En la
estancia había muchísima gente, Youngwoon consiguió encontrar un sitio en un
rincón donde nadie podría oírlos. Y Jungsoo sabía exactamente por qué
necesitaba él un poco de intimidad. El pobre estaba muy confuso, y era
comprensible.
-¿Sería
tan amable de explicarme a qué viene todo esto? -preguntó en cuanto se detuvo y
le soltó el brazo.
Jungsoo torció
el gesto en una mueca.
-¿Debo?
Como
respuesta, él se limitó a mirarle, y siguió haciéndolo hasta que Jungsoo hizo otra
mueca, esta vez genuina.
-Muy bien.
-Suspiró-. Pero esta historia sería mucho más interesante si se la contara otra
persona. ¿Está seguro de que no prefiere que se la explique su abuelo? No me
cabe la menor duda de que la exageraría para que le causara más impacto. Casi
todo el mundo lo hace.
-¿Es
amargura lo que aprecio en su voz? -preguntó él. Jungsoo parpadeó y le dedicó
una sonrisa.
-Ha
descubierto usted mi secreto.


