En menos de una semana, Sungmin y el
bebé salieron del hospital. El pequeño Taeheon estaba empezando a ganar peso y Kyu,
el orgulloso padre, estaba poniendo un gran esfuerzo en su club de jazz. La
empresa había recibido el respaldo financiero de Hyukjae, que había liberado
parte de la herencia de Kyu.
–Estoy en periodo de prueba –le había
dicho Kyu a Hae–. Y no puedo culparlo. Después de todo, he pasado gran parte de
mi vida adulta derrochando el dinero. Mi hermano va a ser muy cuidadoso
conmigo.
Hae estaba feliz por Kyu. Hyukjae le
había dado el beneficio de la duda y, mejor aún, le estaba dejando hacerse
cargo del todo de su nueva empresa. Kyu tenía experiencia en el negocio de los
clubs nocturnos, sobre el que Hyukjae no tenía muchos conocimientos. Algo muy
positivo para la autoestima de Kyu.
Y había llegado el gran día. Una
ceremonia civil, seguida por una comida en uno de los restaurantes más lujosos,
que había cerrado sus puertas al público durante ese día.
Sungmin le había contado que iban a
dejar la luna de miel para dentro de unos meses, pero no parecía preocupado por
eso. Su amigo estaba radiante y feliz con su recién nacido. Además, según Sungmin,
Hyukjae era encantador y no entendía por qué habían hecho tanto lío ocultándole
las cosas al principio.
Hae se había contenido de decirle que
podía ser que los tiburones no mostraran sus dientes todo el tiempo, pero que
eso no significaba que no fueran capaces de infligir graves daños. Él lo sabía
bien.
Todos eran felices. Menos él.
Hae se miró al espejo. Tenía el
aspecto de estar recuperándose de una gripe grave. Los ojos ojerosos, la cara
demasiado delgada, expresión ansiosa.
En menos de dos horas, tendría que
estar en el registro civil. Sería la primera vez en tres meses que volvería a
ver a Hyukjae, aunque el paso del tiempo no había conseguido suavizar el
recuerdo de las crueles palabras que él le había dedicado. No había podido
dejar de pensar en ello, ni siquiera en sueños.
Hae había escogido su vestimenta con
esmero. Una camisa y pantalones holgados con un aspecto muy juvenil. Incluso se
había comprado un abrigo muy elegante, que no era del todo su tipo. Pero quería
reunir el coraje necesario para volver a ver a Hyukjae, ¿y qué mejor que una
ropa que le hiciera sentir poderoso?
Cuando el taxi llegó a buscarlo, Hae
tenía bastante buen aspecto, aunque se sentía fatal.
Lo peor de todo era que tenía que ver
a Hyukjae. No podía guardar la esperanza de confundirse entre la multitud.
Tendría que verlo y tendría que hablar con él.
Miró el pequeño dispositivo de
plástico que tenía sobre la cómoda y sintió un escalofrío de miedo.
Hasta hacía dos días, no se le había
ocurrido que podía estar embarazado. Había tardado en darse cuenta. Había querido
pensar que sus malestares habían sido a causa del estrés.
De hecho, había seguido diciéndose que
no tenía nada de lo que preocuparse hasta que las líneas azules de la prueba de
embarazo le habían dicho que sí tenía de lo que preocuparse. Mucho.
De hecho, no había dejado de recordar
la última conversación que había tenido con Hyukjae. Se había dicho que quizá
él no pensara realmente que había conspirado con Sungmin para timar a Kyu. Se
había dicho que lo más seguro era que él mismo se hubiera dado cuenta de que la
idea era ridícula.
Sin embargo, en el fondo, Hae temía
que él lo creyera capaz de manipular a alguien en su propio beneficio.
Si Hyukjae pensaba eso, ¿cómo iba a
reaccionar cuando le diera la noticia de su embarazo?
Hae le había dicho, cuando habían
hecho el amor, que no había peligro. Lo más probable era que Hyukjae hubiera
asumido que tomaba la píldora, aunque sería raro algo así, teniendo en cuenta
que le había dicho que llevaba mucho tiempo sin acostarse con nadie.
