Leeteuk se despertó con un fuerte dolor de cabeza y
sintiéndose fatal. ¿Qué había pas…?
Se puso rígido al recordar al tipo oculto en casa de su
hermano. Al recordar sus palabras.
Aterrorizado, intentó incorporarse y descubrió al instante
que se encontraba tendido en el suelo –que por cierto, estaba bastante frío– en
una habitación cubierta de polvo.
Y esposado a un desconocido de pelo rubio.
Tenía un grito atascado en la garganta, pero logró
contenerlo.
Que no cunda el pánico. Por lo menos hasta que descubras lo
que ha sucedido. Según parece, Heechul ha cumplido la amenaza de arreglar una
cita a ciegas. Su hermano siempre le arreglaba citas muy poco ortodoxas.
Aunque, para ser justos, no solía dejar al tipo en cuestión inconsciente antes
de obligarlos a quedarse a solas.
Aunque con Heechul siempre había una primera vez para todo.
Y una cita «completamente a ciegas» era muy de su estilo.
Obligándose a no perder la calma hasta tener más
información, Leeteuk echó un vistazo a su alrededor. Estaban en un cuarto
pequeño, sin ventanas y con una puerta de hierro oxidada. Una puerta a la que
no podía acercarse sin arrastrar a su «amigo» por el suelo.



