Me quedé dormido
un poco después que el sol empezara a salir así que cuando desperté al sonido
de mi teléfono la primera cosa que hice fue mirar al otro lado de la cama.
Todas las cosas de la noche anterior chocaron contra mi cabeza. Donghae se
había ido. La pila de ropa que dejé anoche sobre el suelo estaba doblada
cuidadosamente sobre el final de la cama y nada de sus lindas cosas quedaba.
Gemí y lancé un brazo sobre mis ojos mientras respondía la llamada.
—¿Qué? —Algo se
arrugo bajo mi cadera mientras me movía y mi hermano se reía en mi oreja.
—¿Interrumpí
algo?
En una pieza de
papel para boceto que tenía por ahí para dibujar diseños para mis clientes él
había escrito en su limpia escritura:
¡El mejor regalo
de cumpleaños jamás! Gracias.
No lo firmo, no
dijo que llamaría o me pidió que lo llamara. Era simple y sencillo y no estaba
seguro si me ponía feliz o furioso. Mi hermano estaba todavía esperando por una
respuesta así que sacudí las telarañas sueltas fuera de mi cabeza y me senté en
la cama. Olía como a sexo y a él.
—No, solamente no
dormí bien anoche.
—Eso es lo que
pasa cuando llevas extraños a casa contigo, tienes que asegurarte de dormir con
un ojo abierto así no te roban o te apuñalan mientras estás dormido.




