Chantaje - 4




—Tú...

—Sí, yo —contestó el aludido mirándolo de arriba, abajo.

—¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te has ido?

—¿No me vas a invitar a pasar?

No tenía opción, así que Ryeowook se echó a un lado para dejarlo entrar y sintió que le temblaban las piernas. Cuando cerró la puerta y se giró, vio que Yesung miraba a su alrededor, que se fijaba en los muebles, en las fotografías de su hermano y él y en los libros que había en las estanterías.

Cuando sus ojos se encontraron, Yesung vio y reconoció algo en los de Ryeowook, reconoció aquella mirada que él mismo había tenido años atrás y que decía «aunque no tengamos mucho, es nuestro». Al instante, sintió una inmediata empatia que lo sorprendió y que se apresuró a disimular.

Y también tuvo que disimular el deseo que se había apoderado de él, aquel deseo que lo urgía a acercarse y a tocarlo, a acariciarle la mejilla y mucho más.

Sapphire Wolf (T7)- 19



—¿Por qué esto parece demasiado fácil? —preguntó Teukkie a Hyesung mientras caminaban lentamente por el bosque donde Lorelle los había dejado caer, literalmente, sobre sus traseros. Hyesung había dejado resbalar una palabrota nada típica de él, haciendo que Teukkie riera, lo cual le ganó otra palabrota.
—Porque así es —respondió Hyesung—. Lorelle es Fae; debe tener algo bajo la manga.
—¿Magia? —preguntó Teukkie.
—Exactamente. Junjin no la subestimará —dijo Hyesung con plena confianza en su compañero.
Teukkie deseó compartir esa confianza, pero todo en lo que podía pensar era que cuando los hombres los encontraran, estarían frenéticos y probablemente no pensarían muy claramente. Pero en lugar de advertir eso, hizo una pregunta.
—¿Crees que los otros están en situaciones similares?
—Probablemente —contestó—. Él ha establecido esto como una cacería, así que no va a quererlos delatando su ubicación al lanzar gritos de dolor… — hizo una pausa pensativamente luego terminó—. Por otra parte, podría tener algún hechizo que evite que cualquier ruido escape.
—Eso no está ayudando, Hyesung —gruñó Teukkie.
—Entonces sigamos con que sus situaciones son probablemente las mismas.

Sapphire Wolf (T7)- 18



Hyesung se puso de pie y caminó hasta el borde más lejano del claro como se atrevió. Se arrodilló y desnudó su cuello al lobo. Cuando escuchó un bajo retumbar, se sentó y luego lo miró.
—¿Recuerdas quién eres, Eric? —preguntó Hyesung.
—Supongo que ese es su nombre —susurró Hee.
Donghae lo hizo callar mientras empujaba a Hee para que se sentara a su lado. Los demás siguieron su ejemplo y escucharon mientras Hyesung hablaba con el lobo.
—Eres un hombre, no solo un lobo. Tienes familia, un hermano que ha llorado por ti. Eric, parpadea si me entiendes.
Esperaron con cierto recelo. Cuando él parpadeó, hubo un suspiro y luego, jadeos a lo largo del grupo.
—Está bien, eso es un comienzo —dijo Hyesung—. ¿Recuerdas quién eres? — Parpadeo—. ¿Recuerdas a tu hermano, Junjin? —Nada—. ¿Puedes aún tomar tu forma humana? —Parpadeo.
Otra ronda de jadeos.
—Bueno, ese es todo un loco juego de pelota, Hyesung —habló Hongki. Hyesung levantó un dedo para callarlos.

Chantaje -3



Tras un buen rato echándose agua fría en la cara y en las muñecas, Ryeowook salió del baño. Se preguntó qué tipo de embrujo había utilizado aquel hombre con él y sintió náuseas al pensar que iba a tener que enfrentarse a su hermano cuando él tampoco había podido evitar sus encantos.

De repente, deseó que aquel hombre, realmente, no fuera el padre del hijo de Donghae. Iba a ser el tío del hijo de aquel hombre, no debía olvidarlo. Ryeowook sintió que el estómago le daba un vuelco y temió vomitar.

Tras echar los hombros hacia atrás, entró en la cabina y, para su sorpresa, se la encontró vacía. La azafata se giró hacia él y Ryeowook se preguntó qué habría hecho Yesung. ¿Se habría tirado en paracaídas para escapar de él?

—El señor Kim está en el despacho que hay en la parte trasera del avión atendiendo una llamada de negocios. Me ha dicho que, si necesita usted algo, me llame. Aterrizaremos en menos de una hora, joven Lee —le informó en tono profesional.

Ryeowook asintió.

Seductores III- 1




Park Hyungsik entró en el palacio Zea por primera vez en diez años. El palacio, una espléndida mansión situada en las colinas de la Toscana, era tan famoso por su grandiosa arquitectura palatina como por la producción del legendario vino Zea, artífice de un imperio de viñedos situados por todo el mundo.

Por desgracia, los recientes reveses financieros se habían cobrado su precio: la deslumbrante colección de tesoros que una vez habían llenado la mansión había desaparecido y su grandeza empezaba a desvanecerse. Pero a partir de ese momento le pertenecía a Hyungsik. En su totalidad. Cada piedra y cada metro de productiva tierra, y él era lo bastante rico como para dar marcha atrás al reloj y remediar ese abandono.

Debería haber sido un momento de triunfo supremo. Sin embargo, Hyungsik no sentía nada. Hacía mucho tiempo que había dejado de sentir. Al principio se había tratado de un mecanismo de defensa, pero pronto se convirtió en un hábito que alimentaba.

Le gustaba la estructura limpia y eficaz de su existencia. No sufría altibajos emocionales. Cuando quería más, cuando necesitaba un poco de excitación que lo reviviera, la obtenía mediante el sexo o los retos físicos. Había escalado paredes rocosas en medio de tormentas de nieve, atravesado selvas en condiciones terribles, y practicado deportes extremos. No había descubierto el miedo, pero tampoco nada que le importara de verdad.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...