Hyukjae no buscaba comprometerse y,
menos aún, un embarazo no deseado. De hecho, en lo que se refería a las parejas,
Hyukjae no buscaba otra cosa que no fuera sexo.
El camino hasta el registro civil fue
una pesadilla. Había mucho tráfico y Hae tuvo mucho tiempo para darle vueltas a
todas las horribles posibilidades que podían estarle esperando.
Incluso pensó que hubiera sido mejor
pedir una cita con él en su oficina aunque, tal vez, él ni siquiera le habría
respondido al teléfono.
Había decidido hablar con él ese día
porque sabía que Hyukjae estaría allí, tendría que verle y hablar con él. En
algún lugar tranquilo después de la fiesta. En cualquier caso, no importaba
dónde tuviera lugar la conversación, se dijo a sí mismo con el estómago
encogido. Todos los lugares le parecían igual de inadecuados.
La lista de invitados había sido
reducida a veinticinco. Algunos familiares cercanos de China y amigos. Habían
planeado hacer un viaje a finales de año para visitar al resto de la familia,
cuando Taeheon fuera un poco mayor.
Cuando el taxi por fin llegó al
edificio, Hae vio que los invitados ya estaban reunidos en las escaleras. En lo
alto, estaba Hyukjae hablando con Sungmin, con las manos en los bolsillos.
Hae salió del taxi y respiró hondo
antes de caminar hacia la entrada, dándose cuenta de que Hyukjae interrumpía
durante un segundo su conversación para mirarlo. Sin embargo, enseguida, él
continuó hablando con Sungmin, dejando claro que, aunque se había percatado de
su presencia, era indiferente a él. Así que el tiempo no había suavizado el
disgusto que Hyukjae sentía por él, se dijo Hae con tristeza.
Hyukjae había hecho las paces con su
hermano, había aceptado a Sungmin como cuñado, pero no parecía querer perdonarlo
a él.
Hae fue el último en llegar y se
disculpó por ello con Sungmin. Mientras, el pequeño Taeheon estaba haciendo pucheros
y movía los puños enojado.
–Le acabo de dar de comer –dijo Sungmin–,
pero tiene hambre de nuevo. Come como… bueno, como Kyu… –añadió, riendo–. ¿Estás
bien? Pareces un poco abatido, Hae –le susurró a su amigo.
–Estoy trabajando mucho últimamente
–respondió Hae.
Hae no le había contado nada a Sungmin
sobre lo que había pasado con Hyukjae y, por suerte, su amigo había estado
demasiado ocupado como para hacer preguntas.
–Pronto podremos volver a salir juntos
–prometió Sungmin–. Cuando mi vida se estabilice un poco. Ahora me siento bien,
pero es increíble cómo algo tan pequeño como este bebé puede convertirte en un
zombi.
–Bueno, estás muy guapo para ser un
zombi –comentó Hae con sinceridad.
La ceremonia fue breve pero muy
emotiva y la pareja parecía muy feliz. Incluso un cínico incrédulo como Hyukjae
no podría evitar darse cuenta de que estaban realmente enamorados, pensó Hae.
Sin embargo, Hae prefirió no
comprobarlo y no lo miró a los ojos. De hecho, se esforzó por esquivar su
mirada. Cuando tuvo que firmar en el libro del registro como testigo, notó su presencia, como una roca de granito, a su lado.
No estaba seguro de cuándo iba a
llevárselo a un lugar apartado y, como un cobarde, no hizo más que mantener la
distancia con él, al menos toda la posible, teniendo en cuenta que estaban
sentados uno en frente del otro en la misma mesa.
Hae centró su atención en uno de los
primos de Hyukjae y Kyu, un niño de nueve años a quien le encantaba el fútbol.
Hae apenas pudo disfrutar de la
exquisita comida, que parecía no terminar nunca, plato tras plato tras plato.
Al fin, llegó el brindis y Hyukjae dedicó unas palabras a los recién casados,
sin hacer referencia al sospechoso pasado de Sungmin ni a sus previas dudas
sobre la relación. Al verlo hablar con tanto encanto delante de los invitados,
pensó que aquel hombre debía de ser un actor consumado.
