—¿Qué pasó con lo
de “los duendecillos no son malos, los duendecillos no nos harán daño, los duendecillos
bla, bla, bla”? —dejó escapar un gruñido de frustración—. Porque odio decírselos,
pero ellos acaban de intentar aplastarnos como bichos con ramas de árboles.
¿Alguien más piensa que tal vez eso significa que no están interesados en
negociar?
Cuando nadie le
contestó, se dejó caer contra la pared frustrado y asustado.
Junjin, Kangin, Henry,
y Yesung no se giraron hasta que la conmoción afuera se hubo detenido y
hubiesen pasado veinte minutos sin ramas cayendo. Finalmente, cuando se dieron
la vuelta, los hombres comprobaron a sus compañeros con una minuciosidad casi
vergonzosa.
—Leeteuk, voy a
pasar por alto tu insolencia debido a la tensión y el miedo que todos estamos
experimentando. Sin embargo, en el futuro, sería sabio para ti recordar que
aunque sea tu suegro, también soy tu Alfa.
Teukkie bajó la
cabeza, su lobo queriendo someterse, aunque Teukkie quería Decirle que lo
guardara para después porque estaba demasiado molesto por su pareja y sus
amigos estando en peligro.
Junjin se alejó.



