Vikingos I -9

 

Un viento frío que entraba por la puerta del balcón despertó a Heechul. Se estremeció, y rápidamente metió los pies desnudos debajo de su camisa. Cuando yacía enroscado como una pelota para darle calor, se abrió la puerta.
 
Levantó la vista. Siwon estaba allí con una gran bandeja de comida. El ordenó al Bugsy que se largara, cerró la puerta con el talón y puso la bandeja sobre la mesa.
 
— ¿Qué tenéis contra el aire fresco? — preguntó él sin mirarlo, y abrió la puerta del balcón.
 
— ¿Qué tenéis vos contra un poco de tibieza? — replicó con petulancia. De pronto, él le sonrió.
 
— Temo que vayáis a perecer en invierno, joven, si pensáis que con este tiempo tan apacible hace frío.
 
Heechul tembló ante sus palabras. ¿Cómo se las arreglaría en invierno? Tan al norte, los meses largos, fríos, serían como nada que había conocido en su tierra. Y si lo que le habían dicho Janghoon y Siwon era verdad, durante ese tiempo no habría sol para ayudar a fundir la nieve.
 

Vikingos I -8

 

Los dientes agudos de una pesadilla lo despertaron. Heechul se incorporó inmediatamente, listo para presentar batalla. Pero después de mirar a su alrededor, en la débil luz que se filtraba por la puerta entreabierta, se relajó en su improvisado lecho de pieles y se quedó mirando pensativo las oscuras paredes. ¿Era de mañana, o aún de noche? ¿Cómo podían estos vikingos beber toda la no che y todavía  seguir bebiendo?
 
Los ruidos de su barriga lo impulsaron a levantarse. ¿Acaso debería morir de hambre esperando que recordaran que estaba aquí? ¡Al demonio con ellos! Se buscaría su propia comida. Con los ojos brillantes de ira y determinación, salió de su lugar de confinamiento. No fue tan tonto de aventurarse por la escalera interior, porque la misma terminaba a la vista del hall. En cambio, siguió el camino que había hecho antes, por los escalones de piedra que llevaban al exterior, y después hasta la puerta abierta en el fondo de la casa, de donde salía un humo fragante.
 
Heechul espió nervioso el interior. Vio a dos jóvenes, que hacían girar un cerdo entero en un asador. Detrás de ellos, Donghae sacaba dos panes achatados de una bandeja de hierro de largo mango y los ponía con varios otros en un gran cesto que estaba sobre una mesa. A Jooahn no se la veía por allí, así que Heechul entró con cautela en la habitación larga y angosta.
 

Vikingos I -7

 

Heechul salió al ancho corredor y cerró la puerta, a fin de que nadie supiera que había abandonado la habitación. Al final del pasillo se abría otra puerta que daba al exterior y hacia allí se dirigió. Sus ojos observaron los edificios de abajo, pero no vio a nadie en los alrededores. En la distancia pudo ver el azul brillante del océano: un manto de diamantes parecía cabrillear en su superficie. A la izquierda estaba el fiordo y los prados que se extendían desde la orilla opuesta. En la cuesta descendente de la derecha había campos y forestas; casas pequeñas salpicaban ocasionalmente el paisaje.
 
Heechul consideró la conveniencia de bajar hasta el fiordo para ver si había algún barco allí. Con toda seguridad, necesitaría un barco cuando estuviera listo para marcharse, ¿pero cómo lo guiaría solo? Quizá pudiera ocultarse en uno cuando zarpara para una incursión a su tierra natal. Eso no sucedería hasta la primavera. ¿Podría esperar hasta entonces?
 
Descendió la escalera y caminó con vivacidad hacia los edificios pequeños que había detrás de la gran casa de piedra. Unos relinchos llegaron a sus oídos, y entró en un edificio, cuyas puertas estaban abiertas de par en par. Era un establo, con cuatro hermosos caballos en su interior.
 
Heechul quedó encantado. Un magnifico semental negro atrajo su mirada y se le acercó. Ahogó una exclamación cuando vio un anciano que estaba frotando a la bestia.
 

Vikingos I -6

 

El grande y largo navío vikingo avanzaba por el fiordo como un enorme dragón con remos en vez de alas, y se acercaba pacíficamente a su destino. Al pasar frente al embarcadero de Kangta, los hombres quisieron lanzar gritos y hacer barullo, pero Siwon los detuvo. Aunque el sol de medianoche se demoraba sobre el horizonte como una gran bola de fuego, todavía no era de día y casi todos debían de estar durmiendo profundamente. Por la mañana habría tiempo de sobra para el jolgorio y los saludos a los amigos. Pero ahora Siwon quería llegar a su casa a fin de dormir lo que quedaba de la noche en su propia cama.
 
Los hombres pasarían la noche en la casa de Siwon. A la mañana irían a sus hogares, buscarían a sus familias y regresarían para celebrar. Todos se sentían agotados porque pocas horas antes habían tenido que luchar contra una tormenta.
 
Dos hombres fueron escogidos para permanecer en el barco, pues el cargamento no sería desembarcado esa noche. Los otros siguieron a Siwon por el estrecho sendero que subía el acantilado, llevando sólo lo esencial. La casa estaba silenciosa y oscura, porque el tiempo todavía no era tan frío como para tener fuegos encendidos durante la noche. La luz del sol entraba por la puerta abierta y daba claridad suficiente para moverse sin tropezar con los bancos y las largas mesas que había en el hall.
 
Siwon encontró su camino por la escalera a oscura sin dificultad. Por fin entró en su propia habitación. Aquí serían traídos el canapé sin respaldo, presuntamente de Oriente, y las dos sillas como tronos que había comprado. Por el momento, la espaciosa estancia estaba escasamente amueblada con una cama enorme, una sola silla de respaldo recto y un gran cofre. Ninguna alfombra, salvo una vieja piel de oso, cubría el frío suelo y ninguna colgadura adornaba las paredes. Esto sería corregido cuando la carga del barco fuera traída a tierra.
 

Vikingos I -5

 

Heechul hervía por dentro. Había oído con claridad lo que Yunho había dicho sobre él, tal como lo habían oído lodos los que lo entendían. ¿Darlo a Siwon? ¿ Dejarlo que lo maltratase con su odio a los jóvenes? Bueno, muy pronto se enteraría de que él no toleraba los malos tratos. El hombre con quien creyó que se casaría moriría si osaba tocarlo, ¡Dios, cómo los odiaba a todos ellos!
 
Boah se mantenía alerta, aprensiva. Se esforzó para no interferir cuando el vikingo empujó a Heechul, en la esperanza de que ese rudo tratamiento sacara por fin al joven de su rencoroso silencio. Pero no fue así. Deseaba fervientemente poder entender lo que decían, y lamentó no haber acompañado a su sobrino durante las lecciones de Janghoon. Ah, qué poco del futuro adivinaba entonces. ¿Cómo podría comunicarse con sus raptores y hasta descubrir su verdadera situación, a menos que Heechul quisiera hablar con ellos? Sólo él conocía su idioma.
 
La ansiedad de Boah fue aliviada momentos más tarde, cuando la dama vestida de seda amarilla dejó la mesa y vino a pararse frente a ellos. Era una mujer menuda, graciosa, con pelo castaño y ojos almendrados de color castaño oscuro.
 
— Soy Choi Yoomi. Mi marido es Kangta el Ansioso, jefe de nuestro clan y el hombre que os trajo aquí.
 

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...