Eran casi las cinco cuando se
retiraron los platos de las mesas. Hae sentía el estómago revuelto.
Vio que Hyukjae miraba su reloj, una
clara señal de que estaba a punto de irse, y lo siguió hasta la puerta del
restaurante. Posó la mano sobre el brazo de él.
Hyukjae se giró. Lo miró y miró la
mano que lo sujetaba.
–Hyukjae… hola –saludó Hae con
nerviosismo, siguiéndolo mientras él salía del restaurante–. ¿Cómo estás?
–Como puedes ver, mejor que nunca.
¿Querías algo?
–¿No seguirás enfadado conmigo?
–¿Por qué iba a estarlo? –replicó él,
mirándole con dureza–. Sobreestimas tu importancia, Hae.
Hyukjae había sabido que lo vería, por
supuesto, pero aún no se había sentido preparado. Donghae tenía un aspecto más
frágil que la última vez que lo había visto, lo que le hizo pensar en lo
vulnerable que había sido entre sus brazos. Era un pensamiento que no quería
alentar. Para ahuyentarlo, había preferido recordar cómo le había ocultado la
verdad. Él era un hombre que sabía aprender de sus errores, se recordó.
Fortificado por ese pensamiento, Hyukjae
lo miró con frialdad.
–Yo… Hyukjae… tenemos que… hablar.
–¿Ah, sí? –repuso él, y volvió a mirar
su reloj, como indicando que tenía prisa.
Era sábado por la noche y lo más
probable era que hubiera quedado con alguien, se dijo Hae, que no podía
soportar imaginarlo con otro joven.
–Sé que tienes cosas que hacer… sitios
a los que ir…
–Nada que sea asunto tuyo –le espetó Hyukjae,
e hizo un gesto a su chófer, que aparcó el coche delante de él. Lo cierto era
que pensaba cenar solo en un restaurante italiano y pasar el resto de la noche
ante su ordenador, leyendo tres informes y contestando correos electrónicos.
–Claro. Sólo quería ser educado.
–Bueno, considérate libre de ese
deber.
El chófer se apresuró a abrirle la
puerta a Hyukjae, que se apoyó en el coche antes de entrar.
–Por lo que a mí respecta, ya nos hemos
dicho todo lo que había decir, ¿no crees? –añadió él.
–Todo, no.
–¿No? –preguntó Hyukjae, sin poder
dejar de mirarlo, a pesar de que sabía que su coche no podría estar estacionado
mucho más tiempo en aquella parte tan transitada de Seul. Y a pesar de que se
había dicho cientos de veces que aquel joven no significaba nada para él.
–Quizá podríamos ir a tomar… un café a
alguna parte… –propuso Donghae, aunque ya había tomado dos tazas después de la
comida y sabía que no era bueno para su bebé tomar más cafeína.
–No se me ocurre ni una sola razón por
la que yo querría tomar un café contigo.
–Porque quiero hablar contigo y es lo
menos que me debes.
Hyukjae soltó una carcajada de
incredulidad.
–¿Cómo dices?
–Puede que sólo quieras sacarme de tu
vida pero… vamos a seguir viéndonos a menudo y puede que tengamos que pensar
cómo hacerlo sin tener que ignorarnos uno al otro. Si nos ignoramos, Kyu y Sungmin
van a empezar a hacernos preguntas –señaló, pues fue lo único que se le
ocurrió. No iba a darle la gran noticia en medio de la calle, mientras el
chófer impaciente lo esperaba en el coche.
–Es mejor que entres –repuso Hyukjae
con nerviosismo–. Si no, vamos a provocar un atasco de tráfico.
Hae se sentó en el asiento trasero con
él. No sabía si Hyukjae había decidido hablar con él porque lo había convencido
o sólo porque se había hartado de estar de pie junto a la puerta abierta de su
coche.
–Yo… me he dado cuenta de que Kyu y tú
han arreglado sus diferencias… –balbuceó Hae. Tenían algo mucho más
importante de lo que hablar, se dijo, pero quizá le resultara más fácil si
conseguía que él se abriera un poco.
–No tuve mucha elección –replicó Hyukjae,
y se inclinó hacia su chófer para darle la dirección del restaurante italiano.
