Donghae
y Teuk estaban descansando en su cama. Qué sorpresa.
—Dinos
las buenas, Hee. ¿Dónde has estado y por qué tienes esa sonrisa tonta casi
dividiendo tu cara en dos? —bromeó Teuk.
—Estoy
disfrutando de mi éxito. No arruines mi entusiasmo.
Hee
giró en círculo. Donghae se sentó.
—Has
estado con Siwon —lo acusó.
—¿Has
estado practicando tu trabajo detectivesco, Watson? —preguntó Hee con las cejas
levantadas.
—En
realidad no. Simplemente no hay nada, ni nadie, que pueda hacer que te veas tan
enamorado.
Hee
comenzó a desvestirse, sin importarle que tenía compañía. Era el desvergonzado
y ellos estaban acostumbrados.
—Siwon
me dijo que me quiere y que su lobo me ha reclamado como su compañero —soltó
sin ninguna advertencia.
Esta
vez fue Teuk quien se sentó bruscamente.
—¿Sólo
así? Nada de: “¿Oye, quieres ver una película?” o “¿Estoy pensando que podemos
tener una intensa atracción el uno por el otro?” ¿Sólo bam —Teuk golpeó sus manos
juntas—, tú eres mi compañero?”




