hacer daño a alguien.
—Como medio Londres —dijo Boa con un resoplido.

Debutantes II- 2




Heechul contemplaba el rudo paisaje invernal por la ventanilla del carruaje mientras, con Hanni, viajaban hacia el sur, camino de Londres. La hierba estaba seca y los árboles, casi completamente desnudos aunque algunos aún se aferraban a sus hojas parduscas. Era un paisaje tan desolado como sus pensamientos.
¿Realmente había pensado que su debut en sociedad podría ser distinto? ¿Que los hombres a los que conociera no quedarían deslumhrados con sólo verlo? ¿Que no habría cien proposiciones más que añadir a las innumerables que ya había recibido antes de alcanzar siquiera la edad de casarse? ¿Y por qué lo hacían? ¿Acaso alguno de ellos lo amaba? Claro que no. ¡Ni siquiera lo conocían!
Sus supuestos amigos no eran diferentes. Ni uno había sido amigo verdadero, en ningún momento. Sólo se le acercaban debido a su popularidad, que únicamente obedecía a su belleza. ¡Idiotas! ¿De veras pensaban que no sabía por qué se llamaban sus mejores amigos? Claro que lo sabía. Siempre lo había sabido. De no ser por su belleza, no volverían una y otra para recibir los latigazos de su amargura.
No le gustaba su aspecto y, al mismo tiempo, daba por hecho que ningún joven podría compararse con él y eso le encantaba. Los sentimientos encontrados, sin embargo, nunca le sentaban bien, lo dividían en dos y hacían que se sintiera incómodo.

Debutantes II- 1




Era toda una distinción ser el joven debutante más hermoso y deseable del mercado matrimonial del siglo, a la vez que el joven más odiado de Inglaterra. Curiosamente, Kim Heechul se había esforzado en ganar ambas distinciones. Era su perdición ser tan bello, porque las personas que lo rodeaban se comportaban como consumados idiotas.
Los reunidos en Raccoon Glade, la finca rural del marqués de Kang, no eran diferentes. Heechul se detuvo en lo alto de la gran escalinata. Esperaba encontrar el vestíbulo vacío, pero no hubo suerte. Al parecer, muchos de los que habían venido para asistir a su boda con el heredero del marqués estaban congregados allí abajo y algunos, que por lo visto ya sabían que la boda se había cancelado, se disponían a partir. Otros parecían confusos y charlaban animadamente. Sin embargo, en el instante en que Heechul apareció todas las miradas se volvieron hacia él y, como de costumbre, empezaron los murmullos.
Quizá la gente allí abajo tuviera la impresión de que se disponía a hacer su gran entrada. Le gustaba hacerlo y tenía mucha práctica en ello. Pero esta vez no. Se trataba más bien de una gran salida, aunque no por decisión propia. Hubiera preferido pasar inadvertido.
—¿Cuándo me contarás lo que pasó? —preguntó su doncella, apostada a su lado.
—Nunca —respondió Heechul con rigidez.
—Pero se supone que hoy os casabais.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...