Luego, se volvió hacia él–. El hecho ya estaba consumado, yo sólo podía ponerme
en pie de guerra y privarle a Kyuhyun de la posibilidad de probar su valía o
liberar su herencia y darle la independencia que él quería –añadió, y se
encogió de hombros–. Si ha sido lo bastante hombre como para dejar embarazado a
su pareja, y me parece que no fue algo imprevisto, entonces tendrá que ser lo
bastante hombre como para manejar sus finanzas y mantener a su familia.
Todo parecía muy civilizado, observó Hae.
Pero los ojos de Hyukjae seguían siendo fríos y desconfiados.
–Y… ¿Qué te parece Sungmin? ¿Ya no
piensas tan mal de él?
–¿Por eso querías verme? ¿Para
comparar opiniones?
Hae apartó la mirada, aunque le
resultaba difícil, pues se sentía hipnotizado por aquellos ojos oscuros y penetrantes.
–Pensé que ibas a ser menos tolerante
de lo que lo has sido –comentó.
Hyukjae había visto a su hermano
hundido por la preocupación en el hospital y, luego, lo había visto con Sungmin.
Se había dado cuenta de cómo se miraban el uno al otro y había tenido que
admitir para sus adentros que, a veces, la realidad tenía más matices entre el
blanco y el negro de lo que él solía creer.
Además, a pesar de estar muy débil, Sungmin
se las había ingeniado para hablar a solas con Hyukjae y había insistido en firmar
un acuerdo de separación de bienes antes de la boda. También, Sungmin había
hecho un cálculo aproximado de la cantidad que Kyuhyun necesitaría de su
herencia y el cálculo coincidía bastante con lo que Hyukjae había pensado. Todo
ello había hecho que él se replanteara sus ideas preconcebidas.
–Por supuesto, seguiré de cerca el
negocio de mi hermano. Al menos, hasta que esté en marcha y funcionando bien.
–Kyu dice que tú no sabes mucho sobre
cómo llevar un club… –observó él con una ligera sonrisa.
–Es cierto. Kyuhyun ha descubierto un
área en la que soy bastante ignorante y él es experto. Creo que eso lo hace muy
feliz.
–¿Quién puede culparlo? Vivir a tu
sombra debe de haber sido bastante pesado.
–Me lo tomaré como un cumplido
–contestó Hyukjae. Ésa era una de las razones por las que Donghae le había
calado tan hondo, pensó. En su vida diaria, estaba rodeado por aduladores que
agachaban la cabeza con tal de ser incluidos en su círculo. Aunque lo hiciera
sin querer, Donghae parecía llevar un alfiler metafórico diseñado para pinchar
la burbuja que lo rodeaba.
–Así es –dijo Hae de inmediato–. Nunca
pensé que te oiría reconocer que fueras ignorante en nada. Supongo que hay
muchas cosas de ti que no entiendo.
El coche paró despacio delante de un
pequeño restaurante. Hae se obligó a mantener la calma mientras entraban. Hyukjae
era un habitual en el local y los llevaron a la mejor mesa, una pequeña en un
rincón, donde había menos ruido, con dos enormes plantas a los lados que daban
la sensación de privacidad.
–Yo no tengo hambre –dijo.
–¿Ah, no? No te vi comer nada en la
boda.
¿Se había fijado en lo que había
comido?, pensó Hae.
–Tomaré sólo… zumo de naranja –pidió.
Tras pedir unos calamares y bebidas, Hyukjae
se recostó en su silla, con un brazo descansando en el respaldo, y lo miró.
–Estamos consiguiendo comportarnos
como adultos, ¿no crees? –dijo él.
–Cuando me acusaste de tramar un plan
con Sungmin para robarle a tu hermano su herencia, ¿lo decías en serio?
–¿Por eso querías hablar conmigo, Donghae?
¿Por qué querías limpiar tu reputación?
–Entre otras cosas –murmuró.
–¿Qué otras cosas?
–¿No respondes a mi pregunta?
Hyukjae le miró despacio. Le gustara o
no, tenía un poco de razón. Donghae era amigo del esposo de su hermano y él
pretendía ver más a Kyuhyun y mejorar su relación fraternal. Sin duda, iban a
tener que verse, teniendo en cuenta lo del club de jazz. Y, aparte de eso, era
muy probable que se encontraran a menudo. En el bautizo del niño, para empezar.
Tenía sentido dejar las hostilidades.
–Confieso que pude decir una o dos
cosas que no eran del todo exactas. Ésa fue una de ellas.
–¿Y las otras?
–¿Te preocupa? –preguntó él, como si
no le diera importancia.
Hyukjae se lo imaginó perdiendo el
sueño por lo que él le había dicho, dando vueltas en la cama, incapaz de hacer
nada a derechas durante el día. Al imaginarlo, su humor mejoró un poco.
–Sólo pienso que no es justo que te
llevaras una impresión tan mala de mí –respondió Hae, temiendo el momento de
contarle que estaba embarazado.
–De acuerdo. Pude conocer a tu amigo y
lo cierto es que no puedo imaginar a los dos intentando tramar una
conspiración. ¿Estás satisfecho? No suelo equivocarme nunca sobre nada ni sobre
nadie, pero esta vez puede que me dejara llevar por la rabia. No olvides que
fuiste tú quien me ocultó algo muy importante.
–Y Kyu también –señaló.
–Kyu tenía sus motivos.
–Yo también. Estaba siendo leal.
–Eras mi amante. Tu lealtad debió
haber sido para mí.
–¿Y qué más?
–¿Qué más… qué? –preguntó Hyukjae, con
un calamar en la boca.
–Has dicho que dijiste una o dos cosas
que no eran del todo exactas. Has mencionado una. ¿Y la otra?
Hyukjae se tomó su tiempo para
masticar. Luego, dio un trago a su vino blanco, saboreándolo.
–Estaba furioso porque me sentía
engañado por ti. Sigo estándolo. Sin embargo, no te considero un cazafortunas,
aunque no pondría la mano en el fuego por ti, claro. Aceptémoslo, si mentiste
una vez, podrías mentir mil veces. Pero, por lo que te conozco, no creo que
seas capaz de utilizar a Kyu para sacarle el dinero. Eso es. Creo que ya
tenemos una buena base para poder relacionarnos de forma civilizada en el
futuro.
–¿Relacionarnos de forma civilizada?
–Sí. ¿Por qué? –preguntó él, y se
incorporó para mirarlo a los ojos–. ¿Esperabas más?
Algo parecido al placer recorrió las
venas de Hyukjae, haciendo que hubiera valido la pena la reunión inesperada.
Para empezar, disfrutaba de la compañía de Donghae, aunque le costara
admitirlo.
Sin embargo, por supuesto, no iba a
volver con él. Ya le había ofrecido una oportunidad y la había rechazado.
Además, había demostrado que era un traidor.
De todos modos, Hyukjae no podía negar
que le complacía el que Donghae estuviera dispuesto a arrastrarse ante él. Sin
duda, había tenido tiempo para pensar en lo que él le había dicho. Habría
ponderado la idea de que no podía aislarse del sexo contrario mientras esperaba
a su príncipe azul. Los sueños estaban bien siempre que no interfirieran con el
día a día, pensó él.
Durante un instante fugaz, Hyukjae
visualizó la imagen de su hermano riendo con Sungmin cuando habían cortado la
tarta nupcial. Sus ojos habían estado llenos de ternura, de amor, y él le había
sonreído con la misma expresión.
–No, claro que no –repuso Donghae–.
¿Por qué iba a esperar más?
–Ni idea, porque no te ofrezco nada
más –contestó Hyukjae, e hizo una seña al camarero para pedir la cuenta. Le
pareció percibir algo de ansiedad en el rostro de Donghae.
–Mira, es difícil para mí, pero hay
algo que tengo que decirte.
Hyukjae se quedó callado, notando la
urgencia en su voz. Intuyó que había algo más, aparte de que quisiera que se
llevaran bien porque era conveniente. Hae estaba jugueteando nervioso con la
servilleta y, cuando lo sorprendió mirándole, escondió las manos en el regazo.
–Adelante. Pero te aviso que no tengo
toda la noche.
–No –dijo, y recordó que lo más
probable era que Hyukjae hubiera quedado con algún rubio de piernas largas.
–¿Te acuerdas… en la cabaña? ¿Cuando
hicimos el amor?
Sorprendido por la pregunta, Hyukjae
frunció el ceño.
–Claro que lo recuerdo, aunque creí
que teníamos que fingir que nunca había pasado.
–Yo dije eso, ¿no?
–¿Luego descubriste que no era tan
fácil tener amnesia selectiva?
–Sí.
–Así que no quieres tener nada
conmigo… pero, según tú mismo admites, no has podido olvidarme…
–No es tal como dices… No sé cómo
decirte esto… Lo más probable es que no te guste, pero… Hyukjae, estoy embarazado.
Hyukjae se quedó helado. El silencio
entre los dos se hizo absoluto.
–Estás bromeando, claro –dijo él al
fin, un poco pálido.
–Nunca bromearía sobre algo así.
–¿Cómo lo sabes?
–Porque me hice la prueba hace dos
días. Me la hice tres veces. Son unas pruebas muy certeras.
–No puede ser. Me acuerdo de cuando
hicimos el amor en tu cabaña. Y recuerdo que te lo pregunté y me dijiste que
tomabas medidas.
–Sí, pensé que no había peligro de
embarazo. Lo pensé de veras. Había hecho cálculos y era un momento seguro,
pero…
Hyukjae estaba conmocionado. Cuando Hae
le había dicho que tenían que hablar, no había sabido qué esperarse. Desde
luego, no había sido aquello. ¿Por eso se había mostrado tan desesperado por
saber si lo creía capaz de utilizar a su hermano? ¿Porque necesitaba saber si
lo creería capaz de utilizarlo a él?
–¿Fue a propósito? –preguntó él,
prefiriendo no dar nada por sentado.
–¡Claro que no! –exclamó Hae–. ¡Yo me
quedé tan conmocionado como tú cuando… me hice la prueba! –añadió con los ojos
llenos de lágrimas y los puños apretados.
–De acuerdo. Te creo.
Hae se sintió aliviado. Había esperado
que Hyukjae no le creyera y lo acusara de infiltrarse en su vida y de utilizar
la situación para ventaja propia.
Al menos, esa posibilidad estaba
descartada. Eso lo dejaba cara a cara con la realidad. Hyukjae y él ya no
estaban juntos y a Hyukjae le había costado poco despedirse de él. La situación
no iba a cambiar con el embarazo, se dijo, pero tendrían que llegar a algún
tipo de acuerdo civilizado.
Hae nunca había imaginado que se
quedaría embarazado de un hombre que no lo amara. Siempre había querido tener
hijos en una relación llena de amor. Pero la realidad era diferente.
–No he venido a pedirte nada –dijo–.
Soy bastante realista. Tuvimos una breve aventura, pero no hay nada entre
nosotros… así que tendremos que pensar qué haremos… cuando nazca el bebé.
–¿Cómo que qué haremos?
–Sí… sobre los días de visita… sé que
es pronto… pero es mejor arreglar las cosas cuanto antes… Quizá, debería darte
algunos días para pensar las cosas un poco… dejar que se asienten…
–¿Que se asienten? ¡Ya están
asentadas! –exclamó él, mirándole aturdido, imaginando a su hijo dentro de su vientre.
Nunca había contemplado la posibilidad de ser padre, no era algo que encajara
con su estilo de vida.
–Nada tiene por qué cambiar para ti
–se apresuró a decir–. Es problema mío.
–¿Tuyo? ¿De qué planeta vienes, Donghae?
Te guste o no, esto lo hice yo al cincuenta por ciento.
–Pero es culpa mía. No tuve el
suficiente cuidado. Debí haberlo pensado mejor.
–No tiene sentido debatir de quién es
la culpa. Ahora mismo tenemos que salir de aquí, ir a algún sitio donde podamos
hablar en privado –propuso él, y se levantó para pedir la cuenta de nuevo–. Mi
casa está aquí a la vuelta. Iremos allí.
Pobre Hae, me imagino lo aterrado que se ha de sentir al tener que hablar de este tema. Aunque siendo sincera, si fuera yo no diria nada, el miedo me lo impediria u.u
ResponderEliminarHay que ver que Hae tiene pantalones, para enfrentarse a Hyu despues de ver como lo ignora y menos precia.
Gracias por el cap ^_^ esperare con ansias el siguiente para ver en que termina todo este embrollo
uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuhhh!! eso si no te lo esperabas verdad Hyuk?! que pasara ahora..
ResponderEliminarmuchas gracias por el mp
Hasta yo tendría miedo de hablar y acercarme a Hyuk"don témpano de hielo mira como te ignoro"Hae. Te dieron un mazazo en la nuca con semejante noticia lo único que te digo es que te acuerdes que el primero en caer(si ya no lo hiciste) serás vos
ResponderEliminarA SU CASAAA !!! ojala que les salga lo lujurioso de nuevo jajajaja ok no XDXDXXDXD sabia que quedaria embarazado !!! estaba pero muy segura !!! pero jamas me imagine que tan rapido sadria la bomba hacia hyukk!!
ResponderEliminarquiero el proximo capitulo *_* !! ojala que hyuk ono vaya a desconfiar de el o algo parecido !!!
gracias por el mp !! me encanto
Que pasara me matan las ganas de saber mas!!! espero que Hyuk no lo lastime tanto con sus palabras!!! pobre Hae estaba tan angustiado!! gracias por compartir esperare la actualizacion!!
ResponderEliminarAaaah!!! Qué pasará?? Me comeré las uñas con tantas ansias >3< Que va ha hacer Hyuk?? Si lastima o hace algo malo con el pecesito se corto y ya no podrá tener mas bebes, he dicho! Jum XD
ResponderEliminarA veces Hyuk me cansa con su practicidad para todo -.-
Oww!! Minnie y Kyu se casaron y están mas que enamorados y con un lindo bebé *.*
Gracias por el MP, nos leemos en la siguiente actualización!!
Saludos ^^/
emm bueno por lo menos no reacciono tan mal como lo esperaba.
ResponderEliminarAgradezco el hecho de que aceptara a Min y su r elacion con Kyu.
Solo queda esperar que va a ocurrir aunque tengo una leve idea de eso
Gracias por todos los mps y por la actu!!! =)
Primero, el KyuMin ya se casó y el cabezota de Hyuk ya se dio cuenta que SungMin no quiere aprovecharse de Kyu y hasta soltó parte de la herencia para que Kyu empiece con el negocio. Me alegra que el KyuMin ya sea feliz.
ResponderEliminarPor otro lado el pobre de Hae casi muere de angustia y ansiedad al tener que enfrentarse a un frío HyukJae, quién a pesar de la sorpresa inicial, al menos no hizo un escándalo y acuso a Hae de planear todo. Lo que si quisiera saber ya es que va a salir de la conversación que tendrán ahora, todo cambia porque hay un bebé en camino.
Gracias por el Mp, nos leemos en la próxima actuaización.
Bye ^^
Bueno,HyukJae ya acepto a Min y se dio cuenta que no es una mala persona o alguien que se quiere quedar con el dinero de yuhyun, además de que ha hablado con su hermano y están bien,o mejor que antes,y le dio campo "libre" para que kyuhyun se haga de su negocio y pueda salir adelante con su familia,además de que kyu siente una renovación por hacer algo que a hyuk no se le da.
ResponderEliminarY otra buena es que hae ya le dijo lo del bebé,al menos no se puso histerico y ando lejos a hae,y dijo algo cierto,el 50% fue hecho por él así que,que bueno que reacciono así,lo que si no le apruebo es que siga culpando a hae de no decirle lo de kyu....."eras mi amante,tu lealtal era conmigo"....por dios hyukjae,tu amante?.....fue solo una noche,quieres que cambie años de amistad por una noche,ademas con un tema que no era de él....plisss....piensa....y anden a hablar...quiero resultados
ahhhh pobre Hae, embarazado y el hombre que lo hizo solo piensa mal de el es un babo mi Hyukkie, no logro identificar claramente si le gusta o ya lo ama, cielos espero el proximo capitulo va estar buenisimo gracias Yota por el MP y por actualizar...
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